Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

Nuevo tema Responder al tema  [ 33 mensajes ]  Ir a página 1, 2, 3  Siguiente
Autor Mensaje
 Asunto: LUISE DE SAXE-GOTHA-ALTENBURG
NotaPublicado: 29 Ene 2020 16:35 
Desconectado
Madre Fundadora
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 18377
Imagen


Spoiler: este tema va a ser corto, porque es la biografía de una mujer que vivió apenas TREINTA años. Su existencia se desarrolló básicamente dentro de un entorno geográfico muy claramente delimitado, en Turingia, con escasos viajes fuera de ese marco territorial: una visita a Viena, algunas escapadas terapéuticas a Baden, algunas escapadas tardías a París. Realmente, su existencia casi se resumiría en un: nació, creció, se casó, tuvo dos hijos, se divorció, se casó morganáticamente, se murió. Pero resultó que de sus dos hijos uno llegaría a herederar los ducados paternos y el otro se convirtió en el príncipe consorte más famoso de la historia de Inglaterra, Alberto. Y Alberto se pasó la vida entera hechizado (me gusta más, en este contexto, el término inglés "haunted") por el recuerdo, o mejor aún la falta de recuerdos, de su madre Luise, en quien quería ver una víctima, una pobre víctima, para no tener que reprobarla por "ligera de cascos" o por "inmoral".

Además...hay un misterio asociado a la figura evanescente de esta mujer, precisamente la paternidad biológica de Alberto. Así que puede ser un tema corto...o hasta hacerse un pelín más largo de lo esperado. Depende de lo que den de sí los "rumores" y "contrarumores".

Así que...un espacio para la querida Luise.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: Re: LUISE DE SAXE-GOTHA-ALTENBURG
NotaPublicado: 29 Ene 2020 17:38 
Desconectado
Madre Fundadora
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 18377
Imagen

Imagen

Louise Charlotte de Mecklemburg-Schwerin.


Estos dos retratos corresponden a la madre de nuestra protagonista, así que, sí, os presento a la abuela materna de Albert, la princesa Louise Charlotte de Mecklemburg-Schwerin. Miradla bien, porque solía describirsela como de aspecto agradable a la vista, delicada y encantadora, aunque no propiamente una belleza e incluso ligeramente jorobada. Tuvo un efímero instante de gloria: hacia 1795, cuando contaba dieciséis años de edad, se negoció su matrimonio con el rey Gustavo IV Adolfo de Suecia. Pero Gustavo IV Adolfo se enteró de que su prometida no era guapa y sí un poco gibosa, a la vez que vislumbró una oportunidad única de contraer un enlace todavía más brillante, con la hermosa gran duquesa rusa Alexandra Paulovna, nieta muy querida de Catalina II la Grande. Al final, el posible bodorrio Romanov del monarca sueco no llegó a darse porque, aunque a Alexandra él le gustaba muchísimo, no pensaba renunciar a la religión ortodoxa para hacerse protestante. Todo quedó en agua de borrajas y Gustavo IV Adolfo de Suecia, que había desairado a Louise Charlotte por aspirar a la mano de Alexandra, acabó tomando por esposa a la princesa Frederike "Frique" de Baden.

En el mismo mes de octubre, de hecho, se celebraron las dos bodas. Frique de Baden se casó con el monarca sueco a principios de mes, el día 6. Nuestra Louise Charlotte de Mecklemburgo-Schwerin se casó en Ludwiglust el 21, o sea quince días más tarde, con un pariente por vía materna: Augustus, heredero del ducado de Saxe-Gotha-Altenburg.

Aquí os presento a Augustus, el abuelo paterno de Alberto:

Imagen


En realidad, le llamaban Augustus, pero ése venía a ser su tercer nombre de pila: se le había bautizado Emil Leopold August. En la época en la que se casó con Louise Charlotte, Augustus estaba a punto de cumplir veinticinco años y conjuntamente con su hermano que le seguía en edad, el príncipe Friedrich, de veintitrés años, era uno de los príncipes con una de las educaciones más esmeradas, artísticas, científicas y jacobitas de la Europa de finales del siglo XVIII. Sin duda, el mérito correspondía en parte al padre de Augustus y Friedrich, el duque Ernest II...

Imagen


...que era extraordinariamente ilustrado, aparte de un destacado masón, y se dedicaba de manera muy entusiasta tanto a la física como a la astronomía. Pero también tenía que ver la madre, Charlotte Amalia, igual de inclinada a las artes y las ciencias, siendo también ella una formidable astrónoma. De la señora Charlotte Amalia no he encontrado un retrato decente, así que nos apañamos con éste...


Imagen



Nuestro Augustus, y su hermano Friedrich, con semejantes padres, salieron inteligentes, cultivados, creativos, originales y con un perfil sorprendentemente moderno en muchos sentidos. Augustus, no obstante, tenía sus peculiaridades. En una etapa posterior, siendo ya duque soberano tras la muerte de su padre en 1804 y con su madre distanciada a tal grado que la digna señora había decidido marcharse con su amigo el barón Zach a tierras italianas (concretamente a Génova...), se verían muy claras esas peculiaridades. Llevaba una vida sin horarios, un tanto desordenada; siempre se le había considerado de moral disoluta, pero a esas alturas escribía novelas eróticas de contenido claramente homosexual y le gustaba el travestismo. Travestismo y homosexualidad no siempre van de la mano, conviene recalcarlo, pero en el caso concreto de Augustus, que cuando se vestía de mujer gustaba de emplear el nombre de Emilie, parece que sí.

Pero estamos yendo un poco de prisa. En 1797 se casa con Louise Charlotte y forman una pareja de aspecto bastante apañado, según un retrato que se ha conservado y que, ya puestos, me quejaré de que tampoco he encontrado en una resolución idónea...

Imagen


Ella, Louise, tiene aspecto de que si el viento sopla con fuerza, se la lleva. Supongo que eso le hubiese gustado, porque no fue feliz junto a su pariente y se sintió "abusada" por parte de él; mostró incluso intención de dejarle, pero la familia rehusó volver a acogerla y la conminó a permanecer en Gotha cumpliendo su deber.

El único resultado del matrimonio resultaría ser una niña: Luise Dorothea Pauline Charlotte Friederike Auguste, nacida en Gotha el 21 de diciembre de 1800. La madre había tenido un embarazo complicado y un parto extremadamente duro, del que quedó debilitadísima; murió en cuestión de pocos días, el 4 de enero de 1801.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: Re: LUISE DE SAXE-GOTHA-ALTENBURG
NotaPublicado: 29 Ene 2020 18:19 
Desconectado
Madre Fundadora
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 18377
Otro retratito de Augustus...

Imagen


Y éste en blanco y negro...me encanta:

Imagen


Augustus el viudo no hizo siquiera el paripé de llorar a Louise. Ella había sido, por así decirlo, perfectamente prescindible en su vida. A los pocos meses de haberla enterrado, en aquel mismo verano de 1801, realizó un viaje a la corte de Cassel, y allí conoció a la princesa Caroline Amélie. La fama de Caroline Amélie era, cuando menos, dudosa: en su juventud había estado prometida a un doble primo hermano, Friedrich de Hesse-Cassel, pero el compromiso se había ído al garete debido al hecho de que la novia, en vez de mantenerse virgen y casta, mantenía un romance con el chambelán de su propio padre, el conde Ludwig von Taube, que sólo se acabó cuando a éste le expulsaron de la vida palaciega. Vamos, que Caroline Amélie tenía un pasado, pero quizá eso le daba cierto interés a ojos del licencioso Augustus. En cuanto se cumplió un año justo del fallecimiento de Louise, el padre de Augustus solicitó la mano de Caroline Amélie para su hijo...

Imagen


...y así llegó a Gotha la que sería madrastra de Luise. La niña, tan pequeña, conquistó de inmediato la ternura de Caroline Amélie, que se volcó en ella con verdadero entusiasmo. Existe un cuadro de ambas, correspondiente a esa época inicial, que es conmovedor:

Imagen


Y no es la única imagen infantil de nuestra Luise:

Imagen


Quizá si Caroline Amélie hubiese tenido sus propios hijos con Augustus, se hubiese atenuado un poco su amor maternal hacia Luise. Pero no fue el caso. Aunque en el principio se dijo que ella estaba apasionadamente enamorada del excéntrico marido, ambos acabaron percatándose de la falta de compatibiidad y optaron por llevar vidas separadas. Cada uno tenía su lugar de residencia y cada uno mantenía su propio círculo cortesano, a la vez que cada uno llevaba a su manera su, digamos, privacidad. Pero con todo, Caroline Amélie nunca dejó de ser una muy cercana y cálida madrastra para Luise. Curiosamente, Luise estableció vínculos de apego sólidos con su madrastra, con su padre y hasta con su tío, el heredero del ducado por falta de un varón.

Uno de los elementos que caracterizaron a Augustus, y le distanciaron irremediablemente de Caroline Amélie, fue que el jacobinismo político de él había derivado en una admiración total y absoluta, rendida e incondicional, hacia Napoleón Bonaparte. En toda la extensa miríada de príncipes, duques, margraves, landgraves, etc, etc germánicos que trataron de congraciarse con Napoleón a medida que éste se hacía con el control de casi toda Europa continental para establecer con firmeza su posición hegemónica, Augustus fue, quizá, el más embelesado y fascinado seguidor de Bonaparte. Hay montones de escenas de esos años que testimonian el constante interés de Augustus por recibir a Napoleón en su ducado o por desplazarse a rendir pleitesía a Napoleón allá dónde éste se hallase. El abuelo materno de Alberto, queridos y queridas, era un pelota, pero muy pelota. Aquí una de esas escenas que lo dicen todo...

Resulta que en cierta ocasión, Napoleón se sorprendió al reconocer entre todos los que se apresuraban a doblar bien el lomo ante su presencia en un salón a Augustus duque de Saxe-Gotha-Altenburg. Napoleón, acercándose, se dirigió a él y le preguntó si no era cierto que había pasado muy poco tiempo desde que Augustus había informado de que se íba de viaje a atender asuntos oficiales de su ducado. Augustus asintió vigoramente: sí, por supuesto, él se había ído tres días atrás para resolver aquellas cuestiones que atañían a sus territorios hereditarios. A Napoleón casi se le cae el mentón al suelo: En sólo tres días...¿había tenido tiempo para un viaje de ída, resolución de asuntos y un viaje de vuelta?. Augustus lo confirmó. Entonces Napoleón preguntó, naturalmente, cómo era de grande su ducado. Y...¿qué os parece que contestó Augustus? A toda velocidad, replicó:

-Mi ducado, Sire, es tan grande como vós deseeis que lo sea.

Ahí, peloteando como nadie.

Pero eso a su esposa Caroline Amélie le ponía de un humor de perros, porque por culpa de Napoleón, la familia de ella había tenido que abandonar Cassel, un Cassel bastante arrasado por la guerra.

Una relación sentenciada, vamos.

Pero Luise creció tranquila, mientras se producía el auge y caída de Napoleón. Con ella no íba todo aquello, era demasiado pequeña para seguir el curso de los acontecimientos. Su madrastra le procuraba toda la seguridad que una niña podía necesitar; a cierta edad empezó a ocuparse de su instrucción una de las damas favoritas de Caroline Amélie, Charlotte von Bock, y en todo momento tenía Luise cerca a la que sería su amiga desde la infancia y para siempre, Augusta von Studnitz. Se trataba de un entorno en el que podía sentirse libre y feliz, sin mayores presiones.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: Re: LUISE DE SAXE-GOTHA-ALTENBURG
NotaPublicado: 29 Ene 2020 18:54 
Desconectado
Madre Fundadora
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 18377
Éste...

Imagen


...es el duque Ernest I de Saxe-Coburg-Saalfeld, territorio situado al ladito de Saxe-Gotha-Altenburg. Ernest había alcanzado esa condición de duque en diciembre de 1806, con veintiún años de edad, tras la muerte de su padre Franz Anton; pero éste último había estado gravemente enfermo en sus últimos tres años de vida, así que, de hecho, el hijo se había ocupado de gestionar los asuntos familiares desde los diecinueve. Ernest no estaba solo en sus no pocas tribulaciones, propias de una época tan agitada e incierta. Tenía el respaldo activo de su madre, la duquesa Augusta de Coburgo, nacida condesa Augusta Reuss zu Eberdorff, a quien se consideraba una de las mujeres más hermosas de su tiempo y que, con seguridad, era también una de las más astutas. Sus territorios hereditarios estaban ocupados por los franceses, que los administraban, y ellos debían buscarse apoyos aquí y allá, en un bando y en el contrario, para asegurarse de caer siempre de pie. Augusta había transmitido a sus hijos su mezcla de belleza y afilado pragmatismo, así como el sentimiento de que conformaban un clan y que el triunfo de uno debía contribuír al triunfo de todos.

Contaba con tres hijos varones: su Ernest, Ferdinand (a quien ella llamaba Nandel) y Leopold. Y contaba con cuatro hijas: Sophie, Antoinette, Juliane (a quien ella llamaba Jülchen) y Victoria. Casar a las hijas había sido la primera ocupación seria de Augusta: había empezado con un gran "coup", un verdadero campanazo, al casar a la bonita Jülchen con el gran duque Constantino de Rusia, hermano que seguía en edad a Alejandro de Rusia, hijos ambos de Pablo, el heredero de Catalina la Grande. Alejandro ya se había casado con una Luise de Baden convertida en gran duquesa Elizaveta Alexeevna cuando Constantino se casó con Juliane de Saxe, que adoptó previamente el nombre ortodoxo de Ana Feodorovna. Con ese bodorrio, Augusta vió incrementarse las opciones de las otras hijas: a los dos años, Antoinette se había casado con el duque Alejandro de Württemberg. Cierto que luego Sophie había salido rana, empeñándose, quizá por tener claro lo desgraciadas que eran tanto Jülchen como Antoinette, en casarse por amor con un conde de Mensdorff-Pouilly. La menor, Victoria, había estado obediente y se había casado con el príncipe de Leiningen, que había enviudado de la propia hermana de Augusta, Henrietta.

Hacia la época en que se firmó la Paz de Tilsit, el hecho de que Ernest fuese cuñado del gran duque Constantino le ayudó a recuperar sin mover ni un dedo su ducado de Coburgo. Ernest y Leopold ostentaban rangos significativos en el ejército imperial ruso, mientras que Nandel lo hacía en el ejército imperial austríaco al igual que su cuñado Emmanuel de Mensdorff-Pouilly, el marido de Sophie.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: Re: LUISE DE SAXE-GOTHA-ALTENBURG
NotaPublicado: 29 Ene 2020 19:50 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 25 Jul 2009 07:22
Mensajes: 2090
Ubicación: Buenos Aires, Argentina
Minnie escribió:
(...) Tuvo un efímero instante de gloria: hacia 1795, cuando contaba dieciséis años de edad, se negoció su matrimonio con el rey Gustavo IV Adolfo de Suecia. Pero Gustavo IV Adolfo se enteró de que su prometida no era guapa y sí un poco gibosa, a la vez que vislumbró una oportunidad única de contraer un enlace todavía más brillante, con la hermosa gran duquesa rusa Alexandra Paulovna, nieta muy querida de Catalina II la Grande. Al final, el posible bodorrio Romanov del monarca sueco no llegó a darse porque, aunque a Alexandra él le gustaba muchísimo, no pensaba renunciar a la religión ortodoxa para hacerse protestante. Todo quedó en agua de borrajas y Gustavo IV Adolfo de Suecia, que había desairado a Louise Charlotte por aspirar a la mano de Alexandra, acabó tomando por esposa a la princesa Frederike "Frique" de Baden.

Todos los involucrados en este extracto llevaron pésimas vidas, La GD Alexandra siendo dejada esperando porque GA porque no quería renunciar a su fe, luego casada con un archiduque de la rama húngara, maltratada por la emperatriz, muere en el primer parto, su hija también. El rey sueco pierde su trono, Frique ya sabemos cómo le fue. Ni 1. :eyes: :eyes:

_________________
"Ma fin est mon commencement, et mon commencement ma fin".


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: Re: LUISE DE SAXE-GOTHA-ALTENBURG
NotaPublicado: 29 Ene 2020 20:52 
Desconectado
Madre Fundadora
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 18377
Konradin escribió:
Minnie escribió:
(...) Tuvo un efímero instante de gloria: hacia 1795, cuando contaba dieciséis años de edad, se negoció su matrimonio con el rey Gustavo IV Adolfo de Suecia. Pero Gustavo IV Adolfo se enteró de que su prometida no era guapa y sí un poco gibosa, a la vez que vislumbró una oportunidad única de contraer un enlace todavía más brillante, con la hermosa gran duquesa rusa Alexandra Paulovna, nieta muy querida de Catalina II la Grande. Al final, el posible bodorrio Romanov del monarca sueco no llegó a darse porque, aunque a Alexandra él le gustaba muchísimo, no pensaba renunciar a la religión ortodoxa para hacerse protestante. Todo quedó en agua de borrajas y Gustavo IV Adolfo de Suecia, que había desairado a Louise Charlotte por aspirar a la mano de Alexandra, acabó tomando por esposa a la princesa Frederike "Frique" de Baden.

Todos los involucrados en este extracto llevaron pésimas vidas, La GD Alexandra siendo dejada esperando porque GA porque no quería renunciar a su fe, luego casada con un archiduque de la rama húngara, maltratada por la emperatriz, muere en el primer parto, su hija también. El rey sueco pierde su trono, Frique ya sabemos cómo le fue. Ni 1. :eyes: :eyes:


Pues sí :(( :(( Pero para matrimonio infeliz, verdaderamente infeliz, el de la pobre Jülchen...

Imagen

Imagen


Alejandro no parecía haber heredado nada de su padre, Pablo, ni en cuanto al aspecto físico (Alejandro era indudablemente de rasgos hermosos y buena figura, nada que ver...) ni en cuanto a rasgos de carácter, porque de él parecían completamente ausentes en carácter hosco, receloso, sombrío, tiránico y a veces brutal de Pablo. Pero Constantino sí se parecía -y mucho- a Pablo en ciertos aspectos. La capacidad para ser implacable, despótico, rudo y violento le venía de Pablo, de hecho. Así que Juliana podía ser la gran duquesa Anna Feodorovna y verse convertida en una figura ricamente enjoyada y vestida de la más opulenta de las cortes, pero tuvo una vida conyugal que era un completo espanto, para poner los pelos cual escarpias, una vez superado el primer mes. Constantino pasaba el tiempo con sus camaradas de armas, jugaba, bebía y andaba con otras mujeres; cuando reparaba en que tenía una esposa, era para incomodarla, molestarla, abusar de ella e incluso golpearla, según parece. La muchacha vivía tan aterrada que sufría frecuentes desmayos y crisis de nervios. Su cuñado Alexander la apreciaba mucho y estaba muy unida a la esposa de Alexander, Elizaveta, pero no encontró apoyo en sus suegros e incluso la obligaron a viajar bastante enferma hasta Moscú para asistir a la pomposa coronación de Pablo. Es posible, no seguro, que su enfermedad, en ese período, fuese una sífilis cortesía de su marido. Cuando los doctores recomendaron que se alejase para someterse a curas en balnearios alemanes, vió el cielo abierto: se presentó en Coburgo y explicó a sus padres que no quería volver a Rusia porque estaba harta de ser víctima de los tratos humillantes de Constantino. Pero los padres le negaron todo apoyo y en cuanto el zar Pablo mandó una nota reclamándola de vuelta, prácticamente la empacaron rumbo a San Petersburgo a tiempo para que ella asistiese a las bodas de dos grandes duquesas hermanas del marido. La pobre tuvo que seguir aguantando mecha, incluso cuando Constantino se echó una amante polaca oficial aparte de sus esporádicas aventuras o cuando, tras el asesinato de Pablo, se volvió borracho de casi a diario (cuando estaba borracho, se volvía temible).

En un momento determinado, encontró el valor para escaparse de Rusia y ya nunca regresaría, ni siquiera cuando al cabo de años de separación Constantino, acompañado de un hermano de ella, la visitó en Berna para pedirle que retornase.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: Re: LUISE DE SAXE-GOTHA-ALTENBURG
NotaPublicado: 30 Ene 2020 10:34 
Desconectado
Madre Fundadora
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 18377
Bueno, vamos a centrarnos.

1815. La esposa del zar Alejandro, la zarina Elizaveta, está "por tierras germánicas", de dónde es originaria, y aprovecha para hacer una extensa ronda de visitas, aunque siempre se detiene con mayor detalle en su Baden natal y en Baviera, país en el que reina su querida hermana Karoline y dónde la madre de ambas, Amalia, pasa largas temporadas junto a la unica hija que le queda soltera, su homónima. Pero entre las visitas que hace Elizaveta, figura una a la corte de Gotha-Altenburg. Ernest sabe que Elizaveta tiene prevista esa escala en Gotha y, total, su ducado limita con ese ducado, lo tiene como aquel que dice a tiro de piedra y los Coburgo han aprendido a ser siempre muy pero muy cumplidos con los Romanov. Por mucho que Jülchen lleve ya tiempo separada de su gran duque ruso, se siguen considerando "parientes cercanos" porque les conviene verlo desde ese punto de vista.

De paso que visita a Elizaveta, Ernest trata de sondear sus perspectivas de casarse con una gran duquesa rusa, lo cual sería un verdadero triunfo político. Alejandro había tenido cinco hermanas que habían sobrevivido a la infancia: Alexandra, Elena, María, Catherine "Katya" y Anna "Annette". De hecho, dos ya han muerto después de casadas cumpliendo con su deber reproductivo: Alexandra y Elena. María está casada, y Katya, viuda de un primer marido, buscando un segundo enlace a su gusto con un primo de Württemberg. Pero queda soltera Annette, la pequeña, la favorita de la viuda de Pablo, María Feodorovna. Ernest tiene "sus aspiraciones" en ese sentido, pero los rusos no parecen demasiado alentadores. Y aprovechando que está en Gotha, siendo agasajado por el excéntrico duque Augustus que tiene que hacerse perdonar ante el resto de royals su pasado de fan número uno del vencido Bonaparte y por la duquesa Caroline Amélie, Ernest le echa un ojo a la única hija del duque, Luise, que ya frisa en los quince años de edad:

Imagen

Ernest.

Imagen

Luise.


Pero, de momento, eso no queda en nada. Verdaderamente, Augusta ha sabido inculcar en sus hijos una poderosa voluntad de dar "grandes braguetazos", y Ernest mantendrá su vida de soltero bastante disoluto, todo hay que decirlo, mientras crea que existe una simple posibilidad de hacerse con una Romanov.

Entre finales de 1815 y mediados de 1816, los dos hermanos varones de Ernest cumplirán con creces las aspiraciones nada modestas de la madre Augusta. De hecho, una diría que superan las perspectivas. Fernando, Nandel, que ha decidido seguir en Viena manteniendo su extraordinaria progresión en el ejército imperial y codeándose con los imperiales Habsburgos, se casa con una dama húngara heredera única de la colosal fortuna de su padre: se trata de María Antonia de Kohary de Csabrag y Szitnya. Antonia es muy mona...

Imagen


...y está forrada, así que no se puede decir que Nandel tenga que sacrificarse demasiado. Cierto que ella profesa la religión católica, pero el protestante Coburgo acepta de buen grado que los hijos e hijas futuros se eduquen en el credo de la muchacha: así su linaje podrá organizar en la siguiente generación bodas estupendas dentro del círculo de la realeza empleando de peones bellamente enjoyados príncipes y princesas tanto protestantes como católicos, "surtido para adaptarse a una amplia curva de oferta" que se diría.

Cuando Augusta todavía está hiperventilando por el pelotazo de su Nandel, el pequeño Leopold se cobra una pieza de gran categoría: la princesa Charlotte del Reino Unido, potencial heredera del trono británico tras su propio padre George, Prinny, el Príncipe Regente.

Imagen


Leo siempre ha tenido vista de águila y Augusta lo sabe, lo sabe bien. En su momento buscó colocarse en el entourage de Napoleón y había tenido claro como nadie el momento propicio para presentarse ante el cuñado Alejandro de Rusia a ofrecer sus servicios, posicionándose de maravilla. Finalizada la etapa de conflictos que había asolado todo el continente europeo, había formado parte del círculo de Alejandro en una célebre visita a Inglaterra...y no había perdido el tiempo. Igual que antaño había atraído las caídas de párpados insinuantes de una Hortense de Beauharnais, en este nuevo período había sabido ganarse el corazón de la apasionada Charlotte, que había renunciado a un -políticamente conveniente- compromiso con el príncipe de Orange para a cambio empecinarse en casarse con Leopold.

Nandel y Leo han sido unos cracks. Augusta puede "relajarse" con esos dos mozos y centrarse por completo en Ernest.

En su "carrera de fondo" para ganarse una gran duquesa rusa, Ernest ha cometido no obstante un error con nombre de mujer: Henriette Adelaide Pauline Panam, a quien llamaban simplemente Pauline Panam. Llevo tiempo removiendo cielo y tierra para encontrar alguna imagen de Pauline Panam, pero sin éxito, así que si alguno o alguna la conseguís...¡¡línea entera para "bingo"!!.

El caso es que a nuestro Ernest le gustaban jóvenes, muyyy jóvenes. Hoy en día, desde luego, se vería en serios aprietos por esa tendencia hacia las adolescentes, pero, entonces, estaba bastante normalizado que muchachas de catorce o quince años estuviesen ya casadas: lo digo por ponerlo un poco en perspectiva. Por lo que se sabe, Ernest conoció a Pauline Panam en París cuando ella contaba catorce años, en 1818, se enredaron en una aventura amorosa y en el momento en que él tuvo que retornar a sus tierras, se la llevó consigo disfrazada de paje...todo muy novelesco, como se puede apreciar. El asunto se mantuvo en relativa discreción hasta que Pauline quedó embarazada y Ernest se apresuró a compartir "el problema" con su madre, Augusta. La madre de Ernest era mujer de mundo, acostumbrada a resolver las cosas en vez de lamentarse por la leche derramada o los cristales rotos; así que convenció a Pauline de que se fuese a vivir esos meses de gestación a Amorbach, en Leiningen, dónde la hermana de Ernest, Victoria, casada con el duque, se encargaría de que no le faltase de nada. Se asumieron una serie de compromisos económicos, de cara a asegurar el futuro de Pauline y el hijo o hija que venía en camino. El problema estribaba en que los Coburgo andaban fatal de "cash": Augusta siempre culpaba de ello a su suegra, que había sido hermana de una reina de Prusia y una reina de Dinamarca y había pretendido vivir en gran estilo, como las dos reales hermanas, siendo ella simplemente una duquesa de un pequeño estado germánico; la señora había dejado en herencia unas deudas extraordianarias, que habían repercutido en el hijo, Franz Anton, como bien le constaba a la viúda de éste. Digamos que los Coburgo todavía estaban fuertemente endeudados, teniendo que hacer frente a constantes pagos de capital e intereses por los préstamos solicitados a lo largo de años; y en esas circunstancias, parecía poco apetecible ir pagándole a Pauline el dinero que se le había dicho que se le pagaría una vez que ella dió a luz en 1809 un niño en Frankfurt que, en gesto de desafío, llamó Ernest.

Muchachas seducidas, embarazadas y dejadas de lado por príncipes, margraves, duques, condes, oficiales o burgueses incipientes había, sin duda, a cientos. Pero ocurrió que Pauline Panam no era de las que se quedan en un rincón criando "al hijo del pecado" entre grandes estrecheces económicas y sin quejarse. Asegurando que los Coburgo no sólo no se ocupaban de su manutención y alojamiento, cuando su hijo tenía seis meses se presentó ante las puertas del mismísimo palacio de Ehrenburg, residencia ducal, preguntando "y lo mío pa cuando"...

Imagen

Ehrenburg.


A Augusta, claro, se la llevaban los demonios ante la "impúdica" exhibición de Pauline Panam, a la que, por cierto, había estado dirigiendo durante meses cartas que, la verdad, son de un cinismo que espanta. A instancias de Ernest y Augusta...

Imagen

Augusta.


...el leal chambelán, amigo y compañero de juergas del duque, Maximilian von Szymborski, se encargó de preparar un documento para resolver el asunto: se le pagarían las deudas y los gastos que tenía en ese momento, se le proporcionaban doscientos francos y se le comprometía la entrega de tres mil francos cada dos meses, a cambio de que se largase sin alborotos. A las palabras, las había seguido un documento, así que Pauline marchó a Dresde con el pequeño. Las cosas se torcieron de nuevo cuando se hizo evidente que los Coburgo soltaban el dinero de higos a brevas, sin respetar ni las sumas ni los plazos; si íban algo mejor de liquidez se acordaban de "la chantajista" y si andaban ajustados al céntimo, olvidaban el asunto. Pauline además tenía la certeza personal, según decía, de que algún "accidente de carruaje" sufrido junto a su pequeño, en sus desplazamientos, no había tenido nada de "accidental", sino que estaba siendo víctima de sabotajes con la clara intención de quitársela de enmedio (y al niño, igualmente). De alguna manera, apeló al gran duque Constantino, el cuñado de Ernest, quizá en Dresde, quizá en Viena. Constantino fingió simpatía y voluntad de ayudarla, aunque, luego, quiso cobrarse los "buenos oficios" que en teoría iba a prestarle en la cama.

Por tanto, Constantino era consciente, mucho, de la historia Panam. No era una historia tan novedosa, esas cosas sucedían "desde que el mundo es mundo" y revestían la importancia que se les quisiese dar, en general bastante poca. Pero la gran duquesa Anna, Annette, era la menor de la familia y la niña de los ojos de la madre, la zarina viuda María Feodorovna, quien se mostraba fieramente protectora respecto a ella. Ni el zar Alejandro ni el gran duque Constantino se hubiesen arriesgado a ganarse el enojo y la reprobación de su madre, ahí estaba el punto débil. De manera que Ernest, por buscarse amantes que no sabían guardar la oportuna discreción, quedó definitivamente vetado en su calidad de pretendiente, porque, ya puestos, tampoco era una aspiración de los Romanov mandar a una de sus princesas a la pequeña Coburgo, en plena Turingia. El 21 de febrero de 1816, Annette se casaba en la capilla del Palacio de Invierno de San Petersburgo con el príncipe de Orange descartado por Charlotte de Inglaterra, que ya estaba preparando el ajuar para casarse en mayo con su Leopold de Coburgo. El que se quedó "a verlas venir" fue Ernest.

Y así, en 1816, Ernest y Augusta se acordaron, oportunamente, de Luise. Luise, cuyo padre ni tenía ni era previsible que fuese a tener ningún hijo varón. Cuando muriese Augustus, heredaría el hermano de él, Friedrich, seriamente herido durante las guerras napoleónicas, bastante incapacitado, soltero y que tampoco íba a casarse ni a procrear herederos varones. Esto significaba que, casándose con Luise, Ernest se aseguraba una gran dote (ella pertenecía a una familia rica), pero también la futura incorporación a sus territorios de Gotha y Altenburg. Con aquello, el ducado de él, integrado por Coburgo y Saalfeld, se engrandecería considerablemente -y se produciría un aumento extraordinario en las rentas anuales a percibir-.

El enlace con "la hija del vecino extravagante" podía acabar resultando tan ventajoso para su linaje como lo habían sido los de Nandel y Leopold, sólo que en otros plazos de tiempo. Así que se solicitó la mano de Luise a Gotha...


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: Re: LUISE DE SAXE-GOTHA-ALTENBURG
NotaPublicado: 30 Ene 2020 11:35 
Desconectado
Madre Fundadora
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 18377
Aquí de nuevo la madrastra de Luise, Caroline Amélie:

Imagen


Caroline Amélie mostró una -casi sorprendente- falta de entusiasmo por el repentino interés de los vecinos de Coburgo. Mientras el gran duque Augustus...

Imagen


...estaba dispuesto a considerarlo, porque representaba la clásica operación entre "colindantes" que solucionaba de cara al futuro la falta de herederos propios, a Caroline Amélie no le gustó especialmente la idea. El porqué sería, más que nada, motivo para especular un poquito.

Caroline Amélie, al igual que la gobernanta Charlotte von Bock, conocían a Luise, la habían visto crecer y convertirse en la muchachita de dieciséis años que ya era. Les constaba que se trataba de una muchacha de menuda figura, bastante bonita y de naturaleza impresionable y romántica, así como inclinada a las coqueterías. Se había formado en una corte de atmósfera ligera y un poco atolondrada, con un gran duque tan original como Augustus y una gran duquesa separada del marido desde hacía años que intentando obtener algo de felicidad propia no siempre se comportaba de manera virtuosa.

Cabía preguntarse si una chiquilla con la juventud, la inmadurez, la falta de experiencia y el carácter "poco asentado" de Luise podía avenirse bien con un marido que le doblaba la edad. Ernest había estado a muy pocos días de cumplir diecisiete años el día en que había nacido Luise; cuando ella rondaba los dieciséis, él íba camino de los treinta y tres años. Y se trataba de treinta y tres años vividos intensamente. Gotha estaba cerca de Coburg para lo bueno y lo malo: las noticias se propagaban con rápidez, incluyendo todos los rumores y cotilleos, porque, no nos engañemos, el "salseo" siempre ha triunfado. Caroline Amélie no ignoraba que Ernest tenía fama de vivir organizando cacerías en los frondosos bosques con sus amigos, junto a los cuales participaba después de opíparos banquetes regados de vinos y licores y con quienes compartía la inclinación a coleccionar amantes de ocasión. En esa época -recuérdese, 1816- la amante de ocasión favorita de Ernest venía siendo una francesa, Sophie Fermepin de Marteaux, de diecisiete años de edad.

En agosto de 1816, Ernest hizo una visita a Gotha, para visitar a Caroline Amélie y Luise, con la intención de vencer, a fuerza de encanto, la oposición que parecía emanar de la duquesa, que residía con la hijastra en Schloss Friedenstein, que aunque por su nombre nos pueda sonar a vieja fortaleza medieval, era un verdadero palacio barroco. Ernest cuando quería...

Imagen


...hacía gala de ese célebre carisma de los varones Coburgo y aunque a una mujer tan avezada en los asuntos de mundo como Caroline Amélie eso la dejaba impertérrita, en una muchacha estilo Luise íba a causar un deslumbrante efecto. Con todo, Caroline Amélie seguía en sus trece: escasas semanas después del viaje de Ernest a Gotha, Augusta se pilló un buen mosqueo cuando recibió en Coburgo al chambelán de la corte ducal de Altenburg, el conde de Salisch, explicando que el tema "posible boda de la princesa Luise" quedaba aplazado sine die porque su madrastra "no se encuentraba bien de salud". Sonaba a excusa y tocó las narices a Augusta bastante, pero se aguantó las ganas de mandar a paseo a Salisch y le rogó que transmitiese sus mejores deseos de una pronta recuperación a Caroline Amélie.

En ultimísima instancia, lo que desbloqueó la situación fue que la propia Luise, de tan impactada que había quedado por la galantería exhibida por Ernest, afirmó haberse enamorado de él. Caroline Amélie, con su carácter, pudo pensar, y muy probablemente pensó, que esa clase de enamoramientos fulgurantes tenían la misma fiabilidad que un fuego fatuo; pero el duque Augustus quería y ahora la niña Luise también quería, así que ella no tenía ya motivos para sostener su oposición basándose en la diferencia de edades de los futuros esposos. El conde von Salisch pudo por fín comunicar a Coburgo que se aceptaba la boda y que se iniciarían los preparativos para celebrar el enlace en Gotha con toda la pompa que se requería.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: Re: LUISE DE SAXE-GOTHA-ALTENBURG
NotaPublicado: 30 Ene 2020 12:21 
Desconectado
Madre Fundadora
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 18377
Luise:

Imagen

Imagen


El 18 de diciembre de 1816, Ernest acude a Gotha para oficializar el compromiso con toda la solemnidad del mundo. No viaja solo desde Coburgo: con él van su mariscal de corte (Hofmarschall) Ferdinand von Wangenheim, sus caballeros incluido su ayudante Maximilian von Szymborski y su mejor amigo Alexander conde zu Solms. Se les recibe con la mayor consideración y el día 20, un día antes del dieciséis cumpleaños de Luise, se anuncia el compromiso de manera pública, lo que suscitó gran regocijo popular. En el palacio hubo un baile conmemorativo el 22 de diciembre, y se consideró, de manera unánime, el más brillante que se ofrecía desde aquellos lejanos días en los que Augustus había organizado impresionantes veladas con cada visita de su adorado Napoleón.

Luego, Ernest volvió a Coburgo, a tiempo para la Navidad, mientras Luise quedaba en casa todavía más cautivada que antes. En sus conversaciones con Augusta von Studnitz, Luise era lo que se suponía que debía ser: una novia exhuberantemente feliz, que soñaba con su ajuar y con su boda propiamente dicha, que debería celebrarse en cuestión de meses. Si alguien en Gotha lo sabía, desde luego nadie le dijo que en enero de 1817, un mes después de su fabuloso baile de compromiso con Ernest, éste, en Coburgo, había sido padre de una hija puesta en el mundo por Sophie Fermepin de Marteaux, una niña bautizada con los nombres de Berta Ernestine.

El conde von Salisch se encargó de ir haciendo avanzar el programa de celebraciones que rodearían la boda en sí misma, fijada para el último día de julio de 1817. Caroline Amélie se dedicaba a asuntos más concretamente relacionados con el futuro inmediato de su hijastra: ella se encargó de la dirigir la preparación del ajuar, cuidadosamente embalado, y de decidir que la que había sido gobernanta de Luise, Charlotte von Bock, la acompañaría en calidad de dama de compañía al menos durante los primeros meses en Coburgo. A posteriori, Charlotte von Bock resultó no ser una buena elección: no tenía una opinión favorable de su ex pupila Luise y tampoco se daba el caso de que, por cariño, fuese a guardarsela discretamente para sí. Pero en aquellos momentos, Caroline Amélie estaba convencida de que la presencia vigilante de Charlotte von Bock ayudaría a Luise a asumir dignamente el papel que la aguardaba en Coburgo.

La boda en sí resultó fastuosa. A las seis de la tarde del 31 de julio de 1817, en el preciso instante en que dentro de la capilla del palacio barroco quedaron unidos en matrimonio Luise y Ernest, se dispararon en el exterior nada menos que sesenta y tres salvas de cañón en honor a los recién casados. El banquete de gala posterior representó un verdadero festín para los más refinados gastrónomos, un "tiremos la casa por la ventana" en toda regla. El gran baile de corte estaba previsto para el 2 de agosto -de nuevo, sin escatimar: quince mil farolillos iluminaron esa noche los jardines palaciegos...- y entre todas las fiestas que se prolongaron por espacio de una semana entera, no faltó una comida popular a la que habían sido invitados dos mil habitantes del ducado. Se distribuyeron donativos y ricos presentes a la gente y en general hubo una atmósfera de notable alegría. Caroline Amélie hubo de felicitar calurosamente al conde von Salisch, porque todo salió a pedir de boca.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: Re: LUISE DE SAXE-GOTHA-ALTENBURG
NotaPublicado: 30 Ene 2020 13:04 
Desconectado
Madre Fundadora
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 18377
La duquesa Augusta de Coburgo...

Imagen


...tenía, desde que había enviudado, su residencia propia oficial, que venía siendo el palacete de Ketschendorf...

Imagen


...pero a decir verdad pasaba mucho tiempo en el palacio ducal de Ehrenburg...

Imagen


...y por supuesto allí esperaba a su hijo Ernest y a su flamante nueva nuera Luise.

Afortunadamente, Augusta escribía, y escribía mucho. Llevaba un "Diario", porque qué dama destacada de la época íba a privarse del placer de llevar un "Diario", pero, además, se pasaba media vida intercambiando cartas con cada uno de sus hijos ausentes. Escribía mucho a sus hijas Sophie Mensdorf-Pouilly, Antoinette de Württemberg, Juliane y Victoria, a esta última en especial después de que, joven viuda del príncipe de Leiningen, se casase en segundas nupcias con el príncipe inglés Edward duque de Kent en el año 1818 (aún nos falta un poco). También escribía a sus hijos Nandel y Leopold. Tanto escribir resultaba toda una deferencia hacia los investigadores del futuro -aunque, tristemente, personajes como su bisnieta inglesa la princesa Beatrice hicieron mucho para que sólo se editase aquella correspondencia que ayudaba a presentar a la chère abuelita de Alberto y Victoria bajo una luz favorecedora-.

Debemos a la pluma de Augusta un relato de su primera impresión al ver a la joven Luise ante sí. La encontró, en conjunto, muy fresca y atractiva. Augusta escribió: “Es encantadora, pequeña, no hermosa pero sí muy bonita debido a su gracia y su vivacidad. Cada rasgo de su cara posee expresividad; sus ojos azules a menudo parecen tan tristes bajo las largas pestañas y luego de nuevo se convierte en una niña salvaje y feliz”. La impresión que produce una lectura cuidadosa es que Luise, menuda y linda, tenía un carácter un tanto volátil además de una presencia que llamaba la atención. Pero esa volatilidad bien podía deberse a una extrema juventud y a que su madrastra, que tanto la amaba, había manifestado una notable indulgencia hacia ella. Era de esperar que, casada con Ernest, Luise aprendiese a desempeñar las funciones de duquesa de manera que todos apreciasen su buena crianza y su compostura. Augusta sonreía beatífica mientras el estruendo de treinta y seis cañonazos recibía a la duquesa en Ehrenburg.

Es importante que "pongamos el solfa" esa idea común de que Luise se encontró desde el principio atrapada en el cepo de un matrimonio desdichado, con un hombre mucho mayor y bastante "desgastado" por sus vicios, que de novio había exhibido una delicadeza superada por la rudeza que manifestó una vez casado. Luise también, al igual que su flamante suegra, escribía cartas. Particularmente, escribía a su madrastra y a su amiga del alma, Augusta von Studnitz. Esas cartas a Augusta von Studnitz muestran a una jovencísima esposa que presenta un cuadro casi idílico de su vida diaria en Coburgo:

“Por las mañanas, Ernest caza y yo escribo. A mediodía, voy hasta Jagersruck, un pabellón de caza en medio de un enorme bosque. Solemos comer allí, luego Ernst nos lleva a pasear. Por la tarde, nos lee las últimas novelas. Ya ves que es una vida muy agradable”.

Eso sí: había una faceta un tanto sombría en Ernest que a veces afloraba. Al poco tiempo de haberse establecido en Ehrenburg, el duque llevó a su duquesa a realizar una breve gira por sus territorios, programada de tal manera que una de las visitas más llamativas se realizó a la fortaleza de Leuchtenburg, que se elevaba al este de Saalfeld.

Imagen

Leuchtenburg.


La fortaleza conservaba en su hall de acceso sendos retratos de un antiguo duque de Coburgo-Saalfeld, Johann Casimir, y de la esposa de éste, Anna. Johann Casimir no había sido nada "majete": por ejemplo, durante su época de gobierno, a finales del siglo XVI, había arreciado en sus territorios la "caza de brujas", favoreciendo que se llevasen a cabo ciento setenta y ocho procesos. Pero lo que Ernest quería resaltar ante Luise era que la esposa de Johann Casimir, Anna, que carecía de hijos, había tenido la pésima ocurrencia de embarcarse en una aventura romántica con el caballero Ulrich von Liechtenstein. Al descubrirse el percal, Johann Casimir había sido expeditivo: envió a Anna, prisionera, a Leuchtenburg, dónde ella se pasaría nada menos que veinte años llorando sus penas, mientras que Ulrich, por su parte, pagaría con más de cuarenta años de prisión su atrevimiento de haber amado a la duquesa infértil. La imaginativa Luise no dejaba de contemplar el rostro plasmado en un lienzo de Anna y casi le parecía escuchar sus sollozos, como relató en una carta a Augusta von Studnitz. Pero Luise, significativamente, agregaba:

“Anna fue miserable porque fue infiel. La posteridad nunca podrá decir algo así de mí”.

Como suele acontecer, sólo podemos elucubrar el "porqué" Ernest quiso señalarse esa historia a su mujer. No era, desde luego, un relato bonito ni edificante y sonaba a un recordatorio de lo que acababa ocurriendo cuando una mujer dejaba de refrenarse y cedía ante una pasión culpable. ¿Para qué hacerle ese tipo de recordatorio tan temprano?¿Veía Ernest en Luise las trazas de una mujer coqueta y muy capaz de extravíos románticos?¿Se estaba curando en salud, por la inseguridad de verse muy mayor con respecto a su flamante mujer, y la avisaba de que ni se le ocurriese querer encontrar una pasión única al estilo de Anna de Sajonia con Ulrich de Liechtenstein? A saber qué pasaba por la cabeza de Ernest en esos momentos. Pero en Luise está claro que la experiencia dejó huella.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: Re: LUISE DE SAXE-GOTHA-ALTENBURG
NotaPublicado: 30 Ene 2020 13:36 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 25 Jul 2009 07:22
Mensajes: 2090
Ubicación: Buenos Aires, Argentina
No la suficiente, lamentablemente. :eyes:

_________________
"Ma fin est mon commencement, et mon commencement ma fin".


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: Re: LUISE DE SAXE-GOTHA-ALTENBURG
NotaPublicado: 30 Ene 2020 13:49 
Desconectado
Madre Fundadora
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 18377
Imagen

Luise.


La de Coburg podía no ser una gran corte europea, pero tenía su propio organigrama y su etiqueta. La primera "Oberhofmeisterin" que se asignó para dirigir y supervisar el círculo de Luise fue Aurore, condesa von Marassé; en aquella época, el "Oberhofmarschall" era Ferdinand von Meyern-Hohenberg y el "Hofmarschall" era Julius von Waggenheim, cuya esposa Karoline, nacida Waitz von Eschen en la misma Cassel natal de Caroline Amélie duquesa de Gotha, también desempeñaba un papel destacado. Poco a poco, Luise se acostumbró a la autoridad de Aurore von Marassé y se rodeó de jóvenes damas de compañía: Bertha y Malvina von Meyern, Marie von Klebelsberg, frau von Senft, frau Kahl, Rosalie Lutzow, Charlotte "Lotte" Heym. Con el tiempo, algunas demostrarían mejor cabeza que otras, pero eso, por supuesto, ocurre en cualquier corte europea, de mayor o menor tamaño.

Lo sustancial es que, al principio, nada íba, aparentemente, mal. Al cumplirse su primer aniversario de boda, Luise escribió a Augusta von Studnitz:

“…y puedo asegurarte que ahora amo a Ernst más que nunca”.

Lo cual también coincidía con que ya había dado a luz a un hijo, un preciado heredero. Luise había tenido el detalle de embarazarse con adecuada prontitud: a los once meses de su boda, puso en el mundo, el 21 de junio de 1818, a Ernst August Karl Johann Leopold Alexander Eduard, a quien aquí, para entendernos todos, vamos a llamar Ernestito. Ernestito resultó un bebé fuerte y de rasgos marcadamente Coburgo, lo cual complació extraordinariamente a la abuela Augusta. Más adelante, la propia Luise remarcaría que su Ernestito se parecía mucho a Ernest, aunque no era "tan guapo". Un cortesano señalaría que, a los catorce meses de edad, Ernestito recordaba a un saludable tejón mientras corría de un lado a otro enrabietado por la dentición; el mismo cortesano aludía, no obstante, a que, sin ser un niño particularmente guapo, tenía unos hermosos ojos negros.

Asi que, al menos en ese momento, todo seguía siendo "amable" entre Luise y Ernest. De hecho, a tenor de las historias que refleja su correspondencia, ella era más celosa respecto a su marido aún muy apuesto -o al menos así lo expresaba-. En cierta ocasión, cuando aguardaban recibir una visita del landgrave de Hesse-Cassel, se supo que éste íba a acudir acompañado por su hermana pequeña, que tenía fama de ser muy hermosa. Luise estaba tan preocupada por la presencia añadida de otra princesa reputada por su belleza, que lo hizo constar en una carta a Augusta.

Y en ese otoño de 1818, Ernest y Luise, una Luise rozagante de salud tras su reciente maternidad, recibieron la visita del hermano menor de él, Leopold...


Arriba
 Perfil  
 


Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 33 mensajes ]  Ir a página 1, 2, 3  Siguiente


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 0 invitados


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Saltar a:  



Style by phpBB3 styles, zdrowie zdrowie alveo
Powered by phpBB © 2000, 2002, 2005, 2007 phpBB Group
Base de datos de MODs
Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com
phpBB SEO
Crear Foro | Condiciones de Uso | Política de privacidad | Denuncie el foro