Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 17 Abr 2015 18:41 
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Minnie escribió:
Difícil. Ya he contado antes en el foro una anécdota al respecto...y seguramente la conté mejor anteriormente, porque tenía la lectura del episodio muy fresca, mientras que ahora ha pasado tiempo. Se dice que cierto erudito de la época, al encontrarse frente al rey Alfonso XIII, cuando éste le preguntó, afable, a qué nuevo proyecto consagraba sus desvelos, replicó, queriendo halagar al rey, que a escribir una obra para rehabilitar la imagen pública de su bisabuelo Fernando VII. Dicen que Alfonso XIII se quedó literalmente ojiplático y contestó algo del jaez: "¿Rehabilitar a Fernando VII? Pues hombre...no le arriendo la ganancia". La frase no es textual, pero la idea era exactamente ésta. Dicho por un bisnieto de Fernando VII que no tenía ningún motivo para querer dejar de trapillo a su antepasado directo...


:)) Pues imagínate, si así se quedó don Alfonso, tan acostumbrado a halagos como estaba... Demasiadas narices tenía el asunto, jajaja. El caso es que no lancé la pregunta porque sí. En alguna parte he leído que hay alguno que se ha atrevido a, cuanto menos, suavizar la imagen del rey 'felón'; el problema es que no recuerdo dónde. :ooops:

Es muy interesante preguntarles a los monarcas en ejercicio sobre el papel de sus antepasados. En el caso de don Felipe, teniendo de profesora a la célebre Carmen Iglesias, me lo veo saltándose esa época en un repaso histórico. Lo malo es que puestos así, el salto llegaría hasta su padre con breve paréntesis con Alfonso XII y Crista. :hehe:

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 17 Abr 2015 18:52 
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Hombre, tiene que ser duro ser Felipe, por ejemplo, y husmear en el capítulo de su libro de Historia dedicado a Fernando VII sabiendo que ese cabronazo del que están hablando es tu dos veces tatarabuelo, jajajajaja. A fín de cuentas, es familia, aquí no cabe el "y recuerda...el cuñado NO es familia". Lo bueno y malo de tener "fichados" a todos tus antepasados durante siglos es que son lo que son con sus luces y sus sombras. Supongo que cuando el repertorio de antepasados biografiados es tan pero tan amplio, se aprende a relativizar esas cosas, jajajajaja.


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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 11 May 2015 20:42 
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Mi amigo y paisano Alberto González Rodríguez, cronista oficial de Badajoz y autor de 'Godoy y Badajoz 2008. Godoy vuelve a casa', me ha adelantado un regalo por cumpleaños, que será mañana, y es este artículo en el diario extremeño hoy.es. =D> :-D

Manuel Godoy, un modelo de político para este tiempo
11 mayo 2015

MANUEL Godoy, el español de sangre no real que más títulos, honores y poder acumuló de toda la historia de España, nació en Badajoz el 12 de mayo de 1767. Hace ahora prácticamente 250 años. Pese a lo cual resulta un modelo de político moderno. El que en nuestros días está cobrando particular actualidad y relieve. El del político llamado a aportar un aire nuevo a la viciada manera de gobernar precedente, que había encajonado en un callejón sin salida el panorama nacional en todos los órdenes: falta de ilusión en la gente; rechazo de los políticos de viejo cuño; corrupción; descrédito del noble arte de gobernar. desgaste del sistema, en definitiva, en todos los órdenes.

Las causas del acceso de Godoy al poder son dobles. Unas, las circunstancias y exigencias del momento. Otras, sus cualidades personales. O lo que es igual, según la fórmula de valor universal en política. Estar en el momento preciso en el lugar adecuado y poseer las condiciones que la situación demandaba.

Entre las primeras destaca el fracaso, con sus políticas opuestas, de sus dos antecesores: Floridablanca y Aranda. Uno por conservador alejado de los cambios que los tiempos reclamaban. El otro por lo contrario: por su apertura radical hacia las formas revolucionarias y rupturistas del terror en Francia.

En tal coyuntura al rey, Carlos IV, no le quedaba más opción que buscar alguien nuevo; no comprometido con las políticas anteriores; sin ataduras personales o de intereses, ni demasiados condicionantes ideológicos; libre de prejuicios; imaginativo; audaz; capaz de vislumbrar soluciones distintas a las viejas ya periclitadas y dispuesto a aplicarlas resueltamente; y sobre todo, leal únicamente a su figura. Alguien a quien, por otra parte, venía preparando ya para tal destino y que se ajustaba exactamente al perfil requerido: Manuel Godoy. Esas, y no las del amoríos con la reina, tan descartados a estas alturas por la investigación histórica rigurosa, como aireados por la demagogia de trazo grueso, es la verdadera razón por la que Carlos IV se decidió por aquel inexperto, decidido, y tampoco tan ignorante como también proclaman sus detractores, joven badajocense de tan solo 25 años de edad.

Buscar una alternativa a la situación sin salida creada por las políticas contradictorias -asemejables a lo que hoy serían las de las izquierdas y las derechas (o como se llame lo que no es propiamente izquierda)- desarrolladas con tan negativos resultados por Floridablanca y Aranda, a través de alguien no condicionado por ideas y modos ya desgastados, capacitado para ofrecer nuevos horizontes de esperanza y maniobrar en la complicada situación del momento, fue pues lo que motivó al monarca a poner toda su confianza -y esperanza- en él.

La misma razón que, repitiendo la audaz, y quizá arriesgada, apuesta de su antecesor, haría dos siglos después su descendiente Juan Carlos I con el igualmente joven, descomprometido, imaginativo, audaz e inédito Adolfo Suárez.

Y que en nuestros días, es lo mismo que trata de hacer, esta vez no por decisión del monarca, que ya no la tiene a tales efectos, sino directamente, el pueblo español a través de las urnas: buscar en una complicada coyuntura, frente a la desacreditada clase política y las viejas fórmulas de una partitocracia repudiada por sus perniciosos procedimientos y resultados, ya periclitada, el aire fresco de unas figuras, unas ideas y unas formas renovadas y renovadoras de hacer política y gobernar.

Sobre la figura de Manuel Godoy son muchos los trabajos que desde los pioneros de Ossorio y Gallardo y Luciano de Taxonera, luego seguidos por los de Seco Serrano, Bullón de Mendoza, Julio Cienfuegos y otros a partir de los años sesenta del pasado siglo XX, hasta los cada vez más numerosos de nuestros días debidos a Emilio La Parra, José Belmonte, Pilar Leseduarte, Enrique Rúspoli, Teófanes Egido, Eleonora Rose, José Luis Lindo, Luis Alfonso Limpo, y quien esto mismo firma, han venido a poner luz en una de las figuras que, con todas las sombras que se quiera, resulta una de las más relevantes de la historia de España y el badajocense más señalado en ella, sin duda. Al que entre otras cosas hay que agradecer, no ya el mantenimiento de la integridad patria frente a sus dos grandes enemigos, Inglaterra y Francia, en una dificilísima coyuntura, sino su engrandecimiento con la incorporación de Olivenza.

Empeño clarificador al que la ciudad de Badajoz en que naciera, a la que tanto favoreció, y que tanto añoró en su largo y dramático exilio, ha contribuido de manera muy señalada dedicándole numerosos recuerdos, homenajes, jornadas de estudio, publicaciones y hasta el magnífico monumento en bronce que preside la plaza abierta sobre el seminario y centro universitario en que cursó sus estudios. Y cuya última expresión es el estupendo libro editado muy recientemente por la Asamblea de Extremadura, recopilatorio de la completa colección de cartas manuscritas correspondiente a sus últimos años de exilio en París que con tan buen acierto ha adquirido para importante incremento de nuestro patrimonio cultural y nuestra historia.


http://www.hoy.es/extremadura/201505/11/manuel-godoy-modelo-politico-20150511001348-v.html

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 12 May 2015 19:48 
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12 de mayo. Tal día como hoy de hace ya 248 años nacía en la casa, caserón o palacete de los Godoy, sita en la calle Santa Lucía de Badajoz, el tercer varón del matrimonio formado por don José Alfonso Godoy de Cáceres Ovando y Ríos (hidalgo, militar y regidor perpetuo de Badajoz) y doña María Antonia Álvarez Serrano de Faria Sánchez Zarzosa, su segunda esposa: nuestro Manuel Domingo Francisco Godoy y Álvarez de Faria, eternamente conocido como príncipe de la Paz.

He querido celebrar esta efeméride colocando aquí y compartiendo con todos vosotros la transcripción del maravilloso programa que TVE le dedicó a su figura en su espacio 'La aventura del saber', disponible para todos en su televisión a la carta. En él cuentan con tres expertos en la materia: sus biógrafos, el catedrático Emilio La Parra y el profesor Enrique Rúspoli, y la que hoy encabeza la RAH doña Carmen Iglesias. Un documento extraordinario para acercanos en tal día como hoy y a reflexionar sobre figura de aquel hombre que un día tuvo en sus manos los destinos de sus compatriotas:

Imagen

Manuel Godoy,
historia de una conjura anunciada.


Aranjuez, junto al río Tajo, Real Sitio donde desde los Austrias los reyes españoles pasan largas temporadas en primavera y en otoño. Es el sitio predilecto de la reina María Luisa, esposa de Su Majestad el Rey Carlos IV.

El 17 de marzo de 1808 está la corte en Aranjuez, que apenas tiene más vecinos que los servidores de palacio. Sin embargo, este día se diría que es una gran villa a juzgar por la cantidad de gentes que se mueven por sus calles. Desde Madrid y pueblos aledaños, van llegando y concentrándose aristócratas disfrazados con su cohorte de lacayos, populacho mercenario, miembros del clero radical que van cocinando la revuelta popular.

Enrique Rúspoli: El motín de Aranjuez no es sólo un motín organizado para derribar a Godoy. Es un motín organizado primero por los criados de la casa del infante Don Antonio Pascual, el hermano de Carlos IV, por los criados de muchas de las casas de la alta nobleza, como el conde de Teba, como el duque del Infantado, el duque de San Carlos y tantos otros, y por los campesinos de los alrededores de Aranjuez porque en Aranjuez no había entonces prácticamente campesinos. O sea, no es un motín popular, es un motín organizado por la aristocracia. Y en ese motín organizado por la aristocracia, que es el 17 de marzo, asaltan el palacio de Godoy y Godoy se esconde.

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 12 May 2015 19:51 
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El 14 de diciembre de 1788 fallecía en Madrid Carlos III. En su lecho de muerte, viendo llorar a su ministro Floridablanca, murmurará: ¿Pues, qué creías, hombre, que iba a ser eterno?

Emilio La Parra: Hay un momento, cuando está a punto de fallecer Carlos III y cuando el príncipe de Asturias (el futuro Carlos IV) empieza a pensar en la posibilidad inmediata de ceñir la Corona, en el que el enfrentamiento entre dos grupos cortesanos, el llamado grupo de los ‘golillas’, cuyo cabeza es el conde de Floridablanca, y el llamado grupo de los ‘aragoneses’ o ‘aristócratas’, dirigidos por el conde de Aranda; estos dos grupos mantienen una encarnizada, ENCARNIZADA, lucha por el poder, naturalmente es una lucha que se circunscribe fundamentalmente a la corte, pero que tiene ramificaciones y consecuencias en el exterior. En esta tesitura se encuentra en el trono Carlos IV y Carlos IV se halla ante la dificultad de optar por unos o por otros.

El cadáver de Carlos III fue trasladado al Real Monasterio de El Escorial con la pompa acostumbrada y depositado en el pudridero donde su cuerpo se consumirá durante años antes de pasar al panteón real. Entre los guardias de corps que en uniforme de gala escoltaron el cuerpo y velaron el cadáver estaba un joven de veintiún años procedente de la pequeña nobleza extremeña. Su nombre es Manuel Godoy Álvarez Ríos de Ovando y Faria, pero la historia lo conocerá como Manuel Godoy de Faria, príncipe de la Paz, de sobrenombre ‘el Choricero’.

Es tradición popular que Godoy fue lo que fue por los favores de la reina María Luisa de Parma. María Luisa se había casado con el que sería Carlos IV en el año 1761 con catorce años de edad, dieciséis tenía el marido. Carlos, príncipe de Asturias, era un mocetón de cara afilada, fuerte y bien formado, loco por la caza y por los deportes duros, como la lucha, que practicaba con sus palafreneros; también se distinguió como buen jinete. Por ahí le unió la amistad con Godoy, que era, y fue toda su vida mientras los años se lo permitieron, un extraordinario caballista que encontraba en sus paseos en el noble bruto el solaz y la tranquilidad necesarios para templar el ánimo en las tareas de primer ministro de Su Majestad, cargo al que accedió con veinticuatro años de edad.

Dicen los historiadores que Godoy no conoció a la princesa María Luisa hasta el año de 1788, y existe una carta de su hermano que lo confirma con fecha de 12 de septiembre de ese año: Manuel, en el camino de La Granja a Segovia, tuvo una caída del caballo que montaba, lleno de coraje lo dominó y volvió a cabalgarlo. Como iba en la escolta de la Serenísima Princesa de Asturias, tanto esta como el Príncipe se han interesado vivamente por lo ocurrido. Hoy será llamado a palacio pues desea conocerlo Don Carlos.

Enrique Rúspoli: Da la casualidad que el hermano de Godoy, Luis, estaba en el cuerpo de guardia de corps y era amigo del general, del sargento mayor de los guardias de corps de aquel momento. Entonces parece que los príncipes intentaron o les pareció interesante conocer a Godoy y lo introdujeron en el cuarto de los príncipes. Era el cuarto o las habitaciones donde se reunían los príncipes de Asturias con sus allegados, amigos, muchos que intentaban medrar para el futuro reinado, intrigantes. En la época de Carlos III ya se llamaba el cuarto de los príncipes, en el que estaban los futuros reyes, el que sería el futuro Carlos IV y María Luisa. Lo que andaban buscando los príncipes, y sobre todo ya cuando Carlos IV es rey, es tener una persona de confianza, una persona en la que poder descansar las opiniones políticas propias del rey y no estar mediatizado por los intereses de los ‘partidos’.

Carmen Iglesias: Yo creo que es absolutamente posible pensar en una seducción en poco tiempo entre una persona joven y una pareja, como son los príncipes, que ya están pasando además por muchos avatares. Hay que recordar la propia reina María Luisa, pues me parece que son veinticuatro embarazos con catorce partos con lo que suponía la maternidad en aquella época, y, si me perdonáis el inciso, cuando en los cuadros de Goya se ve a la pobre reina María Luisa feísima, desdentada y que parece una bruja, pues es que naturalmente el calcio se lo han comido los embarazos.

En poco más de tres años Manuel Godoy es ascendido a coronel, armado caballero de la orden de Santiago, a brigadier de caballería, a mariscal de campo, a gentilhombre de Su Majestad en ejercicio, a teniente general, es caballero de la Gran Cruz de Carlos III, duque de Alcudia y Grande de España, consejero de Estado y finalmente en 1792 primer secretario de Estado.

Enrique Rúspoli: Sólo cabían dos modos de que cualquiera (¿?) accediera al poder máximo, fuera primer secretario de Estado o fuera ministro, que sería: o por la vía diríamos administrativa de los ‘golillas’ o por la aristocracia. Godoy no era ni lo uno ni lo otro. Godoy pertenecía a una familia noble extremeña, pero no era de la alta aristocracia ni tenía título, no era titulado. Entonces la única vía que parece, que puede elegir y que es la que elige Carlos IV es la de ascenderlo desde el punto de vista social, desde el punto de vista aristocrático. Él cuenta que tuvo una educación especial, que su padre se ocupó mucho de enseñarle pues las letras, las humanidades, etcétera; hay quien dice que no tenía ninguna formación, por el contrario, por ejemplo, Blanco White dice que Godoy tenía una formación muy por encima de la aristocracia, de los Grandes de su época… Pero de lo que no cabe duda es que una vez que entra ya en los cuartos de los príncipes, una vez que entra ya a tener responsabilidades políticas, debía ser una persona de una gran capacidad asimilatoria, muy esponjoso y aprende, aprende todo lo que está viendo, y un caso clarísimo es su enorme afición por la pintura, por el arte, en este sentido Godoy se ocupa mucho de la educación, dice que es necesario extender las escuelas a todo el territorio español, de los dos mares (en América), pero que no basta con que todo el mundo sepa leer, escribir y las cuatro reglas –esto es una expresión que parece enormemente moderna- que de esa manera lo que podemos crear es analfabetos funcionales –no dice esta expresión, esto lo digo yo- es decir, es necesario enseñar a pensar porque por mucho que lean y por mucho que escriban y por mucho que conozcan todas las reglas si no piensan… Y hay que, en consecuencia, estimularles a pensar por sí mismos.

Emilio La Parra: Godoy era un individuo bastante simpático, despejado, con don de gentes y, una cosa que interesaba muchísimo a Carlos IV, gran capacidad y disposición para trabajar y extraordinaria fidelidad personal al monarca.

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Última edición por Godoy el 12 May 2015 20:10, editado 1 vez en total

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 12 May 2015 19:53 
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Estalla la Revolución francesa que preocupa extraordinariamente a la corte española, no hay que olvidar que Carlos y María Luisa eran parientes de Luis XVI.

Emilio La Parra: La Revolución francesa fue una sucesión vertiginosa de acontecimientos, de hechos nuevos, que a todo el mundo sorprendió. Y hay algunos hechos, especialmente para la corte española, para Carlos IV en particular, que resultaban impensables como era por ejemplo suponer que algún momento el rey de Francia, el jefe de la Casa de Borbón, pudiera morir decapitado por sus propios súbditos.

Carmen Iglesias: Una cuestión interesante es hasta qué punto Godoy se dio cuenta de la importancia que tenía la Revolución francesa y adónde iba a llegar. Es difícil calibrarlo pero lógicamente pues pasó por la misma evolución que pasaron los hombres de su época y, desde pensar que aquello iba a ser detenido en lo que era 1789 y 1790, a que ya a partir de 1791 se vio que la Revolución se radicalizaba cada vez más y no se sabía, vamos, hasta llegar a la guillotina de los reyes, en un primer momento se debió pensar que aquello no podía ocurrir nunca y sin embargo ocurrió.

Enrique Rúspoli: Él reconoce muy bien cuál es la situación de la Revolución francesa y cuál es la situación de Francia. Y lo ve como un gran peligro. Él en las ‘Memorias’ lo llama “el fanatismo democrático”, hoy día nos haría mucha gracia esa expresión, precisamente porque ve que el “fanatismo democrático” es el que puede romper con todas las estructuras sociales y políticas que, en su opinión, habían sido positivas. Lo cual no quiere decir que él fuera un defensor del absolutismo en el sentido puro que nosotros podemos pensar, él habla de un absolutismo moderado, absolutismo que estuviera moderado por una pequeña dosis de aristocracia, una pequeña dosis de democracia, pero que verdaderamente el poder estuviera en el rey.

Tras la ejecución de Luis XVI en la guillotina, Godoy se alía con Inglaterra y declara la guerra a la República francesa. Al comienzo, las tropas españolas, bajo el mando del anciano general Antonio Ricardos, obtienen éxitos en el Rosellón francés, éxitos que culminan en la batalla de Truillás donde se hacen al enemigo más de seis mil bajas. El curso de la guerra cambia. Una leva masiva en Francia refresca al ejército francés que penetra en Cataluña, las Vascongadas y Navarra llegando hasta Miranda de Ebro. En esas circunstancias Godoy firma por separado la paz de Basilea cediendo a los franceses la parte española de la isla Santo Domingo y recuperando todo el territorio español. Este tratado fue considerado por los reyes casi como una victoria y concedieron a Godoy el título de príncipe de la Paz. Nunca hasta ese momento había habido en España otro príncipe que el de Asturias, heredero de la Corona.

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 12 May 2015 19:57 
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Y la corte seguía su rutina, su paseo por los Reales Sitios, entre ellos Aranjuez. Ya en 1791 María Luisa impulsó la construcción de un palacete que fue llamado La Casita del Labrador y que no se terminó hasta 1803. Teóricamente era un lugar pensado para el reposo del rey en sus cacerías pero cuentan los enterados que sirvió más para proteger la intimidad de la reina. ¿Cuál fue su relación con Godoy?

Carmen Iglesias: Desde el punto de vista simplemente de la importancia que una mujer, una persona pueda tener en la vida de otra y, en este caso, de distintos sexos sin tener que relacionar forzosamente una relación íntima, desde luego, claro, es la reina…, la reina con el rey, porque es muy curioso el que es la pareja todo el tiempo la que, por así decir, adopta a Godoy y parece que le hubieran querido tener como hijo.

Emilio La Parra: Desde el punto de vista amoroso, amoroso estrictamente, la mujer más importante fue Pepita Tudó; desde el punto de vista vital, la mujer más importante fue la reina María Luisa, y no hay que echar en saco roto la importancia que para Godoy tuvo, al menos hasta 1821, su hija Carlota.

Enrique Rúspoli: Él conoció a Pepita Tudó antes de casarse con la que sería la condesa de Chinchón, con la hija del infante Don Luis. Hay quien dice que María Luisa fuerza el matrimonio porque no le gusta que esté con Pepita Tudó y lo quiere enlazar con alguien de la familia real. Evidentemente el matrimonio de Godoy con la hija del infante Don Luis, con María Teresa de Borbón y Vallabriga, es un matrimonio de Estado, se llevan los dos más o menos bien. Al principio parece que se llevaron bien María Teresa y Godoy, tuvo ella dos abortos, tuvo una niña que sería Carlota y luego pues vuelve otra vez Godoy a Pepita Tudó. El gran amor de su vida fue Pepita Tudó. Ya en el exilio de Marsella y de Roma vivía con ella y con los Reyes y con su hija, con la hija de Godoy, y con los dos hijos de Pepita Tudó y de Godoy, hijos bastardos. Era una familia un tanto extraña. Pero el propio Carlos IV antes del motín de Aranjuez, es decir mientras gobernaba, pues le da el título de condesa de Castillofiel a Pepita Tudó, o sea, que era la amante reconocida, digamos. Pero yo creo que fue su gran amor. Hay quien dice, y basándose en ello en unas notas autógrafas de Pepita Tudó, que el gran amor de su vida –según dice ella- fue María Luisa, y de ahí también pues todas esas afirmaciones de que eran amantes. Yo creo que la relación de María Luisa, de la reina, con Godoy fue más bien una relación materno-filial, igual que la de Carlos IV, lo necesitaban, estaban continuamente llamándolo. Toda la correspondencia que hay entre María Luisa y Godoy es una correspondencia puramente de amigos y de Estado, para entendernos, de problemas de gobierno. Y además todas ellas, todas las cartas que escribía María Luisa y que recibía eran supervisadas por Carlos IV.

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 12 May 2015 20:05 
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Emilio La Parra: El paso por el poder de Godoy fue con luces y sombras. En política interior realizó una labor claramente ilustrada, impulsó un conjunto de actuaciones muy importante a favor de la cultura, de la educación, del desarrollo científico, del desarrollo económico español… En ocasiones le dio mayor fuerza que la que tuvo en la época de bonanza de Carlos III y, por lo tanto, en conjunto la política de Godoy en materia interior fue una política de signo ilustrado indudablemente. En materia de política exterior, sin embargo, las cosas son más complejas. Más complejas en primer término porque la coyuntura era tremendamente difícil, y en segundo lugar porque había una persona que todo lo trastocó, trastocó a Godoy y trastocó a todos los demás, que fue Napoleón y resultaba tremendamente difícil reaccionar ante Napoleón.

Enrique Rúspoli: Yo creo que Godoy fue, no sé si el único, pero desde luego uno de los pocos que se opuso a Napoleón. Vio desde el principio cuál era el peligro de Napoleón y del periodo de la Revolución francesa, pero sobre todo el peligro de Napoleón. Y se lamenta cómo, en su opinión, fueron las coaliciones de las otras monarquías europeas las que dan lugar al nacimiento o al crecimiento de Napoleón en función de sus victorias.

Carmen Iglesias: Oponerse a Napoleón abiertamente era, en fin, bastante arriesgado y yo creo que salvo Inglaterra, que tenía los intereses muy claros respecto a lo que representaba Francia y Napoleón Bonaparte, pues países como España, Portugal (por la alianza con Inglaterra), pero como España no se atrevieron… Pero desde luego, Godoy peón de Napoleón, tampoco.

Emilio La Parra: En 1806 Godoy hizo un intento serio de oponerse a Napoleón e incluso de concertar una especie de liga de países europeos contra el Emperador, al margen de Inglaterra, no le salió bien y desde ese momento Godoy ya casi diríamos que se puso en manos de Napoleón, entre otros motivos porque ese año de 1806 coincide, no solo un momento álgido del poderío napoleónico en Europa, de los éxitos napoleónicos, sino además coincide con el recrudecimiento de la oposición interna contra Godoy capitaneada por el príncipe de Asturias, el futuro Fernando VII.

Carmen Iglesias: Godoy intentó en muchos momentos jugar como dando la razón a Napoleón pero haciendo su propia política. Eso está muy claro en relación con Portugal y la guerra de Las Naranjas que hoy está vista de otra forma muy distinta de la frivolidad esta de que era simplemente pues para lucirse él en la guerra.

Enrique Rúspoli: La guerra de Portugal se hace en función de un acuerdo con Napoleón para que Portugal cierre los puertos al mar de Inglaterra. Godoy dice en sus Memorias, y yo creo que eso además se avala por su conducta, que él ve el peligro de que si se invade Portugal conjuntamente con las armas francesas, no había más remedio que dejar el paso a las armas francesas y que, en función de eso, el ejército francés estaría siempre pasando por España. Y decide dar un golpe de mano. Se anticipa, coge de sorpresa a los portugueses y la guerra de Las Naranjas es una guerra relámpago que dura unos quince o veinte días y se llega a un armisticio, a una paz pedida por los portugueses antes de que las tropas españolas puedan tener la opción de llegar a Lisboa.

A finales de octubre de 1807, estando la familia real disfrutando de un bellísimo otoño en el Real Sitio de El Escorial, habían organizado Fernando y su camarilla, dirigida por el clérigo Escoiquiz, otra conspiración que en esta ocasión era un verdadero golpe de Estado. El mismo rey descubrió entre los papeles de su hijo la trama del complot en el que estaban implicados también el embajador de Francia y Grandes de España. Se pretendía destronar al rey y poner en su lugar a Fernando que ya tenía escrita una carta dirigida a Napoleón pidiendo en matrimonio a una princesa de la familia Bonaparte.

Enrique Rúspoli: Surge el problema de la famosa carta de Fernando VII a Napoleón pidiéndole por esposa a una persona de su familia y pidiendo su apoyo en contra de aquellos que aconsejan malamente, según dice, a su padre, es decir, en contra de su padre. Y Napoleón, claro, en el momento mismo que va a ratificar el tratado de Fontainebleau está recibiendo esa carta y se da cuenta de que ahí hay una posibilidad maravillosa de entrar, pues que hay una división entre padre e hijo.

Emilio La Parra: Fernando VII, desde siempre, desde jovencito, es una persona desconfiada, recelosa ante quienes le rodean. Diríamos que Fernando VII no tiene amigos, tiene compinches, luego se verá cuando actúe como monarca e incluso antes de ser monarca, pero no llega a tener amigos auténticos… Alguno se menciona: el duque de Alagón, etcétera, pero yo creo que no llega a ser amistad sino complicidad, que no es lo mismo. Fernando VII, por su carácter receloso, no puede mantener una relación de amistad con nadie. Y en tercer lugar, es evidente que desde el momento en que Godoy, fundamentalmente a partir de 1795 cuando Carlos IV le otorga el título de Príncipe de la Paz, Fernando considera a Godoy un competidor. Pero un competidor que incluso podría disputarle el trono…

Carmen Iglesias: Una cuestión trágica y tremenda, que interesa tanto desde el punto de vista de la Historia como de lo que algunos llaman psicología histórica, es ese odio furibundo que el príncipe Fernando, posterior Fernando VII, tuvo siempre hacia Godoy. Las causas son complejas: por un lado, qué duda cabe, que una persona que se entremete entre sus padres y él y que además sus padres alababan y claramente confiaban plenamente en él, cosa que no, desde luego, no fue el caso con el príncipe Fernando, pues ya es motivo de enemistad.

Enrique Rúspoli: El príncipe de Asturias y los suyos, digamos su grupo de consejeros, entre los cuales el más nefasto de todos es Escoiquiz y también el duque del Infantado, se creen que Napoleón viene a liberar, no se sabe muy bien de qué, a Fernando VII y propalan esa idea a todo el mundo, a todos los españoles. Entonces los españoles ven como maravilloso que Napoleón entre en España con sus tropas o que las tropas de Napoleón entren en España, y que Napoleón venga a liberar a Fernando VII. Naturalmente Godoy se da cuenta del peligro y ese es el momento del motín de Aranjuez.

Enrique Rúspoli: Realmente fue un desastre para España. Primero es el momento en el que se rompe la continuidad dinástica. Es la primera vez. Es un golpe de Estado, realmente, en el que el príncipe heredero destrona a su padre. Luego, a continuación, después de eso vienen los franceses, luego viene la terrible mascarada de Bayona en la que Napoleón lleva a Fernando, lo atrae, Fernando va libremente a Bayona estimulado o aconsejado por su camarilla, por Escoiquiz fundamentalmente, y luego se lleva a Carlos IV y María Luisa y llevan preso, también, a Godoy y ahí, naturalmente, Napoleón hace lo que le da la gana, y consigue la abdicación tanto del uno como del otro. Entonces pensar que el origen de todo eso es el motín de Aranjuez y que hoy día, en Aranjuez, se festeje el motín de Aranjuez como la gran fiesta local, es vergonzoso, es un ultraje a la memoria o a la Historia de España.

Emilio La Parra: Sabiendo, como sabemos, que aquellas personas que participan en el motín, la multitud, estaban pagadas por algunos nobles y por el propio futuro Fernando VII y su tío el infante Don Antonio, y que habían pasado bastante tiempo por las tabernas para animarse antes de las actuaciones… Todos estos elementos denotan, por una parte, ausencia de heroísmo, ningún planteamiento político por parte de la población y un seguidismo de unos dirigentes o de unos sectores que tienen perfectamente claro un objetivo que va en contra de la propia población.

Carmen Iglesias: Una cosa que a mí sorprende y que alguna vez he dicho en entrevistas y particularmente a algunas personas que pudieran tener alguna influencia en ello, es que se siga celebrando en Aranjuez como fiesta el motín, se queme a Godoy como un pelele y que se conmemore algo que, en realidad, es un golpe de Estado, que es el golpe de Estado que da el hijo, el futuro Fernando VII, frente a sus padres. Y luego que la medida que está intentando tomar Godoy en ese momento sí es muy buena y es fruto de una visión de Estado que es muy positiva. Entonces, resulta un poco paradójico que se conmemore esa fecha y con ese sentido.

Enrique Rúspoli: Lo que él pretende es que los reyes y toda la familia real vayan al sur, vayan hacia Sevilla y en último término a Cádiz, y que las tropas españolas (él cuenta que puede reunir más de cien mil personas en armas) le protejan, y entonces así, como él dice, de igual a igual él pueda hablar y dialogar con Napoleón, lo que no puede es dialogar o hablar con Napoleón una persona que está desprotegida y rodeada por el ejército napoleónico, eso sería como estar preso. Pero esto es lo que cogen todos los enemigos de Godoy y todos los partidarios, naturalmente, de Fernando, para atacar a Godoy y a Carlos IV. Y es la idea fundamental que mueven para suscitar el motín de Aranjuez, es decir, los reyes no pueden salir hacia el sur, es una entrega, nos están entregando España a Napoleón, etcétera; es Godoy quien está entregando España a los franceses cuando precisamente es lo contrario, los que creen que Napoleón viene a salvarlos es la camarilla de Fernando y una gran parte de españoles que están convencidos que Napoleón viene a salvarlos, luego se darán cuenta al cabo de un mes de que es exactamente lo contrario, a partir del dos de mayo, cambian las tornas.

El 10 de marzo de 1808 entran en España las tropas francesas a las órdenes del Gran Duque de Berg, marical Murat, y unos días después es el motín de Aranjuez, consecuencia directa de todo ello sería el terrible Dos de Mayo.

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 12 May 2015 20:07 
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En sólo dieciséis años Godoy hizo una inmensa fortuna, toda ella proveniente de la generosidad del rey, también durante el exilio romano en la que Carlos IV seguiría pasando a Godoy una generosa pensión.

Emilio La Parra: El amor al lujo de Godoy y de cualquier persona de su época que dispusiera de recursos era tan natural como puede ser cualquier acto que ahora nosotros desarrollemos como por ejemplo ir al cine. El poderoso en el Antiguo Régimen necesita el lujo para afirmarse y, sobre todo, ante los demás, afirmarse a sí mismo y ante los demás. Pero es que en el caso de Godoy era especialmente necesario por otro motivo: Godoy no era de origen noble, era simplemente hidalgo, no disponía de título nobiliario; Godoy, además, fue maltratado, mal considerado por los Grandes, por la nobleza titulada española y, sin embargo, intenta, y lo consigue, entrar en los círculos de poder. Para afirmarse en una sociedad, en una corte y aledaños donde la preeminencia, el honor, los títulos, la manifestación exterior (la fachada diríamos hoy), en definitiva el lujo, son valores importantísimos y además instrumento necesarios para mantener el poder, conseguir y mantener el poder, evidentemente Godoy tenía que ser amante del lujo como lo eran todos. Si además, disponía de suficientes recursos económicos, disponía de todas las facilidades que le deparaban los monarcas y las que él mismo obtuvo gracias a su poder personal, pues evidentemente el lujo para Godoy se convirtió en algo cotidiano.

Enrique Rúspoli: Uno de los primeros decretos de Fernando, cuando llega al poder, cuando abdica Carlos IV en él el mismo 20 de marzo, es la confiscación de todos los bienes de Godoy, de todos. Luego como se dan cuenta que no pueden confiscar sin que haya habido una causa, se inicia una causa contra él y esa confiscación se convierte en embargo, pero el embargo fue, de hecho, como si hubiese sido una confiscación. Por tanto, cuando va al exilio con los reyes, va sin bienes, quizá salvaría algunas joyas, eso sí, probablemente, que se las llevaría su amante Pepita Tudó porque después del motín de Aranjuez se separa de su mujer, y con la asignación que le daban los reyes pues vivió hasta que los reyes murieron que fue 1819. Es decir, cuando pasa ya a París efectivamente va en unas circunstancias bastante modestas, parece que todavía tiene algo de dinero, que es en función de las aspiraciones burguesas de Pepita Tudó con la que vive y con la que se ha casado porque se había muerto ya la condesa de Chinchón su esposa en 1828, pues empieza a vivir por encima de sus posibilidades. La cuestión es que en unos pocos años tiene que vender todo lo que había comprado, tiene que vender todos los cuadros y vive en la miseria, es cierto, vive en la miseria y muere en la miseria. Alguno de los embajadores que hay en París en aquel entonces, pues mandan misivas al Gobierno, que es necesario ayudarlo, que vive en la miseria, pero nadie hace caso.

Carmen Iglesias: Hay una aspecto en Godoy que es verdaderamente ejemplar y que es esa lealtad, esa generosidad, no sólo hacia sus reyes que mantuvo hasta el último momento, sino también hacia el hijo, hacia Fernando VII, que sin embargo le había, en fin, despojado de toda sus posesiones, exiliado y perseguido. Y realmente eso casi reivindica a Godoy desde el punto de vista humano de una manera casi heroica y merece la pena resaltarlo. Pocos casos hay en la Historia de esa lealtad y de esa generosidad.

Emilio La Parra: Godoy pensó, y esto parece que es bastante seguro, que pensó en escribir sus memorias ya en 1808 cuando comienza el exilio tras las renuncias de Bayona. Le disuadió el rey Carlos IV y se atuvo al mandato, diríamos, de Carlos IV de no escribir las memorias hasta que él, Carlos IV, y su hijo, Fernando VII, fallecieran. Godoy se mantuvo firme y no publicó las Memorias hasta que sabe de la muerte de Fernando VII. Hasta el final pues, y a pesar de que estaba en juego su propia defensa, su honor (como él decía tantas veces cuando estaba en París), mantuvo la fidelidad.

Carmen Iglesias: Godoy por un lado fue positivo por lo que respecta a la política ilustrada, en contra también de uno de los tópicos extendidos, no sólo no abolió la trayectoria ilustrada que se había consolidado en la época de Carlos III sino que la llevó más allá y, sin embargo, ese aspecto de ostentación, de soberbia, de que en algunos momentos, aunque tiene destellos de estadista, pero le faltó en muchos momentos pues la grandiosidad del hombre de Estado, de saber, de prever, de ir por delante de los acontecimientos. Pero, desde luego, ni mucho menos fue el personaje nefasto, terrible que los estereotipos de esa leyenda trazaron alrededor de él.

Hoy, todavía Manuel Godoy es un desconocido para los españoles. En 1837 aparecieron en Francia sus Memorias en cuyo final él había escrito:

Manuel Godoy: Yo dejo aquí la pluma. Lo que no vieron, o lo vieron sin examinar los abuelos, lo verán mejor sus nietos si en lugar de dar oídos a las calumnias arraigadas por la facción tiránica que a mí me hundió en la nada y a mi patria poco menos, consultaren imparciales la verdadera historia de los hechos que no han visto.

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 12 May 2015 20:31 
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Debo admitir que estás consiguiendo que le coja estima a Godoy. Mi visión de él, me temo, estaba bastante distorsionada. Merece que le revise como personaje histórico, en ello estoy gracias a tí.


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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 12 May 2015 21:58 
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Minnie escribió:
Debo admitir que estás consiguiendo que le coja estima a Godoy. Mi visión de él, me temo, estaba bastante distorsionada. Merece que le revise como personaje histórico, en ello estoy gracias a tí.


Vaya, me alegra que así sea. :oops: Pero por ese mismo proceso he pasado yo y, mira que llevo unos años estudiando al personaje, pero no termina de dejar de sorprenderme. Me acerqué a él tras caer en mis manos, casi de casualidad, una obra del profesor Calvo Maturana reivindicando la figura de la reina María Luisa y a raíz de ahí he hallado un personaje extraordinario desde todos los puntos de vista, con una vida verdaderamente fascinante y una personalidad que no deja indiferente. Creo que hay en él un aire de injusticia histórica que atrapa, empiezas a rasgar sobre esa leyenda y a quitar mugre y hallas cosas que no entraban en tus esquemas. Y no es cuestión de hacerlo ahora el bueno de la peli y de alzarlo como héroe, me fascina con sus cosas buenas y sus cosas malas, que las tuvo, con sus errores y sus aciertos, hasta con ese punto de soberbia y envanecimiento que tuvo en ciertos momentos de su vida.

Afortunadamente hemos tenido y seguimos teniendo magníficos historiadores e investigadores en este país que han ido poniendo las cosas en su sitio desde el rigor y sin prejuicios. Y mira que con Godoy hicieron las cosas muy bien sus enemigos, llegaron a crear todos un juicio en contra bastante consensuado. Lástima que en miles de colegios e institutos y en alguna que otra facultad se siga alimentando entre la gente esa leyenda morbosa absolutamente falsa como manera simplona de explicar la situación de aquella época.

Me pongo a tu disposición y a la de todos los que quieran profundizar en él. Puedo recomendar trabajos y publicaciones, algunas de las cuales ya he citado a lo largo del hilo. :thumbup:

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 06 Oct 2015 19:36 
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El pasado domingo 4 de octubre se cumplía el 164º aniversario del paso a mejor vida de nuestro querido Manuel en su humilde piso parisino. Aunque un pelín tarde no quiero dejar pasar esta efeméride y, de la misma manera que hice con el aniversario de su nacimiento, vengo a traer la transcripción del programa que sobre su figura hicieran Documentos RNE para la radio pública española. Una maravilla, ultra-mega-recomendado y disponible para todos vds. en el podscat, aunque si prefieren una lectura dónde mejor que aquí.


Manuel Godoy,
retrato ilustrado de El Favorito.


Emilio La Parra: Yo creo que Godoy ha sido transmitido hasta nuestra generación de forma completamente tergiversada por una propaganda interesadísima contra él. Interesadísima que venía de la nobleza, ya desde su época, de la Iglesia y, luego, incrementada por una burguesía conservadora que veían en Godoy un tipo rompedor, un tipo que, desde el punto de vista moral pero también desde el punto de vista político, no cuadraba con sus planteamientos y no les interesaba, tampoco, reivindicar.

Enrique Rúspoli: Cuando yo empecé a interesarme por Godoy lo que más me sorprendió fue la lealtad de Godoy hacia Carlos IV. Es decir, Carlos IV, unas veces directamente y otras veces a través de su mujer, siempre le dice: “Eres nuestro único amigo. Sólo te tenemos a ti. Sólo podemos confiar en ti…” Es que él respondió de una manera absoluta, entregó su vida a los reyes. Los hechos demuestran que, durante el periodo de Carlos IV y muy especialmente, por tanto, en el periodo de Godoy, hubo una gran cantidad de iniciativas típicas de la Ilustración enormemente importantes.

Aitor Yuste: Estudios modernos están demostrando que ni Carlos IV era tan tonto, ni María Luisa era tan frívola, ni Godoy era ese arribista que no se preocupaba por otra cosa que no fuera por enriquecerse. Pero el poso que quedó está vivo todavía hoy día, y cualquier persona sin conocer la figura de Godoy lo primero que piensa es que es un corrupto, que es poco menos que el amante de la reina y poco más.

El 4 de octubre de 1851 fallecía en París Manuel Godoy y Álvarez de Faria. Como secretario de Estado y del Despacho de Carlos IV había sido medio siglo atrás el hombre más poderoso de España. Emparentó con la familia real y reunió, además de una inmensa fortuna, una colección de arte que se dispersó tras el Motín de Aranjuez. Godoy murió sin recuperar su patrimonio. Fernando VII, que lo persiguió encarnizadamente, se fue de este mundo antes que él y la nueva reina, Isabel II, le había restablecido la honra y los títulos nobiliarios. Pero a sus ochenta y cuatro años, más de la mitad pasados en el exilio, no encontró fuerzas para regresar a España. Descansa en el cementerio de Père-Lachaise bajo el título de ‘Príncipe de la Paz’, con el que se hizo respetar en vida. El Favorito, como le decían quienes le denostaron, dejó escritas unas memorias donde defiende el reinado de Carlos IV, exculpa a Fernando VII de sus felonías y ahorra entrar en asuntos personales. Quizá relatara algunas de esas historias a los cinco nietos que vivían con él y que le despidieron, junto a una veintena de fieles, en la iglesia de San Roque de París.

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