Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: Re: MARIANNE DE LOS PAÍSES BAJOS, PRINCESA DE PRUSIA
NotaPublicado: 16 Feb 2020 18:07 
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Entre tanto, el príncipe Albrecht, el ex marido de Marianne...

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...se había quedado atrás y por un tiempo no tuvo el atrevimiento de plantearse contraer un matrimonio morganático con Rosalie von Rauch. Lo haría finalmente en junio de 1853, después de que ella fuese elevada al título de condesa de Hohenau preparando el terreno a ese casamiento "de la mano izquierda". No obstante, Albrecht y Rosalie no fueron autorizados a permanecer en Berlín. Él adquirió unos extensos viñedos cerca de Dresde, dónde mandó construír el hogar de la pareja, el Albrechtsberg, con vistas impresionantes al río Elba.

Como se puede apreciar, entre Marianne buscando la felicidad en Italia y Albrecht buscando la felicidad en Sajonia, en Prusia habían quedado los tres hijos comúnes de ambos: Charlotte, Albrecht (denominado en petit comité Abbat) y Alexandrine (Addy). Los dos mayores, Charlotte y Abbat, guardaban un vívido recuerdo de su madre y se las arreglaron para mantener el vínculo que les unía a ella, pero no así la pequeña, Addy, a quien todo el asunto de la escandalosa ruptura de sus padres le había pillado con dos años. La custodia de los chicos fue entregada a la tía Elise, la reina...

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Elise.


...quién se ocupó especialmente de Addy, como si fuese la hija que ella nunca había podido tener.

Conste que las expectativas a futuro de los hijos seguían siendo excelentes. Se trataba de príncipes Hohenzollern conectados también con la casa real de los Países Bajos y todos esperaban que heredasen un dineral de su madre. En la época de su divorcio, Marianne poseía una fortuna increíble, de hecho se calculaba que era la dueña de veinte millones de florines holandeses. Uno de los factores que habían incrementado sus problemas matrimoniales con Albrecht, cuando él empezó a vivir como si estuviese soltero, siempre de jarana, jugando, bebiendo y rodeándose de mujeres, había sido el hecho de que el príncipe se gastaba alegremente el dinero de Marianne, y ella no estaba dispuesta a consentirlo. Con Rosalie von Rauch, Albrecht tuvo que ceñirse a usar sus propios fondos, ya que Marianne detentaba el pleno control de su fortuna personal, incrementada tras la muerte del padre.

De ahí había venido toda la independencia personal de la que podía hacer gala, un concepto inusual para una mujer de su tiempo. Por eso había podido viajar a Tierra Santa, con aquella escala en Sicilia, y a la vuelta comprarse una villa romana cuyo coste se cifraba en unos ciento cuarenta mil florines holandeses, aparte del coste de decorarla, amueblarla y llenar de estatuas los jardines. Marianne era riquísima.


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 Asunto: Re: MARIANNE DE LOS PAÍSES BAJOS, PRINCESA DE PRUSIA
NotaPublicado: 16 Feb 2020 18:38 
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Marianne:

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Sus dos hijas, Charlotte y Addy:

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Charlotte, a la izquierda de la imagen, era muy musical. Una de las cosas que sí habían compartido Albrecht y Marianne había sido el gusto por las marchas militares. Charlotte heredó un gusto en sentido amplio por la musica, tocaba el piano excelentemente, pero también se atrevió a componer piezas y lo hacía con talento.

Charlotte se casó joven, con diecinueve años, en el palacio de Charlottenburg, el 18 de mayo de 1850. Los retratos de ella de esa época reflejan a una joven de aire bastante más romántico que la mocita de la foto...

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Su marido fue Georg, duque de Saxe-Meiningen, un hombre inteligente y con sensibilidad artística, que amaba particularmente el teatro y la música. Ni hecho a medida para Charlotte: los dos estaban encantados el uno con el otro y el suyo fue, en definitiva, un matrimonio por amor. Ya os digo que sólo he encontrado una litografía de Georg joven, todas las demás imágenes son de cuando se había convertido en un señor de edad avanzada con la cabeza cual bola de billar y unas barbas largas blancas que ni un amish...

Georg:

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Tras la boda, Georg y Charlotte viajaron a Italia. Marianne quería regalarles una hermosa villa situada a orillas del lago Como, que había rebautizado como "Villa Charlotte". Incluso existe una imagen de Georg y Charlotte desembarcando, para reunirse con Marianne y Johannes van Rossum. Quizá fue entonces cuando Charlotte decidió emplearse para que su padre Albrecht se casase con Rosalie von Rauch, ya que el título que se le dió a ella, condesa de Hohenau, fue una concesión desde Saxe-Meiningen...

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Pero Charlotte íba a ser una estrella efímera en las vidas de quienes la querían. De abril de 1851 a septiembre de 1853, un breve lapso de tiempo, dió a luz a tres hijos: Bernhard, Georg Albrecht y Marie Elisabeth. Su salud se deterioró por la rápida concatenación de embarazos y partos.

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Charlotte con sus hijos Bernhard, Georg Albrecht y Marie Elisabeth.


En enero de 1855, Charlotte estaba embarazada por cuarta vez, de hecho se encontraba ya en su séptimo mes de embarazo. El segundo de sus hijos, Georg Albrecht, enfermó y murió en sus brazos, un golpe devastador para ella. Dos meses después, se puso de parto, un parto extremadamente dificultuoso, y dió a luz un hijo que murió, lo mismo que la madre, al día siguiente. Georg, el viudo, quedo literalmente devastado, con un hijo de cuatro años y una hija de menos de dos años.

Para Marianne representó una enorme tristeza personal la desaparición tan prematura de Charlotte y el no poder siquiera asistir a sus exequias ni a atender a sus nietos huérfanos.


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 Asunto: Re: MARIANNE DE LOS PAÍSES BAJOS, PRINCESA DE PRUSIA
NotaPublicado: 16 Feb 2020 18:39 
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Marianne:

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Ese mismo año 1855, Marianne abandonó Roma para establecerse en un nuevo hogar: el castillo Reinhartshausen, a tiro de piedra de Erbach, en el Rheingau. Reinhartshausen...

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...constituía un lugar perfecto para vivir apaciblemente, dedicándose al patrocinio de jóvenes artistas y a crear una maravillosa galería de pinturas y esculturas. Marianne sólo quería vivir tranquila, con Johannes (seguía enamorada de él, pese a que el hombre, cuando bebía de más, lo que ocurría con relativa frecuencia, se ponía pesado e incluso violento) y con su hijo Johannes Wilhelm.

El hermano mayor de Marianne y sucesor del padre de ambos, Wilhelm II, había muerto en 1850, ascendiendo al trono su sobrino Wilhelm III. Marianne inició entonces un contacto epistolar, rogando un título asociado al nombre de aquel castillo para su hijo Johannes Wilhelm. Pero, en eso, su sobrino Wilhelm III no parecía ceder, aunque sí había intervenido ante la corte prusiana para que Marianne pudiese establecerse en el Rheingau. Marianne, cansada de suplicarle en vano, se dirigió a un pariente, Adolph, gran duque de Nassau-Weilburg. Allí encontró mayor comprensión y simpatía, de modo que el pequeño sin apellidos pudo convertirse por fín en Johannes Wilhelm von Reinhartshausen.


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 Asunto: Re: MARIANNE DE LOS PAÍSES BAJOS, PRINCESA DE PRUSIA
NotaPublicado: 16 Feb 2020 19:25 
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Para entonces, sólo su hijo Abbat tenía contacto con ella, ya que a Addy la había perdido por haber desaparecido de su vida demasiado pronto. Abbat era un joven de buena presencia...

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...que, por aquello de la tradición militarista de la realeza prusiana, seguía escrupulosamente una carrera militar y ya había participado en la Primera Guerra de Schleswig, que se desarrolló a partir de 1848 hasta 1851. Finalizado el conflicto, Abbat había seguido en estrecho contacto con su hermana mayor Charlotte y con Georg, su cuñado; la muerte temprana de Charlotte le había representado una carga de profundidad superior a tener que vivir en el mismo campo de batalla una guerra. Con la marca que le había dejado el escandaloso divorcio de sus padres, en lo que no tenía ninguna prisa era precisamente en casarse, y se lo tomó con bastante calma.

La nueva kronpinzessin Victoria, esposa del primo Fritz, nacida princesa del Reino Unido, hija mayor de la reina Victoria y su Albert...

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Vicky.


...tenía en gran estima a Abbat, le consideraba el más interesante con diferencia de los príncipes Hohenzollern y llegó a pensar en casarle con una de sus hermanas menores, Helena, Lenchen, lo que, de paso, le hubiera permitido a ella tener a una parienta muy cercana consigo en Berlín, dónde se sentía bastante desplazada (solamente mantenía una relación verdaderamente cálida con la reina viuda Elise, porque a la muerte del marido de ésta, Friedrich Wilhelm IV, en 1861, Vicky había sido la única que había cuidado con genuíno cariño a la pobre mujer). Pero sus parientes políticos le quitaron rápido la idea de la cabeza: la poderosa cancillería prusiana, una apisonadora liderada por Bismarck, consideraba que con una princesa inglesa en Berlín íban ya bien servidos y casi sobrados, gracias.

Precisamente en diciembre de 1861 Marianne hubo de afrontar el drama de su vida. Su hijo Johannes Wilhelm, de doce años...

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...era un chiquillo de apariencia agradable y aún mejor carácter, solícito, cariñoso, diligente y aplicado, además de inteligente. Marianna había decidido que debía estudiar, prepararse para desarrollar en un futuro una carrera civil, aunque ya se encargaría ella de que no le faltase absolutamente nada para llevar una vida más que confortable. El niño, que estaba interno, regresó al castillo para festejar con sus padres las Navidades. Estaba resfriado, y enseguida se percataron de que aquel fuerte constipado había evolucionado a algo peor: tendido en su lecho, con su desolada madre tratando en vano de infundirle salud a base de abrazos, Johannes Wilhelm sucumbió a una neumonía el mismo día de Navidad. Marianne no tenía consuelo, excepto su fe religiosa: esa noche, donó 60.000 florines holandeses a los habitantes de Erbach para que reconstruyesen la muy deteriorada iglesia protestante a fín de enterrar en ella, en un lugar de honor, a su querido hijo.


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 Asunto: Re: MARIANNE DE LOS PAÍSES BAJOS, PRINCESA DE PRUSIA
NotaPublicado: 16 Feb 2020 19:27 
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 Asunto: Re: MARIANNE DE LOS PAÍSES BAJOS, PRINCESA DE PRUSIA
NotaPublicado: 16 Feb 2020 20:13 
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Alexandrine, Addy, se había convertido entretanto en una mocita casadera. Aquí en dos fotos junto a Vicky, la princesa inglesa...

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Alexandrine, Addy, sentada con su sombrerito puesto, y Vicky, cabeza descubierta y vestido blanco, inclinándose hacia ella.

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Vicky a la izquierda y Addy a la derecha de la imagen.


Muy joven aún, Addy había formado parte de la lista de princesas con las que hubiera podido casarse Bertie, el príncipe de Gales. Vicky, no obstante, estaba muy metida en el papel de "ojeadora continental" de su madre la reina Victoria e informó de que Addy no era lo bastante inteligente y hermosa para aquella boda. Aún así, Vicky tenía mucho cariño a Addy, encontraba que poseía una dignidad innata y una actitud muy decorosa y cándida; por demás, en el aspecto económico, la chica era un partidazo, ya que su madre, Marianne, le había entregado nada menos que un millón de florines holandeses, y se creía que, cuando se casase, tanto el padre como el rey de Prusia contribuirían a dotarla con cien mil táleros cda uno. Victoria encontró tan interesante el repertorio de cualidades de Addy, que incluso sugirió si no habría opción de concertar algo con George de Cambridge, lo que tenía sus bemoles, porque él era mucho mayor y hubiese sido necesario anular, invocando el Acta sobre Matrimonios Reales, la boda de éste con Louise Fairbrother, celebrada tiempo atrás. A Victoria, a veces, se le íba un poquito la pinza, sí.

A la postre, en 1865, la oportunidad de pillar al vuelo a Addy con su dinero la aprovechó una tía paterna de ella que era también su homónima en la anterior generación, Alexandrine de Prusia, por matrimonio gran duquesa de Mecklenburg-Schwerin. La tía Alexandrine, hermana predilecta del rey Wilhelm I suegro de Vicky, quería a Addy para su hijo Wilhelm...

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...que tenía quince años más que la chica y era un auténtico bala perdida. Todos en la corte prusiana estaban al tanto de que a Wilhelm se le apodaba Schnaps porque puesto a trasegar, era una verdadera esponja y, por encima, tenía fama de jugador compulsivo. En fechas recientes, presumiblemente borracho, le había pedido matrimonio a la bailarina Marie Taglioni y al menos en dos ocasiones le habían retirado el mando de su regimiento porque bueno estaba él para mantener la disciplina.

Casar a Addy...

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Addy casi adolescente.

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Distintas imágenes de Addy.


...con el príncipe Schnaps fue, que os voy a contar, una crueldad por parte de la gran duquesa Alexandrine. Hubiera estado bien que la tutora oficial de Addy, la reina viuda Elise, religiosa en extremo, se hubiese opuesto a aquel matrimonio atroz, pero quizá porque vivía en su propio declive, no sólo no se opuso sino que se consagró con un amor torrencial a prepararle a Addy el más bello de los ajuares. La chica no estaba nada ilusionada: Vicky relataría por carta a Victoria que la princesa Alexandrine se había pasado llorando toda la ceremonia nupcial, que había tenido cierto aire sombrío, como de funeral.

Marianne había enviado un regalo fabuloso a su hija, una diadema con esmeraldas y un collar de amatistas siberianas. Ella sí que no había estado en condiciones de hacer nada, excepto eso. Afortunadamente, no se esperaba que la nueva pareja se instalase en Schwerin, podían seguir en Berlín, dónde disponían del Schloss Bellevue...

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Pese a la belleza de su nuevo hogar, Addy se topó de bruces con un matrimonio desdichado. Quizá entonces entendió, por fín, porqué su madre había dejado atrás un matrimonio infeliz con su padre, ya que ella misma, después de dar a luz el 7 de noviembre de 1868 una niña a la que quiso llamar Charlotte en memoria de su hermana mayor, intentó varias veces, infructuosamente, romper con Schnaps. Su tía y suegra Alexandrine siempre intervenía para evitarlo.


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 Asunto: Re: MARIANNE DE LOS PAÍSES BAJOS, PRINCESA DE PRUSIA
NotaPublicado: 16 Feb 2020 20:58 
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Para cuando Addy se había (mal)casado con el primo Schnaps, Abbat, que lamentaba sinceramente el destino de la pequeña, había viajado a San Petersburgo para tratarse con otra joven princesa, Catherine Petrovna de Oldenburgo, hijo del duque Pedro de Oldenburgo y su esposa Teresa de Nassau-Weilburg. Catherine...

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...llevaba el nombre de su fascinante abuela paterna, Katherine "Katya" Paulovna, gran duquesa rusa, que se había casado dos veces, la primera con un primo duque de Oldenburg al que había dado dos hijos varones antes de enviudar de él, la segunda con el rey de Württemberg, al que había dejado viudo ella después de tener dos hijas, entre ellas la futura Sofía de los Países Bajos. Esta menuda Catherine estaba creciendo en Rusia, el país de la abuela, porque su padre servía, con excelente disposición, a sus tíos zares, primero a Alejandro, después a Nicolás. Pedro de Oldenburgo, ese eficiente padre, tenía un maravillosamente bien avenido matrimonio con Teresa de Nassau-Weilburg, una parienta de los Orange. Eran felices y habían creado una familia numerosa que vivía en sorprendente armonía doméstica, visto lo visto. Abbat estaba muy ilusionado con Catherine de Oldenburgo y su madre, Marianne, fue informada de ello. Le hubiese alegrado mucho esa boda y nada quería tanto como regalar a su hijo el palacio y propiedad de Kamenz, en la Baja Silesia. Pero Catherine tenía una salud delicada, muy delicada, minada por una tuberculosis que la llevó a la tumba en pocos meses. Abbat se quedó sin novia Oldenburgo y bastante triste por ello. No tenía ganas de volver al circuíto matrimonial -y menos viendo cómo le estaba yendo a su hermana Addy con Schnaps.

Años después, en 1872, Abbat visitó Gmunden, en Austria, dónde vivían los Hanover, que habían perdido su reino precisamente por haber apoyado a Austria frente a Prusia en la Guerra Austro-Prusiana de 1866 (no fueron los únicos en pagar ese pato, también le había ocurrido al duque soberano Adolf de Nassau-Weilburg). Los Hohenzollern y los Hanover habían quedado seriamente enemistados, pero a Abbat se le dió carta blanca para que echase el ojo a las hijas de los ex reyes, Frederika "Lily" y María. Sin embargo, a quien le echó el ojo Abbat fue a una sobrina de la ex reina y prima hermana de Lily y María, otra María, en este caso princesa de Saxe-Altenburg, que se encontraba de veraneo con los parientes. La historia prosperó adecuadamente, y el 9 de abril de 1873, Abbat, de treinta y seis años, se casó con María de Saxe-Altenburg:

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Marie de Saxe-Altenburg, princesa de Prusia, nuera de Marianne.


Por uno de esos giros de la vida, al cabo de un mes, el 10 de abril, fallecía Johannes van Rossum, con quien había compartido casi treinta años nada fáciles la mayoría de las veces. Marianne se había quedado sola.


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 Asunto: Re: MARIANNE DE LOS PAÍSES BAJOS, PRINCESA DE PRUSIA
NotaPublicado: 17 Feb 2020 11:41 
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Marianne:


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Había sido durante décadas una paria en la corte de Prusia, dónde incluso se evitaba como la peste mencionar su nombre. Daba igual que su ex esposo Albrecht hubiese rehecho su vida con Rosalie von Rauch y hubiese tenido dos hijos von Hohenau, Wilhelm y Bernhard, que ya eran mozos garridos. Albrecht mismo...

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Albrecht, ex marido de Marianne.


...había muerto a los sesenta y tres años en Berlín, el 14 de octubre de 1872, seis meses antes de la boda de Abbat con la sosegada Marie de Saxe-Altenburg y siete meses antes que Johannes van Rossum.

Lo cierto es que, desaparecidos Albrecht y Johannes van Rossum, carecía de sentido que la corte de Prusia siguiese vetando el acceso de Marianne a Berlín. Wilhelm III de los Países Bajos abogaba a favor de su ya anciana tía, y Wilhelm I, reciente emperador de Alemania, decidió que no le faltaba razón. Por fín, Marianne pudo volver a pisar el viejo reino de Prusia, ahora corazón mismo del imperio alemán. Allí íban a crecer sus nietos: los dos hijos huérfanos de la querida Charlotte, los hijos de Abbat y la hija de Addy.

Vicky, nuestra Vicky del alma, llevaba en Berlín pasándolas de todos los colores desde 1858. En 1859, el entonces rey Wilhelm I le había tendido una mano a Marianne, pero esa reconciliación familiar hubiese supuesto grandes renuncias para ella, empezando por la renuncia a Johannes van Rossum y a su muy querido hijo Johannes Wilhelm, así que la princesa neerlandesa, con su naturaleza tumultuosa y desafiante, se había limitado a rechazar cualquier avance en ese sentido, añadiendo que prefería seguir siendo lo que era, "una mujer holandesa libre", o sea, no sujeta a la autoridad de nadie. Entre unas cosas y otras, Vicky no pudo encontrarse con la princesa Marianne hasta 1874: durante dieciséis años, Marianne sólo había sido la madre ausente de los hijos mayores del príncipe Albrecht enviado a Dresde para que purgase su segundo enlace morganático. De manera muy comprensible, Vicky sentía una profunda curiosidad por Marianne y cuando la conoció en persona se quedó bastante impresionada por el aspecto de ésta. A Vicky, Marianne, con su cofia holandesa cubriendo los blancos cabellos y el rostro tremendamente arrugado, le pareció mucho mayor que ella, como una vieja imagen pintada por Rembrandt; también le inspiró melancolía y compasión, porque aquella mujer había renunciado a su posición en el mundo para vivir con un simple cochero que no había dudado en golpearla incluso en plena calle. Había algo triste en Marianne: ni Albrecht había sido un marido afectuoso y delicado, ni Johannes había llevado a su existencia un remanso de paz precisamente. En opinión de Vicky, la desdicha de Marianne se hubiese evitado si en su etapa prusiana hubiese recibido mejores y más afectuosos consejos familiares. Sin embargo, Victoria, la reina, que me encanta cuando se pone moderna a tope, culpaba sin ambages a Albrecht y a los Hohenzollern por el trato indigno que había recibido Marianne en Berlín, lo que la había empujado a una vida "inmoral".

Pensasen lo que pensasen de ella, Marianne había pagado un alto precio por su libertad y siguió manteniéndola hasta el final.


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 Asunto: Re: MARIANNE DE LOS PAÍSES BAJOS, PRINCESA DE PRUSIA
NotaPublicado: 17 Feb 2020 12:42 
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Marianne:

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La religión fue un refugio para Marianne en sus últimos años. Quizá os sorprenda, pero siempre había sido religiosa, piadosa y caritativa, una inclinación natural que se había incrementado después de atravesar un episodio de lo que tal vez fuese un brote de malaria en su viaje a Egipto y Tierra Santa, justo después de tener a su hijo Johannes Wilhelm en Cefalú.

Durante años, Marianne mantuvo asidua correspondencia con un pastor protestante, van Laak, que vivía con su familia cerca de Voorburg. Cuando estaba en su casa de Voorburg, Marianne desarrollaba una gran actividad de beneficiencia: en algo tenía que emplear su riqueza, una vez que había contribuído decisivamente a la riqueza de sus hijos -recuérdese, sólo le quedaban dos, Abbat y Addy- y de sus nietos.

Cuando estaba en Voorburg, Marianne era muy consciente de cuánto había cambiado la casa de Orange. Su cuñada rusa Annette, la reina Anna, había sobrevivido bastantes años al marido con el que había mantenido un tormentoso matrimonio, pero finalmente había muerto a los setenta años, en 1865. Doce años después, en 1877, después de una vida cargada de amarguras, había muerto Sofía, la esposa württemburguesa de su sobrino Wilhelm III. Mientras que Wilhelm III, un tipo bastante depravado y violento, a quien la reina Victoria consideraba un patán maleducado aparte de muy inmoral, había querido siempre a su tía Marianne, la difunta reina Sofía la detestaba. Sofía justificaba su disgusto hacia Marianne llamándola cotilla y mentirosa, pero el caso es que su animadversión por la vieja tía que había estado ausente décadas resulta llamativa considerando que las dos habían conocido la infelicidad matrimonial.

Sofía dejaba detrás de sí dos hijos varones, ambos sobrinos nietos de Marianne. Eran el príncipe Wilhelm, apodado el Príncipe Limón por su carácter agrio, y el príncipe Alexander. El príncipe Wilhelm, a quien no habían permitido casarse con su amada Anna Mathilde (Mattie) condesa van Limburg Stirum, se había largado a París, dónde residía con un lujoso apartamento de la rue Auber, cerca de la Ópera, con su amante preferida, la actriz del tres al cuarto Henriette Hauser. Wilhelm se bebía hasta el agua de los floreros y se endeudaba hasta niveles inconcebibles, en una vida tan disipada que sorprendía a propios y extraños: acabó muriendo en junio de 1879, con treinta y ocho años, porque su cuerpo, consumido por tantos excesos, no pudo resistir, pese a un rotundo tratamiento con quinina que era lo propio de la época, una neumonía.

La muerte del joven Wilhelm dejaba a Wilhelm III en la penosa situación de tener solamente un potencial heredero: Alexander.

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Alexander, heredero de los Orange desde la muerte de su hermano mayor en 1879.


Alexander era en sí mismo un personaje interesante. Había heredado la vena intelectual, el gusto por la lectura y la hipersensibilidad nerviosa de su madre, Sofía. Precisamente en el entierro de Sofía, para gran enojo del padre, el chico había "dado un espectáculo" al abalanzarse sobre el ataúd con aire desamparado y desesperado, todo a la vez. Introvertido, educado, modesto, nunca había tenido, según su madre que le conocía bien, encanto para las mujeres, y parecía que íba a seguir sin relacionarse con ellas.

Tras la muerte de Sofía, Wilhelm III había tenido la ilusión de casarse con su amante Émilie Ambre, una cantante de ópera francesa a la que había nombrado condesa d´Ambroise. Seguía claramente los pasos del abuelo paterno, Wilhelm I, y la historia de éste con Henriette d´Oultremont: la gente se había encolerizado y a Wilhelm no le había quedado otro remedio que renunciar a sus planes. Entonces, había mirado la realidad de frente: su sucesión dependía únicamente de dos hijos, Wilhelm y Alexander, que NO le inspiraban ningún sentimiento positivo. Menudos hijos, ninguno casado, ninguno con su propia familia, los dos con salud bastante deficiente, el mayor porque se estropeaba por propia voluntad, el segundo porque había salido delicado. Wilhelm estaba tan enfadado con la vida, que decidió buscarse una segunda esposa joven y fértil. Su primera ocurrencia, por cierto, fue pedir la mano de su propia sobrina Elisabeth de Saxe-Weimar, hija de su hermana Sophia de los Países Bajos; esa vía fracasó, porque su hermana Sofía no estaba dispuesta a sacrificar en un matrimonio casi incestuoso a Elisabeth. Wilhelm pensó entonces en el principado de Waldeck-Pyrmont, dónde una parienta de la rama Nassau-Weilburg, Helena, se había casado con el príncipe soberano y había tenido junto a éste una recua de hijas. Esa opción sí cuajó, aunque Wilhelm en principio se decantaba por la princesa Pauline y después, tras un viaje a Arolsen, se comprometió con una hermana de Pauline, Emma, cuarenta y un años menor que él mismo:

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Wilhelm III y Emma.


La boda se había celebrado en Arolsen, tras el preceptivo visto bueno del Parlamento neerlandés, en enero de 1879, cinco meses antes de la muerte de Wilhelm en París y de la transformación de Alexander en nuevo heredero de los Orange. El único consuelo de Wilhelm, en aquel escenario familiar "catastrófico", era que Emma, su flamante esposa, que ejercía un curioso efecto sedante sobre él, se embarazó al cabo de unos meses. El 31 de agosto de 1880, la pareja tuvo una hija: la princesa Wilhelmina Helena Pauline Maria, que se situaba en el segundo puesto de la línea de sucesión al trono.

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La reina Emma y baby Wilhelmine.


Y precisamente con Wilhelmine está conectada la última aparición pública de nuestra Marianne, que ya tenía setenta años de edad y parecía siempre achacosa...


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 Asunto: Re: MARIANNE DE LOS PAÍSES BAJOS, PRINCESA DE PRUSIA
NotaPublicado: 17 Feb 2020 13:22 
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Marianne bebé en brazos de su madre Wilhelmine, Mimí:

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Emma con su bebé Wilhelmina, bisnieta de Mimí, en brazos:

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Posiblemente porque siempre había sido consciente de su raza Orange, posiblemente porque se sentía una mujer holandesa libre y también posiblemente porque la vejez conecta a uno directamente con su pasado lejano. El caso es que Marianne se sintió muy conmovida cuando se la invitó a participar en la ceremonia oficial de bautismo de la pequeña Wilhelmine, su nueva sobrina nieta, que representaba otro eslabón esperanzador en la cadena sucesoria de los Orange.

En un detalle un tanto visionario, Marianne regaló a Wilhelmine un retrato suyo, acompañada de una tierna y triste dedicatoria:

"Oh...¡hay tantas cosas que deseo para esta niña! Sé lo que es ser reina y mujer a la vez. Eso es motivo de una gran lucha interna: muchas reinas habrán deseado haber nacido siendo solamente mujeres".

La pequeña Wilhelmine no conoció en verdad a su tía abuela Marianne: la princesa murió en Rheinharthausen, su hogar principal en la vejez porque allí podía visitar a diario las tumbas de su hijo y del padre del chiquillo, el 29 de mayo de 1883. Por entonces, Wilhelmina de los Países Bajos seguía siendo la segunda en línea de sucesión y tenía algo menos de tres años de edad. Pero aunque Wilhelmine no conociese a Marianne, sabía que había estado en sus brazos, conoció su historia y conservó siempre consigo, en lugar visible, el retrato dedicado de la princesa.

Quizá no hay en la vida mejor epílogo que ése...


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 Asunto: Re: MARIANNE DE LOS PAÍSES BAJOS, PRINCESA DE PRUSIA
NotaPublicado: 17 Feb 2020 13:36 
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Dos últimas imágenes...eso sí, en tamaño pequeño...de Marianne:

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Abbat, el hijo de Marianne...

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llegó a ser un destacado mariscal de campo del ejército de alemán y se le designó regente del ducado de Brünswick en 1885, dos años después de la muerte de su madre. Su residencia favorita era Kamenz, que le había entregado ésta años antes. Fue feliz con su esposa Marie, que murió en 1898 en Kamenz, hasta dónde se desplazaron el mismísimo káiser Wilhelm II y la kaiserina Dona para asistir a las exequias. De su matrimonio, Abbat y Marie tuvieron tres hijos: el mayor nunca se casó, el del medio tuvo una trayectoria matrimonial un tanto desigual e irregular que le valió sus conflictos con el káiser y el menor hizo una boda apropiada con descendencia.

Addy, la hija de Marianne...

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ni pudo ser feliz con su príncipe Schnaps ni pudo al menos separarse de él. Pero su marido, Schnaps, había recibido heridas muy graves durante una batalla de la guerra franco-prusiana de 1870 y logró sobrevivir en malas condiciones sólo hasta 1879. Después de ver casarse a su hija Charlotte en 1886 con el príncipe Enrique XVIII. Reuss von Köstritz (de quien tendría tres hijos varones sucesivos en los años siguientes...), Addy se retiró prácticamente del mundanal ruído a Schloss Marly, en Postdam.

Addy murió en marzo de 1906.
Abbat murió en septiembre de 1906.

Y eso fue la trayectoria en este mundo de Marianne de los Países Bajos...


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 Asunto: Re: MARIANNE DE LOS PAÍSES BAJOS, PRINCESA DE PRUSIA
NotaPublicado: 18 Feb 2020 03:46 
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La reina Emma y baby Wilhelmine.

Emma era tan joven que, en esta foto parece, tan solo una niña jugando con una muñeca :eyes:


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