Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 12 Ene 2019 00:11 
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No escatimaba en “ferocidad” desde luego. En la rencillas de este foro estaría totalmente en su salsa jejeje


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 12 Ene 2019 15:03 
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Registrado: 05 Oct 2009 04:01
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Clara escribió:
...Quizás le mandaban los Christmas y no añadían el título.

Me la imagino abriendo cada año el crisma con la misma ilusión de un niño esperando encontrar un "de" y un título que nunca llegaban >:) >:) >:)

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"Buscad la Belleza, es la única protesta que
merece la pena en este asqueroso mundo"
(R. Trecet)


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 12 Ene 2019 17:12 
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Registrado: 22 Abr 2015 17:57
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"Para la Reina, Juan fue su mimí, su preferido. Jaime andaba por ahí sin rumbo y Alfonso, el mayor, y Gonzalo, el pequeño, ya habían muerto. Según me dijo Crista, Juan era el preferido por su condición de futuro Rey. Debía ser cierto su comentario porque no creo que él fuera cariñoso con su madre. Es más. pienso que ni siquiera debería ser juzgado por ello ya que no era responsable de su actitud. Simplemente estaba incapacitado para exteriorizar el afecto. En eso se parecía a su hermana Beatriz.

[...]

Don Alfonso XIII era cariñoso y, al mismo tiempo, estricto con ellos. Estaba claro quién era el que daba las órdenes en aquella familia. Sabía combinar esta autoridad con una innata simpatía que hacía que todo el mundo le quisiera. Con su amabilidad y buen humor, creaba un ambiente familiar en el que nos sentíamos a gusto todos los que le rodeábamos. Además, ejercía de padre y se ocupaba de los problemas de unos y de otros, tratando de encauzarlos de la mejor manera posible".



Viaje de la Infanta Cristina a Londres después de su boda:

"A su vuelta estaba muy disgustada porque se había dado cuenta de hasta qué punto su madre era tacaña y la presionaba para que pagara cosas absurdas, como los sellos que utilizaba para su correspondencia. Se desahogó conmigo y yo no sabía cómo consolarla, ya que era evidente la racanería de la Reina. Yo a un hijo que es huésped en mi casa nunca le hubiera hecho pagar nada. Su actitud de no asistir a Roma a casi ninguna de las bodas de sus hijos tenía también su origen en razones crematísticas. Supe más tarde que no estuvo en la celebración de nuestros matrimonios porque pretendía que el Rey se encargara de los gastos de sus viajes y le pagara, también, el alojamiento en lujosos hoteles en los que se suponía que debía hospedarse. Él no estaba de acuerdo con su petición y le contestaba que ella disponía de dinero suficiente para hacer frente a esos gastos extras. Don Alfonso le pasaba bastante dinero; además, tenía una casa en propiedad y vivía muy bien. Puedo imaginar que también habría encubiertos sentimientos personales de más hondo calado en este asunto. Una cosa que nunca he sabido es si la Reina, además de no asistir a nuestras bodas, hacía o no regalos. A mí, al menos, me regaló una cosita tan insignificante...

Sin embargo, sí vino a Roma con motivo del enlace de Crista con Enrico Marone. Como ya he comentado, Marone era un hombre encantador, bastante mayor que Crista, viudo y padre de tres hijos de su primer matrimonio.

[...]

A pesar de todo lo acontecido, en un determinado momento Doña Victoria Eugenia quiso volver con el Rey y viajó a Roma. Una vez comentó que, a veces, acudía a cenas o recepciones en las que cabía una mínima posibilidad de que se encontrara con su marido. Por entonces, estos actos sociales la aburrían soberanamente e, incluso, podían llegar a humillarla, ya que se presentaba en muchos eventos sin haber sido requerida, pero corría el riesgo con la esperanza de econtrar al Monarca. La verdad es que ya nada podía hacerse. En el supuesto de que este buscado encuentro se produjera en una casa particular, en el golf o donde fuera, el Rey, sin comentar nada a nadie, sencillamente desaparecía.

Con motivo de la boda de Crista, fuimos todos invitados a almorzar en el Palacio Torlonia, que era muy grande, como si fuésemos miembros de una familia normal y corriente. No sé qué comentario hizo la Reina que él la regañó. Por lo visto, ella le ponía nerviosísimo. Y nosotros, en silencio, presenciamos aquella escena tan desagradable.

Aquel día sentí mucha pena por ella. Comprendí que el fracaso matrimonial, la enfermedad de sus hijos y la llegada a Madrid donde siempre fue una extranjera eran, entre otros, los motivos que tenía para sentirse desgraciada. Además, parece que a la Reina Madre, Doña María Cristina, no le gustó nada la boda y no sólo por el terror a la hemofilia de la que ella era transmisora, sino por la diferencia abismal e irrecnociliable de temperamento, educación y aficiones que había entre los dos. De hecho, Doña Victoria Eugenia renovó la Corte y su deprimente ambiente. Con veinte años, la Corte que se encontró a su llegada a Madrid no le agradaba. La mayoría de los cortesanos de la Reina María Cristina, su suegra, eran damas ancianas, viudas y muy poco vitales. Encontrar allí a un hombre parecía casi un milagro. No había gente joven y esto, a la Reina Victoria Eugenia le entristecía, pues ella venía de una Corte mucho más abierta y entretenida. No lo tuvo nada fácil porque al parecer, la Reina María Cristina tenía mucho carácter y estaba acostumbrada a que nadie le llevara la contraria. Sin embargo, su nuera, creo que en principio con mano izquierda y más tarde con terquedad, cambió la vida del Palacio Real".


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 12 Ene 2019 19:13 
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Registrado: 29 May 2016 17:43
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Pues es muy interesante leer todas estas anécdotas de primera mano y que, claro, hay que poner en cuarentena o contrastar, pero que, aún así, son muy interesantes...

_________________
"Sólo la fantasía permanece siempre joven;
lo que no ha ocurrido jamás, no envejece nunca".

J. C. F. von Schiller


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 14 Ene 2019 21:11 
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Registrado: 22 Abr 2015 17:57
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Ubicación: España
"Los días en que nacieron mis hijos fueron los días más luminosos de toda mi existencia. Además, ¡cómo adoro a los niños...!

Durante el nacimiento de Alfonso me acompañó mi madre. Era un niño feo y, además, con una buena mata de cabello negro. En cambio, Gonzalo, al nacer, era rubio y guapo. Pero pronto a los dos les cambió el color del pelo y Alfonso acabó teniéndolo claro y Gonzalo, día a día, se fue convirtiendo en un bebé moreno. Por supuesto, era Alfonso mucho más guapo que Gonzalo.

Alfonso fue bautizado por el Cardenal Pacelli, futuro papa Pío XII, y la celebración tuvo lugar en casa de mi madre, que era muy grande. La razón de que se encargara el entonces Cardenal Pacelli de bautizarlo tuvo su origen en la tensa relación que existía entre el Papa Pío XI y mi suegro. En cierta ocasión, el Rey y las Infantas Beatriz y Cristina pidieron audiencia al Pontífice. Éste, al parecer presionado por el Gobierno de la República española, los hizo esperar una hora. Don Alfonso XIII, enfadado, decidió marcharse, lo que tampoco agradó al Papa. Las relaciones entre ellos se enfriaron para siempre.

[...]

Lo cierto es que me hubiera gustado traer al mundo un tercer hijo. Consideraba que una familia con sólo dos era una prole demasiado corta, que lo ideal era tener tres criaturas, quizá porque nosotros habíamos sido también tres hermanos. Esto no fue posible porque, a los pocos años de casados, Jaime padeció algún tipo de enfermedad venérea. Tiempo después, cuando acudí a mi ginecólogo para plantearle la posibilidad de engendrar un nuevo hijo, se enfadó mucho conmigo y me riñó sólo por contemplar tal posibilidad. Yo creía que, para entonces, mi marido ya estaría curado

[...]

Si esta conversación sobre las causas de su incontinencia sexual se hubiera producido antes de lo que se produjo, creo que no me habría separado. Pienso que, de alguna manera, hubiera resisitido junto a él con el fin de continuar haciendo vida en común, siempre y cuando ésta se limitara a convivir bajo el mismo techo. No hubiéramos sido los primeros ni los últimos en llegar a un arreglo cordial aceptando, por adelantado, que ambos habíamos contraído matrimonio por razones ajenas a nuestra voluntad. Si el Rey no hubiera muerto, es más que probable que la situación se hubiera podido reconducir, pues como he dicho ejercía gran autoridad sobre sus hijos. Pero de nada sirve mirar atrás y lamentarse. Yo hubiera aceptado un pacto a pesar de sentirme tan desilusionada y posiblemente hubiera sido un acierto. Debo confesar, con toda humildad, que lo que hice luego fue algo sin sentido, que no me sirvió de nada y que no me lo perdonaré mientras viva.

Nuestro trato diario no es que fuera maravilloso ni nada parecido, pero tampoco puedo calificarlo como un tormento. Jaime pasaba poco tiempo en casa. Él, mal que bien, iba aprendiendo a leer en los labios y nuestra comunicación, de haber resultado todo mejor, podría haber sido más fluida. En cualquier caso, la realidad es que las conversaciones entre nosotros no eran largas ni profundas. Jaime era amable, pero no tierno.

[...]

Un día, estando en Lausanne, recibí una carta de una de las putas con las que estaba Jaime en la que me pedía el divorcio para casarse con él. Yo era de una ingenuidad tal que, presa de un gran berrinche y profundamente humillada, se la enseñé a la Reina. Ella se encargó de hablar con un abogado y nunca más supe de la carta en cuestión. Pero seamos sinceros, ¿qué podía hacer la Reina? Nada, porque no tenía ninguna autoridad sobre sus hijos.

Por otro lado, y como era de esperar, ninguno de mis cuñados me ayudó. Pero la pregunta al respecto es la misma: ¿Estaba en sus manos arreglar algo? No. Yo entonces veía con más frecuencia a Crista que a Beatriz, pero en modo alguno iba a sacar a colación tan espinoso asunto. En la actualidad podría ser una preocupación normal a tratar entre cuñadas, máxime siendo también amigas, pero en aquellos tiempos nuestra educación no nos permitía ni mencionar este tipo de cosas.

[...]

Con mi cuñado Juan no tenía ninguna confianza y a Alessandro Torlonia o a Enrico Marone, dos bellísimas personas, no hubiera sido capaz de hablarles de un problema que sólo y, de manera exclusiva, me correspondía sobrellevar a mí. Además, cada cual tenía su vida. Unos vivían en Turín, otros en Roma, Juan y María en Estoril...

[...]

Sé que una vez que Jaime fue a ver a su madre, ella comenzó a regañarle por su vida disipada y él la empujó sobre un sofá. A la Reina sus hijos no la respetaban como se merecía; no así al Rey, que sabía imponerse con rotundidad. Sin embargo, nunca comprendí ni llegaré a comprender por qué Don Alfonso XIII me eligió a mí para casarme con Jaime. A la vista está que no se trató de una estrategia inteligente por su parte. Podría haberlo casado con cualquier otra mujer si lo que quería era tenerlo apaciguado. Lo normal es que intuyera que yo, según pasara el tiempo, llevaría peor las infidelidades constantes de mi marido.

[...]

Un día en Roma, antes del inicio de la guerra, me encontré sin dinero. No podía pagar al cocinero, ni a la doncella ni a nadie. Don Alfonso se enteró de la desagradable situación por la que atravesábamos y también supo que Jaime solía utilizar la asignación que él nos enviaba para sus gastos personales. Muchas veces me he preguntado por medio de quién supo de nuestra total insolvencia. Yo, por dignidad, no había comentado esto a nadie y, mucho menos, al Rey. A partir de aquel momento, y por indicación suya, pasé a administrar el dinero que, por supuestos, ya no recibíamos en casa. Cada mes yo enviaba a un criado a la Embajada de España para recogerlo en mano.

Una noche, regresaba yo de alguna recepción con mi suegro y, antes de dirigirse hacia el hotel, encargó a su chauffeur que me dejara en casa. Al despedirme de él, mientras le agradecía su amabilidad y le deseaba buenas noches, retuvo mi mano entre las suyas y, mirándome a los ojos, me dijo: <<You are a brick.>> Al menos se hacía cargo de mi sufrimiento. Me consideraba fuerte como una roca y yo le agradecí muchísimo este gesto. En realidad, toda mi familia política estaba al corriente de que nuestro matrimonio hacía aguas pero, lógicamente, callaban.

Cuando se produjo la renuncia de Jaime, el Rey le aseguró que tanto él mismo como Juan se ocuparían en el futuro de solucionar sus asuntos económicos. Lo cierto es que Juan comenzó a ayudar a mis hijos cuando se fueron a España, no antes. Y sólo a ellos. A mí no fue capaz de preguntarme, en ningún momento, si estaba agobiada, si necesitaba algo... No es que yo hubiera aceptado nada a lo que no hubiera tenido derecho, pero sí doy importancia a un gesto de solidaridad, que no es, ni más ni menos, que procurar ponerte en el lugar del otro. Es latoso, claro, por decirlo de una manera frívola, porque en estos casos el otro tiene una necesidad que puede ser afectiva, económica o, simplemente, la urgencia de ser escuchado. Y tú, teniendo su consuelo -nunca se me ocurrió hablar de solución- en tu mano, se lo niegas.

Pienso que, que con el tiempo, este tipo de actitud siempre acaba por pasarte factura. Antes creíamos que las cuentas pendientes las saldaríamos en la otra vida. No es cierto. En ésta también suele llegar la justicia a la existencia de cada cuala para colocarle en su sitio. Al final, seamos sinceros, ¡qué duro es ser duro!"




El últmo pildorazo, en forma de sentencia, que suelta es tremendo. Encima cuando Alfonso y Gonzalo llegaron a España y el Conde de Barcelona empezó a hacerse cargo de sus gastos, ella ya llevaba 5 años casada con Sozzani y 7 divorciada de Jaime. Antes de que los chicos llegaran a España en 1954, habían estado años internos en Friburgo. Así que Don Juan, poco tenía que velar por ella y a pesar de eso, buenos dineros largó a Jaime.


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 14 Ene 2019 21:57 
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Cuando lei el libro me escandalizó, ahora leyendo los extractos que nos sube Clara, me vuelvo a quedar flash. :shock:

Posiblemente esta mujer vivió toda su vida engañándose a sí misma


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 15 Ene 2019 09:29 
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manuesevilla escribió:
Cuando lei el libro me escandalizó, ahora leyendo los extractos que nos sube Clara, me vuelvo a quedar flash. :shock:

Posiblemente esta mujer vivió toda su vida engañándose a sí misma


Jajaja, totalmente.


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 15 Ene 2019 18:05 
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Pues estoy aplicando la censura en ciertos temas, porque Jaime tenía mucha tela y ella no tapó absolutamente nada respecto a él. En ese aspecto empatizo completamente con ella, me da mucha pena.

Me parece muy interesante todo lo que cuenta de Mussolini y familia. Es lo que viene a continuación.


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 15 Ene 2019 21:22 
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Esta parte es muy interesante, porque muestra el sentir real de muchos ciudadanos europeos por el nacionalsocialismo o por partidos populistas que se aupaban como los reparadores de todo lo que se encontraba hecho unos zorros en muchos países de Europa. Confiar en ellos fue un desastre absoluto, pero en un principio, no eran percibidos por la ciudadanía como una amenaza o como unos seres más malos que las arañas, como luego resultaron ser. El comunismos o el fascismo no se veía como algo malo o como una amenaza, sino como una solución. De ahí que muchos sátrapas llegaran al poder elegidos en las urnas o por clamor popular. No deja de ser tremendamente paradójico que la Unión Soviética de Stalin fuese proveedora de la Alemania nazi durante gran parte de la guerra, hasta que Hitler decidió invadir Rusia, claro está. Los mismos perros, pero con distinto collar. Los dos mayores asesinos de aquella época, coloboradores al inicio de la Segunda Guerra Mundial, para después terminar frente a frente, devastando e imponiendo sus ideas totalitarias en media Europa.


"Fui una ferviente partidaria de Mussolini hasta el mismo momento en que, en 1940, involucró a Italia en la Segunda Guerra Mundial. A partir de entonces, como todo el mundo sabe, el mero hecho de sobrevivir se convirtió en algo muy difícil para todos. ¡Fue un auténtico desastre! A pesar de todo, no por eso hay que negar que, con anterioridad, Mussolini y su Gobierno instauraron algunas leyes que, desde un punto de vista social, podrían considerarse progresistas.

Mussolini no era un hombre guapo y tampoco destacaba por su estatura. Pero, eso sí, tenía una mirada inteligente. Claro que de ahí a encontrarlo atractivo como decían muchas... Más bien sería esa atracción que, como antes comentaba, todo hombre poderoso despierta en cualquier mujer que es conocedora de su influencia. Por poner tan sólo un ejemplo, puedo contar que la Princesa Luisa Orsini, algo más joven que mi madre y perteneciente a una de las familias más insignes y antiguas de Roma, una noche que estábamos en un baile charlando las dos, vio entrar a Mussolini y le faltó tiempo para ir tras él sin excusa ni pudor alguno. Su actitud me impresionó tanto que todavía recuerdo esta anécdota como si hubiera sucedido ayer. Yo no paraba de pensar: <<Pobre hombre, ¡tener que soportar la insulsa charla de esta princesa tan poco interesante!...>> Lo pasé mal porque él, muy señor, aguantaba con estoicismo aquella larga conversación -o sabe Dios si simplemente monólogo- de la pesada Luisa Orsini que, en una palabra, lo tenía secuestrado.

Una tarde fuimos juntas en autobús hasta la Vía Appia, donde mi madre -a quien conocía mucho- vivía. La Princesa Orsini, que tenía un hijo guapísimo, me confesó: <<No quiero que vaya a los burdeles.>> Yo le contesté: <<Siendo un chico joven, me parece mucho más normal que vaya a los burdeles que el que permanezca en casa.>> Ella se quedó pasmada ante mi afirmación. Siempre he pensado que los chicos tienen que frecuentar los burdeles para evitar que recurran a la prostitución callejera. Finalmente, su hijo, que hoy sigue siendo un hombre guapo pero nada atractivo, porque resulta soso, se casó con una Bragation, que era la familia reinante en Georgia, aunque en la actualidad muchos de sus miembros residen en Madrid.

A Mussolini le encantaban las mujeres y esto era del dominio público. En Italia hay un presentador de televisión, Bruno Vespa, que según dicen es hijo suyo. Quizás sea cierto, ya que en mi opinión se parece bastante a él. Tiene sus mismos ojos e idéntico perfil. Se comenta que nació en 1943, mientras Mussolini estuvo arrestado en la montaña, antes de ser liberado por los alemanes. De la mujer del dictador, Rachele, se tenía en general una buena opinión. Fue una persona discreta. Tuvieron cuatro hijos, pero una de las chicas murió de polio y entonces quedaron dos hijos varones y Edda, casada con el Conde Ciano.

Nunca conocí a la amante oficial del Duce, Clara Petacci. Pertenecía a un mundo bien distinto al que yo frecuentaba. Debía tratarse de una mujer extraodinaria, porque siempre estuvo al lado de Mussolini. Por lo visto, estaba enamorada de él desde que tenía quince años. Clara se comportó de forma admirable con el Duce. Y murieron juntos, como mueren o deberían morir los grandes amantes de todos los tiempos.

[...]

Me parece importante tener en cuenta las condiciones de Alemania tras la Primera Guerra Mundial. Como país, fue vencido y humillado. Además, su economía quedó bajo mínimos, prácticamente hundida. Evidentemente, esto explica que, al no tener nada que perder, Hitler consiguiera poner al pueblo en pie. Pocas cosas hay más peligrosas que el ser humano cuando ha llegado a una situación en la que nada tiene que perder.

Debo reconocer que no tengo una opinión muy buena del ser humano en general, ya que pienso que todos somos capaces de cualquier cosa en determinadas circunstancias. Si esto no fuera cierto, la barbaridad que llevaron a cabo los nazis en aquel momento histórico, así como tantas otras de las que casi a diario somos testigos, nunca se hubieran producido ni se producirían en el futuro. Hay comportamientos nuestros y de nuestros semejantes que ni siquiera la locura es capaz de justificar. A todos los locos les da por destruir y, si es posible, llevarse por delante lo que encuentran a su paso. Dado que es una realidad que hay locos y siempre los habrá, me gustaría que existieran dementes bondadosos. Yo con tantos años como tengo, aún no conozco a ninguno. ¿Por qué será?"


Los dos últimos párrafos demuestran claramente, ante la deriva que está tomando Luis Alfonso, que debería leer y hacer caso a su abuela. Aunque la reflexión que hace sobre los dementes y los locos es una barrabasada más y bastante peligorsa. Hay locos y dementes bondadosos que no destruyen nada, y que nada tienen que ver con la gente mala, malísima de raíz. Hacer pasar por loco o demente a una persona mala, es lo que utilizan muchos abogados como atenuante para sus defendidos, la burda justificación que utilizan para motivar sus maldades. Un loco o demente no es malo per se, igual que un asesino no tiene porque estar demente para cometer sus crímenes. Cuidado con eso.


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 16 Ene 2019 20:06 
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Registrado: 22 Abr 2015 17:57
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Ubicación: España
"Mis últimas salidas al campo de golf tuvieron lugar en el Club Puerta de Hierro de Madrid, cuando mi nuera, Carmen Martínez-Bordiú, abandonó de la noche a la mañana a mi hijo Alfonso y a sus propios hijos, más o menos hacia 1977. En cuanto tuve noticia de lo acontecido, tomé un avión a Madrid y me instalé allí, en casa de mi hijo, durante una larga temporada para, en la medida de lo posible, dedicarme a ellos. El club era muy bonito y guardo de él un magnífico recuerdo, entre otras cosas por las personas que lo frecuentaban. Muchas de ellas se portaron muy amablemente conmigo, como los Duques de Sueca, lejanos parientes míos por parte de los Rúspoli. Carlos, su mujer y los chicos fueron entrañables. Por entonces, eran propietarios del bellísimo cuadro de Goya, La Condesa de Chinchón, que más tarde venderían por muchísimo dinero.

Un día de invierno, estábamos jugando al golf la Reina Victoria Eugenia, mi cuñada María -esposa de Juan- y yo en el club romano de Aquasanta y de pronto se puso a llover a mares. Como no teníamos paraguas, nos refugiamos las tres bajo un árbol. Era todo lo que podíamos hacer. Esperamos un buen rato hasta que la lluvia amainó y, temiendo un chaparrón aún más fuerte, nos dirigimos hacia el club social, hacia el chalet.

No me resulta fácil explicar en qué condiciones llegamos allí. Sin exagerar, la lluvia nos había calado hasta el alma y nuestro aspecto era tremendo, deplorable. En el instante en que María o yo, no recuerdo bien, abrimos la puerta de acceso al salón para dejar pasar primero a la Reina -siguiendo el protocolo-, nos encontramos con el Conde Ciano, que estaba en uno de los salones tomando unas copas con un grupo de amigos. Al vernos de aquella guisa fue incapaz de reprimir una carcajada larga y sonora. Yo comprendí muy bien su ataque porque, la verdad, era una situación cómica de puro absurda. María reaccinó de forma parecida a la mía, pero no así la Reina, que se enfadó y comentaba que Ciano era un ser ordinario y mal educado.

A ella, que siempre le gustaba causar una sensación inmejorable, le humillaron las carcajadas del Conde o, al menos, hirieron su amor propio. A nosotras dos, por el contrario, nos pareció muy natural y divertido. Tal vez no tuvimos en cuenta que éramos muy jóvenes y, por tanto, muy inconscientes. No era éste el caso de la Reina, acostumbrada como estaba a mostrar su elegancia, que era inmensa, en todas y cada una de sus apariciones en público.

[...]

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el Rey Víctor Manuel III abandonó Italia rumbo a Portugal y, en un intento de salvar la monarquía, subió al trono su hijo Humberto II de Saboya, que fue apodado <<El Rey de Mayo>> porque el período durante el que reinó no llegó a superar ese mes del año 1946. En el referéndum institucional que entonces se celebró, salió vencedora la República. <<Si el referéndum se hizo con el fin de proclamar, como fuera, la República, pues qué se va a hacer...>>, parecía decir Humberto con su mirada antes de dirigirse hacia el exilio. Había tirado, de antemano, la toalla. Al ser proclamado Rey, la Reina María José, que se encontraba en Suiza, volvió a Roma para acompañarlo durante aquellos treinta días y dar, así, la impresión de un matrimonio bien avenido. Antes de instalarse en Suiza, María José y sus hijos habían pasado ya una temporada lejos de Roma.

Antes de que Humberto abandonara el país, me acerqué a despedirlo y me dijo, hundido, que había hecho todo lo que estaba en su mano por salvar la monarquía. Yo, humanamente, le comprendí, pero contemplando el hecho desde una perspectiva histórica, pienso que tendría que haber luchado más por mantenerse en el trono. Tras aquel mini reinado se estableció en Estoril. No me parece que allí viera a Juan, mi cuñado, con frecuencia. Él se encontraba en Portugal con sus tres hijas: Beatriz, María Pía y María Gabriela. Juanito estuvo muy enamorado de María Gabriela y siempre mantuvo con ella una estrecha y auténtica amistad. En mi opinión, era la más inteligente de la familia.

En aquellos momentos, Portugal se convirtió en el refugio de la realeza europea. En Estoril se dieron cita muchas de las cabezas reinantes que habían tendio que salir hacia el exilio. Llegaban aterrados. La impresión que una tenía es que se asentaban allí y dejaban correr el tiempo para, más tarde, según se desarrollaran los acontecimientos en sus respectivos países, tomar decisiones sobre su futuro. Además de los Saboya, Juan y mi cuñada María, también estaban los Condes de París con sus numerosísimos hijos e hijas, así como varios reyes y príncipes de los que ahora no recuerdo el nombre.

Por su parte, la Reina María José se instaló en Suiza. ¡Cómo iba a resultar bien aquel matrimonio! No sé qué tipo de vida hizo allí. Eran muchos los italianos que pasaban a cumplimentarla. Yo al principio no iba a verla porque no me parecía amable ni afectuosa. Pero un día Alessandro Torlonia, mi cuñado, insistió en que le acompañara y nos acercamos a su casa los dos. Tomamos el tren y, cuando llegamos, en la estación nos esperaba un coche enviado por los Saboya. ¡El chauffeur era el hombre más guapo que he visto en mi vida! Nos llevó a verla y, al terminar nuestro encuentro, volvió a dejarnos en la estación. De la entrevista con la Reina no recuerdo nada. Lo único que se me quedó grabado en la memoria para siempre fue la imagen del chauffeur".


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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 16 Ene 2019 21:32 
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Que trabajera Clara, muchas gracias, está muy interesante.

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 Asunto: Re: Fallece Emmanuela Dampierre
NotaPublicado: 16 Ene 2019 21:57 
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Registrado: 29 Mar 2008 23:11
Mensajes: 6271
¡Qué buena la historia del chauffeur! :XD:


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