Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: Re: ANA BOLENA
NotaPublicado: 08 Nov 2018 17:56 
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Registrado: 17 Feb 2008 20:47
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NicholasR. escribió:
Creo que cuando nació Lady Margaret York, su padre era el segundo en línea de sucesión. El orden era:

1. Edward
2. George
3. Richard


Sí, Nicholas, pero en 1470, tres años antes del nacimiento de la niña de Clarence, Elizabeth Woodwille ya había dado a luz después de tener tres hijas (Bessie, María y Cecily) a un varón: Eduardo. Y de hecho este Eduardo había sido oficialmente proclamado en 1471. Ricardo de Shrewsbury, el segundo varoncito de Edward IV y Elizabeth, nació el 17 de agosto de 1473, justo cuando Margarita Plantagenet contaba tres días de vida.


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 Asunto: Re: ANA BOLENA
NotaPublicado: 08 Nov 2018 18:28 
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Registrado: 17 Feb 2008 20:47
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Retrospectivamente, uno supondría que Ana se hallaba en su apogeo entre 1534 y 1535, pero nada más lejos de la realidad.

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Natalie Dormer como Ana Bolena (Los Tudor).

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Natalie Portman como Ana Bolena (The Other Boleyn Girl)

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Claire Foy como Ana Bolena (Wolf Hall)


Si uno lo piensa, Ana estuvo desde el principio en el vórtice de fuertes tensiones, en la corte, en el país y hasta en el plano internacional. Pero, por añadidura, hubo de acometer una metamorfosis, de amante a esposa de rey. Ella no había nacido princesa y no había recibido una educación orientada a hacerla reina; no partía con la ventaja que había poseído en su momento Catalina de Aragón. Sus partidarios no eran abundantes: ni siquiera dentro del clan de los Bolena y de los Howard había una general e incondicional devoción hacia Ana, ni mucho menos (como más tarde veremos, los parientes de sangre de la mujer no se destacaron por defenderla precisamente en sus horas de necesidad). Ana carecía de un respaldo poderoso, similar al de Catalina. Dependía única y exclusivamente de un factor: el favor del rey. Había sido amante y ahora que se había convertido en esposa (aunque discutida, con un amplio grado de rechazo popular) debía temer que su propio ejemplo fuese tomado por otras más jóvenes, más guapas, más atractivas en conjunto o presumiblemente más fecundas.

En esa etapa, observadores de la corte describieron a Ana como una mujer "consumida", o, en otras palabrás aún menos delicadas: "vieja y flaca". Ana no era vieja, pero ya se aproximaba a la treintena en el mejor de los casos. De momento, hacia 1534, había sobrellevado dos embarazos con un parto a término y otro probablemente prematuro de resultado lamentable (y sobre el cual por eso mismo se había optado por correr un tupido velo). Cualquier "fresca damisela" que llegase de pronto tocando el virginal con gracia y bailando con elegancia podía aspirar a desafiar su dominio sobre el rey. Tenía que vivir, por tanto, siempre en guardia...y no hay nada más agotador, para los nervios, que esa clase de situación.

Ya se ha mencionado que circularon profusos rumores de fuertes escenas de celos por parte de Ana cuando el rey Enrique empezó a mostrar interés por otras jóvenes durante el primer embarazo de ella (un proceso en el que cualquier mujer se siente particularmente vulnerable). Hacia 1534, de nuevo se comentó que Ana había protestado vehementemente por las muestras de favor de Enrique hacia una "hermosa dama" cuyo nombre no llegó a registrarse en ningún documento. Posteriormente, Enrique parece haberse enredado con una de las primas Shelton de Ana, quizá Mary Shelton o quizá Magde (diminutivo de Margaret) Shelton. Hay autores que sugieren que la propia Ana empujó a Enrique hacia una de las Shelton por puro instinto de autoconservación: esperaba que una de sus primas no llegaría al extremo de tratar de cuestionarla como reina. Pero el riesgo para Ana existía, y no se menguaría hasta que no cumpliese su vieja promesa de ofrecerle un varón saludable a Enrique. Un Eduardo o un Enrique nacido de su vientre la elevarían muy por encima: ya no sería simplemente la reina, sería también la madre de un futuro rey, y eso podía considerarse una garantía extraordinaria de permanencia en el puesto de esposa de Enrique VIII.

No obstante todo lo anterior, Enrique "aún" era muy proclive a Ana. Quizá el ímpetu amoroso no fuese ya el de los primeros años de su relación, qué duda cabe, pero la reina seguía gozando de un fuerte ascendiente sobre su marido y, de hecho, los emisarios extranjeros o los dignatarios británicos eran conscientes de que convenía "buscar su favor o su intercesión". Durante 1535, la relación de ambos, Enrique y Ana, pareció entrar en una fase de mayor armonía y felicidad conyugal, aunque no debía ser fácil para Ana manejarse con sus propias frustraciones y temores. Uno de sus puntos débiles, y conviene no olvidarlo nunca, es que Ana era temperamental; adicionalmente, a menudo no lograba controlar esos ramalazos de temperamento y fluían de su boca palabras o expresiones "imprudentes". De hecho, muchas de las "boutades" pronunciadas sobre la pobre Catalina o sobre María Tudor son un claro ejemplo de falta de autodominio. Para una mujer así, que podía pasar alternativamente de la risa al llanto y del llanto a la risa, cumplir con el papel de esposa convencional de un monarca debía representar una perpetua batalla contra sí misma. Y no nos engañemos: Enrique quizá se había enamorado de Ana por el exotismo de ella, pero buscaba una esposa real convencional, perfectamente convencional.


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 Asunto: Re: ANA BOLENA
NotaPublicado: 08 Nov 2018 19:45 
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Registrado: 17 Feb 2008 21:02
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Anda, no sabía que Claire Foy, nuestra Lilibet, también había sido Ana Bolena. Todos estos apuntes cinematográficos animan mucho el hilo. Parecemos ya el foro de antes y todo, MInnie..!!!

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 Asunto: Re: ANA BOLENA
NotaPublicado: 08 Nov 2018 20:38 
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Minnie escribió:
NicholasR. escribió:
Creo que cuando nació Lady Margaret York, su padre era el segundo en línea de sucesión. El orden era:

1. Edward
2. George
3. Richard


Sí, Nicholas, pero en 1470, tres años antes del nacimiento de la niña de Clarence, Elizabeth Woodwille ya había dado a luz después de tener tres hijas (Bessie, María y Cecily) a un varón: Eduardo. Y de hecho este Eduardo había sido oficialmente proclamado en 1471. Ricardo de Shrewsbury, el segundo varoncito de Edward IV y Elizabeth, nació el 17 de agosto de 1473, justo cuando Margarita Plantagenet contaba tres días de vida.


Cierto es.

Me parece que Natalie Portman se aproxima más a la descripción que tenemos de Ana.


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 Asunto: Re: ANA BOLENA
NotaPublicado: 08 Nov 2018 21:00 
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sabbatical escribió:
Anda, no sabía que Claire Foy, nuestra Lilibet, también había sido Ana Bolena. Todos estos apuntes cinematográficos animan mucho el hilo. Parecemos ya el foro de antes y todo, MInnie..!!!



La misma, Sabbi. Y una Ana Bolena muy convincente...Claro que Wolf Hall es una pasada en su conjunto. Imágenes de Claire Foy como Ana Bolena:

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Y aquí con su Enrique, interpretado por Damian Lewis:

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Y aquí su Némesis particular, digo Jane Seymour, interpretada por Kate Phillips:

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Nunca me cansaré de recomendar las obras de Hilary Mantel. "En la corte del lobo", la primera, es fantástica, pero con la segunda, "Una reina en el estrado", se sale por completo. Vivo en un sin vivir esperando la tercera parte en el 2019. En inglés se publicará con el título de "The Mirror and the Light". A ver en español...

Me anima (mucho) tratar de darle "una oportunidad" en España a Ana Bolena. Pienso que aquí, tradicionalmente, nos adherimos apasionadamente a la causa de Catalina de Aragón, que era una pedazo de señora y una pedazo de reina. Resulta difícil tratar de empatizar con Ana, en principio: ¡¡yo no lo hubiese conseguido sin el talento de Fraser y Weir y, en un plano literario, de Mantel!!.


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 Asunto: Re: ANA BOLENA
NotaPublicado: 08 Nov 2018 21:52 
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Pues como los ingleses, también son más de Catalina :-)

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 Asunto: Re: ANA BOLENA
NotaPublicado: 09 Nov 2018 07:55 
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sabbatical escribió:
Pues como los ingleses, también son más de Catalina :-)


¿Todavía hoy? No diré que me extrañe, porque Catalina, con su dignidad y su firmeza, dejó una gran huella. Un lugar aún muy visitado, y al que yo espero ir en algún momento, es su tumba en Peterborough...

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Creo que será en 2019 cuando estrenen la serie "The Spanish Princess", basada en gran medida en el libro de Philippa Gregory "The Constant Princess", editado en español como "La princesa fiel". En esta ocasión, la protagonista indiscutible será Catalina de Aragón, interpretada por Charlotte Hope. La única foto que he encontrado de Charlotte caracterizada como Catalina:

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 Asunto: Re: ANA BOLENA
NotaPublicado: 09 Nov 2018 08:14 
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Me estaba dando, por cierto, un "aire", porque he caído en la cuenta de que, con tantas Anas relativamente recientes, he dejado en el olvido las imágenes de una Ana mítica, la que interpretó la bella Genevieve Bujold en "Ana de los Mil Días" (título maravilloso dónde los haya):

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Y con su Enrique, nada menos que Richard Burton:

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 Asunto: Re: ANA BOLENA
NotaPublicado: 09 Nov 2018 08:43 
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Un evento directamente vinculado con el matrimonio de Enrique y Ana fue, en abril de 1534, la decapitación de Elizabeth Barton, una monja conocida por el sobrenombre de "La Monja de Kent", pero también por el de "La Santa Doncella de Kent". Elizabeth Barton no murió sola, sino que, junto a ella, perecieron varios de sus firmes partidarios: un sacerdote, dos monjes benedictinos y dos frailes franciscanos. Las cabezas de todos ellos, clavadas en picas, adornaron por un tiempo, macabramente, el Puente de Londres -y cabe resaltar que la cabeza de Elizabeth Barton fue la única que recibió tal tratamiento en la historia británica. Este último detalle revela perfectamente la cólera rabiosa que suscitó, en su momento, en el rey Enrique VIII aquella mujer, cuyo proceso corrió a cargo de Cromwell.

Elizabeth Barton era, seguramente, de orígenes muy humildes y en su primera juventud había trabajado como criada en la casa de un granjero del la parroquia de Aldington, la misma en la que ella había nacido. Allí parece haber sufrido algún tipo de enfermedad (¿fiebres?) de la que salió indemne...y asegurando haber experimentado una secuencia de visiones de futuro (¿delirios?). En unos tiempos en que la gente era muy dada a las profecías, enseguida se expandieron las que pronunciaba "la monja de Kent", ya que Elizabeth había cambiado su posición de sirvienta por la de monja. Básicamente, sus palabras animaban a la gente a ponerse en manos de la Virgen María y peregrinajes constantes en los que solicitar, con fe, el mantenimiento de la obediencia a Roma: lo contrario, insistía, provocaría graves males. En ese contexto, no tiene nada que extraño que anatemizase un eventual matrimonio entre Enrique y la Bolena. "La monja de Kent" fue muy rotunda: si Enrique se casaba con Ana, repitió insistente, moriría en un plazo no superior a dos meses y de hecho había en el infierno un lugar específicamente reservado para él. Aunque, insisto, desde una perspectiva moderna puede parecer increíble el revuelo que suscitaban esa clase de manifestaciones, en su época prendían rápido entre la gente. El propio Enrique, que había conocido a "la monja de Kent" en 1525, antes de su asunto Bolena, y había escuchado sus profecías de aquel entonces, era un hombre de un humanismo ilustrado pero también supersticioso; y debió causarle, en su interior, cierta agitación ese anuncio de que casarse con Ana le mataría rápidamente -y le enviaría al infierno, por supuesto-.

Los agentes de Cromwell trabajaron duramente para desacreditar a Elizabeth Barton, cuya moral se atacó con reiteración (acusándola de mantener relaciones íntimas con varios clérigos, algo que siempre era plausible teniendo en cuenta la frecuencia con que se daban ese tipo de escándalos sexuales en establecimientos religiosos...) y a quien también se trató de presentar como una enferma mental. Puta y loca: un combinado potente de acusaciones, tradicionalmente reservado a mujeres "problemáticas". Tras haber "tocado" de esa manera su reputación, en 1533 fue arrestada...y "forzada" a confesar que "fabricaba sus profecías". Resulta evidente que Elizabeth Barton sufrió torturas y no conocemos con exactitud qué palabras pronunció en esa tesitura. Condenada junto a sus seguidores, murió y su cabeza se clavó en una pica para explicitar su "deshonra".

El episodio Barton se refleja de maravilla en la serie "Wolf Hall":

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Y lo sustancial, aparte de su propio impacto, que no fue nada desdeñable, es que precedió en catorce meses a la muerte del anciano obispo John Fisher y en quince meses a la del mismísimo sir Thomas More, antaño poderoso canciller. Fisher y More, canonizados por la Iglesia católica, fueron, en última instancia, los que, por su conciencia y honor, se negaron a inclinar la cerviz ante la situación de ruptura con el Papado, la supremacía de Enrique en lo que concernía a la iglesia en Inglaterra y aquell matrimonio de Enrique con Ana que simbolizaba "los nuevos tiempos", bastante turbulentos, en los que se hallaban inmersos.


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 Asunto: Re: ANA BOLENA
NotaPublicado: 09 Nov 2018 16:17 
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En marzo de 1534, el Papa se había pronunciado a favor de Catalina. Por fín, de forma clara, sin ambages de ninguna clase, y también de manera definitiva. Esto tuvo su relación con la condena a muerte de "la monja de Kent" y, también, con el abrupto final del viejo Fisher y de sir Thomas More.

Fisher, antaño capellán de la señora Margaret Beaufort, más tarde obispo y cardenal además de reputado teólogo que por su solvencia y brillantez había merecido las más vehementes palabras de elogio de Erasmo de Rotterdam, tenía ya sesenta y seis años, una edad avanzada para la época. Podía aducirse que, a esos años, poco le quedaba esperar ya de la vida y había escogido abandonar el mundo quizá poco antes de lo que hubiese sido natural llevándose a cambio la palma del martirio. Afrontó su ejecución con una calma y una dignidad sobrecogedoras. Si la gente, en general, ya se sentía conmovida por aquel dramático desenlace, la saña con la que, presuntamente por orden de Enrique VIII, se trató el cadáver del anciano clérigo decapitado hizo que se incrementasen en varios decibelios los murmullos reprobadores hacia el rey...y su compañera Ana Bolena.

El juicio de sir Thomas More, en época aún reciente Lord Canciller de Enrique, antecesor de Cromwell en el puesto, fue espectacular para su época. Del tribunal que le juzgaba, habiéndole mantenido ya casi un año prisionero en la Torre de Londres, con la obvia misión de condenarle a muerte formaban parte el padre de Ana Bolena (conde de Wiltshire), el hermano de Ana Bolena (lord Rochford) y el tío de Ana Bolena (el duque de Norfolk): de esos tres hombres, probablemente sólo el duque de Norfolk, que era conservador en materia religiosa, sentiría escrúpulos de conciencia. Pero la presencia de los parientes de Ana Bolena contribuía a que la gente viese la "maldad de ella" como substrato último de la "perdición de buenos hombres, incluso hombres santos" como More. Forma parte de la tradición la imagen de la despedida conmovedora de la más brillante intelectualmente de las hijas de More, Margaret, Meg en familia. Un cuadro que representa la escena en que Meg trata de llegar a su padre después de que éste haya sido condenado:

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También forman parte de la tradición las palabras, cargadas de piedad, que sir More pronunció ante su hija Meg en alguna de las visitas que ella le hizo en la Torre. Esas palabras, cargadas de piedad, aludían directamente a Ana Bolena y de ellas se deducía la convicción de More de que Ana acabaría padeciendo un destino no diferente al suyo propio. Resultaron ser, desde luego, palabras proféticas.

Y, recordemos...era un tiempo de profecías. Ana Bolena misma admitiría conocer una profecía, de las muchas que flotaban en el aire, acerca de una reina inglesa que moriría quemada. Asumiendo, con su característica temeridad y actitud de retadora, que podría ser ella, aseguró que no le importaría pagar tan alto precio por el mucho amor que la unía a su señor el rey. Pero, desde luego, una cosa es lo que una dice...y otra cosa lo que una le rebulle por dentro. No debía ser nada grato vivir teniendo presente la animosidad del pueblo y de gran parte de la corte, ni ese tipo de profecías que trataban de que a la gente le quedase la esperanza de verla a ella hundida en la desgracia y, en última instancia, destruída.


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 Asunto: Re: ANA BOLENA
NotaPublicado: 09 Nov 2018 16:55 
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Catalina de Aragón había sido trasladada mediado el mes de mayo de 1534 desde Buckden, a dónde había llegado, recuérdese, en julio de 1533. Verdaderamente, Catalina nunca había tenido en buen aprecio Buckden: encontraba que era un lugar poco agradable que minaba su salud; pero, cuando se había lamentado de ello, Enrique, en actitud bastante arisca, había hecho saber a "la princesa viuda de Gales" que, si lo prefería, podía irse al castillo Fotheringay. Dado que Catalina sabía que Fotheringay era aún menos acogedor y más oscuro y húmedo que Buckden, se quedó en dónde estaba.

En mayo de 1534, no obstante, se la llevó a otro castillo que no era Fotheringay: Kimbolton. Allí, dos caballeros innegablemente fieles a Enrique se responsabilizarían de su custodia...y de que no recibiese visita alguna de los "imperiales". Se trataba de sir Edmund Bedingfield, nombrado mayordomo, y de sir Edward Chamberlain, designado (en perfecta sintonía con su apellido...) chambelán. Catalina se mantuvo prácticamente encerrada en unas pocas habitaciones, pero disponía de una capilla para sí y sus pocos acompañantes y de un jardincito en el que podía respirar aire puro en los días en los que el clima acompañaba. Sin embargo, su salud, para entonces, había empezado a resentirse -algo que cuadraba con las penalidades acumuladas durante años y la sensación de pena y preocupación constantes por su hija María.

Eustace Chapuys, el embajador de Carlos V, tuvo la "chulería" de encabezar una procesión de cuatrocientos españoles a caballo hacia Kimbolton. Se trataba de una manera de dejar claro ante el pueblo británico de que ellos no habían dejado en la estacada a la "cautiva y aislada buena reina Catalina", por supuesto. Enrique hizo llegar un mensaje prohibiéndole avanzar que Chapuys ignoró, pero millas antes de alcanzar Kimbolton le salió al encuentro un sirviente de la propia Catalina conminándoles a volver sobre sus pasos para no empeorar las cosas. Chapuys así lo decidió, por supuesto: lo que buscaba, un golpe de efecto, lo había conseguido. No obstante, un reducido grupo de acompañantes suyos y un bufón se adelantaron hasta Kimbolton y armaron bastante bullicio fuera del castillo en el que no podrían entrar, para que la reina y sus damas, al menos éstas, se asomaran a las ventanas desde las que tendrían ocasión de observarlos. Aunque todo el episodio, en conjunto, transmite cierto patetismo, quizá las damas de Catalina, y Catalina misma, obtuvieron un poco de consuelo en esa muestra de amistad orquestada por Chapuys (quien llevaba mucho tiempo sin verla, pero había logrado mantener el contacto a través de los médicos españoles de la señora, Fernando Vitoria primero y Miguel de Saa después).

A todo esto, Ana Bolena luchaba denodadamente por embarazarse de nuevo mientras, en otro orden de cosas, trataba de superar en el ejercicio de la caridad (un papel traidicional de las reinas consortes) a su antecesora Catalina. En ese aspecto, si Catalina había cumplido con creces en el lavatorio de los pies a los pobres durante la Semana Santa, agasajando a los beneficiados con esplendidez después, Ana puso su empeño en mostrarse todavía más humilde y todavía más rumbosa. Pero hay algo ciertamente triste en esa Ana que trata de ser tan reina como Catalina y que, a la vez, intenta ser fecundada por un rey que, de ser ciertas las quejas de la propia reina a su cuñada lady Rochford, padecía por entonces frecuentes episodios de impotencia. Obviamente, si Enrique estaba teniendo es clase de problemas, la frustración de él debía transformarse en un constante reproche hacia ella, que, por otro lado, veía que se le ponía cuesta arriba la tarea de preñarse.

Pese a todo, en octubre de 1535, Ana, de nuevo, concibió una criatura.


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 Asunto: Re: ANA BOLENA
NotaPublicado: 09 Nov 2018 18:49 
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Registrado: 17 Jul 2015 22:08
Mensajes: 1044
Enrique bebía mucho, y puede que su intermitente impotencia se debiera a eso . . .


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