Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: Re: SOPHIE CHOTEK VON CHOTKOWA, DUQUESA DE HOHENBERG
NotaPublicado: 03 Jul 2014 23:20 
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Como hemos visto, Franz Ferdinand viajó por tren hasta Trieste y de allí a Mostar. La ruta le llevó a Ilidža, la extensa municipalidad de la que forma parte la propia Sarajevo. Llegó a Ilidža a media mañana del 26 de junio de 1914. Una niebla densa y pegajosa lo envolvía todo y caía una lluvia persistente, tenaz. Con aquel clima tan ingrato, Franz Ferdinand se dispuso a presenciar, porte marcial, las maniobras de sus dos cuerpos de ejército. Simulaban una batalla en aquellas colinas situadas al sur y al este de la ciudad de Sarajevo.

Sophie estaba también en Ilidža, aunque, por supuesto, las maniobras militares no eran para ella. Pudo ahorrarse las horas a la intemperie viendo cómo los soldados enfangaban sus uniformes al escenificar la lucha en las colinas. Al anochecer, la pareja, reunida, pudo dar un paseo: el aire estaba fresco y resultaba en cierto modo vivificante. Es probable que hablasen de sus hijos...Pinky, Max y Ernie. Justo antes de iniciar su famoso viaje a Bosnia, Franz Ferdinand y Sophie habían felicitado a su hijo Max por las buenas notas escolares que éste había obtenido aquel curso en el Schottengymnasium de Viena, una prestigiosa institución educativa en la que también había sido alumno el archiduque Karl. Franz Ferdinand y Sophie estaban deseando retornar de Bosnia para dirigirse de nuevo al castillo de Chlumetz: la idea era pasar un mes allí con los tres niños, reponiendo energías antes de afrontar una visita programada de antemano al Tirol. Sin lugar a dudas, el Tirol sería "coser y cantar" después de la complicada visita a Bosnia-Herzegovina.

El 27 de junio, mientras Franz Ferdinand seguía "dándole un repaso" a sus unidades militares, Sophie visitó en Sarajevo una docena de lugares relacionados con instituciones religiosas, bien católicas -su propia religión- o bien luteranas. Los sitios conectados con la fé ortodoxa, que era la que profesaban los serbios, habían sido obviados para evitarle a a la duquesa de Hohenberg cualquier escena que pudiese resultar mínimamente incómoda. Sophie tenía sus motivos para sonreír: todos competían en obsequiarle flores y en hacerle reverencias, la clase de honores a la que no estaba en absoluto acostumbrada en Viena. Aquella noche, tras la vuelta de Sophie a Ilidža, se celebró un banquete en el que la pareja compareció evidentemente satisfecha. Fue un banquete magnífico, con un amplísimo repertorio de platos y vinos de la región balcánica. Pero el hecho de tener que cumplir un extenso programa de actos en la ciudad de Sarajevo el 28 de Junio seguía siendo inquietante a pesar de que, hasta entonces, todo parecía fluír. El chambelán de Franz Ferdinand, Karl von Rummerskirch, sentía una extraña tensión en su interior; aquella misma noche no pudo evitar pedirle al archiduque, en ese tono propio de un hombre sinceramente agobiado, que evitase el paseíllo en coche descubierto del día siguiente en Sarajevo. El teniente coronel Eric von Merizzi, ayudante de campo del gobernador Oscar Piotorek, se sintió obligado a intervenir, solicitando al archiduque que por favor mantuviese su programa inalterado, ya que, si se saltaba en gran parte la planificación, estaría dejando en evidencia a Piotorek ante las autoridades de Sarajevo. Von Merizzi no quería darles mucho espacio en su pensamiento a los "elementos desestabilizadores y potencialmente peligrosos" del grupo étnico serbio. Prefería pensar en los miles de habitantes, bosnios musulmanes o croatas católicos, que habían dedicado semanas a engalanar la ciudad para recibir tan ilustre visita. La condesa Wilma Lanyus von Wellenberg, que había acompañado a Sophie en sus visitas del 27, quería compartir la misma visión de von Merizzi, pero no podía evitar que le afectase la evidente aprensión de Karl von Rummerskirch, que sería precisamente su acompañante en el cuarto coche de una comitiva que formarían nada menos que siete coches.


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 Asunto: Re: SOPHIE CHOTEK VON CHOTKOWA, DUQUESA DE HOHENBERG
NotaPublicado: 04 Jul 2014 22:04 
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Estoy un poquito perdida...
:-D

Me da la impresión, Sabba, que al "extraer" una parte del tema para llevarla a Centenario, se ha roto la conexión entre la página 5 y la 6. Queda un poco raro el tema, jajajaja. Pero, bueno, a ver si me centro y sigo para adelante, aunque me asalta la duda...¿aquí?¿en el otro hilo? :ufff: :ufff:


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 Asunto: Re: SOPHIE CHOTEK VON CHOTKOWA, DUQUESA DE HOHENBERG
NotaPublicado: 04 Jul 2014 22:10 
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Fue muchos, muchos años después cuando Zita evocó una escena bastante angustiosa que se había producido en el hermoso Belvedere a principios de mayo de 1914. Tío Franzi y tía Soph habían sido los anfitriones en una cena encantadora, en la que se había hablado de todo y de nada mientras se daba cuenta de un exquisito menú regado con buenos vinos. Finalizada la cena, antes de la sobremesa, Soph se excusó para acostar a sus tres hijos. Al quedarse a solas con su sobrino y sobrina, Franz Ferdinand mostró una profunda agitación mientras se giraba hacia Karl:

-Hay algo que debo contarte y de hacerlo rápido, antes de que vuelva tu tía, pues no quiero que ella se entere de nada de lo que voy a decirte. Pronto seré asesinado. En ese mueble escritorio (lo señaló) hay papeles que te conciernen a tí. Cuando yo haya muerto, cógelos, te pertenecen.

Karl se quedó literalmente de una pieza. Protestó:

-Debes estar bromeando.

-No, hablo en serio. Al fin y al cabo, todo está preparado. La cripta en Arstetten ya está lista.

En ese instante regresó Soph y según Zita, Karl y ella misma hicieron un esfuerzo sobrehumano para mantener una conversación animada el resto de la noche, antes de retirarse a su propio Palais...

***



Bueno...yo sabía que os llamaría la atención ese relato. El relato de Zita acerca de esa cena con los tíos en el Belvedere proviene de un libro que yo encuentro entretenidísimo y recomiendo vivamente. Se titula "Imperial Requiem: Four Royal Women and the Fall of the Age of Empires". El autor de la obra es Justin C. Vouk.

El libro lo leí en inglés, y la conversación que relató Zita aparece reflejada en ese idioma, así que yo he hecho una personal traducción. Pero ahora la copio en inglés, para mayor precisión:

"After his wife left the room, the Archduke Franz Ferdinand suddenly turned to my husband and said: "I have something to say but I must say it quickly as I don´t want your aunt to hear anything of this when she comes down. I shall soon be murdered. In this desk are papers which concern you. When it happens, take them. They are for you".
My husband protested: "Surely, you must be joking". But his uncle replied: "No, I am serious. After all, everything is ready. The crypt in Arstetten is now finished".
Before anything more could be said, the Duchess reappeared and we all did our best to pass the rest of the evening as though nothing out of the ordinary had happened".

Esa es la cita completa del libro mencionado. Como se puede apreciar, es una conversación bastante perturbadora. Por lo que yo sé, Franz Ferdinand, a raíz de su boda con Sophie, tuvo meridianamente claro que, si se morían, nunca se les enterraría juntos en la iglesia de los Capuchinos de Viena, cuya cripta albergaba los despojos de generaciones y generaciones de miembros de la casa de Habsburgo. Por ese motivo, Franz Ferdinand tomó la decisión de mandar construír una cripta en uno de sus castillos preferidos, Schloss Artstetten. No sé cuánto se tardó en acondicionar esa cripta de Artstetten. Hacia 1908, la cripta ya estaba en condiciones de acoger enterramientos, porque el cuarto hijo de Franz Ferdinand y Soph, un bebé que nació muerto o murió nada más nacer sin llegar a recibir nombre de pila, recibió sepultura precisamente en la cripta de Artstetten. Pero es posible que se completase por entero su acondicionamiento entre 1908 y 1914. Eso explicaría la frase de Franz Ferdinand: "The crypt in Artstetten is now finished".

Uno puede elegir entre tomar en serio, o no, el testimonio de Zita, claro. A mí, personalmente, me cuesta creer que Zita pudiese sacar de su imaginación esa escena. Ella no ganaba nada inventándose esa historia, igual que no ganaba nada cuando facilitó sus propias opiniones acerca de la tragedia de Mayerling en unas entrevistas concedidas al diario Kronen Zeitung. Pienso que Zita estuvo quizá en mejor posición para recibir informaciones diversas que la propia Erzsi, Gisela o Valeria. A fín de cuentas, el marido de Zita llegó a ser emperador, de hecho el último emperador reinante de Austria-Hungría, y se sabe que él confiaba plenamente en ella, de modo que a la consorte se le atribuía comúnmente bastante capacidad de influencia en su esposo. Digamos que todo aquello de lo que llegase a enterarse Karl, pudo compartirlo con Zita. Cuando Zita compartió sus historias, era ya una anciana que evocaba un mundo perdido para siempre. No creo que mintiese, ni siquiera que quisiese presentar una determinada visión de los hechos. En lo relativo a Mayerling, lo que ella contó puede ajustarse o no a los hechos, pero probablemente fue lo que ella llegó a considerar cierto a partir de ciertas informaciones recibidas por distintos canales. En lo relativo a, por ejemplo, esa escena en el Belvedere, se trata de un recuerdo personal y no encuentro motivo alguno para ponerlo en entredicho porque, como comentaba, ella no gana nada con evocar esa escena ciertamente inquietante.

***


1913 fue un año en que Franz Ferdinand y Sophie se vieron de pronto desarrollando una notable actividad. En junio de 1913, por ejemplo, fueron los anfitriones del kaiser Wilhelm II en su castillo bohemio, dónde hubo buenas cacerías, por supuesto, pero también interesantes debates sobre una región candente: los Balcanes. Franz Ferdinand intentó obtener de Wilhelm la promesa de que Alemania respaldaría activamente a Austria en caso de que en algún momento futuro pasase a mayores la tensión siempre latente con Serbia, que se había ído intensificando desde la anexión por parte del imperio Habsburgo de Bosnia-Herzegovina. El tema era de los de mucho calado político, desde luego. Más adelante, volveremos sobre ese asunto.

Por otro lado...quedamos, acordaros, en que Franz Ferdinand y Sophie no habían asistido a la coronación de George y Mary. El honor de representar a Austria-Hungría en aquellos fastos le correspondió a Karl, ya comprometido con Zita. Sin embargo, Franz Ferdinand y Sophie sí pudieron realizar una visita no oficial a Inglaterra. Fue en 1913, concretamente en el mes de noviembre. Alguien definió aquella estancia como una mezcla de shopping (compras) y shooting (cacerías). No íba muy desencaminado ese resumen, pero la estancia, con una climatología muy variable que incluyó un sorprendentemente templado diecinueve de noviembre y un muy lluvioso día veintiuno, dió para algo más que shopping y shooting, claro.

En Windsor Park se organizó una cacería dirigida por George V y su hijo David, joven príncipe de Gales, que fue muy del gusto de Franz Ferdinand. Pero también hubo ocasión de arreglar una reunión, informal pero interesante, del heredero del trono austríaco, que presumiblemente pronto tomaría el lugar del ya anciano Franz Joseph, con el entonces primer ministro, Herbert Asquith. Tras las jornadas en Windsor, los austríacos se dirigieron a Londres para tomar en la estación de King´s Cross un tren que les llevaría a Worksop, una ciudad ubicada en pleno Nottinghamshire. La estación de Worksop se había engalanado por completo y los habitantes de la ciudad se arracimaban cerca del edificio para recibirles por todo lo alto, ya que íban a ser huéspedes de honor del duque y la duquesa de Portland en la fastuosa Welbeck Abbey. Los Portland, desde luego, habían llenado su mansión abadial de otros distinguidos invitados, empezando por su propio hijo mayor y heredero el marqués de Titchfield. Allí estaba también el conde Mensdorff, embajador de Autria-Hungría en Inglaterra, y nobles tan señalados como los duques de Devonshire, por ejemplo. La idea era agasajar a Franz Ferdinand con una serie de grandes cacerías al estilo británico en parajes como Clowne Hills, Clipstone y Gleadthorpe , pero también hubo tiempo para el "turisteo". A Sophie le encantó poder visitar el bosque de Sherwood, escenario de las aventuras de Robin Hood, y el hermoso castillo de Bolsover, por ejemplo.

Cuando el 28 de Noviembre retornaron a Londres, Franz Ferdinand y Sophie estaban fatigados pero exultantes. Se establecieron en el Ritz y salieron no sólo a gastarse el dinero en afamadas tiendas, sino también al teatro. También fueron a misa, a una misa católica en la iglesia de los jesuítas situada en Farm Street. No perdieron el tiempo en Londres, desde su llegada hasta el día en que abordaron el tren en dirección a Dover, dónde embarcarían con destino a Calais.

En todas las atenciones que se prodigaban a Franz Ferdinand y Sophie por parte de dignatarios extranjeros subyacía una creciente voluntad de "forjar nexos de unión" con quien estaba llamado a sustituír al anciano tío más pronto que tarde. Franz Joseph estaba siendo un monarca longevo, lo mismito que había pasado con la gran Victoria en el Reino Unido. Pero era de suponer que el tiempo de Franz Joseph se estuviese agotando rápidamente. A Victoria ya le habían sucedido su hijo Bertie y su nieto George. A Franz Joseph le sucedería Franz Ferdinand, en quien su esposa morganática ejercía influencia. Sólo un tipo tan cegado por la furiosa animadversión hacia la pareja como era Montenuovo en Viena podía pasar eso por alto. Llegaría el instante en que Franz Ferdinand sería emperador...y si cumplía su palabra de mantener a Sophie en su rango, sin enaltecerla más, sin duda a cambio exigiría para su mujer una mucho mayor delicadeza en el trato del que se le había dado en años y años. Era inteligente ir haciendo migas con Franz Ferdinand...y con Sophie. De hecho, una excelente manera de hacer migas con Franz Ferdinand era precisamente mostrar deferencia y simpatía hacia Sophie.

***



En marzo de 1914, Wilhelm II, el kaiser alemán, visitó Viena. Una vez más, en las reuniones que el kaiser mantuvo con el emperador Franz Joseph y sobre todo con el primer ministro, el húngaro István Tisza. Tan antihúngaro como era, Franz Ferdinand no mostraba una actitud favorable hacia Tisza, pero cuando el alemán había sido huésped de honor del presumible futuro monarca austríaco en Bohemia el año anterior, ya se había explorado la necesidad de cerrar acuerdos concretos con Tisza para cubrir cualquier eventualidad que pudiese surgir en los Balcanes. Aquello incluía que el magiar Tisza aceptase algo incluso realizar maniobras de aproximación a Rumanía, nación que Alemania juzgaba amiga pero con la que Austria-Hungría, debido sobre todo a intereses territoriales magiares en zonas en disputa como Transilvania, no se avenía.

El principal desafío estaba en Bosnia, sin embargo. En 1908, aprovechando la acusadísima debilidad del Imperio Otomano, los Habsburgo habían integrado en su amplia amalgama de territorios a Bosnia-Herzegovina. Se daba el caso de que Bosnia estaba habitada por bosnios, sí, pero también por serbios y croatas. El elevado porcentaje de serbios fue el argumento esgrimido por Serbia, una nación que estaba tratando de afianzarse gracias al auge del sentimiento paneslavista y con el apoyo muy concreto de la Rusia de los Romanov, para afirmar que, si Bosnia-Herzegovina se había librado del sometimiento a la Sublime Puerta, debía haber sido para unirse a Serbia, no para caer en las codiciosas garras del águila imperial de los Habsburgo. La disputa con Serbia fue manteniéndose en el tiempo, recrudeciéndose a medida que Austria acusaba a Serbia de favorecer la implantación de grupos paneslavistas en Bosnia.

El emperador Franz Joseph había visitado Bosnia en 1910...y las medidas de seguridad habían sido impresionantes. No sólo se había sometido a exhaustivos registros a los habitantes habituales de Sarajevo: las personas que llegasen desde cualquier punto del país a la capital en aquellos días disponían de un plazo de apenas seis horas para incluírse en un "censo de transeúntes" muy controlado por la policía. Todos los trayectos del emperador se cubrieron con un elevadísimo número de soldados que formaban filas. A pesar de semejantes prevenciones, hubo que abortar dos intentos de atentar contra el emperador, lo que sugiere que los activistas paneslavos tenían una idea clara acerca de la sacudida que darían a su mundo si lograban eliminar al ilustre visitante.

Esto quiere decir que en la corte imperial de finales de 1913 y principios de 1914 tenían plena conciencia del peligro que representaba Bosnia. Incluso el gobierno de Serbia, liderado por el primer ministro Nikola Pasic, estaba preocupado ante los alardes de fuerza de aquella organización que ellos mismos habían patrocinado. Serbia, por mucho que anhelase obtener una hegemonía indiscutible en los Balcanes gracias al respaldo activo de Rusia, no estaba por la labor de que se le fuese por completo de las manos el movimiento paneslavo en Bosnia-Herzegovina porque aquello era como dejar que un niño se acercase con varias bengalas encendidas a la mecha de un enorme polvorín. Todo podía saltar por los aires, en una catástrofe de grandes proporciones.

La preocupación de Belgrado llegó a un punto tal, que avisaron a Viena del peligro que correría Franz Ferdinand si visitaba Sarajevo para inspeccionar unas maniobras militares a gran escala que desarrollaría en esa provincia una parte del ejército imperial. Franz Ferdinand, sin embargo, se tomaba muy en serio el hecho de que se le hubiese designado Inspector General del Ejército Imperial y quería acudir a las maniobras. Creía que su presencia en Sarajevo demostraría su compromiso con el futuro...y animaría a los bosnios, tradicionalmente musulmanes, a situarse en el bando de la monarquía danubiana aunque fuera por reacción natural ante el agresivo paneslavismo de los serbocroatas de la zona. Con esas perspectivas, el gobernador austríaco de Bosnia-Herzegovina, el general Oskar Potiorek, empezó a publicitar la gira que realizaría a su provincia el heredero del trono imperial con tres meses de antelación y enseguida se hizo claro como la luz que las medidas de seguridad que se tomarían eran bastante poquita cosa en comparación con las que se habían tomado durante la visita de Franz Joseph del año 1910 -una época en que la Mano Negra estaba activa, sí, pero no con la misma capacidad operativa que podía desplegar hacia 1914-. Potiorek contaba con desplegar solamente 150 policías en Sarajevo. Hubiera podido llamar, a modo de refuerzos, a muchos de los cerca de setenta mil soldados imperiales que realizaban las ya mencionadas maniobras militares. Pero Potiorek consideraba que mover a la capital a soldados de uniformes de escasíma pulcritud después de semanas participando en duras maniobras militares...¡¡daría mala imagen!!.


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 Asunto: Re: SOPHIE CHOTEK VON CHOTKOWA, DUQUESA DE HOHENBERG
NotaPublicado: 04 Jul 2014 22:18 
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sabbatical escribió:
Desvié desde el momento que cuentas la conversación de Zita, pero vamos, si es un problema se vuelve a mezclar y tan pichis.


No, no es que sea un problema, jajajaja, pero me pregunto, porque no lo sé, Sabbi: ¿se puede pegar aquí la totalidad y mantener en Centenario justo la parte que has trasvasado? Sí, es una duplicidad, pero para que éste tenga sentido y para que el otro focalice en el atentado y todos los enigmas que lo rodean. No sé si me explico bien...


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 Asunto: Re: SOPHIE CHOTEK VON CHOTKOWA, DUQUESA DE HOHENBERG
NotaPublicado: 04 Jul 2014 22:21 
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Voy a pegar el relato largo y dejo los comentarios en el otro sitio, buena idea.

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 Asunto: Re: SOPHIE CHOTEK VON CHOTKOWA, DUQUESA DE HOHENBERG
NotaPublicado: 04 Jul 2014 22:29 
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Hasta aquí tu relato, si te parece bien limpio un poco, lo que ha quedado allá son comentarios centrados en el tema en si de si FF sabía o no sabía que iba al matadero.

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 Asunto: Re: SOPHIE CHOTEK VON CHOTKOWA, DUQUESA DE HOHENBERG
NotaPublicado: 04 Jul 2014 22:37 
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sabbatical escribió:
Hasta aquí tu relato, si te parece bien limpio un poco, lo que ha quedado allá son comentarios centrados en el tema en si de si FF sabía o no sabía que iba al matadero.


Sí, sí, todo lo que haces queda muy bien. A ver si mañana me centro y retomo aquí pero a la vez podemos ir planteando las dudas y debates en el otro. Se trata de conectarlo lo mejor posible, jejejeje, para que las dos cosas sean complementarias ;-)


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 Asunto: Re: SOPHIE CHOTEK VON CHOTKOWA, DUQUESA DE HOHENBERG
NotaPublicado: 04 Jul 2014 23:10 
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Bueno, es que eran como 4 páginas de FF sabía o no sabía que se lo cargaban, yo pienso que por esto, yo que por lo otro, y s e nos había ido de Sophie totalmente. Claro, que donde muere el hilo de ella, muere el de él. Es indivisible...

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 Asunto: Re: SOPHIE CHOTEK VON CHOTKOWA, DUQUESA DE HOHENBERG
NotaPublicado: 07 Jul 2014 19:40 
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(like) no, me encanta. Qué pobres se me quedan todos los elogios para tu magnífico relato, querida Minnie. Ha sido un placer conocer, por tu mano, a Soph cien años después de su ocaso.

Quiero más, así que me voy corriendo al hilo del Centenario. :thumbup:

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 Asunto: Re: SOPHIE CHOTEK VON CHOTKOWA, DUQUESA DE HOHENBERG
NotaPublicado: 07 Jul 2014 22:48 
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Bueno...vamos a convenir entre todos en que nos quedamos por aquí:

El 27 de junio, mientras Franz Ferdinand seguía "dándole un repaso" a sus unidades militares, Sophie visitó en Sarajevo una docena de lugares relacionados con instituciones religiosas, bien católicas -su propia religión- o bien luteranas. Los sitios conectados con la fé ortodoxa, que era la que profesaban los serbios, habían sido obviados para evitarle a a la duquesa de Hohenberg cualquier escena que pudiese resultar mínimamente incómoda. Sophie tenía sus motivos para sonreír: todos competían en obsequiarle flores y en hacerle reverencias, la clase de honores a la que no estaba en absoluto acostumbrada en Viena. Aquella noche, tras la vuelta de Sophie a Ilidža, se celebró un banquete en el que la pareja compareció evidentemente satisfecha. Fue un banquete magnífico, con un amplísimo repertorio de platos y vinos de la región balcánica. Pero el hecho de tener que cumplir un extenso programa de actos en la ciudad de Sarajevo el 28 de Junio seguía siendo inquietante a pesar de que, hasta entonces, todo parecía fluír. El chambelán de Franz Ferdinand, Karl von Rummerskirch, sentía una extraña tensión en su interior; aquella misma noche no pudo evitar pedirle al archiduque, en ese tono propio de un hombre sinceramente agobiado, que evitase el paseíllo en coche descubierto del día siguiente en Sarajevo. El teniente coronel Eric von Merizzi, ayudante de campo del gobernador Oscar Piotorek, se sintió obligado a intervenir, solicitando al archiduque que por favor mantuviese su programa inalterado, ya que, si se saltaba en gran parte la planificación, estaría dejando en evidencia a Piotorek ante las autoridades de Sarajevo. Von Merizzi no quería darles mucho espacio en su pensamiento a los "elementos desestabilizadores y potencialmente peligrosos" del grupo étnico serbio. Prefería pensar en los miles de habitantes, bosnios musulmanes o croatas católicos, que habían dedicado semanas a engalanar la ciudad para recibir tan ilustre visita. La condesa Wilma Lanyus von Wellenberg, que había acompañado a Sophie en sus visitas del 27, quería compartir la misma visión de von Merizzi, pero no podía evitar que le afectase la evidente aprensión de Karl von Rummerskirch, que sería precisamente su acompañante en el cuarto coche de una comitiva que formarían nada menos que siete coches.

Y así seguiremos con el hilo, en el día D, hora H.

O sea...en aquel 28 de junio en Sarajevo. Íba a ser un día que ejercería un impacto monumental sobre la Humanidad, pero en el instante en que empezó a amanecer nadie tenía esa "perspectiva a futuro". Por supuesto, en la capital bosnia, los más aprensivos temían cualquier perturbación significativa coincidiendo con el paseo por las calles de la ciudad de Franz Ferdinand y Sophie, en un coche Gräf&Stift Rois de Blougne del año 1911. Pero aunque hubiese ese miedo a que "algo malo" puede acaecerle al archiduque heredero imperial, nadie se figuraba hasta qué punto estaba a punto de convulsionarse el mundo entero. Habría un "antes" y un "después" absolutamente indiscutibles e irrevocables.

En realidad, para que os hagáis una idea, el paseíllo por Sarajevo tenían que hacerlo siete vehículos. El Gräf&Stift Rois de Blougne del año 1911 en el que se acomodarían Franz Ferdinand y Sophie era el tercer coche de la comitiva; los ilustres personajes no irían solos, sino que les acompañarían el escolta personal del archiduque, el teniente coronel conde Franz von Harrach, que la noche anterior no había disimulado su nula confianza en las medidas de seguridad adoptadas, y el gobernador de la región, el mismo que había tomado aquellas medidas de seguridad en las que no confiaba von Harrach: Oskar Potiorek. Delante de ese coche, íban un primer coche ocupado por detectives de la policía y un segundo coche en el que compartían espacio el alcalde de Sarajevo, Fehim Efendi Curcic, y Edmund Gerde, comisionado de la policía bosnia. En el cuarto coche, detrás del coche más destacado, viajaban Karl von Rummerskirch, la condesa von Wellenberg, el ayudante de Potiorek von Merizzi y el teniente coronel conde Alexander Boos-Waldeck. Otros ilustres caballeros estaban destinados a pasearse en los coches quinto, sexto y octavo.

En la ruta programada, mezclados entre la multitud, se habían apostado nada menos que SIETE posibles asesinos...


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 Asunto: Re: SOPHIE CHOTEK VON CHOTKOWA, DUQUESA DE HOHENBERG
NotaPublicado: 07 Jul 2014 23:06 
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 Asunto: Re: SOPHIE CHOTEK VON CHOTKOWA, DUQUESA DE HOHENBERG
NotaPublicado: 07 Abr 2018 20:56 
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