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 Asunto: Re: MARIA NICOLAEVNA DUQUESA DE LEUCHTENBERG
NotaPublicado: 18 Feb 2020 20:21 
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Otros hermosos retratos de Adini, que no me los voy a dejar por ahí...

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 Asunto: Re: MARIA NICOLAEVNA DUQUESA DE LEUCHTENBERG
NotaPublicado: 18 Feb 2020 21:17 
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Masha con sus hijos Marusya y Kolya:

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Masha:

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Pongamos que estamos a finales de 1845. Adini ha muerto. Lily ha muerto. Masha ya ha tenido a Eugenie, su cuarta hija. La cuñada María Alexandrovna, la mujer de Sasha, había tenido en 1843 a Nicolás, apodado Nixa, que se había sumado a la pequeña Lina en la nursery y en marzo de 1845, un mes antes de que Masha tuviese a Eugenie, ha dado a luz sin sobresaltos al niño Alexander, otro Sasha. La familia está creciendo por todos los lados, pero Nicolás, el zar, ha tenido que afrontar el hecho de que debe ir a Palermo para estar con su esposa Muffy, a quien vió marchar de San Petersburgo casi con los ojos arrasados en lágrimas.

Es difícil adentrarse en los sentimientos ajenos, pero a finales de 1845 el romanticismo ha desaparecido de la relación, tan pasional al principio, entre Masha y Max. Max se resiente por tener que vivir en la posición de esposo extranjero de una gran duquesa: aunque ha progresado en el ejército, por supuesto, recibe una anualidad de 100.000 rublos, fabulosa, pero poca cosa comparada con la asignación anual de 700.000 rublos de Masha, a quien además el zar ha entregado en bonos del tesoro 2 millones de rublos que van a ir generándole unos intereses periódicos de un cuatro por ciento. María insiste a Max para que éste venda sus propiedades italianas a la Iglesia, herencia del padre para recibir una tortuna que puede invertir en adquirir propiedades en la provincia de Tambov. Al príncipe no le queda otra que afrontar el amargo disgusto por ello de su madre, Augusta Amalia, distante física y emocionalmente. Llamar a la niña nacida aquel año Eugenie, a la francesa, había sido un intento deliberado de aplacar a Augusta Amalia de Leuchtenberg, pero no había funcionado mucho que se diga porque ésta sigue molesta. El único consuelo que tiene Augusta Amalia es que a las hijas las ha colocado a todas, a Theodolinde por fín en 1841. Como Theodolinde está cerca, en Württemberg, sigue teniendo la suerte de poder disfrutarla con frecuencia.

Max...

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...se toma al principio en serio a sí mismo y a la vida. Intenta tener sus propias iniciativas: por ejemplo, al ser el católico de rango más elevado en todo el imperio de Nicolás I, considera su obligación ocuparse de que exista una iglesia católica de cierta belleza en San Petersburgo, con su propio cementerio. Pero aparte de eso poco hace excepto coleccionar cuadros y minerales. Sin embargo, poco a poco, la distancia con su esposa aumenta y él empieza a socializar con sus compañeros de armas y a buscarse esporádicas aventuras. Entre tanto, la propia Masha no parece haber sido una malva: le gustaba participar en la vertiginosa vida social de San Petersburgo, bailaba hasta el agotamiento, fumaba a escondidas y coqueteaba quizá más de lo prudente -un rasgo bastante típico de las grandes damas de sociedad rusa, por lo visto-.


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 Asunto: Re: MARIA NICOLAEVNA DUQUESA DE LEUCHTENBERG
NotaPublicado: 18 Feb 2020 22:13 
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1845 también había sido el año en que el príncipe Gortchakov, embajador de Nicolás en Sttutgart, se atrevió a comentarle al emperador que los reyes de Württemberg, Wilhelm I y su tercera esposa Pauline, querían que su hijo, el heredero del trono Karl, se casase. Había, ahí, una doble conexión: la madre de Nicolás había sido en su origen la princesa Sofía Dorothea de Wúrttemberg y la segunda esposa de Wilhelm I, y la única que había amado, había sido la gran duquesa Ekaterina "Katya" Paulovna, hermana de Nicolás. Gortchakov explicó a Nicolás que el príncipe Karl estaba dispuesto a viajar a Italia, hasta Venecia, para un primer encuentro con él, a fín de que valorase tranquilamente si quizá era buena idea que luego el príncipe se desplazase a Palermo, dónde Ollie estaría acompañando a su madre Mouffy.

Lo cierto es que "lo de Ollie"...

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...ya se había complicado hasta tal punto que a Nicolás le representaba un quebradero de cabeza. Con lo fácil que había sido casar a Masha y a Adini, parecía casi increíble que todos los posibles planes hubiesen fracasado con Olga. No había salido lo de Max de Baviera, ni lo del archiduque Stephan, ni lo del archiduque Albrecht, ni lo del príncipe Adolf que había preferido a Lily, ni lo del príncipe Fritz que había preferido a Adini. En los mentideros de la corte rusa se decía que en algún momento Ollie había tenido rondándola al osado príncipe Bariatinsky, a quien Nicolás había "invitado" a marcharse al Cáucaso por eso mismo. También se decía que Ollie, a menudo, flirteaba con Alexander de Hesse, el guapo hermano de su cuñada María Alexandrovna, que hacía carrera en la corte de Rusia (eso no era en realidad nada nuevo bajo el sol: la propia madre de Nicolás, María Feodorovna, había acogido y favorecido en su corte la carrera del hermano Eugen de Württemberg).

Así que...en fín, Karl estaba dispuesto a moverse hasta Venecia, lo cual era una deferencia a su persona. Cuando Nicolás conoció al príncipe, debió verle posibilidades...

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...porque efectivamente le invitó a Palermo. Karl era tímido y algo sombrío, pero tuvo que producirse cierta conexión con Olga -o quizá ella tenía consciencia, claro, de que aquello era tal vez la última oportunidad-. Después de haberse anunciado ya el noviazgo, como Ollie seguía con Mouffy en la cálida ciudad de Palermo, pudo darse el gustazo de viajar a la increíble Florencia para verse de nuevo con Karl.

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Ollie y Karl se casaron en Peterhof, cerca de San Petersburgo, el 13 de julio de 1846. Una vez más, las celebraciones fueron impresionantes y la dote de la novia también superó cualquier expectativa. Masha acudió a las fiestas embarazada de nuevo: estaba ya de cinco meses cuando en septiembre Ollie se despidió de su familia para marcharse a Stuttgart con Karl.

Ahora sí, Masha era la única hija del zar que vivía en Rusia.


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 Asunto: Re: MARIA NICOLAEVNA DUQUESA DE LEUCHTENBERG
NotaPublicado: 19 Feb 2020 11:29 
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Masha:

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Max:

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El 8 de febrero de 1847, Masha tuvo otro hijo varón. Si a la hermana que le antecedía en edad le había caído un Eugenie para intentar congraciarse con la duquesa Augusta Amalia de Leuchtenberg, resultaba evidente que este chico tenía que llamarse Eugen por el abuelo paterno. A los rusos aún debía llamarles bastante la atención, a fín de cuentas Eugène de Beauharnais había jugado un papel destacado en la campaña rusa de su padrastro Napoleón Bonaparte.

Muy paradójicamente, con el tiempo circularían rumores según los cuales Eugen y los dos chicos que nacerían detrás de él (Sergei en diciembre de 1849, Georgi en febrero de 1852) NO habían sido hijos biológicos de su padre oficial, Max de Leuchtenberg. En una generación posterior, el conde Witte, uno de los ministros destacados del zar Alejandro III y quizá el más cotilla de todos para nuestro beneficio, señalaba en sus Memorias que los zares siempre habían favorecido especialmente a Kolya, el mayor de los cuatro varones de María Nicolaevna, porque en ese caso estaban totalmente seguros de que era hijo legítimo, algo que no tenían nada claro respecto a Eugen, Sergei y Georgi. Personalmente, me da la sensación de que Witte se columpiaba un poco: pueden haber preferido a Kolya sencillamente porque fue el primer nieto de Nicolás I, porque llevaba el nombre del abuelo que había babeado con él, porque desde pequeño había tenido que superar el hándicap de una discapacidad física tras pasar por el tormento de mucha ortopedia y mucha cirujía, etc. Aparte de la tradicional "ceguera voluntaria" de los Romanov a propósito de los hijos endosados, ahí conviene tener en cuenta otro factor adicional: lo importante de los cuatro hijos varones de Masha radicaba en que eran hijos de Masha, ella era la que les hacía miembros de la casa Romanov, nietos, sobrinos y primos de emperador. En realidad, desde ese prisma da un poco igual quien les hubiese engendrado.

Pero esa clase de cotilleos tienen su valor porque aportan información acerca de cómo se percibía el matrimonio de Masha con Max. Parece evidente que para cuando nació Eugen -y ya no digamos cuando nacieron los siguientes chicos Leuchtenberg...- el matrimonio ya había hecho aguas por todas partes y se sabía, constituía un secreto a voces, que ninguno de los cónyuges se estaba privando de buscar alegrías en otros brazos.

El que sí probablemente con total seguridad no fue hijo de Max, fue el último retoño, Georgi, el niño de 1852. A medida que íba creciendo y se definían sus rasgos faciales, se hizo bastante evidente el parecido físico con el amante de su madre, el conde Grigori Aleksandrovich Stroganov. Pero dudo mucho que, en aquellos tiempos, alguien hubiese tenido el atrevimiento de señalárselo al padre de Masha, Nicolás I. Parafraseando un poco a Jane Austen, es una verdad universalmente aceptada que nadie se permite la temeridad de incomodar o molestar a un señor que puede mandarte a tomar el aire a las montañas georgianas o peor aún a que te dé el fresco en los más remotos parajes siberianos.

Y mientras Masha tenía a su Eugen -volvemos a 1847, que lo otro ha sido ir adelantando acontecimientos...- su hermano Konstantin Nicolaevich, que había escoltado a su hermana Ollie hasta Sttutgart y había aprovechado para visitar palacios vecinos, se había enamorado. El mozo...

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Gran duque Konstantin Nicolaevich, uno de los hermanos menores de Masha.


...había quedado tan penosamente afectado por la muerte de su adorada hermana Adini, que parecía que no levantaba cabeza pese a estar implicadísimo en su desempeño como oficial de la marina rusa, en su querida fragata Ulyses con la que incluso había surcado ya el Mediterráneo.

Konstantin era un gran favorito de su tía la ilustrada gran duquesa Elena Paulovna, que le admiraba por su faceta intelectual y artística. Lo mismo te daba un concierto con su cello que con el piano, se expresaba fluídamente en cuatro idiomas y estaba tan fascinado con la obra homérica que con los años, tiempo después, se atrevería a realizar una traducción de la "Odisea". En muchos aspectos, un hombre polifacético y por eso mismo muy interesante, aunque nadie podía calificarle de guapo ni con la mejor voluntad. Con su pelo que parecía "color arena" según algún coetáneo, los ojos de un gris difuminado y la piel demasiado pálida pese a las horas de aire libre en el mar o en la línea de costa, lo que le estropeaba definitivamente era la nariz, una nariz grande y gruesa. El perfil "griego" de su padre no lo tenía, desde luego. Por otra parte su carácter era complicado. A veces le perdían las formas, la expresión de sentirse irritado con el mundo y las maneras bruscas.

Pero su tía Elena Paulovna había sugerido que el príncipe, tras estar en Württemberg, debía acercarse hasta Altenburg, dónde la esposa del duque Joseph, Amalie, una prima de la propia Elena, tenía aún tres hijas solteras después de haber casado a la mayor con Georg de Hanover. Cuando Konstantin llegó a Altenburg, se quedó clavado de inmediato en el sitio al descubrir a la princesa Alexandra, entonces de quince años de edad, y aquí os casco fotos sí o sí porque estamos con una de mis favs :ooops:

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Alexandra de Altenburg.


Quizá la clave de aquel enamoramiento fulminante de Konstantin estuvo en el hecho de que la princesa, que se llamaba Alexandra igual que la difunta hermana preferida de él, también se parecía de rostro y cuerpo mucho a Adini. Vamos, la similitud debía ser tan pero tan sorprendente, que más adelante, al llegar a San Petersburgo, causó sensación entre los Romanov y la corte rusa. La madre de la finada Adini y de Konstantin, nuestra chère Mouffy, se echó a llorar sin poder evitar la crisis de llanto nada más ver a la Alexandra de su hijo porque era como una copia de su hija perdida.

Porque, claro, Alexandra de Altenburg se fue a San Petersburgo. "O ella o nadie" , había escrito Konstantin a sus padres. Y fue ella, por supuesto. Llegó en octubre de 1847, dispuesta a aprender ruso con la inevitable Anette y a recibir instrucción detallada sobre la religión ortodoxa previa a su necesaria conversión. Íba a ser la gran duquesa Alexandra Iosifovna, y existe una imagen que a mí me encanta, en sí misma y porque me enlaza estupendamente en este tema :yay: Es una imagen de la zarina Mouffy con su hija mayor Masha y sus dos nueras, María Alexandrovna, la esposa de Sasha, y Alexandra Iosifovna, la esposa de Konstantin:

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Nuestra Masha es la de la derecha y tiene un porte de hija mayor de emperador, sí.


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 Asunto: Re: MARIA NICOLAEVNA DUQUESA DE LEUCHTENBERG
NotaPublicado: 19 Feb 2020 11:58 
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Masha con sus hijos Eugenie y Eugen:

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Y aquí una imagen posterior de María con cuatro de sus hijos Leuchtenberg. Se distingue claramente a María Maximilianovna, Kolya Maximilianovich, Eugenie Maximilianovna y Eugen Maximilianovich en brazos de la madre.

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Una imagen, muy hermosa, de la primogénita de Masha, la pequeña Marusya, que, la verdad sea dicha, era un calco de la madre:

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María Maximilianovna.


Aquí otra del primer varón, Kolya, muy pequeño aún:

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Y otro retrato de la hija "versión clara y rasgos un poco más Leuchtenberg", Eugenie [va a ser que los nombres imprimen carácter]:

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En la siguiente se puede ver a Masha con todos los niños Leuchtenberg,

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 Asunto: Re: MARIA NICOLAEVNA DUQUESA DE LEUCHTENBERG
NotaPublicado: 19 Feb 2020 12:40 
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Unas fotos de Max:

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La pasión de Max por la mineralogía llegó a hacer de él un experto en la materia. Por eso, después de que su suegro el zar Nicolás I le pusiese al frente, en la última etapa de su carrera militar, del cuerpo de Ingenieros de Minas del ejécito imperial. Max tardó nada y menos en prepararse un recorrido exhaustivo por las explotaciones mineras de los lejanos Urales, una visita amplia que le permitió redactar un informe detalladísimo enumerando todas las deficiencias que entregó al zar Nicolás I (se me ocurre a mí que el soberano se quedó sin palabras ante el concienzudo trabajo por escrito de su yerno). A la vuelta de su visita por los Urales, Max puso mucha voluntad en la construcción y puesta en marcha de una gran fábrica cerca de San Petersburgo que por ejemplo se encargaría de proporcionar durante años las máquinas de vapor de los ferrocarriles imperiales. Pero, para entonces, no había logrado sacarse de encima un persistente resfriado que había pillado durante la gira por los Urales, y que evolucionó a peor, afectando seriamente a sus bronquios y pulmones. Por eso, a partir de 1847, Max, como su suegra Mouffy, empezó a pasar cada vez más tiempo fuera del país. Tampoco era cosa de estar con la suegra en Palermo, claro, así que, en su caso, primero probó en el litoral báltico, en los resorts diseminados por la costa estonia, y más tarde, poniéndose exquisito, en la lejana isla de Madeira, siempre de moda.

La constante ausencia de Max no impactó en su matrimonio porque ya estaba roto desde hacía un tiempecito. Recuérdese que muchos daban por hecho que Max sólo había engendrado a la malograda Alexandra, a Marusya, a Kolya y a Eugenie. A partir de ahí, algunos afirmaban que Masha había "expulsado" de su dormitorio a Max, que estaba viviendo ya su serie de aventuras, y había empezado por su parte a buscar otros romances. Con esto enlaza lo que comentaba, de que el cotilla de Witte recogía en sus Memorias las serias dudas sobre la paternidad de Eugeni, Sergei y Georgi. Los rumores en San Petesburgo, en esos años, apuntaban en varias direcciones. A Masha, tan libre en su comportamiento y tan socialmente activa, se le atribuyó primero un romance extraconyugal con el príncipe Alexander Ivanovich Baryatinsky, miembro de una de las más señaladas familias rusas y convertido a partir de 1839 en aide-de-camp del zarevitch Sasha. Baryatinsky...

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Alexander Baryatinsky, mejor imagen no la he encontrado...


...se había mezclado desde joven con aventureros diletantes como el militar francés d´Anthès, el mismo que se cargó a Aleksandr Pushkin en un célebre duelo. El príncipe llevaba una vida tan "escasamente saludable" que la gota empezó a hacer estragos en su pierna izquierda a edad relativamente temprana y la enfermedad, además, le causó un insomnio permanente que acabó por arruinarle el físico. [Spoiler: aún así, muchos años después, hacia 1864, protagonizaría un romance sonado y escandaloso con una bella georgiana, Elizaveta Dmitrievna Dzhambakur-Orbeliani, para él su "Lizonka"].

Hubiese o no algo más que bailes y flirteos desbocados entre Masha y Baryatinsky, cuando se apagaron un poco los comentarios maliciosos acerca de ambos, surgieron otros que apuntaban a Andrei Nikolaevich Karamzin. Pero Karamzin, un simple oficial, de familia de intelectuales pero no particularmente noble ni rico, después de una relación de años con la condesa (malcasada) Eudovkia Rostopchina que alternaba con aventuras más esporádicas, acabaría matrimoniando justo en 1846 con una noble y rica señora viuda mayor que él, Aurora Demidova (nacida baronesa Eva Aurora Charlotte Stjernvall, de orígen sueco). De Karamzin, ese hombre con el que Masha pudo tener o no tener algo, he encontrado esta imagen:

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Andrei Karamzin.


Con quien no hay duda alguna, es con el conde Grigori Stroganov...


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 Asunto: Re: MARIA NICOLAEVNA DUQUESA DE LEUCHTENBERG
NotaPublicado: 19 Feb 2020 13:23 
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Tremendo hilo te está quedando, querida Minny, enhorabuena.

Estos días estoy leyendo "Guerra y paz" de Tolstoi (1.900 páginas de novelón ruso-epopeya militar) y lógicamente se habla de algunos de los personajes que mencionas al principio del hilo (son de la generación anterior al personaje protagonista de este hilo en casi todos los casos). Muy recomendable en todo caso para meterse en ese micro-mundo de la aristocracia de la Rusia imperial.

Siempre me pregunto por qué los zares rusos tenían esa tendencia a casarse con princesas alemanas de micro-estados sin gran valor estratégico para Rusia. Total, se tenían que convertir a la religión ortodoxa fueran católicas o protestantes, ¿no les interesaba a los rusos una princesa francesa o italiana, incluso una infanta española? Entiendo que Munich está más cerca de Moscú que Madrid o Nápoles, pero es que ni una...


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 Asunto: Re: MARIA NICOLAEVNA DUQUESA DE LEUCHTENBERG
NotaPublicado: 19 Feb 2020 14:05 
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Masha, imágenes:

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Todos en San Petersburgo aseguraban que el conde Grigori Alexandrovich Stroganov, hijo del muy influyente conde Alexander Grigorievich Stroganov (acababa de ser durante años el temible Ministro de Interior...) y de su esposa Natalia "Natasha" Viktorovna Kochubey, se parecía a la madre. Y parecerse a la madre no era, en este caso, mal asunto, pues a Natasha Kochubey, de joven, se la había considerado guapa y atrayente:

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Natalia, condesa Stroganova, madre de Grigori, en su juventud.


De hecho, cuando Natasha había llegado en su debido momento a la corte instalada por entonces en Tsarskoye Seló para unirse al gran repertorio de jóvenes damas de la todavía gran duquesa Alexandra Feodorovna "Mouffy", todos habían considerado que era bonita, elegante, tímida pero de modales impecables y muy graciosa a la hora de bailar. Dolly de Ficquelmont, que siempre tenía buen ojo para evaluar, consideró que no era de las más hermosas, pero que en su rostro y su figura había cierto je ne sais quoi, un algo "picante" a pesar de la apariencia tan modesta, que la podía hacer triunfar entre los caballeros. Los pretendientes habían surgido y la madre de elle se decantó por el conde Alexander Grigorievich Stroganov. Un observador declararía después que en aquel enlace el amor corría de cuenta de la novia, porque al novio sólo se le veía que se había casado por conveniencia. Enseguida llegarían los hijos: Mariamna, Grigori (nuestro chico...), Natalia, Victor y Sergei. A Grigori, cuando le bautizaron en la iglesia de Simeón, le apadrinó el zar Alejandro I, lo que da idea cabal de la importancia de los Stroganov. Por ese tiempo, ya se rumoreaba que el matrimonio de Alexander y Natasha no tenía nada pero nada de idílico: había roces, desencuentros, la familia de él andaba a la greña con la familia de ella e incluso se comentaba que el marido había golpeado a la mujer. Natalia se convirtió por un breve lapso de tiempo en una de las señoras objeto de admiración del poeta Pushkin (que luego se casaría con la espectacular Natalia Gontcharova) y se considera tradicionalmente que le sirvió como musa en alguno de sus famosos poemas. También asistió, testigo privilegiada al igual que otros miembros destacados de la gran sociedad, a los últimos actos del drama personal que llevaría a la muerte de Pushkin en su duelo con d´Anthès.

Vamos, que la madre de Grigori constituye un personaje muy ameno. Aparte su infeliz matrimonio, entre 1839 y 1842 había sufrido dos golpes personales que la habían hecho preferir vivir retirada de la gran sociedad: primero, la muerte de su hija Mariamna, de unas fiebres, y luego la muerte de su hijo Sergei a los ocho años de edad. Esas pérdidas la habían afectado profundamente, aunque le quedaba el consuelo de tener a Grigori, Natalia y Victor.

Grigori, nuestro Grigori, fue definido por sus coetáneos en términos elogiosos en cuanto a su presencia física. Se le tenía por un guapo muchacho, "muy bien formado" y que llamaba la atención en los salones de baile. La litografía de Hau parece corroborar esa impresión:

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Grigori, conde Stroganov.


Existe también un cabinet, claramente muy posterior en el tiempo, de Bergamasco. En la Royal Collection, aparece identificado el retratado con el nombre de Alexander Grigorievich Stroganov, o sea, el padre de nuestro mozo; sin embargo, en fuentes rusas lo identifican como Grigori Alexandrovich Stroganov. A mí, vistos los retratos disponibles del padre, me parece más bien el hijo, pero ya sabéis que como fisonomista "no tengo precio", así que...ahí lo dejo.

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Grigori era cinco años más joven que Masha. De hecho, cuando Masha se casó con Max de Leuchtenberg, nuestro Grigori no era ni más ni menos que un chico de quince años de edad que se preparaba en la escuela de cadetes para convertirse en oficial del ejército imperial. Lo típico, vamos. Atendiendo a esa diferencia de edad, suena plausible que Masha no iniciase su coqueteo y posterior romance con Grigori hasta bien avanzada la década de los cuarenta del siglo XIX. Fuese o no padre de Eugen y Sergei Maximilianovich, casi con total seguridad lo era de Georgi Maximilianovich, el pequeño de los retoños oficialmente Leuchtenberg. Las fotos infantiles de Georgi ya reflejan una fisonomía bastante similar a la de Stoganov:

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Sergei y Georgi en 1859, aquí Georgi es el niño que aparece sentado.

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Otra imagen de Sergei y Georgi, éste aparece a la derecha de la foto con su indumentaria muy rusa.


En cualquier caso, la relación de Masha con Gregori estaba plenamente consolidada varios años antes de que falleciese Max en San Petersburgo el 1 de noviembre de 1852, apenas dieciocho meses después de que hubiese muerto su propia madre, Augusta Amalia de Baviera duquesa de Leuchtenberg. Cuando murió, Max tenía treinta y cinco años, y en él, tras aquellos años de enfermedad grave, no quedaban vestigios del guapo príncipe que antaño había llegado de tierras bávaras para participar en unas maniobras militares. Significativamente, se le quitó el corazón mientras se embalsamaba el cuerpo: aunque fue enterrado, con pompa, en la capilla de la orden de Malta, consagrada a San Juan Bautista, en San Petersburgo, su corazón se llevó a Baviera, para que fuese depositado en la tumba que compartían su madre Augusta Amalia y su hermana Caroline Clothilde, quien había vivido solamente durante diez días allá en el año 1816.


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 Asunto: Re: MARIA NICOLAEVNA DUQUESA DE LEUCHTENBERG
NotaPublicado: 19 Feb 2020 15:30 
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Masha:

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De buenas a primeras, quedarte viuda no te daba libertad, sino que te la quitaba toda de un plumazo, al menos durante el primer año de luto riguroso. Nadie, ni siquiera el zar Nicolás tan indulgente con su hija mayor o la cariñosa zarina Alexandra, hubiese entendido que Masha no guardase aquel duelo de duración claramente establecida, que restringiría brutalmente su actividad pública. La princesa quedaba abocada a hacer mucha vida doméstica, con visitas familiares o a amigos de buena reputación, pero en ningún caso íba a poder participar de la gran vida social de San Petersburgo a la que tan acostumbrada se hallaba.

En un principio, todas las decisiones significativas las tomó el zar Nicolás I, que se echó encima de los hombros, con naturalidad, la tarea de gestionar la viudedad de Masha. Él organizó las exequias de su yerno Max, y a los pocos días otorgó a la descendencia de la pareja, empezando por sus propios nietos, el título de príncipes Romanovsky, que sonaba mucho más ruso que Leuchtenberg. Enseguida, Nicolás tomó la decisión de vender todas las propiedades bávaras, haciendo así evidente aquel proceso de completa rusificación que había tenido de mala leche a la consuegra Augusta Amalia de Leuchtenberg.

Dentro de sus fastuosas residencias, los hijos de Masha llevaban vidas rigurosamente pautadas cada día de la semana, sin penurias pero sin un exceso de comodidades ni mucho menos. Las hijas, Marusya y Eugenie, estaban a cargo de Varvara Pavlovna Barykova y de Elizaveta Tolstaya, una sobrina del mismísimo Tolstoi. Los hijos -Kolya, Eugen, Sergei y Georgi- se verían inmersos en un exigente programa formativo dirigido por quien había sido ayudante personal de Max, el conde Fyodor Davidovich Alopeus. Años después, los príncipes recordarían que se levantaban muy temprano, cuando empezaba a clarear el día; en invierno, en el Palacio Mariinsky, dormían en sencillos catres con sus mantas y en verano, en la Mansión Leuchtenberg, encima de colchones rellenos de heno con un ligero cobertor por si refrescaba de noche. Se aseaban en agua casi helada, y cada día, hiciese el tiempo que hiciese, salían a pasear en trineo descubierto; solamente cuando alguno de ellos estaba enfermo se les permitía usar un coche cerrado. La comida era saludable y nutritiva, pero nada de exquisiteces. Era una educación de pequeños cadetes, cuya finalidad era prepararles mental y físicamente para sus respectivas carreras militares. De hecho, para cuando murió Max, su hijo Kolya ya era oficial del regimiento de Húsares de Kiev. Compartía mucho tiempo con sus primos hermanos, los grandes duques Nixa y Sashenko, los hijos mayores del zarevitch Alexander y María Alexandrovna. Por cuestión de edades, el resto de hijos varones de Masha estaría más cerca de los grandes duques Vladimir y Aleksey, también hijos de la prolífica María Alexandrovna, y de otro Nikolai, hijo mayor de Konstantin y su Alexandra "Sanny" Iosifovna. Para el zar Nicolás I, que había cuidado siempre mucho su vida de familia, era muy reconfortante ver que sus nietos "rusos" crecían unidos -y no rusos, no los tenía, porque Olga, en Württemberg, seguía sin dar señales de embarazos-.

Masha apenas pudo permitirse, en ese tiempo, visitas familiares o a algunos amigos con una reputación tan impecable, que nadie hubiera podido ponerle ninguna pega ni queriendo. Ejemplo de eso era su buena amiga, pese a ser veintidós años mayor que ella, Tatyana Borisovna Potemkina, por nacimiento princesa Golitsyna.

Tatyana Potemkina hubiese podido presumir de haber sido retratada en su juventud por la gran Elisabeth Vigee-Lebrun. Allá por 1820, cuando nuestra Masha era una niña de un año que quizá empezaba a dar sus primeros vacilantes pasos, Tatyana ya posaba para Vigee-Lebrun con una reposada elegancia:

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Pero su elevada posición de había hecho de ella "una mariposa social". Jovencísima, la pérdida de un hijo de diez meses, sumada a lo que pareció una incipiente tuberculosis, la llevó a parajes más cálidos de la mano de su preocupado marido. Al regresar a Rusia, siete años más tarde, Tatyana se había volcado de ello en la actividad filantrópica, muy relacionada con su fervorosa religiosidad. A lo largo de décadas, Tatyana desarrolló una actividad de proselitismo religioso y de asistencia social absolutamente impresionante. Su palacio Gostilitsy, rodeado de un parque inmenso, en las afueras de San Petersburgo, estaba siempre abierto para quien necesitaba asistencia e instaló allí una escuela de alfabetización para adultos. En su finca Potemkin, redimían condena, en una atmósfera bastante más benévola, personas enfermas por el exilio siberiano, a los que ella misma rescataba de una muerte terrible interviniendo de forma directa ante Nicolás I, que la respetaba mucho. Tatyana tocaba todos los palos: casas de acogida para "mujeres caídas", orfanatos, patronatos de ex reclusos, hospitales e incluso conversiones masivas de judíos a la ortodoxia. También financiaba, de sus fondos personales, la restauración de antiquísimos monasterios casi echados a perder: ella pagó por rehabilitar al entero el famoso monasterio de Svyatogorsk en 1844. En resumidas cuentas...si no se la consideraba una santa en vida...

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...poco le faltaba, y al avanzar en edad...

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...su propia posición ante la sociedad rusa podía merecer el calificativo de excepcional. Nicolás y Alexandra no debían "visualizar" ningún peligro mundano en las frecuentes visitas de la viuda Masha a Tatyana Potemkina.


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 Asunto: Re: MARIA NICOLAEVNA DUQUESA DE LEUCHTENBERG
NotaPublicado: 19 Feb 2020 15:57 
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Masha:

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Y sin embargo...de alguna manera durante ese año Masha mantuvo su contacto con el conde Grigori Stroganov, quien, para alejar sospechas de cualquier tipo, mientras la gran duquesa aparentemente vivía su duelo, seguía por su parte comportándose como un alegre soltero, sin perderse nin una sola fiesta y sin perdonar ni un único baile.

Porque el 13 de noviembre de 1853, Ioannes Stefanov, el "pope" que se ocupaba habitualmente de la iglesia de la Trinidad que sostenía Tatyana en su finca Gostilitsky, se trasladó sin llamar la atención de nadie al Palacio Mariinsky, en cuya capilla, adornada con valiosísimos iconos, íba a celebrar un matrimonio secreto. La novia era la viuda gran duquesa María Nicolaevna, y el novio el conde Grigori Stroganov. El príncipe Vasily Andreevich Dolgorukov, general del ejército y a la sazón Ministro de la Guerra, muy vinculado al zarevitch Alexander, y el conde Mikhail Yuryevich Vielgorsky, hermano del gran chambelán de la corte rusa conde Matvey Yuryevich Vielgorsky, acudieron para representar el importante papel de testigos de la unión. Supuestamente, Nicolás I no sabía y nunca sabría nada; desde luego, el zarevitch Alexander sí parecía estar al corriente desde el principio aunque, al no poder dar por válido en público lo sucedido en secreto, prefería aparentar ignorancia y la zarina Alexandra, Mouffy, no tuvo ni la menor sospecha. Con el tiempo, Anna Fedorovna Tyutcheva, dama de honor de María Alexandrovna, la cuñada de Masha, declaró que con aquel casamiento clandestino la gran duquesa de había arriesgado mucho. Tyutcheva creía que de haberlo descubierto Nicolás I, hubiese sido anulado, el marido exiliado al Cáucaso y la gran duquesa quizá forzada a tomar el velo en un monasterio. Esto último, por muy implacable que se mostrase en ocasiones Nicolás I, resulta francamente difícil de creer.


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 Asunto: Re: MARIA NICOLAEVNA DUQUESA DE LEUCHTENBERG
NotaPublicado: 19 Feb 2020 16:28 
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Minnie escribió:
José escribió:



P.S. Porque me respondes em galego ? Apesar do que dizem, compreendo melhor o castelhano.


Sorry >:D< En adelante, en castellano :-) :-) :-) :-)



Gracias (grin)

Antes assim e parabéns pela continuação do tema.

Desculpa o grão de areia que introduzi quanto ao possível filho de Mikhail e Elena. Eu próprio fiquei confuso. E claro que um filho de Mikhail teria que ser Mikhailovitch e não Pavlovitch.

Quanto ao conde Grigory Stroganov, tem um personagem interessantíssimo na sua "quase" ascendência. A 2 mulher do avô, a condessa Juliana Maria von Oeynhausen, filha da nossa ilustríssima ...
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...marquesa de Alorna.

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https://www.wook.pt/livro/juliana-conde ... n/12623238

Vale todo um tema.


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 Asunto: Re: MARIA NICOLAEVNA DUQUESA DE LEUCHTENBERG
NotaPublicado: 19 Feb 2020 18:18 
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Registrado: 17 Feb 2008 21:47
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José escribió:
Minnie escribió:
José escribió:



P.S. Porque me respondes em galego ? Apesar do que dizem, compreendo melhor o castelhano.


Sorry >:D< En adelante, en castellano :-) :-) :-) :-)



Gracias (grin)

Antes assim e parabéns pela continuação do tema.

Desculpa o grão de areia que introduzi quanto ao possível filho de Mikhail e Elena. Eu próprio fiquei confuso. E claro que um filho de Mikhail teria que ser Mikhailovitch e não Pavlovitch.

Quanto ao conde Grigory Stroganov, tem um personagem interessantíssimo na sua "quase" ascendência. A 2 mulher do avô, a condessa Juliana Maria von Oeynhausen, filha da nossa ilustríssima ...
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...marquesa de Alorna.

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https://www.wook.pt/livro/juliana-conde ... n/12623238

Vale todo um tema.


El abuelo de Grigori se llamaba también Grigori Alexandrovich Stroganov, igual que él, y tuvo la ventaja de ser retratado por Vigée-Lebrun...

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De algo "me quiere sonar" la marquesa de Alorna, y no sé muy bien de qué. Seguro que su hija Juliana fue un personaje interesante, para ir a parar a la Rusia del siglo XVIII. Me encantaría conocer su historia, José, a ver si te animas... :love:


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