Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

Nuevo tema Responder al tema  [ 12 mensajes ] 
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 Asunto: Livia, Emperatriz de Roma
NotaPublicado: 04 Abr 2008 21:47 
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Todos nosotros conocemos la figura de Julia (Livia) esposa del Príncipe Augusto. De al novela y luego serie de televisión Yo, Claudio basada en la novela de Rovert Graves. Su fama de mala mujer, conspiradora, asesina de Lucio y Cayo para que su hijo Tiberio fuera el sucesor del Emperador... por favor no caigaís en esa trampa... Livia fue una matrona romana de lo mas piadoso e insigne, nada que ver con la imagen que de ella se vierte en la novela. Basta leer a Suetonio en su "Vida de los doce cesares" una obre que ensonbrece en calidad a las actuales revistas del corazón.


Última edición por macebria el 05 Abr 2008 14:04, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 04 Abr 2008 22:27 
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Me encanta ;)
Sigue, macebria, que yo disfrutaré cada instante...


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NotaPublicado: 04 Abr 2008 22:45 
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muy interesante... la premisa :) y es que toda verdad tiene dos caras... y en realidad... las mujeres sufrimos a traves de la historia el yugo del poder, desde una perspectiva completamente diferente a la de los hombres...

el hombre no es "controvertido" es simplemente hombre en contexto historico... la mujer siempre ha sido juzgada con diferente vara... una vara masculina... que siempre ha dejado a las mujeres, que han cambiado la historia sin dejarse llevar... en una luz ambigua de maquinaciones y malos hechos...

no se si me explico (entre tanta elocuencia quizas no me hago entender bien) pero a lo que me refiero es que si estas mujeres a las que dedicais este foro, fuesen hombres... el foro en si tendria otro titulo y sus acciones serian simplemente momentos historicos, en los que hicieron lo que tenian que hacer para conseguir sus fines.


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NotaPublicado: 05 Abr 2008 13:16 
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Registrado: 17 Feb 2008 21:47
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La extraordinaria significación de Livia Augusta se refleja en la amplia iconografía de la época. Hay numerosos bustos, camafeos y estatuas representando a la gran dama. He hecho una selección de varias imágenes que juzgo especialmente interesantes.

*Estatua de Livia, guardada en la Villa de los Misterios:

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*Estatua de Livia representada como la diosa Ceres (traslación romana de la Démeter de los griegos) que en la actualidad se exhibe en el Louvre de París:

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*Un bello busto de Livia que se exhibe en Roma, en el Capitolino:

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*Y otra busto de Livia que se exhibe en Moscú, en el Hermitage:

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Como veis, toda Europa conserva aún memoria en piedra de la emperatriz romana.


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NotaPublicado: 05 Abr 2008 13:50 
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Registrado: 17 Feb 2008 21:47
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Tras lo cual...
...macebria, estoy realmente interesada en profundizar en esta figura histórica y en debatir acerca de ella. Honestamente...me parece muy valiente de tu parte querer desmontar toda la leyenda negra que circunda a Livia. Coincido por entero con nuestra Berci en que siempre hay una leyenda negra tejida en torno a las mujeres que trascendieron el ámbito de lo privado para destacar en el ámbito de lo público, esas mujeres que llegaron a ejercer una tremenda influencia y también a retener el poder durante décadas. Pero te diré que no creo que Livia fuese tampoco una malva. No podía serlo, las blancas palomitas no llegan a manejar los hilos de una potente república que se transformaba en un imperio destinado a perdurar en el tiempo.

Sin embargo, creo que puede ser tremendamente interesante este hilo de debate, así que te felicito, macebria, por haberlo planteado...Prometo no perder ni ripio y participar siempre que pueda ;)


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NotaPublicado: 05 Abr 2008 14:15 
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Gracias por el interés, pero me dedicó profesionalmente a la historia e intento estar por encima de lo que digan hombres y mujeres... ya me entendeís, un texto histórico hay que leerlo entrelineas, intento llegar a la VERDAD, siempre que se pueda.

Magnificas intervenciones... las fotos divinas, pero Livia se represento además de los soportes mencionados en monedas -tema al que me dedico- y además en otros soportes que por su naturaleza deleznable no nos han llegado... pintura.

Estoy repasando a Suetonio sobre lo que comenta de su señora pero veo que además la edición contiene comentarios negativos sobre el propio Augusto que traslucen el pensamiento del traductor y del filologo y que hoy en día deberian estar fuera de un texto que debemos entenderlo desde los ojos romanos y no de los nuestros... entre ellas nos comenta la fama de afeminado y de derrochador de Augusto y de la misma Livia.

Seguiremos hablando... me voy a comer.


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NotaPublicado: 05 Abr 2008 16:17 
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Árbol genealógico.

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Saludos. :wink:


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NotaPublicado: 05 Abr 2008 17:05 
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Si vas a derribar uno de los grandes mitos de la Historia, macebria, más vale que comas pronto (grin) (grin) (grin)

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NotaPublicado: 05 Abr 2008 21:30 
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Registrado: 06 Mar 2008 19:10
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Lo que nos dice la Wikipedia de Livia-Julia Augusta:

Livia Drusa Augusta, Livia Drusilla o Julia Augusta ( 28 de septiembre 57 adC — 29 d.C.), segunda esposa de Augusto. Hija de Marco Livio Druso Claudiano, muerto en la batalla de Filipos. Se casó en primeras nupcias con Tiberio Claudio Nerón, a quien dio dos hijos: Tiberio Claudio Nerón, futuro emperador, y Druso. Fue abuela de Germánico y Claudio, bisabuela de Calígula y Agripina la Menor y tatarabuela de Nerón.

Fue deificada por Claudio y recibió el título de Augusta, después de que Tiberio se negase a hacerlo y a ejecutar su testamento, tarea que fue llevada a cabo por Calígula.


En el 42 a.C., su padre la casó con Tiberio Claudio Nerón, su primo, de condición patricia, que luchaba con él en el lado de los asesinos de Julio César contra Octavio. Su padre se suicidó en la batalla de Filipos, junto con Gayo Casio Longino y Marco Junio Bruto, y su marido a continuación sigue luchando contra Octavio, ahora en nombre de Marco Antonio y de su hermano. En 40 a.C., la familia se vio obligada a huir de Italia con el fin de evitar la Octavian proscripciones, y se unió con Sexto Pompeyo en Sicilia, después de pasar a Grecia.

Su matrimonio con Augusto Livia nació en el 57 adC, hija de Marco Livio Druso Claudiano y su esposa Alfidia. Su madre, Alfidia, era hermana de Aufidio Lurco. En el 42 adC su padre se suicidó en Filipos junto con Casio y Bruto, los asesinos de Julio César, que fueron derrotados por Octaviano y Marco Antonio.

El diminutivo de Drusila ("la pequeña Drusa") hace pensar que pudiera tratarse de una segunda hija. Para un conocimiento más detallado de sus retratos y representaciones, consultar: Rolf Winkes, Livia, Octavia, Iulia- Porträts und Darstellungen- (Archaeologia Transatlántica XIII) Louvain-la-Neuve and Providence 1995.

De cualquier modo, el matrimonio entre Livia y Augusto se mantuvo durante los siguientes 52 años, a pesar del hecho de que no tuvieron hijos, y ella siempre disfrutó del privilegio de ser la consejera de confianza de su esposo.


Livia, emperatriz de Roma Después del suicidio de Marco Antonio tras la batalla de Accio en el 31 adC, Octaviano no encontró más oposición a su poder. Finalmente, y siempre con Livia a su lado, fue nombrado emperador de Roma con el título de Caesar Augustus. Juntos, establecieron el modelo de pareja romana. A pesar de su riqueza y de su poder, Augusto y su familia siguieron viviendo modestamente en su casa del Palatino. Livia fue el paradigma de la matrona romana: nunca llevó excesiva joyería ni vestidos pretenciosos, se ocupó de las labores domésticas y de su esposo -en ocasiones tejiendo ella misma sus ropas-, aunque intervino activamente en política, siendo considerada la mano derecha del emperador Augusto.

En el 35 adC, Augusto permitió a Livia administrar sus propias finanzas y le dedicó una estatua pública. Livia tuvo su propio círculo de clientes y colocó a muchos de sus protegidos en puestos oficiales, incluyendo al abuelo de Otón y al mismo Galba. A la muerte de su esposo, Livia logró que Tiberio, su hijo mayor, fuese investido emperador, tras las sospechosas muertes de otros miembros de la familia imperial.

Madre e hijo

Livia desempeñó un papel vital en la formación de sus hijos Tiberio y Druso. La atención se centra en su parte en el divorcio de su primer marido, padre de ambos, en el 39aC. Sería interesante conocer su papel en este, así como en el divorcio de Tiberio y Vipsania en 12 a.C., debido a la insistencia de Augusto : si es neutral o meramente pasiva, o si ella intervino activamenteen este proceso, actos por los que pudo guardarle rencor a su madre, ya que él se ve obligado a abandonar a la mujer que amaba por consideraciones dinásticas.

Personalidad

Durante su tiempo, Livia gozó de la popularidad del pueblo romano.Para ser más que la "mujer bonita", como se describe en los textos antiguos, Livia se sirve de la imagen pública de la idealización de las cualidades femeninas romanas, una figura maternal, y, finalmente, una diosa como la representación que alude a su virtud. Livia que simboliza el poder en la renovación de la República con las mujeres y virtudes que muestra en público tuvo un efecto espectacular en la representación visual del futuro imperial de la mujer como ideal de honorables madre y esposa romana ,aunque después ha sido sospechosa del envenenamiento de muchos de estos personajes, entre ellos del de su hijastra Julia. "Se escuchó el rumor de que cuando Marcelo, sobrino de Augusto, murió en el 23 a.C., no fue por muerte natural, y que detrás de esto se encontraba Livia" (Dión Casio) 55.33.4). Uno por uno, todos los hijos de Julia y el viejo Marco Vipsanio Agripa habían muerto prematuramente: en primer lugar y, a continuación, Lucio y Cayo, a quienes Augusto ha adoptado como hijos, con la intención que fueran sus sucesores. Por último Póstumo Agripa, el menor, a quien Octavio había adoptado como hijo, también fue encarcelado por conspiración y finalmente muerto. Tácito y Dión Casio mencionan en sus obras estos rumores, pero Suetonio no hace mención de los mismos, ni hay pruebas suficientes para darlos por válidos.



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NotaPublicado: 10 Abr 2008 14:31 
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Ubicación: Gualeguaychú
Macebria.
qué emoción, amo la cultura e historia clásicas. :DD
Te agradezco enormemente este subforo >:D<


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NotaPublicado: 05 May 2008 11:04 
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Registrado: 06 Mar 2008 19:10
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No hay de que princesa... viy a segur dando datos para que podamos dialogar sobre estos temas.

“Augusto gobernaba el mundo, pero Livia gobernaba a Augusto”. Tal frase pone en boca de Claudio, quinto César del Imperio Romano, el finado y magnífico literato británico Robert Graves (CUIDADO CON GRAVES), para referirse a una de las mujeres más enigmáticas de la Historia, paradójicamente olvidada por los escritores que gustan de historias de amor. En efecto, Cleopatra, Julio César y Antonio, los amores de Julia la hija de Augusto, o Mesalina, esposa del referido Claudio, son los personajes preferidos, ya sea por su belleza legendaria o por la perversidad de sus amores. Livia fué diferente, es el modelo ideal de la relación amor y política. Maligna, sediciosa, intrigante y de agudo ingenio, es el perfil que nos han legado en sus relatos Suetonio y Tácito, este último la define como “Livia, enojosa madre de la República, y más enojosa madrastra de la casa de los Cesares”. Su bisnieto Cayo Calígula la llamó despectivamente “Ulises con faldas”. Los bustos que aun se conservan nos muestran facciones redondeadas, grandes ojos y labios carnosos; una enigmática hermosura y serena belleza.

Livia Drusila vio por primera vez la luz en el año 58 a.C., hija de un distinguido Patricio Romano, Marcus Livius Drusus Claudius, de la gens Claudii una de las familias más antiguas de Roma. Como toda mujer de la época, se casó joven, a la edad de quince años con Tiberio Claudio Nerón, quien posteriormente sería enemigo del joven Octavio. Encinta de este primer matrimonio, un presagio le anunció que tendría un varón: quitó un huevo a una gallina que incubaba, y calentándolo con sus propias manos el tiempo necesario, salió un pollo con una cresta hermosa y grande; meses después, nacería Tiberio, el futuro emperador. Livia amaba a su esposo, y éste se unió a Lucio Antonio quien luchó contra el poder de Octavio y fué derrotado en Perugia. Exiliados, buscaron protección en Sexto Pompeyo también posteriormente enemigo de Octavio, pero fué inútil. Años antes, en 42 a.C., su padre fué proscrito y se suicidó después de que luchó junto a Bruto y Casio y fueron derrotados en Filipos. Tales acontecimientos insinúan las posibles razones que la familia de Livia tenía para repudiar a Octavio.

Livia estaba destinada a desempeñar un papel especial en el Imperio según un augurio divino: terminado el exilio y de regreso a Roma, un águila, el ave de Júpiter, dejó caer en su regazo una rama de Laurel, lo que fué interpretado como un gran presagio. Días después, Octavio al verla se enamoró intensamente, pero también vio la oportunidad de una alianza con la gens Claudii y la gens Julii a la que pertenecía. El 17 de enero del año 38 a.C., T. Claudio Nerón, deshonrado por las presiones y argucias del príncipe, entregó a su propia esposa, encinta por segunda vez y quizá profundamente molesta por tener que abandonar al hombre con quien compartió los riesgos de la guerra y la pesadumbre del exilio. Nada disuadió a Octavio para que esperase el alumbramiento, se divorció de su primera esposa, Escribonia y consumó su deseo una vez que consultó a los sacerdotes, quienes le aseguraron que los dioses no le impedían tal matrimonio. Incluso, para colmar a la opinión pública se llegó a decir que el hijo que Livia esperaba era fruto de adulterio con Octavio. Al parecer no fué creíble tal rumor, pues llegó a circular un verso en griego que decía: A los hombres dichosos nacen hijos de tres meses. La unión de Octavio y Livia fué estéril, pero paradójicamente fue duradera y provechosa para ambos.

Durante los años del principado de Augusto, la familia imperial tuvo una importante actividad constructora. Augusto se jactaba de haber recibido una ciudad de ladrillos y convertirla en una ciudad de mármol. En este aspecto, Livia contribuyó en la edificación de la obras en su nombre. En el año 7 a.C., cerca de la colina Opio, se erigió el maravilloso “pórtico de Livia”, adornado con obras de arte y alegres jardines en su interior, dedicado a la concordia y la armonía marital. Livia también favoreció a que en el Esquilino se construyera un mercado cubierto llamado macellum Liviae que inauguraría Tiberio en nombre de su madre.

Fué una mujer astuta e inteligente, y tal parece que la insatisfacción de su vida con Augusto hizo que naciera en ella la ambición por el poder. El verdadero poder, el que se ejerce invisiblemente y que es más efectivo que la parafernalia del ceremonial. También acaso fué lo que más los unió, cuidaba de Augusto escrupulosamente su salud, física y política, a tal grado que tal vez le sugiriera adoptar el epíteto de Augusto, para no despertar el odio del pueblo hacia el título de Rey, que tanto detestaban. Livia sería fiel esposa, se dice que tejía sus túnicas; y soportaría las numerosas aventuras de Octavio. Aún más, ponía en manos del propio Augusto por voluntad propia y en total secrecía, mujeres jóvenes y hermosas cada vez que veía en el príncipe la inquietud de la pasión. Escogiendo los amores de su esposo, no sentía celos, tal vez no tenía por qué, para Augusto, tal comportamiento era una prueba perfecta del sincero amor que le profesaba. El Senado le ofreció que un lictor le acompañara en todos los eventos públicos. Las imágenes que de Livia existían, personificaban la virtud romana, como pietas y sus estatuas tenían un parecido a las diosas, especialmente Ceres, la diosa que representaba a la Tierra Madre. Gustaba de vestimentas lujosas y de costosos perfumes asiáticos, pequeñas joyas y un peinado conservador, como una gran matrona de época republicana, se le llamaba primera dama de Roma. En palabras de Tácito, “gobernó su casa con la santidad de las costumbres que se usaban antiguamente, aunque con mayor afabilidad y llaneza de lo que hubieran loado las mujeres de aquellos tiempos.” Para tal fin, tenía a su disposición a poco más de cincuenta esclavos en el servicio doméstico. Sus normas empero, eran sencillas, comida suficiente en la casa y un culto familiar normal.

La influencia de Livia sobre Augusto fué aumentando con el paso del tiempo, condicionando las decisiones familiares y las políticas. Procuró el engrandecimiento de su gens. Tejió un denso entramado de parientes, moviéndose al compás de la opinión pública de la época y favoreciendo a su primogénito e hijastro de Octavio: Tiberio. Velando por éste durante varios años con prudencia y cautela, enseñándole los secretos del complicado y naciente sistema imperial. Octavio por su parte, no sentía cariño alguno por Tiberio, pero si por Druso, el hijo menor de Livia, tanto, que su muerte significó para él, como la pérdida de un hijo. Cuenta Suetonio que Octavio murió en los brazos de Livia diciéndole Livia, vive y recuerda nuestra unión. ¡Adiós!. En su testamento, la adoptó dentro de su familia, por lo que se le llamó honoríficamente Augusta y perteneciente a la casa de los Julii.

Murió Livia a la edad de ochenta y seis años, en el año 29 d.C. durante el consulado de C. Rubelio Gémino y C. Fufio Gémino, abandonada paradójicamente por su propio hijo, quien anuló los decretos del Senado para otorgarle honores extraordinarios y deificarla. En efecto, durante los primeros años del imperio de Tiberio, la relación con su madre se fué haciendo fría y es posible que se llagaran a aborrecer. Tiberio, que en el fondo de sus pensamientos era un republicano, creía que era una rival que aspiraba a participar de su poder, las largas y secretas conversaciones que antaño llevaran, cedieron a una fría relación de parientes. La alejó de la vida pública y le llegó a advertir que en asuntos importantes, las mujeres no debían mezclarse. Sin embargo, entre ellos y ante los demás, siempre mostraron concordia. Fué su bisnieto, muy querido en principio por el pueblo romano, Cayo Calígula, quien pronunció su elogio fúnebre en la tribuna de las arengas. A pesar de que Livia siempre sintió gran desprecio por su nieto Tiberio Claudio Druso, una vez que los raros caprichos de la fortuna lo hicieran emperador, hizo decretar en el año 41 d.C., los honores divinos y las pompas fúnebres que le negara su propio hijo.

COMO VEÍS EL AUTOR SÓLO A LEÍDO A GRAVES... Y SE HA MONTADO SU PROPIO CULEBRON.


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NotaPublicado: 05 May 2008 11:08 
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Otro culebron sobre el personaje:


Livia no fue "Madre de la Patria"

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Y sí, en cambio, hizo emperador a su hijo

Por ser la madre del emperador Tiberio Druso Claudio Nerón, habría de nombrársele "Madre de la Patria" y recibir en público honores extraordinarios por tal condición.

Sin embargo, su hijo, que había renunciado al título de emperador y "Padre de la Patria", no lo permitió, ni que así se la distinguiera y por ello no ser merecedora de ningún honor. Nerón la odiaba creyéndola rival que aspiraba a participar de su poder a pesar de que ella había influido en muchas de sus decisiones.

Su hijo le advirtió, con mucha frecuencia, "que no se mezclase en asuntos importantes que no convenían a las mujeres". Esto desde que en un incendio, cerca del templo de Vesta, la vio intervenir en medio del pueblo y de los soldados, y apresurar los auxilios del mismo.

Pronto, Nerón la rechazó y se separó completamente de ella por la siguiente causa: Livia le rogaba continuamente que inscribiera en las doctrinas a un hombre que había sido honrado ya con el derecho de ciudadanía y Nerón le dijo, al fin, que consentía con ello a condición de añadir en el texto del decreto de ciudadanía que "tal favor me lo ha arrancado mi madre".

Ofendida, Livia fue a buscar en el santuario consagrado a Augusto las antiguas cartas de este emperador en que hablaba explícita y francamente del "carácter duro y tiránico de Nerón", y enseguida volvió a leérselas.

Nerón, indignado, reclamó que aquellas cartas se hubiesen conservado y que Livia se las presentara, entonces la desterró a la isla de Capri.

En los tres años que todavía vivió Livia en Capri, Nerón sólo la vio una vez y no más de algunas horas. Después no se dignó a visitarla cuando estuvo enferma y después de su muerte se hizo esperar muchos días para los funerales a los que había prometido asistir. Tantos días transcurrieron que el cuerpo de su madre ya estaba en putrefacción cuando lo colocaron en la pira y se opuso a que se le decretaran los honores divinos con el pretexto de que "ella misma los prohibió".

Declaró nulo su testamento y poco después arruinó a todos sus amigos y protegidos, principalmente a aquellos a quienes ella al morir había encargado el cuidado de sus funerales.



DE UNA FAMILIA DE ORIGEN PLEBEYO

Livia Drusilla fue hija de Marco Livio Druso Claudiano, descendiente de la antigua familia romana plebeya Casa Claudia, que fue adoptado por "el desgraciado" tribuno del pueblo Marco Livio Druso, de la Casa Drusia, originariamente Casa Livia.

Marco Livio, tras el asesinato de Julio César, abrazó el partido de Bruto y Casio, dos de los ejecutores de César, y dada la batalla de Filipos se suicidó, a ejemplo de casi todos los jefes republicanos para librarse del furor de los triunviros: Marco Antonio, Lépido y Octavio, y Livia, junto con su marido Marco Tiberio Nerón y su hijo Tiberio Druso Claudio Nerón, se refugió en Grecia, donde permaneció durante el triunvirato tres años.

Al volver la paz y cambiar la situación, regresó a Roma encinta de Druso, llamado después "El Germánico", y el emperador Augusto se enamoró de ella y la constriñó a divorciarse, tomándola después por esposa.

Livia era muy hermosa, de tez blanca y sonrosada, con ojos azules debajo del brillante "arco negro que describen sus pobladas cejas", bien formada de cuerpo, vigorosa, graciosa, inteligente, enérgica y bondadosa.

DESPIERTA LA PASION DE AUGUSTO

Augusto tenía 25 años de edad, conoció a Livia y "hubo de experimentar un amor furioso por ella", la cual estaba casada, tenía un hijo y esperaba otro dentro de pocos meses de su legítimo esposo.

El divorcio y el matrimonio se llevaron a cabo con pleno consentimiento de las partes interesadas. Tiberio Nerón, hombre ya de edad avanzada, fue padrino de la boda y gustoso cedió su joven esposa a Augusto.

Al nacer el niño que esperaba Livia, fue mandado a su padre, con quien su hijo mayor ya vivía. Ambos, a la muerte de Tiberio Nerón, fueron adoptados por Augusto y Tiberio Nerón hijo, a la muerte de Augusto lo sucedió en sus cargos mediante la sagaz influencia de Livia y sus esfuerzos, "dando ello lugar a que la muerte sucesiva y sospechosa de cuantos pretendieron llegar al trono fuese atribuida a Livia, sin que existiese la menor prueba de ello".

El otro hijo, el predilecto, era Druso, que murió "como digno romano" en un campamento de Germania, tras de que, combatiendo con el enemigo, cayó de su caballo, accidente que le produjo la rotura de la pierna, por el muslo, sobreviviendo sólo 30 días a esta desgracia. Sus cenizas luego fueron depositadas en el mausoleo de Augusto y el Senado le dio el sobrenombre de "Germánico".

La familia de Livia y Augusto se integraba por Julia, la hija de Augusto con Escribonia, y de los hijos de Livia.

Augusto obligó a su hija Julia casarse con Agripa y de esta unión nacieron dos hijos que eran adorados por su abuelo.

Tiberio casó con Agripina, hija de Agripa y de su primera esposa, y Druso casó con la hija de Marco Antonio, que Augusto había adoptado después del trágico fin de Cleopatra y Marco Antonio.

Livia y Augusto no tuvieron hijos.

MUJER DE VOLUNTAD Y GRAN ESPIRITU HEREDADOS

Livia era bisnieta de Apio Claudio "El Ciego", y para dar ejemplo de que había heredado de él la voluntad, la obstinación y el espíritu del viejo censor, tejía la lana con las mujeres de la casa mientras Augusto educaba a Tiberio y Druso en otra habitación de la modesta mansión que la familia ocupaba en el Palatino.

LA INSPIRADORA DE AUGUSTO

Augusto decretó la "lex Julia, de maritandis, con la cual trataba de resucitar la antigua moral republicana.

Los castigos contra el libertinaje y el adulterio, las multas a los solteros y a los matrimonios sin hijos figuran entre lo más importante de la legislación romana en los tiempos de Augusto.

Por otra parte, la ley otorgaba diversos derechos a los que tenían hijos a la vez que imponía restricciones civiles a los que se negaban a formar una familia, dando facilidades para concertar matrimonios aun contra la voluntad de los progenitores.

Paralela a esta ley, promulgó la "lex Julia, de coercendis adulteriiss". Esta ley tendía a restaurar costumbres bárbaras y patriarcales, completamente anacrónicas.

El marido tenía derecho a matar al amante de la esposa y aun a la esposa si los sorprendía haciéndolo en la propia casa.

Si el esposo o el padre renunciaban a este derecho, después de 60 días cualquier ciudadano romano extraño a la familia podía acusar a los adúlteros.

A la contra, la mujer no tenían ningún derecho sobre los hombres, aunque cometieran adulterio.

Las penas impuestas eran el destierro, confiscación de los bienes e imposibilidad de contraer nuevo matrimonio.

Las penas por ejercer lenocinio y estrupo, y las mil maneras de encubrir los delitos eran severas. No así la prostitución, que podía ejercerse libremente, castigando, esto sí, la explotación de las rameras y prostitutos por otros.

Esta ley la concibieron juntos Augusto y Livia, quien no consiguió para las mujeres el mismo derecho que tenían los hombres porque Augusto "se cubría las espaldas y además siempre podía castigar a Livia si le era infiel".

Augusto era un infiel contumaz y tenía varias amantes, situación que era pública y que, como era habitual, era consentida por todos, incluyendo a Livia.

EL TESTAMENTO DE AUGUSTO

Augusto hizo su testamento el 21 de abril, un año y cuatro meses antes de su muerte. A lo que antes había dispuesto, añadió dos codicilos escritos en parte de su puño y letra, y en parte de sus libertos Polibio e Hilarión.

El testamento fue depositado en el Colegio de las Vestales y, a su muerte, las vestales lo presentaron ante el Senado en tres cuadernos con idénticos sellos.

Se abrió en el Senado y se le dio lectura. En él, Augusto nombra como principales herederos a Livia y Tiberio, a ella le otorga un tercio de sus bienes y, al hijo de ella, la mitad más un sexto, disponiendo que llevaran su nombre.

A falta de éstos, sería Druso quien recibiría un tercio, y a Germánico y sus tres hijos un sexto. Por último nombraba en tercer lugar a considerable número de parientes y amigos.

Al pueblo romano legaba 40 millones de sestercios; a cada soldado de la guardia pretoriana, mil sestercios; a las cohortes urbanas, 500, y a los legionarios 300, a cada uno de los miembros de esas milicias.

Estas cantidades "deben ser pagadas en el acto, ya que están reservadas en el Tesoro Imperial".

Nombraba sólo a las dos Julias, su hija y su nieta, para "prohibir que las sepulten conmigo en la misma tumba".

Añadió, asimismo, los nombres de los libertos y esclavos a quienes podía pedirse cuentas.

Estas eran las principales instrucciones en el testamento, agregando otras sobre las gastos para sus funerales, una biografía sumaria de su vida y obra, y el estado en que se encontraba el Imperio en esos momentos y los recursos con que disponía el tesoro del emperador y en las cajas del Estado.



LIVIA INFLUYE EN AUGUSTO, QUIEN NOMBRA SUCESOR A TIBERIO

En los días en que Augusto comenzó a redactar y dictar su testamento, Livia influyó para que el moribundo nombrara a Tiberio Nerón su sucesor, aunque Druso era su predilecto.

Cuando ya estaba Augusto muy quebrantado, pero respirando aún, se apersonó Tiberio, quien permaneció con Augusto encerrado todo el día.

Después de aquella conferencia secreta, los esclavos de servicio oyeron que Augusto exclamaba: "¡Desgraciado pueblo romano que va a ser presa de tan lentas mandíbulas!", y lo dicho, de inmediato se lo informaron a Livia.

Livia, quien entró a la habitación a la salida de Tiberio, parlamentó con Augusto, también en secreto.

La muerte de Augusto fue tranquila. Había mandado retirarse a todos, excepto a Livia, y expiró de súbito en sus brazos, diciéndole: "Livia, vive y recuerda nuestra misión; adiós".

De inmediato, Livia ordenó la muerte de Agripa, sin hacérselo saber a Tiberio, para evitar las turbulencias que podrían producirse tras la muerte de Augusto.

Marco Vespasiano Agripa era general al servicio de Augusto, había derrotado a los pompeyanos y vencido a Marco Antonio en Accio, y aspiraba a alcanzar la mejor situación al lado de Druso, ya que desconfiaba de Tiberio.

Muerto Augusto, y en virtud del derecho que le confería el poder tribunicio, Tiberio convocó al Senado y empezó un discurso, pero de pronto se detuvo "como ahogado por los sollozos".

De inmediato fue presentado el testamento de Augusto al que se acercaron los senadores que lo habían firmado para comprobar que la firma era de Augusto.

Un liberto leyó el testamento que comenzaba así: "Habiéndome arrebatado la adversa fortuna a mis hijos Cayo y Lucio, nombro a Tiberio César mi heredero por una mitad más el sexto".

El Senado interpretó estas palabras como la confirmación de que había nombrado a Tiberio su sucesor "más por necesidad que por gusto, pues se abstenía de decirlo claramente".

Aunque Tiberio no vaciló un momento en apoderarse del mando y ejercerlo; aunque tenía ya a su alrededor, con nutrida guardia, el aparato del honor y de la fuerza, rehusó asumir el cargo, llevando a cabo "una imprudentísima comedia".

Finalmente, tras hacerse del rogar, aceptó el mando: "Obligado, lamentándome de la miserable y onerosa servidumbre que se me impone y reservándome como condición la esperanza de dimitir algún día: Esperaré el momento en que juzguéis conceder algún descanso a mi vejez".

LIVIA SE APARTA DEL PODER

Ya Tiberio Nerón en el trono, Livia, al no poder dominar a su hijo, estuvo en constante lucha con él y estas discusiones fueron una de las causas de que Tiberio, que no se atrevió a rebelarse contra ella, le recomendó retirarse de Roma y ella eligió desterrarse a Capri, una de sus residencias favoritas y al hermoso palacio que Augusto poseía y que él le había heredado.

Livia nació en el año 56 antes de Cristo y murió el año 29 de nuestra era.


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