Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 06 Oct 2015 19:40 
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Tal vez a ellos les contara que todo empezó en el verano de 1788. Tenía veintiún años y hacía cuatro que había llegado a la corte desde su Badajoz natal, era guardia de corps y ese día custodiaba a los príncipes de Asturias, Carlos y María Luisa, desde La Granja a Segovia.

De pronto, el caballo de uno de los guardias se encabrita, se espanta, el guardia cae al suelo (este guardia era Godoy) pero de forma extraordinaria Godoy desde el suelo se levanta, domina al caballo y lo vuelve a montar. Emilio La Parra, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alicante, autor de la biografía “Manuel Godoy, la aventura del poder” y de una edición crítica de sus ‘Memorias’. Esto llama poderosamente la atención de la princesa de Asturias, la futura reina María Luisa; pregunta quién es ese joven y dice que se acerque en algún momento a su cuarto, a su aposento, es decir, por las tardes, tarde-noche, cuando hacían las veladas y demás.

Claro, él entró a partir de ese momento en el cuarto de los príncipes. Entraba mucha gente, no sólo eran nobles, había también otros guardias de corps, había todo tipo de gente. Enrique Rúspoli, profesor de filosofía en la Universidad Complutense, descendiente directo de Manuel Godoy, es autor de una edición crítica de sus ‘Memorias’ y de la biografía ‘Godoy, la lealtad de un gobernante ilustrado’. Bueno, parece que debía ser listo, simpático, atractivo, inteligente, con ideas propias y fue ganándose poco a poco la simpatía y la confianza de María Luisa y, sobre todo, de Carlos IV, que es que se nos olvida esto, es que el que lo promueve es el príncipe de Asturias cuando luego ya es nombrado rey.
Como dijo Gregorio Torrealba, Godoy fue una criatura exclusiva de los reyes. Aitor Yuste, historiador. Por lo que estamos viendo en los últimos estudios serios que se están haciendo de este personaje, es Carlos IV el que diseña a Godoy a su capricho para acabar con el sistema de partidos o facciones que existía en la corte en aquel momento.


Esos dos partidos eran el de los aristócratas y el de los conocidos popularmente como ‘golillas’, altos funcionarios que generalmente habían pasado por la universidad. Los aristócratas estaban encabezados por el conde de Aranda, de ahí que también les llamaran los aragoneses; y los ‘golillas’ por Floridablanca. Cuando Carlos IV heredó la Corona se encontró con una pugna encarnizada entre los dos partidos.

Emilio La Parra: Enconadísima. Y además no se produce en ese momento, en la época de Godoy, venía casi, casi desde el tiempo de Felipe V. Lo que ocurre es que a final del siglo XVIII, cuando entra en escena Godoy, esta pugna se agrava, se hace más agria, precisamente porque coincide con el gran conflicto que todo lo altera: y es la Revolución francesa. La Revolución francesa modificó sustancialmente las relaciones entre las cortes europeas, sobre todo por una razón, porque la Revolución francesa puso en duda la figura de los monarcas y puso en duda cómo ser rey.

Carlos IV se convierte en rey de España el 14 de diciembre de 1788, cuando Luis XVI ya ha convocado los Estados Generales y faltan siete meses para la toma de la Bastilla. Entre los Borbones de Francia y España existe un Pacto de Familia para auxiliarse en caso de ataque inglés, pero Carlos IV, con alto sentido de fidelidad a la dinastía, va más allá y centra su política exterior en salvar a Luis XVI. Confirma como secretario de Estado y del Despacho, lo que hoy sería un jefe de Gobierno, al último que había tenido su padre: Floridablanca. Floridablanca impone un rígido control para evitar la propagación de las ideas revolucionarias en España y mantiene una actitud desafiante con la asamblea que ha tomado el poder en Francia. Mientras tanto, Manuel Godoy asciende de manera vertiginosa, al amparo de Carlos IV y María Luisa, que lo condecoran con honores reservados a miembros de la nobleza. El rey le procura títulos, el primero marqués, más tarde duque de la Alcudia, pero también lo dota con un vasto patrimonio que empieza con la encomienda de Valencia del Ventoso, seguida de muchas otras que él se encarga de incrementar.

Enrique Rúspoli: ¿Que él era ambicioso? ¡Claro que lo era! Debía serlo, muy ambicioso. Hay una cosa que yo al principio no lo entendía muy bien, pero que me vino, lo comprendí perfectamente con una frase de Campomanes, que decía que el Grande, el titulado, necesita una fortuna. Él tenía sólo el título pero había que darle una fortuna también; él, ¿cómo iba a sacar esa fortuna? ¿De dónde? Se la tenía que dar el rey. Entonces, todo entra dentro de un programa pensado: le doy el título de Grande de España y, además, bienes. Luego él aumentó los bienes, claro que los aumentó, utilizó eso para enriquecerse y, no olvidémonos tampoco, no sólo para enriquecerse sino para hacer una colección de arte descomunal: tenía más de mil cuadros, trescientos de ellos de gran categoría por lo menos. Una persona que se es ilustrada, que no tenga sensibilidad, no se dedica a hacer una colección de arte de esa categoría.

Tras el Motín de Aranjuez, buena parte acabó en Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando, El Prado y otros museos. Godoy fue propietario, entre otras joyas de la pintura, de la ‘Venus del espejo’ y el Cristo de Velázquez, así como ‘la Condesa de Chinchón’ y las dos majas de Goya.

Emilio La Parra: El rey fue quien le propició inicialmente mediante regalos, dádivas, determinadas posesiones, bueno la más importante fue La Alcudia. La Alcudia es una extensa comarca al sur de Ciudad Real, una comarca inmensa, donde existe una tierra maravillosa para el pasto de ovejas, de cerdos… Godoy, a partir de regalos de ese tipo, obtuvo otros, pues fue él a su vez comprando posesiones y formando un patrimonio extraordinario, hasta el punto, esto lo dice uno de los estudiosos más reconocidos de la trashumancia y de la importancia de la lana en el siglo XVIII, Ángel García Sanz, hasta el punto de que el vendedor más importante de lana era Godoy, lo cual es mucho decir, porque la lana en ese momento proporcionaba una riqueza extraordinaria. Parece ser que fue un excelente administrador y además se preocupó por administrar sus propiedades.
Entre esas propiedades también figuraron la Albufera de Valencia y el Soto de Roma, en la Vega de Granada, que había pertenecido a los reyes nazaríes.


Además de dos palacios en Madrid, entre ellos el de Buenavista, que le regaló el ayuntamiento. Godoy tuvo casa propia a la vera de los reyes en Aranjuez y El Escorial.

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 06 Oct 2015 19:44 
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Mientras labraba esa inmensa fortuna, está a punto de llegar su momento político. En febrero de 1792, Carlos IV sustituye a Floridablanca de la secretaría de Estado y del Despacho por su gran contrincante, el conde de Aranda. Los aristócratas desplazaban del poder a los ‘golillas’. Aranda, que había sido embajador ante Luis XVI y trató a los enciclopedistas, relaja la tensión entre España y Francia y permite que se distribuyan publicaciones del otro lado del Pirineo, pero sólo dura nueve meses en el cargo. En noviembre de 1792, Carlos IV lo releva, para sorpresa de todos, por Manuel Godoy, que no pertenece a ninguna de las dos facciones que se reparten el poder. No es un ‘golilla’, pero, a pesar de todos los títulos con que lo ha ennoblecido el rey, la aristocracia tampoco lo considera de los suyos.

En enero de 1793 es guillotinado Luis XVI y Godoy busca en Inglaterra un aliado contra Francia. Solo dos meses después estalla la Guerra de la Convención, de los Pirineos o del Rosellón, que por los tres nombres se la conoce.

Enrique Rúspoli: En la guerra con Francia se ve obligado. Una guerra que inicialmente fue muy favorable a las tropas españolas pero luego cambió la suerte y se anticipó rápidamente a cualquier catástrofe mayor y logró una paz, la paz de Basilea que, después de los términos en los que se estaba desarrollando la guerra, pues fue bastante favorable. Y a partir de ahí el rey lo nombró Príncipe de la Paz, lo cual, pues claro, sorprendió y escandalizó a mucha gente.

Esa guerra contra Francia, que terminó de consagrar al general Ricardos, libró también a Godoy de su mayor contrincante: el conde de Aranda, que aún influía en la corte de Carlos IV. Durante una sesión del Consejo de Estado, Aranda y Godoy se enzarzaron en una agria disputa que el rey, presente en la sala, resolvió con el destierro del conde aragonés.

La concesión del título de Príncipe de la Paz no tenía precedentes en la monarquía española que reserva el título de príncipe para el heredero de la Corona. A los Grandes de España les pareció un despropósito, y todavía más que lo recibiera el hijo de un alcalde, aunque fuera de la primera ciudad de Extremadura donde nació Godoy el 12 de mayo de 1767 y donde se instruyó antes de marchar a la corte como explica el historiador Aitor Yuste.

Aitor Yuste: Godoy era miembro de la clase hidalga de Badajoz y curso estudió elementales en el seminario de San Atón, estudios acordes a su clase, lo que es mucho más que la media en aquel momento de la población española pero que no tenía nada en comparación con los estudios que podían tener, los conocimientos que podían tener Floridablanca y sobre todo Aranda, que eran auténticos personajes de la Ilustración. Sin embargo, a esta falta de conocimientos siempre la trató de compensar por medio de dos vías: primero una enorme capacidad de trabajo, que es valorada incluso por sus críticos (que eran realmente críticos con él), y luego siempre supo rodearse de personas ilustradas.

Pero hay quien no le perdona a Godoy ese ascenso meteórico. Por Madrid y otras cortes europeas se rumorea que debe el favor a sus artes amatorias con la reina María Luisa. Y empiezan a circular los pasquines:

El francés le trata hoy al español
de collón,
por consentir la nación
la gobierne, ¿quién?
Godoy.
Pero, ¿qué admiración le doy
si la reina por lujuria
le enamoró,
oh qué furia,
y le sacó del cuartel
para joderse con el
señor duque de la Alcudia?


Emilio La Parra: Acusar a la reina de liviana en materia sexual y que las relaciones con Godoy, en este ámbito, fue fundamentalmente parte integrante, sustancial de la campaña política. Una campaña política que airearon los nobles, pero también acogió con suma benevolencia y con sumo placer parte de la jerarquía eclesiástica.

Aitor Yuste: Yo me ciño a un hecho: la reina tuvo veinticuatro embarazos a lo largo de su vida. Es muy poco probable que una mujer que tiene veinticuatro embarazos, muchos de ellos terminan en aborto con el trauma que eso supone, tenga tiempo para mantener una relación de amistad, junto con su marido, con Godoy y, a la vez, acostarse con él sin el consentimiento de su marido. Me parece poco menos que increíble.

Enrique Rúspoli: Esas cosas, las historias de la cama, no se pueden saber jamás a no ser que se les pille in fraganti. La única documentación que tenemos son las cartas. Las cartas que son continuas, casi diarias, entre Godoy y la reina y algunas también de Carlos IV. Escribía siempre la reina porque Carlos IV tenía dificultad de escribir, pero decía siempre que le escribía según lo que le estaba diciendo el rey.

María Luisa de Parma: ¡Cuánto padecerás con ese cruel calor y escribiendo, y trabajando o viendo trabajar a las horas cabalmente de más calor! 7 de agosto de 1800, la reina escribe desde La Granja a Godoy, que pasa el verano en Madrid. Continúa la reina: Dios quiera que no te haga daño, Manuel. Pues lo sentimos mucho el rey y yo, queriendo que vivas muchos años feliz siempre inseparables amigos los tres, pues estamos muy persuadidos el rey y yo de lo mucho que nos amas con toda sinceridad y lealtad, y queremos que lo estés tú de que te correspondemos igualmente.

Enrique Rúspoli: En ninguna de las cartas hay ninguna referencia a una emoción o un sentimiento que supere el de la amistad. Es una relación, que diría yo, como máximo materno-filial. Yo no he visto nunca ninguna expresión que pudiera denotar algo de tipo amoroso, erótico, sexual…

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 06 Oct 2015 19:46 
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El último paso para ennoblecer a su amigo Manuel era convertirlo en miembro de la familia real. María Luisa y Carlos IV arreglan su boda con una hija del infante Don Luis, hermano de Carlos III, que había sido desterrado de la cortes después de haber contraído matrimonio morganático con una noble aragonesa. La futura esposa de Godoy y sus hermanos vivían casi proscritos, no figuraban en el orden sucesorio de la Corona, ni podían usar el apellido Borbón. Así entra en la vida de Godoy María Teresa de Vallabriga, a la que inmortaliza Goya en uno de sus retratos más conseguidos, el de ‘la condesa de Chinchón‘.

Enrique Rúspoli: Cuando la niña tiene cinco años, la pequeña tres, muere su padre el infante Don Luis y Carlos III da orden inmediata de que a las dos niñas las encierren o las lleven al convento de San Clemente en Toledo y al chico, al hijo (que sería el futuro cardenal Luis María de Borbón), lo pone al cuidado del cardenal Lorenzana en Toledo, y los aparta de su madre. Pero luego Carlos IV se da cuenta de que eso es una injusticia, ve que es una ocasión de, por una parte, recuperar esa desgracia que ha caído sobre esa familia y, por otra, ascender de categoría a Godoy. Ese es el ascenso fundamental, es decir, ya lo sitúa en la familia real.

Emilio La Parra: Y esto algunas veces lo dijo María Luisa, la reina, dice “si es que en definitiva tú eres de nuestra familia”. Este argumento lo utiliza Godoy, esto le sirve mucho desde el punto de vista político y económico a Godoy. De modo que en este punto la condesa de Chinchón le resulta muy interesante. Ahora bien, la condesa de Chinchón nunca se llevó bien con Godoy. Hay alguna carta de Godoy en la que se queja de la frialdad y del escaso calor de su esposa, se queja ante la reina.


Manuel Godoy: Está gruesa cual nunca y parece divertida con su música y dibujo. Nada sé de lo interior pues nada se me dice. Me hallo muy descontento en mi casa al ver el desorden sobre el que camina mi mujer con respecto a trajes y modas, paseos y salidas. Pocas almas habrá tan patéticas e indiferentes.

Enrique Rúspoli: Parece que se llevaron bien al principio. Tuvieron uno o dos abortos, luego finalmente nació Carlota, que es la que está en el cuadro, aparece el embarazo de la condesa de Chinchón. Y luego tuvo otro aborto. Y a partir de ahí se estropearon las relaciones pero al principio parece que estuvo bien, y lo digo por cartas de la propia condesa de Chinchón, y por cartas de Godoy, y por cartas de la reina…

Manuel Godoy: Todo es placer en esta casa. Las gracias de Vuestras Majestades, sus honras y el bien del cielo que he experimentado en mi familia me tienen loco de contento. La madre tiene en la falda a su hija y la inocencia que rebosa en los dos semblantes penetra de gozo mi corazón. Me veo feliz por todas partes.

Enrique Rúspoli: Luego se estropearon las cosas y volvió otra vez con Pepita Tudó.

Pepita Tudó, doce años más joven que Godoy, fue el gran amor de su vida. Antes, durante y después de su matrimonio con la prima hermana de Carlos IV. Fueron amantes durante cerca de treinta años y ya en el exilio, tras la muerte de la condesa de Chinchón, contrajeron matrimonio. La doble relación del secretario de Estado era aceptada por los reyes hasta el punto de que, después que naciera su hija legítima Carlota Luisa, tuvo dos varones con Pepita que entraba y salía de palacio como una más de la familia. Todavía hoy se especula con que la Tudó fuera la maja de Goya porque tanto la desnuda como la vestida fueron encargadas por Godoy.

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 06 Oct 2015 19:50 
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Pero volvamos a 1797 cuando se casa con María Teresa, prima de los reyes. Ese año las circunstancias le llevan a formar un gobierno que, en palabras de Emilio La Parra autor de “Manuel Godoy, la aventura del poder”, quizás sea el más ilustrado de toda la Ilustración española.

Emilio La Parra: 1797 es un año muy malo para Godoy, tanto por la intensa oposición interior como sus dificultades con el Directorio, el sistema francés, y Godoy trata de salvar la situación recurriendo al apoyo de los ilustrados, el sector de las gentes de letras en España. Entonces recurre a gente como Saavedra, a gente como Jovellanos, Meléndez Valdés, Moratín, bueno con Moratín siempre había contado, Cabarrús, etcétera, y realmente forma un núcleo muy interesante en el gobierno, lo que ocurre es que Cabarrús y Jovellanos, sobre todo, pero también Saavedra, inmediatamente lo traicionaron y, antes de tomar posesión Jovellanos como secretario de Estado de Gracia y Justicia, ya conspira con Saavedra y con Cabarrús para acabar con Godoy.

Enrique Rúspoli, autor de “Godoy, la lealtad de un gobernante ilustrado”, repara en un detalle que escandalizó a Jovellanos al poco de entrar en el Gobierno.

Enrique Rúspoli: Cuando le nombra en el año ’97, llega a Madrid y le dice que vaya a comer a su casa. Y se encuentra a la derecha de Godoy a la condesa de Chinchón y a la izquierda a Pepita Tudó… Había pasado muy poco, unos meses desde el matrimonio. La imagen que tenemos de Jovellanos es prácticamente intocable, no hay una mancha en él y, en cambio, la imagen que se tiene de Godoy es que todo son manchas. Yo no voy a hacer ahora un reparto. Jovellanos tenía un prestigio enorme y, precisamente dado el prestigio que tenía Jovellanos, Godoy lo atrae al ministerio. Luego parece que cuando ya tiene el poder pues… no fue muy leal con el que le había nombrado. No solo parece, es así por muchas expresiones y muchos escritos que tenemos de él. Al cesar de su primer mandato Godoy pues los que intervienen fundamentalmente para su cese son Jovellanos y Saavedra, los que él había nombrado.

Emilio La Parra: Jovellanos… Este sí que tenía una formación universitaria alta, es un hombre muy bien relacionado con el exterior, conocedor de por dónde iban las ideas de su tiempo pero… es un hombre con un punto conservador muy acusado. Y este Jovellanos conservador no podía aceptar determinadas actuaciones y determinados pasos adelante que daba Godoy y que a él le resultaban completamente chocantes. Esto por una parte, y por otra parte un concepto de la moralidad y de la religiosidad que Godoy no compartía y que sin embargo Jovellanos podíamos decir que era un beato por más que fuera partidario de la reforma de la Iglesia, que sería otra cosa.

Godoy, que pondrá en marcha una desamortización previo acuerdo con el Papa, es denunciado ante la Inquisición por vida licenciosa. Saldrá absuelto. Pero no evita que los obispos se rasguen las vestiduras con su Real Cédula de Expósitos del año 1794 que busca una vida honorable para los niños abandonados en los hospicios.

Emilio La Parra: Es una ley, desde el punto de vista social, extraordinaria que vendría a ser el principio de igualdad por el nacimiento que hubo después en la Constitución de Cádiz (donde) se proclama… Pues eso Godoy lo plantea. Encima a los obispos les dice: “Oiga, miren ustedes. Ustedes tienen que procurar que los párrocos esto lo difundan entre todos los españoles.” Claro, esto era un paso extraordinario, valentísimo y osado. Y efectivamente el alto clero le dijo: “Mire usted, no. Eso no porque previamente hay un pecado, el pecado de la concepción de estos individuos, y nosotros no podemos aceptar eso.” Este es el problema que se encuentra Godoy en muchas ocasiones.

Enrique Rúspoli: Eso es increíble. Es que parece que está hecho por el gobierno de González o de Zapatero: la igualación en derechos de los expósitos a todas las demás personas nacidas pues en matrimonios… Es decir, a todos los hijos naturales, bastardos, etcétera, la igualación en derechos, no la igualación en herencias y en estas cosas…, pero sí en derechos, y además el denunciar el término de expósito y de todos esos términos negativos. Decía, además, una cosa muy curiosa, que había que buscarles un trabajo digno.

Aitor Yuste: Quiere dirigir a esos niños, una vez sean educados por el Estado, a convertirse en “peones” del Estado, en soldados, en marineros, en baja administración. Es decir, todas las actuaciones de Godoy siguen un mismo objetivo y es fortalecer al Estado para convertirlo en una máquina bien engrasada que pueda competir con las demás potencias europeas y pueda mantener el imperio americano.

Para ese imperio americano, Godoy soñaba con un canal, en el golfo de Méjico, que permitiera la navegación entre el Atlántico y el Pacífico. Y que aquellas tierras las gobernaran los infantes con objeto de afianzar su relación con la Corona. No pudo conseguirlo. Sin embargo, a este lado del mar creó la Escuela de Veterinaria, el Real Colegio de Medicina, el Cuerpo de Ingenieros Cosmógrafos del Estado, la Dirección de Trabajos Hidrográficos y el Observatorio Astronómico.

Entre sus borrones figura haberse enemistado con el ingeniero Agustín de Betancourt, que se exilió en Rusia a las órdenes de Alejandro I. Godoy rompió también con Alejandro Malaspina porque al regreso de su famosa expedición quiso derribarle del poder, acabó preso en el castillo de San Antón, en La Coruña.
El secretario de Estado y del Despacho preparaba nuevas instituciones científicas cuando Carlos IV lo releva el 28 de marzo de 1798. Aunque lo retiró del gobierno iban a mantener la amistad. Jovellanos deseaba que lo desterrase a la Alhambra pero el rey se negó en redondo. Recuperará el poder, tres años más tarde, con un nuevo estatus que, otra vez, despertará la inquina de sus enemigos. Pero, ¿qué condujo a su caída en 1798?

Emilio La Parra: El Directorio francés lo había acorralado, que por cierto, el Directorio a su vez lo estaba pasando bastante mal y era un régimen que estaba en plena desintegración, con una cantidad de problemas internos en Francia tremendos y, además, sufriendo derrotas tremendas en el exterior, retrocesos militares, etcétera… En esa situación crítica para el Directorio francés, el Directorio fuerza a España, como aliada, a que incremente su ayuda militar, incremente las aportaciones económicas, en definitiva, a que España se comprometa más en la actuación internacional del Directorio. Godoy se niega. Y el Directorio, entonces, desarrolla una campaña de intoxicación que llega hasta el propio monarca, diciéndole al monarca que Godoy estaba tratando de usurpar el trono, nada menos. Por otra parte, en el año ’98 Godoy tenía un frente interno muy fuerte de oposición que integraban Cabarrús, Saavedra y Jovellanos. Godoy se encontró con que no tenía salida y opta, probablemente de acuerdo con Carlos IV y no sé si por consejo de Carlos IV, opta por aceptar su exoneración, su salida de la secretaría de Estado, es decir, del gobierno.

Enrique Rúspoli: En sus ‘Memorias’ él dice que estaba deseando dejarlo, que ya varias veces le había pedido al rey que le dejara irse, etcétera… Pero él sabe que no tiene apoyos y parece que hubo una oposición importante con una especie de ultimátum de Francia, entonces el rey no tiene más remedio que cesarlo. Yo creo que fue un cese, yo no creo que fuera una dimisión.

Aitor Yuste: Fue Carlos IV quien tomó la decisión. Sin embargo, mantiene ese gobierno ilustrado, lo cual nos indica que, habiendo podido dar un golpe de timón y quedar bien con todo el mundo, sigue apostando por la Ilustración, con lo cual yo creo que así se desmonta el mito de que la Ilustración terminó con Carlos III, que me parece que es rotundamente falso, y también ese mito de que Carlos IV no sentía ningún interés por la política.

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 06 Oct 2015 19:57 
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El siglo XVIII se cierra con el golpe de Estado del 18 brumario que acaba con el Directorio en Francia y establece el Consulado. Napoleón inaugura el XIX como primer cónsul. En 1801 ordena a Portugal que no permita atracar en sus puertos a la flota inglesa. Lisboa hace oídos sordos y España, apoyándose en el tratado de Madrid que había firmado con Francia ese mismo año, declara la guerra a Portugal. Sólo dura dieciocho días, entre mayo y junio de 1801, y pasará a la Historia como la ‘Guerra de las Naranjas’ porque Godoy, que comanda las tropas españolas, envía a los reyes un ramo de esas frutas tras la toma de Elvas. Sus enemigos se mofan de la hazaña pero lo cierto es que Godoy recupera protagonismo. Carlos IV lo nombra Generalísimo de todas las armas de mar y tierra y Almirante General de España e Indias.

Emilio La Parra: Cuando Godoy propone a Carlos IV que le nombre Generalísimo, Godoy lo que está pretendiendo, creo, es precisamente asumir en España el papel que en Francia ha asumido, dos años antes, Napoleón. Porque cree Godoy que un militar, él siempre se considera militar, que un militar, como en Francia Napoleón, el general Bonaparte, es la persona llamada a solventar la crisis de ese momento.

Aitor Yuste: Cuando vuelve al poder, en el siglo ya XIX, se convierte en un gobernante mucho más cerrado en sí mismo y mucho más volcado en su amistad con el rey Carlos y con la reina María Luisa. Desconfía absolutamente de todos los que le rodean y, es cada vez más nepotista, y se rodea cada vez más de familiares muy cercanos a él que también le traicionarán en 1808.

Emilio La Parra: Efectivamente hay una diferencia en el ejercicio de la autoridad, del autoritarismo podríamos decir y, si se quiere, de la arbitrariedad. Pero, sin embargo, hay un elemento de continuidad en la primera época de Godoy, como secretario de Estado, y en la segunda de Godoy, como Generalísimo de los ejércitos, y es la política de carácter ilustrado.

Enrique Rúspoli: En el primer periodo yo creo que es más un gobernante, en el segundo yo creo que sí ya él se dio cuenta de que su poder era inmenso y quizá se envaneció demasiado. Yo creo que ese es el gran problema de Godoy. Hubo dos cosas que no valoró suficientemente: Una, ese engrandecimiento tanto económico como de títulos, iba a molestar y sobre todo a los nobles; y luego no apreciar la importancia que tenía esas enemistades que él iba forjando, porque él pensaba que como había sido nombrado por el rey, todo se lo debía al rey, en consecuencia el rey no le iba a abandonar… Pero claro, no es que lo abandonara el rey, es que el rey fue derrocado.

Emilio La Parra: Godoy creyó con un concepto antiguo de la monarquía, en este punto… en otros puntos era avanzado, en este no. Godoy creyó que la voluntad del monarca absoluto lo valía y lo suplía todo. Y ahí es donde cometió el grave error político de su vida. El gran problema de Godoy, esto lo dijo Miguel Artola hace tiempo y lo ha repetido, y lo ha desarrollado, y lo ha explicado mejor Carlos Seco, efectivamente, el gran problema de Godoy fue carecer de partido propio, tuvo ‘hechuras’ suyas, como se decía en aquella época, individuos a los que él elevó, encumbró y asignó cargos, pero no tuvo una especie de organización, un grupo más o menos organizado que apoyara sus pasos, sus actuaciones en política como sí que lo tuvo Aranda, como el partido aragonés, aristócrata o como se le quiera llamar, y como sí que lo tuvo también Floridablanca con los ‘golillas’… Godoy careció de ese punto.

Godoy, que ahora tiene tratamiento de alteza serenísima, manda por encima del secretario de Estado, Pedro Cevallos, al que introdujo en la corte por casarse con una prima suya (otro que le traicionará), pretende reformar el ejército y la armada, sin embargo, los intereses corporativos de ambos cuerpos se confabulan contra él. Lo mismo sucede con el Real Instituto Militar Pestalozziano que funciona durante tres años en la calle ancha de San Bernardo de Madrid pero acaba cerrando las puertas.

Enrique Rúspoli: Por de pronto es un instituto pensado para hijos de militares, inicialmente, pero claro, estaba pensado sobre todo para educar a las clases que más influencia podían tener en la sociedad. Y siguen las enseñanzas de Pestalozzi, según insiste e insiste mucho Godoy en sus ‘Memorias’, es un método que en vez de privilegiar la memoria privilegiaba el razonamiento, privilegiaba la experiencia, se partía de las cosas, de las sensaciones, de las emociones para acceder a las ideas posteriormente, es decir, es enlace entre las ideas y la realidad exterior es muy difícil de hacer si se empieza por las ideas, este método se iniciaba desde abajo…

Emilio La Parra: Es una obra muy interesante porque Godoy lo que pretendía, a través del instituto pestalozziano, era crear una nueva élite formada, muy bien formada en España, y que actuara como una especie de vivero para la alta administración del Estado. Pero claro, la oposición de los sectores contrarios a la Ilustración y sobre todo de la Iglesia ante un instituto que daba una enseñanza muy abierta, muy racionalista y muy comprensiva de los fenómenos de su tiempos en el ámbito científico, en el ámbito moral y en el ámbito político pues eso era algo que Carlos IV no aguantaba y cayó el instituto.

Godoy se dolerá de la decisión en carta al pedagogo suizo Enrique Pestalozzi.

Manuel Godoy: La ingratitud de unos y el fanatismo de otros, así como la ignorancia de muchos, han atribuido al método y al establecimiento cualidades perjudiciales que en manera alguna existían, pero se hizo inevitable suprimirlo.

Durante ese segundo periodo en el poder a Godoy no le queda más remedio que entenderse con Napoleón que quita y poner reyes a su antojo. En el interior se confabula contra él una camarilla de nobles descontentos reunidos en torno al príncipe de Asturias, el futuro Fernando VII. Su preceptor, el canónigo Juan Escóiquiz, había sido elegido para el cargo por Godoy (suma y sigue en la lista de traidores).

Aitor Yuste: Fernando VII también es un personaje cubierto por las terribles brumas del mito. A mí me gusta seguir en este punto a María Teresa Puga cuando lo describe como un nuño enfermizo, totalmente carente del cariño de sus padres, encorsetado en la férrea disciplina de la corte, en su etiqueta, y es normal que busque en otras personas lo que no le saben dar en su familia, y esas personas son las que estaban enfrentadas a Godoy y no tenían ningún otro banderín de enganche al que agruparse porque ya no existían ni los ‘golillas’, ni los aragoneses. Cuando Fernando VII contrae matrimonio con María Antonia de Nápoles, hija de la reina de Nápoles y sobrina de la decapitada María Antonieta de Francia, ese partido va a ganar una persona que le da todo el vigor que es la princesa de Asturias. Y no solamente eso sino que ese partido va a acercarse al Reino Unido que ve en esa facción la posibilidad de romper la amistad entre Carlos IV y Napoleón Bonaparte.

María Antonia de Nápoles muere de tuberculosis en 1806 aunque corre el rumor de que la han envenenado Godoy y la reina. Su viudo cambia de estrategia, ahora busca el apoyo de Francia. Como los Bonaparte usurpan muchos de los tronos de Europa, le pide a Napoleón casarse con una joven de su familia. En la carta, enviada a escondidas de Carlos IV, el príncipe Fernando se vuelca en alabanzas con el emperador.

Fernando VII: Vuestra Majestad Imperial y Real es el héroe mayor de cuantos os han precedido, os envía la Providencia para salvar a Europa y consolidar los tronos vacilantes…

Napoleón da largas. Desprecia la ruindad del príncipe que felicita la Navidad de 1806 a una serie de nobles, entre ellos la duquesa de Alba (que había sido amante de Godoy), con treinta láminas a color donde caricaturiza al ‘favorito’ y dedica una ¿horripios? a la reina.

Ya te la dio Luisa,
pues no te embobes
que ya has dado bastante ajipedobes.
Anda, Luisa
pronúncialo a la contra,
verás qué risa.


Enrique Rúspoli: Son de una ordinariez colosal, pero son tremendos… Lo que resulta sorprendente es que sea el hijo, que sea el hijo el que públicamente acuse a su madre de adúltera, a su padre de cornudo… una serie de sátiras contra Godoy, tremendas.

Además, se comenta que los infantes Francisco de Paula y María Isabel, que aparecen de la mano de la reina en ‘La Familia de Carlos IV’ de Goya, tienen un “indecente” parecido con el ‘favorito’.

Ese mismo año, en 1806, Napoleón fracasa en el intento de invadir Inglaterra y la bloquea comercialmente. Como Portugal se salta la prohibición, proyecta ocupar ese reino pero necesita la colaboración de España. Entonces propone un insólito canje: España se quedaría con Portugal y a cambio cedería a Francia todas las provincias situadas al norte del Ebro. Godoy, que conoce la negativa del rey a entregar ni un solo palmo de territorio nacional, se niega. Napoleón vuelve a tentarle con dividir Portugal en tres reinos: dos los repartiría entre los familiares de Carlos IV, a los que ha desalojado de sus respectivos tronos, y el tercero, el reino de los Algarves, se lo reserva a Godoy. Aunque teme el futuro que le aguarda cuando fallezca su amigo el rey no toma en serio la propuesta. Sin embargo no puede negarse a que las tropas francesas crucen España para invadir Portugal. Con esa finalidad se firma en secreto el tratado de Fontainebleau.

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 06 Oct 2015 20:02 
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Aitor Yuste: En 1808, cuando las tropas francesas están entrando en España, los fernandinos creen que vienen a apoyar a Fernando en su reclamación al trono y los ‘godoyistas’, los pocos que hay, creen que vienen a mantener el orden. Solamente Godoy es consciente de que esas tropas van a invadir España y es por ello por lo que él propone a Carlos IV que huyan.

Enrique Rúspoli: Y la primera medida que se le ocurre, muy sensata, es la idea de trasladar a los reyes desde Aranjuez, de donde estaban, hacia el sur. Primero a Sevilla y luego a Cádiz. Muy sensata digo porque, luego, por el desarrollo de la guerra se vio que Cádiz fue inexpugnable, parecía que tenía bastante razón.

Godoy previó hasta la posibilidad de que los reyes embarcaran hacia América pero Carlos IV, para que Napoleón no lo interpretara como una afrenta, se quedó en Aranjuez. El historiador Miguel Artola recalca que lo que sucedió en los días 17 y 18 de marzo de 1808 no fue una insurrección popular sino un golpe de Estado en toda regla. Es verdad que el pueblo odiaba a Godoy, se le reprocharon desde las malas cosechas hasta prohibir los toros, y eso era cierto, por razones de humanidad, pero los que asaltaron su palacio fueron pagados en reales contantes y sonantes (y hasta con frascas de vino) por aristócratas como el conde de Teba.

Cuando la multitud toma el palacio de Godoy y el príncipe Fernando obliga a su padre, Carlos IV, a entregarle la Corona, el Generalísimo y Gran Almirante se esconde en una habitación de los criados. No es verdad, dice en sus ‘Memorias’, que se enrollara en una alfombra como contaron sus enemigos. Dos días más tarde, el 19 de marzo, se entrega presa de la sed y el hambre. Sus captores lo hieren y maltratan. La condesa de Chinchón había sido trasladada por el gentío al palacio real entre gritos de ‘¡viva la inocente!’ y nunca quiso volver a ver a su esposo. A Godoy lo encarcelaron en Pinto y Villaviciosa de Odón hasta que soldados franceses lo trasladaron a Bayona. Allí presenció cómo pasaba de mano en mano la Corona. Fernando VII se la devolvió a su padre y Carlos IV se la entregó a Napoleón que, por último, hizo rey de España a su hermano José. Napoleón despreciaba a Fernando VII, jamás lo trató como rey, pero denostaba cierto respeto a Godoy. El 16 de abril había mandado una carta a Fernando reprobando el trato que le dieron tras los hechos de Aranjuez.

Napoleón: No soy juez de cuanto ha pasado ni de la conducta del príncipe de la Paz, pero de lo que estoy seguro es que resulta peligroso para los reyes acostumbrar a los pueblos a derramar sangre y a tomarse la justicia por su mano. Ruego a Dios que Vuestra Alteza Real no pase un día por la misma experiencia.

Napoleón y Godoy se conocieron por fin en Bayona. Hablaron durante una hora aunque el príncipe de la Paz fue un convidado de piedra, solo pudo negociar las condiciones de su exilio y el de los reyes que el emperador luego incumplió. Carlos IV y María Luisa, con los que había formado lo que la reina llamó “la Trinidad en la Tierra”, murieron en Italia. A Godoy le aguardaban casi cincuenta años de destierro entre ese país y Francia. Medio siglo de pleitos para intentar recuperar lo que le expoliaron en España y volcado en escribir unas memorias que Larra y Blanco White elogiaron por sinceras.

Enrique Rúspoli: Carlos IV, en el exilio, le pide a Godoy que no publique sus memorias ni en vida de Carlos IV ni en vida de Fernando VII. Como Godoy era bastante mayor que Fernando VII suponía, en principio, que no iba a escribir nunca sus memorias. Resultó que Fernando VII murió en el año ’33, y a partir del año ’33, del año ’34 es cuando Godoy escribe las memorias, es decir, casi treinta años después de todos los acontecimientos acaecidos y después de todo lo que se escribió en contra de él, en contra de Carlos IV, después de haber pasado la Guerra de Independencia, etcétera, etcétera.

Emilio La Parra:Las ‘Memorias’ de Godoy ofrecen una documentación sobre la época impresionante. Godoy reproduce cartas, reproduce documentos, da detalles de determinadas negociaciones, informa de determinados individuos y situaciones y demás que no están en otros textos. En consecuencia, desde el punto de vista historiográfico, las ‘Memorias’ de Godoy son una fuente imprescindible. Pero hay que saber leerlas, hay que leerlas con el sentido crítico que, como él mismo dice, es cuenta dada de su vida pero es apología lo que hace, apología suya y apología de Carlos IV.

Aitor Yuste: Una defensa a ultranza de su política, una defensa a ultranza de la figura de los reyes y todo esto sin arremeter contra la figura de su gran enemigo, Fernando VII, al que no acusa de nada, sencillamente dice que se hizo rodear por personas que le odiaban a él y que fueron las que le atacaron.
Enrique Rúspoli: Hay dos personajes a las que critica. Nada más. A Caballero, que fue ministro con él y después fue secretario de Estado, y a Escóiquiz, al famoso canónigo Escóquiz que según él envenenó a Fernando VII.


Aitor Yuste: Era una persona, sin duda alguna, engreída, petulante, pero en ningún momento perdió el norte y en ningún momento olvidó de dónde venía y gracias a quién había llegado hasta donde había llegado.

Manuel Godoy, retrato ilustrado de El Favorito. Un programa de Juan Carlos Soriano. Documentos de Radio Nacional de España.

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 12 Mar 2018 23:13 
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No se lo pierdan!!

Documental: MANUEL GODOY, EL PRINCIPE DE LA PAZ

“El Príncipe de la Paz” es un proyecto innovador y sorprendente sobre Manuel Godoy, el extremeño más poderoso de los últimos cinco siglos. El documental está producido por Canal Extremadura y Freebox. Godoy ha sido durante años uno de los españoles más denostados y maltratados por la historia. En el 250 aniversario del nacimiento de este extremeño varios escritores e historiadores descubrirán ante las cámaras la relevancia y trascendencia de su mandato. Para ello, harán un sorprendente recorrido por la historia de su vida que cuestionará la versión de los hechos que ha llegado a nuestros días.


http://www.canalextremadura.es/alacarta/tv/videos/principe-de-la-paz-ascenso-y-caida-de-manuel-godoy-130218

Gracias a Canal Extremadura. Cuenta con intervenciones de algunos de los mejores estudiosos de Godoy del momento. :thumbup:

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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 14 Mar 2018 10:13 
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Gracias, Godoy :-)


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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 14 Mar 2018 16:56 
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He intentado descargarlo para subirlo a Youtube (por si lo retiran los del Canal Extremadura), pero la web no deja.

Está genial.


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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 15 Mar 2018 01:19 
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 Asunto: Re: Yo, el Príncipe
NotaPublicado: 15 Mar 2018 01:27 
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