Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: NATALIA (TASHA) von MERENBERG
NotaPublicado: 11 Feb 2020 20:32 
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Esta historia es muy, muy loca. Empieza con un poeta inmortal y un duelo. Con tres hermanas que quedan marcadas por la muerte del poeta. Con unos huérfanos del poeta. Acaba desarrollando el destino singular de una de las hijas. Al final igual me animo y os cuento la historia de una de las nietas. En fín, que es muy, muy loca. E igual os gusta tanto como a mí...

La protagonista es esta belleza:

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En su familia, la llamaban "Tasha", una obvia derivación de Natasha, que a su vez derivaba de su nombre de pila: Natalia. Natalia Alexandrovna Pushkina, para ser más concreta, nacida en San Petersburgo el 23 de mayo de 1836. Cuando llegó al mundo, nadie hubiera podido imaginar que alcanzaría los setenta y seis años de edad, ni que moriría en la lejana Cannes. De San Petersburgo a Cannes hay una larga, larga distancia. Por el medio, otros lugares de residencia, el más significativo Wiesbaden, en la actual Hesse.

Pero vamos poco a poco, porque, de verdad, esta historia merece ir despacio. Ya veréis, ya...no va a ser demasiado extensa, pero sí interesante y -espero- amena.


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 Asunto: Re: NATALIA (TASHA) von MERENBERG
NotaPublicado: 11 Feb 2020 21:51 
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Mi Tasha es hija de otra Natalia. Otra Natalia, Natalia Nikolaievna Gontcharova, que con diecinueve años de edad saltaría a una especie de estrellato social al casarse con todo un mito -incluso en vida lo era...- de la literatura rusa, Aleksandr Pushkin. Aquí os van unos retratos de la hermosa Natalia Gontcharova, que os van a hacer entender a simple vista porqué causaba sensación allá por dónde pasaba...

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Curiosamente, tanto Natalia como Aleksandr Pushkin tenían en común sus respectivas conexiones con la casa imperial de los Romanov. Porque Aleksandr Pushkin, el genio...

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...tenía una madre, Nadejda Ossipovna, a la que la buena sociedad solía denominar no sin cierto soniquete a veces "la bella criolla", cuyo abuelo paterno había sido un personaje muy singular: Abraham Haníbal, un príncipe africano, no está claro que si etíope o camerunés, que, tras caer en manos de tratantes de esclavos, había pasado un tiempo en la corte de los sultanes y luego había llegado a la corte imperial rusa para ejercer durante años de secretario personal del mismísimo Pedro el Grande.

Así que...sí, Pushkin estaba vinculado a Pedro el Grande mediante su bisabuelo Haníbal.

Natalia Gontcharova podía contar una historia peculiar también. El padre procedía de una familia rica, que se dedicaba a la manufactura de papel y tissus en Kaluga, viéndose enaltecido al rango nobiliario por la emperatriz Elisabeth Petrovna, una hija de Pedro el Grande. Ese padre de Natalia, Nikolay Afanasievich Goncharov, había mostrado signos tempranos de insania mental, razón por la que se le declaró oficialmente demente para que su casa y su hacienda pudiesen gobernarlos su mujer, Natalia Ivanovna Zagriajskaya. Esta Natalia Ivanovna tenía un carácter fuerte, muy fuerte, y un árbol genealógico entretenidísimo aparte de un nacimiento un tanto misterioso, razón por la cual se ha sugerido que podía tratarse de una hija ilegítima de Ivan Aleksandrovitch Zagriajski, cuya cuñada favorita era la dama de honor preferida de la emperatriz Elisabeth Petrovna. Resumiendo: que si Pedro el Grande tenía un lazo con Pedro el Grande, Natalia Gontcharova tenía un doble lazo con Elisabeth Petrovna.

Que los dos salían de buenas cepas, para entendernos. Y él además era una leyenda incluso pese a su juventud: sus poemas, sus romances y sus novelas constituían un tesoro de valor incalculable para los rusos. Eso sí: a veces se metía en líos, por sus ideas libertarias, que chocaban frontalmente con aquello de la autocracia. De hecho, cuando Aleksandr empezó a cortejar a Natalia Gontcharova, ella, a sus dieciséis años, dejó claro que sólo aceptaría casarse con él si recibía "el perdón de sus extravíos políticos", que le habían costado ya un exilio interior, por parte del zar, que en esa época era Nicolás I.

El zar Nicolás I, pelillos a la mar, aseguró a Aleksandr un puesto muy bien pagado en el Ministerio de Asuntos Exteriores, una bonita jaula de oro para que no siguiese metiéndose en jaleos libertarios. Aleksandr pudo comprometerse con Natalia en mayo de 1830, pero la boda se vió retrasada, por culpa principalmente de una notable epidemia de cólera, hasta marzo de 1831.

Natalia tenía muchos hermanos y hermanas. Los hermanos -Iván, Sergei y Dimitri- podían encauzar por sí mismos sus vidas, pero Natalia sentía que debía ocuparse de colocar adecuadamente, introduciéndolas en la mejor sociedad, a sus hermanas menores: Ekaterina, Alexandrine y Sofía. De momento, por cuestiones de edad, Natalia había decidido llevarse a su nueva casa en San Petersburgo a Ekaterina, "Katenka", y a Alexandrine. Esto, de paso, le íba fenomenal a la propia Natalia, pues, con la excusa de llevar a las chicas de fiesta en fiesta, no se perdía ni una: el gasto en alhajas y suntuosos vestidos alcanzó tales niveles en aquella casa, que Pushkin no llegaba con su sueldo de funcionario de élite y tuvo que darle una vuelta de tuerca a su creatividad, multiplicar su producción e incluso sacar una revista literaria. Por si no fuesen apuradillos ya, empezaron a llegar los hijos: en mayo de 1832 apareció la primogénita, María; en julio de 1833, un varón llamado Aleksandr; en mayo de 1835, otro chico, Grigory y, para cerrar la cuenta, nuestra Natalia, Tasha, ya en mayo de 1836. Así se fueron acumulando las deudas, claro, a un ritmo vertiginoso.

Pero aquella existencia íba a saltar en añicos como un cristal enseguida. De hecho, quizá había empezado a resquebrajarse el cristal antes, sin ellos saberlo aún, sin siquiera poder intuírlo. Los acontecimientos empezaron a ponerse en marcha cuando, en 1834, llegó a San Petersburgo, dispuesto a labrarse una gran carrera militar, un aristócrata francés, el barón Georges-Charles de Heeckeren d'Anthès, a quien vamos a llamar d´Anthès, que suena muy fashion.


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 Asunto: Re: NATALIA (TASHA) von MERENBERG
NotaPublicado: 11 Feb 2020 22:39 
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“Solo creo en Rusia, mi pluma y mi pistola”.

Eso decía Pushkin, eh. Los duelos estaban prohibidos en Rusia desde los tiempos de Pedro el Grande, y si te pillaban batiéndote a sable o pistola tenías un problema serio, pero a los nobles igualmente les gustaba mantener aquella tradición de resolver las diferencias arma en mano. Pushkin, que ya sabemos que tenía un alma intensa y pasional, rebelde con o sin motivo, inclinado a inventarse drama también en el día a día aparte de su vertiente literaria, había participado, se cree, en unos 21 duelos, aunque es cierto que solamente había sido el retador en 7 ocasiones. Que no es lo mismo, claro, irlos buscando y provocando, que responder a los desafíos que van llegando. Aunque, para el caso... :whistling: :whistling: ...uno se la jugaba igual.

En fín.

D´Anthès llega a San Petersburgo...

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...porque allí tiene "buenos asideros" para trepar, concretamente el príncipe von Hatzfeld y el prestigioso general Woldemar Adlerberg. Entra en el regimiento de guardias de la mismísima emperatriz Alexandra (la querida Mouffy de Nicolás) y participa, con su gallarda figura en uniforme, de la vida alegre de San Petersburgo: de hecho, conocerá a Aleksandr Pushkin, según parece, en el Dumais, un restaurante francés que dirigía un ex soldado napoleónico (¡la de vueltas que da la vida, pensaría el hombre!). Surge una corriente de simpatía, suficiente para que Aleksandr incluso le invite a su casa; adicionalmente, el joven d´Anthès enseguida coincidirá en numerosas fiestas con Natalia y sus hermanas menores. Natalia Gontcharova Pushkina es tan bella, tanto, que quién va a dejar de mirarla...los rumores, de hecho, insisten en que el propio zar Nicolás le baila el agua. D´Anthès también se pone a coquetear con la hermosa mujer del poeta, claro. Y algo surge ahí, quizá una corriente...porque posteriormente, Alexandrine, la hermana pequeña, relataría que Natalia se azora a menudo e incluso se le encienden las mejillas con rubores ante los halagos del francés.

En el otoño de 1836, Pushkin acababa de alquilar un nuevo domicilio, construído casi un siglo atrás por el barón Iván Cherkásov, secretario de Pedro I [con esta gente las conexiones Romanov están aseguradas cada dos por tres]. Su situación económica, que íba de mal en peor, le tenía angustiado: ya debía unos 135.000 rublos. En ese momento vital, acabó de hundirle recibir una carta, a primeros de noviembre, certificándole que era un cornudo, es decir, afirmando taxativamente que su esposa le engañaba. A Pushkin le pareció que detrás de esa carta estaba la mano y la mente retorcida del barón Jacob Derk Burchard Anne van Heeckeren tot Enghuizen, padre adoptivo y protector de d´Anthès, representante de los Países Bajos ante la cancillería imperial. Con esa idea fijada en la cabeza, Pushkin lanzó un desafío a d´Anthès, que debería concretarse en 2 semanas. Sin embargo, d´Anthès realizó un movimiento inesperado: se presentó ante Pushkin para asegurarle que él no había comprometido en absoluto el buen nombre y la reputación de Natalia, porque, si se acercaba a ella, era debido a que buscaba abrirse el camino para pedir la mano de Ekaterina Gontcharova, Katenka.

La boda de d´Anthès y Ekaterina se celebró el 10 de enero de 1837 y, ciertamente, la novia, que también era guapa a rabiar, estaba encantada. Imágenes de Katenka ya:

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 Asunto: Re: NATALIA (TASHA) von MERENBERG
NotaPublicado: 12 Feb 2020 14:35 
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Pushkin el genio.


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Pushkin.


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El adiós de Pushkin al mar...Más romanticismo en una imagen, imposible.


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El duelo de Pushkin y D´Anthès.


El casamiento de d´Anthès con Katenka Gontcharova no hizo sino demorar un poco los acontecimientos. Que Aleksandr Pushkin no estaba nada convencido con ese matrimonio "sobrevenido" queda reflejado en el hecho de que había decidido no asistir, lo que daría pie, inevitablemente, a ciertas murmuraciones. Quizá d´Anthès aprovechando su nuevo vínculo familiar con Natalia siguiese exhibiendo demasiada admiración hacia ella, pero el recelo y el sentimiento de ofensa de Pushkin seguía ahí, como un permanente ruído de fondo. La verdad, quizá entre la sociedad de la ciudad hubiesen circulado más maledicencias acerca del supuesto favoritismo del zar Nicolás I que sobre el presunto galanteo de d´Anthès a Natalia Gontcharova Puskhina, pero, como bien ha señalado algún que otro autor, Pushkin no estaba en condiciones de reflejar ojeriza o de desafiar al autócrata de Todas las Rusias, mientras que sí estaba en posición de enfrentarse al teniente francés.

Esto tiene todos los elementos del mejor novelón de la época...¿eh? No podéis decirme que no. Los rumores se reproducían de boca en boca, indicando que aquella precipitada boda de Katenka la habían tramado los amantes para disponer de un biombo convencional detrás del cual seguir manteniendo su infidelidad y el buen nombre de Natalia, y de la entera familia Pushkin-Gontcharov, estaba en tela de juicio. Pushkin, enrabietado, dirigió una carta a Heeckeren redactada con extrema brusquedad. Heeckeren reaccionó señalando que el desafío lanzado a d´Anthés por parte de su flamante concuñado Pushkin seguía vigente. Y a ver quién no aguantaba hasta el final un lance de honor...

Así que hubo un duelo, que supongo que quien no lo sabía, se lo imaginaba. Un duelo celebrado apenas 17 días después de la boda de Katenka...

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Katenka d´Anthès.


o sea, el 27 de enero de 1837. Esta vez nadie pudo parar el curso de la historia: en noviembre, tras el anuncio de d´Anthès de que deseaba casarse con Katenka, el hermano de Natalia y Katenka llamado Iván Gontcharov había acudido apresuradamente de San Petersburgo a Tsarskoye Selo en busca del gran amigo de Pushkin, Vasily Zhukovsky, a quien rogó que visitase sin demora a Aleksandr y le convenciese de que batirse representaba asumir un riesgo innecesario, para sí mismo y para cuántos le rodeaban. Eso había sido noviembre. Esto era enero: una tarde heladora de enero, soplando un viento ártico y con una temperatura de quince grados bajo cero, en Chórnaya Rechka, a las afueras de San Petersburgo; y Pushkin llega al escenario envuelto en su abrigo de piel de oso, junto a su "padrino" para la ocasión, su íntimo amigo Konstantin Karlovich Danzas. Había recabado un segundo "padrino", como era tradicional, en la persona del diplomático anglo-irlandés Sir Arthur Charles Magenis, pero Magenis, en el último momento, percatándose con horror de que no había ni una mínima posibilidad de alcanzar un acuerdo que evitase el enfrentamiento con pistolas, declinó asistir. Por su parte, d´Anthès estaba acompañado por el vizconde Loran d'Archiac y por el mismo Heeckeren.

D´Anthès disparó primero: por lo leído, Pushkin nunca era el primero en disparar en los duelos en los que había participado. La bala alcanzó a Aleksandr en el estómago y cayó al suelo, pero, poniéndose de rodillas, realizó su propio disparo reglamentario, que atravesó la mano derecha de d´Anthès y fue a fracturarle dos costillas. Evidentemente, el estado de Aleksandr era mucho más serio que el de d´Anthès y el trineo de Heeckeren fue empleado para que los padrinos llevasen al poeta a su domicilio, instalándole en su despacho de la planta baja. En aquel despacho, Konstantin Danzas vió como un primer médico, Sadler, restaba importancia a la herida de Aleksandr, limitándose a colocarle una compresa para ir absorviendo la sangre que manaba; un segundo doctor llegado poco después, Arendt, tras una cuidadosa observación, le explicó que se trataba de un daño severo, de absoluta gravedad y letal. Aleksandr estaba destinado a una prolongada agonía, de hecho estaría cuarenta y ocho horas desangrándose en su despacho.

Cuarenta y ocho horas en las que trató de arreglar en lo posible la situación que íba dejar detrás de sí. Rogó a sus amigos Vasily Zhukovsky y el príncipe Pyotr Vyazemsky, que estaban desencajados ante la visión del moribundo, que intercediesen ante el zar por Konstantin Danzas, ya que el haber ejercido su papel de padrino en un duelo -ilegal, recuérdese- le íba a comprometer seriamente. Para Aleksandr era de la mayor importancia dejar claro que Danzas era "su hermano del alma", suficiente razón, creía, para que Vyazemsky y Zhukovsky le protegiesen en la medida de sus posibilidades. Aleksandr también aprovechó para encomendar a sus amigos la defensa de su esposa y el cuidado hacia los hijos, cuatro, que íba a dejar huérfanos, mientras, por otro lado, seguía cubriendo de insultos a d´Anthès. Cuando tuvo claro transparente que a su vida le quedaba cero coma, Pushkin aprovechó para despedirse de su conmocionadísima esposa y del resto de miembros del clan que se arracimaron en torno a él.

Aleksandr Pushkin murió el 29 de enero, a los treinta y siete años de edad. Su madre, Nadedja, con la que desde pequeño había mantenido una relación plagada de tiranteces y bastante distante, había muerto el año anterior, pero aún seguía vivo, residiendo en Moscú, su padre, Sergey Lvovich Pushkin.


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 Asunto: Re: NATALIA (TASHA) von MERENBERG
NotaPublicado: 12 Feb 2020 15:18 
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Alexandr Pushkin y Natalia Gontcharova Pushkina.


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Natalia Gontcharova.


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Natalia Gontcharova.


De las cuatro criaturas de Aleksandr y Natalia, María, la mayor, tenía cinco años de edad y Tasha, mi Tasha, la menor, ocho meses de edad. Eran demasiado pequeños, aquellos niños, para darse cuenta de la tragedia doméstica que acababan de vivir y de que aquello íba a sacudir literalmente a toda la sociedad rusa, desde el pináculo que ocupaba el mismísimo zar hasta la base. Si Pushkin había sido una celebridad en vida, la muerte íba a hacerle cruzar la puerta al espacio que ocupan esos individuos destinados a convertirse en auténticos mitos nacionales. Todavía recientemente, y estamos en el siglo XXI, he leído que los rusos conservan la tradición de usar una determinada fórmula de maldición dirigida al asesino de Pushkin cada vez que se menciona su nombre.

En aquel momento, finales de enero de 1837, lo que tenemos es a una Natalia Gontcharova abrumada por el sentimiento de pérdida y, quizá, de culpa. Es consciente, tal vez, de que se había permitido ser más frívola y coqueta de lo que le hubiera convenido, y de que la cascada de reprobaciones e insultos que se va a derramar sobre ella en cuanto se esparza la noticia del famoso duelo va a resultar brutal. No quiere quedarse en San Petersburgo a sufrir el desprecio o el odio de tantos, todo su deseo es coger a sus hijos y a su hermana Alexandrine y marchar a Kaluga, dónde se encuentra su madre y el mayor de sus hermanos en calidad de encargado de los provechosos negocios familiares. Pero, de entrada, tiene que aguantar hasta que se produzca el sepelio de Aleksandr y ver cómo los amigos y albaceas testamentarios de su marido resuelven la -embrolladisíma- situación económica.

Mientras se deposita a Aleksandr, de traje, en su ataúd, los participantes en el duelo han sido detenidos: d´Anthès ha sido llevado a la fortaleza de Pedro y Pablo, al igual que Konstantin Danzas. Katenka, la esposa de d´Anthès, acude hecha un mar de lágrimas a la vivienda de los Pushkin: se produce una escena en el curso de la cual Natalia se dirige a su hermana en estado de profunda alteración, considerablemente agitada. Algo se rompe entre las dos, y Katenka, que cree con frmeza en su esposo, tiene que separarse, para siempre, de Natalia Gontcharova, una Natalia corroída por la angustia a la que sostiene Alexandrine. En principio, se había previsto celebrar las exequias de Aleksandr en la catedral de San Isaac, pero en el entorno del zar eso no es lo deseable; se recurre a un templo de menor relevancia y tamaño, la iglesia Konyushennaya. Allí permanece hasta que el 3 de febrero, por decisión imperial, se le traslada al remoto monasterio de Svyatogorsky, cerca de Pskov, para darle sepultura junto a su madre Nadedja. Opinasen lo que hubiesen opinado el uno del otro, a Nadedja y a Aleksandr no les va a quedar otra que compartir la eternidad.

El zar Nicolás I ha tomado a la familia de Pushkin bajo su ala protectora, pero no de forma incondicional. Beckendorff, el temible Beckendorff, requiere a los albaceas de Pushkin que le entreguen toda la correspondencia del finado, a fín de poder destruír todas aquellas que, de una manera u otra, puedan comprometer "su buen nombre". No les queda otra que obedecer, en particular porque el zar ha dado orden de abonar la cuenta, abultadísima, de las deudas de Pushkin, para que no estorben en el futuro a la viuda y los hijos: estamos hablando de 138.488 rublos Natalia recibirá, en adelante, una anualidad de 10.000 rublos, y se garantiza que sus dos hijos varones, Aleksandr y Grigori, serán generosamente dotados en cuanto su edad permita colocarles en la reputada posición de "pajes imperiales".


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 Asunto: Re: NATALIA (TASHA) von MERENBERG
NotaPublicado: 12 Feb 2020 18:02 
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Natalia Goncharova Pushkina sale "casi a la fuga" de San Petersburgo con la hermana Alexandrine, la gobernanta de los pequeños llamada Constance y los niños, algo bastante comprensible. Una de las más notables damas de San Petersburgo, la condesa Dorothea "Dolly" de Ficquelmont, refleja en sus escritos de aquellos días, con considerable tristeza ya que la muerte de Aleksandr le ha tocado de lleno, que la gente, con sus comentarios malévolos e insidiosos, ha tenido mucho que ver con la tragedia que ha envuelto a los Pushkin. Se refiere al difunto, pero también, claro está, a la viúda, sobre la que siguen proliferando comentarios acusándola, cuando menos, de haber labrado la desgracia del genio por no haberse conducido de manera propia.

Así que Natalia Goncharova...

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...hace la ruta de San Petersburgo a Kaluga sin ni siquiera permitirse una escala en San Petersburgo para visitar con los niños a su suegro, Sergey Pushkin, algo que le valdrá otro aluvión de críticas. Está desesperada por llegar "a casa" y resguardarse junto a su madre, que, por cierto, ya os digo yo que también había sido una belleza en su tiempo, pero una belleza de verdad, de tal palo salieron luego las astillas...Y para que no tengáis que creeros mi palabra, ahí prueba gráfica:

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Natalia Ivanovna, madre de Natalia, de Katenka y de Alexandrine Goncharova.


D´Anthès, sometido a una especie de juicio rápido, había aprovechado para volver a afirmar su completa inocencia y de paso la de Natalia; al final, se le había retirado su posición de teniente y se le había puesto literalmente de patitas en la frontera. Su esposa Katenka se había apresurado a irse del país para reunirse con él en Berlín, y al holandés Heeckeren se le conminó a volver a Holanda sin que Nicolás I le otorgase la gracia de la tradicional audiencia de despedida a un representante extranjero. Pero Natalia seguía en el campo, cerca de la fábrica familiar, tratando de componerse por dentro de aquel cataclismo personal. Los primeros recuerdos de su hija mayor, María, serían las de una madre de aspecto triste, que relataba cuentos en voz baja y acariciaba con manos suaves.

Los hermanos resultaban providenciales. Dimitry Gontcharov se ocupó, por ejemplo, de que sus sobrinos mayores, María y Aleksandr, estuviesen entretenidos muy pronto aprendiendo a montar a caballo. Pasar muchas horas al aire libre representaba un elemento liberador. Natalia no decidió retornar a San Petersburgo hasta bien entrado 1839. Su tía materna, Yekaterina Ivanovna, Aunt Katya, se había encargado de alquilar para ellos un amplio apartamento en la calle Aptekarsky. Eso de volver a gran ciudad, en parte lo hizo sabiendo que contaba con el respaldo de los hermanos pero también de los amigos del fallecido Aleksandr. Si una cosa tuvieron Vyazemsky y Zhukovsky, así como Pletnev, fue que nunca dejarían de supervisar el bienestar y la educación de los hijos de quien había sido su amigo -ni de proteger la imagen pública de Natalia.

María, a la que solían denominar Masha, y la pequeña Tasha iniciaron su formación en casa, particularmente vigiladas por Constance y Tante Alexandrine. Siendo las hijas de Pushkin (parece un título de novela, a que sí <o> <o>), la madre de ambas consideraba esencial que tuviesen un excelente dominio de la lengua y literatura rusas, pero también aprenderían idiomas extranjeros: es sintomático que a los nueve años pudiesen expresarse con fluidez en alemán y en francés. Las niñas jugaban con soltura al ajedrez y también tocaban el piano, dibujaban con cierto estilo y bordaban con razonable finura, lo que quiere decir que no se descuidaba ningún aspecto propio de una familia "de importancia". Aunque estaba claro desde el principio que los muchachos Aleksandr y Grigori acudirían a un "Gymnasium" para completar su formación y se colocarían en el staff masculino de la casa imperial, en calidad de pajes primero y de ayudas de cámara después, es plausible suponer que a María y Tasha se las preparaba a domicilio para que pudiesen también ser incorporadas a la corte rusa. Parecía más fácil en el caso de María, que tenía una presencia y un aplomo sorprendentes desde niña. Tasha era "ese diablillo", en palabras de su madre: inquieta, impulsiva y revoltosa. Pero estas cualidades suelen ser "graciosas" en la benjamina de cualquier casa.

Hasta 1843, Natalia Gontcharova Puskhina...

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...no volvió a aparecer "en sociedad". Lo hizo después de siete años de haberse mantenido completamente al margen, eligiendo para ello una representación de teatro y, con posterioridad, un concierto. El zar Nicolás y su zarina Alejandra enseguida extendieron una mano benevolente, invitándola a visitar la corte. Su nueva actividad social se mantuvo, no obstante, dentro de unos límites: sabía que las especulaciones sobre su propio grado de responsabilidad en el dramático final de Aleksandr no desaparecerían fácilmente. Su hermana Alexandrine consideraba que Natalia había ganado en compostura, como expresó en una carta al hermano Dimitry.

En el último trimestre de 1843, se recibió noticia en la familia del nacimiento de Katenka d´Anthès. De 1837 a 1840, Katenka había dado a luz, de manera sucesiva, tres hijas: Mathilda, Bertha y Leonie Charlotte d´Anthès. Aunque eran unas niñas monísimas...

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Las pequeñas d´Anthès.


...Katenka había esperado obtener, en su cuarto embarazo, un varón. En 1842, desgraciadamente, dió a luz a un niño muerto y, desesperada, realizó una peregrinación descalza a una capilla católica, a pesar de que ella era ortodoxa. Enseguida quedó embarazada de nuevo: el pequeño Louis-Joseph d´Anthès nació el 22 de septiembre de 1843. Katenka estaba absolutamente debilitada por un parto bastante complicado y enseguida sucumbió a las fiebres puerperales. La madre de ella, Natalia Ivanovna, que cada vez se había escrito menos con esa hija que residía tan lejos, se sintió quizá obligada a ofrecerse a acoger en su casa a las criaturas que acababan de quedarse huérfanas. Pero George d´Anthès no tenía ninguna intención de enviar a sus retoños con la suegra a Rusia y se los entregó en cambio a su propia hermana soltera, Adèle.

Queda para la especulación qué pudo sentir Natalia Gontcharova en esos días. Durante años, ella había recibido, sin abrirlas ni leerlas, las cartas de su hermana Katenka, a la que, por supuesto, nunca había enviado ni una breve nota.

A principios de 1844, Natalia Gontcharova, que a menudo adolecía de salud delicada, acompañó a su hermano mayor Iván Gontcharov y a la esposa de éste, María, a Baden-Baden, que estaba en el apogeo de su fama por sus balnearios. Allí coincidieron con un militar ruso de alta graduación, el conde Piotr Lanskoy, soltero de cuarenta y cinco años de edad, que también había acudido por recomendación de sus médicos para un tratamiento. Piotr Lanskoy se quedó prendado de Natalia y no lo disimuló: aunque él tuvo que retornar antes a San Petersburgo, en cuanto volvieron los Gontcharov se apresuró a visitar a la viuda de Pushkin. Las cosas avanzaron con notable rapidez: para esa primavera, Natalia había tenido previsto irse a Revel a bañarse en el mar con sus hijos, pero en un tonto pequeño accidente se torció un pie, lo que la hizo cancelar sus planes; así estaba cuando Lanskoy se le declaró y le pidió matrimonio. Por su posición, Lanskoy...

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...había tenido que solicitar la venía del zar. Nicolás estuvo encantado e incluso se ofreció a representar en la ceremonia el papel que hubiera correspondido al padre de Natalia Gontcharova Pushkina. Cuando Natalia se enteró del generoso ofrecimiento del zar, debió sentir escalofríos: le pidió a Piotr que le transmitiese su agradecimiento, pero que le indicase a Su Majestad que, en atención a sus propias especiales circunstancias, deseaba que la ceremonia de matrimonio se celebrase en Strelna, dónde el futuro marido íba a estar a cargo de un regimiento, en presencia de solamente un reducido grupo de familiares. Y así fue: a la boda, que se ofició el 16 de julio de 1844, pocos familiares asistieron, presididos por la tía favorita de Natalia, Aunt Katya.

Así que los hijos de Pushkin se encontraron con un padrastro. Masha ya tenía doce años de años y la pequeña Tasha ocho años; los chicos estaban entre ellas dos, ya lo sabemos. En aquella familia, no parece haber representado ninguna perturbación la incorporación de Lanskoy, que por otro lado manejaba con mucho tacto y respeto cualquier recuerdo relativo a Aleksandr Pushkin e incluso la presencia habitual de familiares de éste. Natalia también era afectuosa y comprensiva: al poco tiempo de su matrimonio con Piotr, un hermano de éste, Aleksandr Lanskoy, falleció dejando tres criaturas huérfanas, la nueva pareja las acogió en su casa con completa naturalidad. Pasaron de tener los cuatro hijos de Natalia, a tener los cuatro hijos de Natalia conjuntamente con los tres sobrinos de Piotr. Y enseguida empezaron a llegar tres hijas comúnes: Alexandra, Sofya y Elizaveta. Dice mucho de la clase de familia que crearon el hecho de que los hijos Pushkin y los hijos Lanskoy de Natalia se viesen siempre como hermanos, pese a las notables diferencias de edad entre ellos (Masha Puskhina, la mayor, le sacaba dieciséis años a Elizaveta Lanskaya, la menor).

La muerte de Natalia Ivanovna, la madre de Natalia y Alexandrine Gontcharova, se produjo en 1848, después de que hubiese realizado su peregrinación anual con los pies descalzos a uno de sus santuarios favoritos. Eso casi coincidió con la vuelta a Rusia, pocos meses después, de un viejo amigo de la familia: Gustav Vogel von Friesenhof, que había sido embajador de Austria ante la corte imperial de San Petersburgo de 1839 a 1841. Gustav Vogel von Friesenhof estaba casado con una rusa, también llamada Natalia Ivanovna, que había sido alumna y protegida especial en su juventud de la Natalia Ivanovna que se nos murió tras peregrinar, Sofya Ivanovna de Maistre. Es incluso probable que la Natalia Ivanovna de Gustav hubiese sido una hija ilegítima de Alexander Ivanovich Zagryazhsky, lo que la hubiese convertido en prima de las mozas Gontcharova. Pero, en fín...la Natalia Ivanovna de Gustav, a los cuarenta y nueve años, sufrió una apoplejía brutal en San Petersburgo y fue cuidada por Alexandrine en sus últimos días. Gustav Vogel von Friesenhof recompensó aquel gesto proponiéndole matrimonio a Alexandrine en 1851, para sorpresa de la familia (y gran satisfacción de Piotr Lanskoy, que no estaba muy contento con la presencia sempiterna de aquella cuñada que era como una versión amarillenta de su Natalia).

Alexandrine se fue con su Gustav a Viena. La pareja, que se entendía de maravilla, repartía el tiempo entre la capital imperial y la hermosa finca de Gustav en Eslovaquia, llamada Brodzyany, situada en un frondoso y boscoso valle del río Nitra. En 1854, Alexandrine tendría la satisfacción de dar a luz una hija, a la que bautizó Natalia en honor a su célebre hermana Natalia Gontcharova Pushkina Lanskaya.


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 Asunto: Re: NATALIA (TASHA) von MERENBERG
NotaPublicado: 12 Feb 2020 19:24 
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Bueno...vengaaaa...que os he soltado un culebrón ruso, pero ahora ya, conociendo los antecedentes y la familia, vamos a ver cómo fueron las cosas para las niñas de Pushkin en cuanto llegaron a edad de merecer :)) :))

En 1851, Masha y Tasha salieron de Rusia junto a su madre y los flamantes Vogel von Friesenhof, o sea, la Tante Alexandrine de siempre y el reciente Oncle Gustav. Natalia Gontcharova necesitaba, por sus enfermedades (un inciso: aunque nunca son muy precisos, todo apunta siempre a bronquios y pulmones, quizá una tisis), otros climas más suaves que el ruso. Así que se marcaron un itinerario por Bonn, Godesberg, alguna población suiza y finalmente Ostende, antes de regresar a casa. Llegaron muy a tiempo, claro, para que Natalia y su marido Piotr tuviesen que romperse la cabeza con "ese diablillo Tasha", la chica de casi dieciséis años.

Tasha era hermosa. Se diría que en esa familia llevar el nombre de pila Natalia garantizaba la belleza: la abuela Natalia Ivanovna y la madre Natalia Gontcharova se habían distinguido por eso. Desde bien jovencita, Tasha pareció la digna heredera de ambas mujeres y suscitaba general admiración. Enseguida le surgió un ardiente admirador, el príncipe Nikolay Alexeyevich Orlov, que era militar y miembro del staff del gran duque Konstantin Nikolaevich, uno de los hijos del zar Nicolás I. Nikolay Orlov...

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había tenido mucha relación con Piotr Lanskoy, razón por la que vió "florecer" a Tasha Pushkina y manifestó enseguida interés por ella, claramente correspondido por la moza. A Tasha, que era impetuosa y pasional, le hubiera parecido un triunfo casarse con Orlov, ya que lo último que quería era "seguir soltera tanto tiempo como Masha", que acababa de incorporarse al numeroso elenco de damas de la gran duquesa María Alexandrovna, esposa del zarevitch Alejandro Nicolaevich (en 1855 sucedería a su padre Nicolás con el nombre de Alejandro II). Lo cierto es que Masha era francamente bonita e ilustrada...

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Masha Pushkina.


...pero AÚN no había logrado un partidazo. Sin duda, Nikolay Orlov sí representaba un partidazo, de modo que nuestra alborotada Tasha...

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Tasha Pushkina.


...batía palmas con las orejas. Pero el padre de Orlov se negó a aceptar aquel cortejo y frenó en seco los avances en esa dirección de Nikolay. Por muy hija de Pushkin que fuese, Tasha NO estaba a la altura en cuanto a rango.

Lejos de "venirse abajo", Tasha enseguida puso el interés en otro militar: Mikhail Leontyevich Dubelt, a quien podéis ver en el siguiente retrato.

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Natalia Gontcharova estaba en shock, y Piotr Lanskoy ni os cuento. Dubelt no tenía buena fama: era diez años mayor que Tasha y tenía un temperamento que podía estallar en raptos coléricos, aparte de que se le conocía por su adicción a las mesas de juego y por beber más de que se consideraba "usual" (y hablamos de rusos, eh). Tanto Natalia como Piotr trataron de convencer a Tasha de que atarse a los diecisiete años a Dubelt NO era una idea nada brillante. Pero Tasha estaba que se le había subido a la cabeza eso de casarse antes de lo que lo había hecho su madre y, por supuesto, antes que su hermana mayor. Natalia escribió resignada a un amigo que "ese pequeño diablo que era Tasha había pasado demasiado rápido de la infancia a la edad adulta". Añadía significativamente que no se podía hacer nada porque "el destino no es posible evitarlo". El mayor temor de Natalia residía en que "el infantilismo" de Natalia la hubiese precipitado a un desastre, pero no había nada que hacer. La hija de Pushkin se casó en febrero de 1853 y se estableció enseguida en su domicilio conyugal de San Petersburgo.

A Tasha se le dedicaron encendidos elogios. Alguien de su entorno inmediato escribió que poseía una belleza tan radiante, que si una estrella se descolgase del cielo a la tierra no brillaría más que Tasha. Podía ser una bonita exageración, por supuesto, pero a los cinco años de su matrimonio, en 1858, Tasha fue vista en un baile de corte por Mikhail, el hijo del escritor Zagoskin, que escribió en términos parecidos a los anteriores:

"Su belleza me llamó la atención. En mi vida, no he visto a una mujer más bella. Alta, extremadamente delgada, con hermosos hombros y una maravillosa cara blanca, brillaba con una especie de brillo deslumbrante."

Entre un relato y otro, podemos señalar otro detalle interesante: en septiembre de 1856, dos años antes de que la presencia de Tasha causase tal impresión en Mikhail Zagoskin, ella había asistido a las fiestas palaciegas conmemorativas de la solemne coronación moscovita de Alejandro II y María Alexandrovna. En uno de aquellos bailes, uno de los muchos príncipes europeos que habían acudido a la fastuosa corte Romanov fue Nikolaus Wilhelm de Nassau-Weilburg, a la sazón de veinticuatro años. Nikolaus de Nassau no pudo por menos que fijarse en Madame Dubelt, la esposa del coronel Dubelt, que era tan vistosa, y ambos compartieron bastantes bailes, los suficientes para que algunos enarcasen la ceja. Aquí fotos de Tasha y de Nikolaus:

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Tasha.

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Nikolaus de Nassau-Weilburg.


Por supuesto, para cuando Tasha bailó con Nikolaus en 1856 y ya no digamos para cuando Tasha llamó la atención de Mikhail Zagoskin en 1858, se había hecho muy evidente que su vida en común con Dubelt estaba siendo tan desdichada y miserable como habían temido la madre y el padrastro.

Tasha había tenido su primogénito, una niña llamada Natalia Mikhailovna Dubelt, en 1854, y un segundo retoño, el pequeño Leonty Mikhailovich Dubelt, en 1855. Mientras ella se ocupaba de todo lo relativo a la casa y hacía vida social, su marido seguía jugando (ya se había ventilado los 28.000 rublos de la dote de Tasha, por supuesto) y seguía bebiendo, pero, peor aún, se mostraba extremadamente celoso y rudo. Aunque Tasha procuraba esconder las señales de golpes recibidos de su marido, se comentaba en San Petersburgo que Dubelt la maltrataba con frecuencia. Considerando que por entonces no se solía criticar que un hombre "corrigiese" dentro de un orden a una esposa o a los hijos, el mero hecho de que las noticias llegasen a oídos del zar Alejandro II y que éste se mostrase horrorizado por lo que había escuchado, parece sugerir que Dubelt era más bruto que la inmensa mayoría


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 Asunto: Re: NATALIA (TASHA) von MERENBERG
NotaPublicado: 12 Feb 2020 20:41 
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En 1858, uno de los dos hermanos de Tasha, Aleksandr, se había casado. La boda había requerido una intervención especial del zar Alejandro II, porque hasta entonces todas las gestiones realizadas por Natalia Gontcharova, madre del novio, para obtener un permiso de lglesia Ortodoxa habían caído en saco roto. Por fín, el zar triunfó dónde había fracasado Natalia, y su hijo Aleksandr, un recio militar con buena cabeza encima de los hombros que gozaba de la amistad benevolente del emperador, pudo casarse con Sofya Aleksandrovna Lanskaya, sobrina y pupila de su padrastro Lanskoy. Los dos fueron inmensamente felices durante años y tendrían una buena recua de hijos.

Y en 1860, con veintiocho años, se casó Masha, la querida Masha...

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...con el general Leonid Hartung:

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Así que Tasha había aprendido una dura lección: lo importante no es casarse la primera, sino casarse bien, porque Hartung tendría sus cosillas, pero como dijo Masha años después, poseía un corazón amable y era escrupulosamente honesto.

Tasha ya tenía dos niños, Natalia y Leonty, y se halló embarazada por tercera vez. En 1861 dió a luz una nueva niña, Ana. Pero las cosas habían alcanzado un límite en su matrimonio: ya tenía marcas de espuelas en su cuerpo que llevaría de por vida, porque su marido llegaba a tirarla al suelo y pisotearla en momentos de furia etílica; estaba cansada de salir a la calle con vestidos negros de cuello alto y mangas largas incluso en plena canícula veraniega para que nadie viese las señales de su martirio. De alguna manera, en 1862 el zar Alejandro decidió que aquello no podía ser admisible en uno de sus generales: Dubelt se vió repentinamente privado de su posición y enviado a un exilio interior, ocasión que aprovechó Tasha para hacer un mutis por el foro.

Tasha no perdió el tiempo: cogió a sus hijos y se largó de Rusia a Eslovaquia, para presentarse en casa de los tíos Vogel von Friesenhof, dónde para entonces estaba también de visita su propia madre enferma, Natalia, acompañada de sus hijas Lanskaya: Alexandra, Sofya y Elizaveta. La llegada de Tasha con sus pequeños dejó impactada a su tía Alexandrine...

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Alexandrine von Friesenhof.



...pero también a Natalia, por supuesto:


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Con el transcurso del tiempo, sus enfermedades habían ído a peor y su melancolía también, lo que había incrementado su religiosidad, por lo que la mera idea de que su hija se divorciase representaba un trago para ella. Sin embargo, visto lo visto en el cuerpo de Tasha, no quedaba otra opción excepto respaldarla activamente. Natalia estaba especialmente pendiente de los niños, y existe una foto bonita de Natalia y Leonty Dubelt en esos días de Brodzyany:

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Niños mayores de Dubelt.


El ambiente se cargó hasta un punto insospechado cuando el mismísimo Dubelt se presentó en Brodzyany. Recuérdese que se trataba de un hombre con un carácter irascible y agresivo, un tipo violento, que había perdido su rango militar y estaba más quemado que la pipa de un indio. Una de las medio hermanas Lanskaya de Tasha, Alexandra, estaba presente cuando apareció Dubelt y dejó constancia de que se había producido una escena francamente desagradable. Sólo la firmeza del barón y la baronesa von Friesenhof obligó a Dubelt a marcharse de Brodzyany. Pero Tasha estaba aterrorizada por si su marido -legalmente tenía todos los derechos sobre ella y los niños...- se presentaba de nuevo. Explicó a su familia que, por su propia seguridad, íba a alejarse un tiempo, y que esperaba que la abuela Natalia pudiese hacerse cargo de los chiquillos. Natalia Gontcharova seguramente tenía el corazón partido, pero aceptó y, en un último gesto personal de apoyo a su Tasha, le entregó nada menos que un fajo de 75 cartas que había guardado celosamente durante años. Eran cartas que le había escrito a ella Aleksandr Pushkin, cartas que podían alcanzar un gran valor económico: Natalia esperaba que algún día brindasen un cómodo colchón a aquella estrella errante que íba a ser Tasha.

Natalia y Tasha jamás volverían a verse. Natalia...

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...permaneció en la finca eslovaca de su hermana hasta que llegó su esposo, Lanskoy, que la llevó a Niza. Tras un invierno entero en Niza, Lanskoy volvió a San Petersburgo con su hija Alexandra Lanskaya; es posible que Natalia regresase a través de Eslovaquia, para estar con su hermana y ver a los nietos Dubelt. Cuando Natalia llegó a San Petersburgo, se puso en marcha hacia Moscú para visitar a su hijo Aleksandr y a Sofya, que íban a bautizar a uno de sus hijos. En ese trayecto pilló frío y enseguida desarrolló neumonía: murió el 26 de noviembre de 1863.


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 Asunto: Re: NATALIA (TASHA) von MERENBERG
NotaPublicado: 13 Feb 2020 05:00 
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Hermoso e intersantisimo tema, Minnie.
Gracias por escribirlo (love) (love)


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 Asunto: Re: NATALIA (TASHA) von MERENBERG
NotaPublicado: 13 Feb 2020 12:44 
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Amélie escribió:
Hermoso e intersantisimo tema, Minnie.
Gracias por escribirlo (love) (love)


Muchas gracias, Amélie.

Es uno de esos temas inevitablemente secundarios, por la "dimensión" del personaje dentro del entramado de la realeza europea y también porque no es nada fácil encontrar información para darle forma de relato. Pero tiene una ventaja en su arranque: Pushkin. Yo he llegado a la teoría muy personal de que en cuanto se introducen los rusos en un relato, gana colorido y pasión, jajajajaja. Le dan vida a todo, hasta a la muerte, qué gente...

Os invito de todas formas a añadir todo lo que sepáis, por nímio que pueda parecer, ya que en estos temas con escasa referencia documental, viene siempre mejor que bien.

:cheerleader:


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 Asunto: Re: NATALIA (TASHA) von MERENBERG
NotaPublicado: 13 Feb 2020 14:00 
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En Rusia, el bueno de Lanskoy, lo que se dice un tipo comprometido con su papel y decente, siguió ocupándose de sus hijas, de sus sobrinos y de sus hijastros. De hecho, incluso incluyó bajo su cuidado directo y tutela a los niños Dufelt de Tasha, que se había convertido, recordad, en una estrella errante por Europa, siempre lejos de su Rusia natal. La bella -y ahora un tanto sombría, por aquello de vivir en perpetua huída de un matrimonio que trataba de deshacer legalmente en un proceso que se dilataría años...- Tasha viajaba por Alemania, Suiza, Italia, el Sur de Francia, buscando lugares agradables en los que hallarse a gusto entre la sociedad más selecta.

Aquí Tasha en un cuatro que es para enamorarse, por cierto:

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Tasha.


Y si os preguntáis de dónde salía el dinero, ya os lo cuento yo: en 1856, el buen zar Alejandro II había concedido a Natalia Gontcharova Pushkina Lanskaya que los hijos que ella había tenido de Pushkin gozasen del derecho exclusivo a autorizar y cobrar cada publicación de la formidable obra de su padre, lo que se denomina derechos de autor. Esto añadió una nueva fuente de financiación a los hijos de Pushkin, de la que se beneficiaron especialmente los varones, Aleksandr y Grigori, pero que también alcanzó a Masha y a Tasha. La familia tenía abierta una buena línea de financiación para que Tasha pudiese "vagar" de un lado a otro en aquella época, eso salta a la vista.

En algún momento y lugar (y no he logrado descubrir ni en qué momento ni en qué lugar, a ver si alguno tenéis mejor suerte...) volvieron a cruzarse los caminos de Tasha y el príncipe Nikolaus Wilhelm de Nassau-Weilburg, quien, por cierto, seguía soltero. Aquí una serie de fotos de Nikolaus por obra y gracia de la Royal Collection, esa bendición:

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 Asunto: Re: NATALIA (TASHA) von MERENBERG
NotaPublicado: 13 Feb 2020 15:59 
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Vamos a dar un salto hacia atrás en el tiempo...

Esta princesa...

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...se llamó Pauline, Pauline Friederike Maria de Württemberg, nacida en Stuttgart en febrero de 1810. Tuvo una vida bastante desdichada, la pobrecilla, empezando por el hecho de que nació de un matrimonio extremadamente conflictivo, el del príncipe Paul de Württemberg y Charlotte de Saxe-Hildburghausen, esta última considerada una de las princesas más bellas de su tiempo, aparte de ahijada de bautizo de Catalina La Grande. El principe Paul de Württemberg era un tipo de carácter intenso y turbulento, que además mantenía pese a su condición de casado notorias aventuras extraconyugales. Charlotte, cansada de sentirse públicamente humillada, había decidido separarse después de tener cinco hijos de los cuales uno murió a muy temprana edad, por lo que le quedaron Charlotte, Friedrich, Pauline y August. El rey Wilhelm I de Württemberg podía entender que su cuñada Charlotte estuviese harta de Paul: él mismo lo estaba, porque chocaban constantemente en cuestiones políticas; sin embargo, aunque aceptaba una separación de hecho de la pareja, no aprobó que la oficializasen en forma de divorcio. Resignada a su mala suerte, Charlotte se estableció en Hidburghausen, mientras que Paul, por aquello de su espantosa relación con el hermano Wilhelm I, se instalaba en París con las dos hijas, Charlotte y Pauline.

Así que Charlotte y Pauline crecieron siendo muy conscientes de la terrible losa que te caía encima de los hombros cuando te tocaba un mal matrimonio en la tómbola de los enlaces dinásticos. Charlotte, la mayor, resultó inteligente y maduró antes de lo que le hubiera tocado por edad, aparte de que siempre sintió enorme adhesión y ternura hacia su madre; a ella se le arregló un compromiso cuando tenía apenas quince años de edad con el gran duque ruso Mikhail Paulovich, el menor de los hermanos del zar Nicolás I. Charlotte se convertiría así en la gran duquesa Elena Paulovna, una de las más notables mujeres "importadas" por la dinastía Romanov. El suyo -y no creo haceros ningún spoiler...- tampoco fue un ejemplo de casamiento dichoso, porque su marido, un apasionado de la actividad militar, apenas se dignaba prestarle atención.

Pauline, la rubia del retrato, no corrió mejor suerte, sino todo lo contrario. A los diecinueve años la mandaron casarse con el duque Wilhelm I de Nassau, que cuatro años atrás se había quedado viúdo de una tía materna de Pauline, la princesa Luise de Saxe-Hildburghausen. Como Pauline bien sabía, su tía Luise las había pasado canutas con Wilhelm I, que tenía una notable predisposición a someter a una especie de régimen de terror tanto a su mujer como a los hijos que fueron naciendo y sobreviviendo a la lacra de la mortalidad infantil. De los ocho hijos que había parido Luise, cuando Wilhelm se casó en segundas nupcias con Pauline quedaban cuatro, que en orden de mayor a menor eran: Theresa, Adolph, Moritz y la pequeña Marie. Theresa, la primogénita, rondaba los diez años, y Marie, la benjamina, los cinco años cuando llegó al Schloss Biebrich, en calidad de nueva "madre", su prima hermana Pauline de Württemberg.

Pauline sufría una gran falta de audición, era casi sorda, y eso hizo que Wilhelm I se burlase de ella públicamente desde el minuto cero. Humillada y afligida, la princesa trató de volverse casi invisible a ojos de él para ahorrarse malos tratos, pero no lo consiguió del todo. La primera criatura que puso en el mundo fue una niña que murió sin llegar a recibir el bautismo. En los años siguientes, tendría tres hijos: Helena, Nikolaus Wilhelm y Sofía de Nassau. El golpe de suerte, en esa familia, fue que, cuando la petite Sofía contaba tres años de edad, el duque Wilhelm I de Nassau se muriese a consecuencia de un derrame cerebral. Pauline quedó liberada, viudedad mediante, de un auténtico maltratador, al menos psicológico. El nuevo duque de Nassau venía a ser su hijastro y primo carnal, Adolph, de solamente veintidós años por entonces, que enseguida ordenaría construír para Pauline una hermosísima residencia, denominada Paulinenschlösschen. Los hijos de Pauline, nacidos y crecidos en Biebrich, residirían más tarde junto a la madre en Paulinenschlösschen y ciertamente se les proporcionó una esmerada educación muy al estilo británico: de hecho, Helena, Nikolaus y Sofía usaban el inglés habitualmente y manifestaban una considerable anglofilia incluso en materia política, en particular la menor, a la que los hermanos denominaban con cierto retintín "nuestra democrática hermanita".

Nosotros sabemos que, sobre todo para las familias principescas y ducales de pequeños estados como podía ser Nassau-Weilburg, resultaba siempre un factor de considerable relevancia obtener, mantener y en la medida de lo posible siempre reforzar las conexiones con las cortes principales. En Nassau-Weilburg esto se cumplía, en aquel tiempo, respecto a la corte de Rusia. Vamos a empezar por Theresa, la mayor de las hijas del primer casamiento del difunto Wilhelm "tanta gloria lleves como paz dejas", que aquí la tenemos retratada...

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Theresa de Nassau-Weilburg.


Era alta, delgada y con un cabello extraordinariamente abundante, sedoso y brillante que compensaba los dientes un poquito demasiado grandes :-) Tenía una mente aguda e incisiva, cultura y propensión a lo artístico; a veces se pasaba de "viva" y mostraba tendencia al sarcasmo e incluso podía ser venenosa en sus comentarios (quizá un resultado de haberse desarrollado en un hogar dónde el padre era un completo tirano). Se casó joven con el duque Pedro Georgievich de Oldenburg, cuyo padre, el difunto duque Georg de Oldenburg, había sido gobernador de la región del Volga y había logrado matrimoniar con la gran duquesa Katherina, "Katya", hija del zar Paul I y hermana favorita del zar Alejandro I. A través de su madre, Katya, Pedro de Oldenburgo era nieto de Paul I y de María Feodorovna, nacida princesa de Württemberg, hermana mayor del padre de nuestra Pauline. De hecho, Pedro de Oldenburgo, de niño, huérfano de padre, había pasado tiempo junto a su hermano pegado a las faldas de la abuela zarina viuda María Feodorovna...

Para reforzar la conexión Romanov, Adolf, el duque de Nassau, hermano que seguía en edad a Theresa, se había casado con una de las hijas del gran duque Mikhail Paulovich y de Elena Paulovna, nacida Charlotte de Württemberg, hermana de nuestra Pauline. Esta muchacha, llamada Elizaveta Mikhailovna de Rusia...

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Elizaveta Mikhailovna.


...era denominada, en famille, Lily, y tenía un carácter abierto y franco, a veces un tanto malhumorado. Adolph tuvo que ir a San Petersburgo a casarse con ella, claro, y se la llevó consigo a Wiesbaden con una dote espectacular, muy a lo Romanov. Desgraciadamente, la muchacha murió al año siguiente dando a luz una niña muerta. Para honrar su memoria, Adolph se gastó un millón de rublos de la dote (nada menos...) en erigir una iglesia ortodoxa en Wiesbaden consagrada a Santa Elisabeth. Se había quedado devastado y tardaría seis años en casarse de nuevo, esta vez con Adelheid Marie de Anhalt-Dessau...

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Adelheid-Marie, segunda esposa de Adolph.


De hecho, se casó en segundas nupcias porque el hermano que le seguía en edad y su potencial heredero, Moritz, había muerto soltero en 1850. A Moritz no vamos a prestarle atención en este relato, pero sí a la hermana menor de Theresa de Oldenburg y de Adolph duque de Nassau: Marie de Nassau. Ella...

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...debió ser bastante cautivadora en su adolescencia, ya que cuando el entonces zarevitch Alejandro Nicolaevich, futuro zar Alejandro II, se hizo la gira europea "echándole el ojo" a las princesas en edad de merecer, reparó especialmente en Marie de Nassau-Weilburg. Sin embargo, a la muchacha se la consideró demasiado joven para pensar siquiera en un compromiso prolongado, así que Alexander se quedaría con su segunda opción, la encantadora princesa de Hesse-Darmstadt que se convertiría en gran duquesa, luego zarina, María Alexandrovna. Más adelante, la descartada Marie de Nassau-Weilburg contraería un matrimonio apropiado, pero bastante menos vistoso, con el príncipe Hermann de Wied.

Y ya nos quedan los medio hermanos a la vez que primos carnales de Theresa, Adolph y Marie: Helena, Nikolaus y Sofía. A Nikolaus nos lo reservamos de momento, por tanto tenemos a Helena y a Sofía...

Helena...

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...se casó con el príncipe Georg Viktor zu Waldeck und Pyrmont, a quien, bendito spoiler, íba a dar cinco hijas del tirón antes de proporcionar un niño para a continuación cerrar la familia con una sexta hija :whistling:

Pero la boda de Sofía excedió con mucho la de Helena. La pena fue que su madre, Pauline, no estuvo viva para celebrarlo, claro: Pauline falleció en abril de 1856 y su pequeña Sofía, "nuestra democrática hermanita" según sus hermanos, se había mudado a vivir con su hermana Marie de Wied. Estando con Marie en la residencia estival de Monrepos, se recibió una visita con subsiguiente propuesta matrimonial del príncipe Óscar, heredero de los tronos de Suecia y Noruega, en septiembre de 1856, o sea, cinco meses después de haber enterrado a la madre. Sofía llegaría a Estocolmo, tras un enlace celebrado en junio de 1857 en el barroco Biebrich de Wiesbaden, luciendo un vestido azul -su color preferido- adornado con plumas de cisne. Los suecos la adoraron a primera vista, aunque no era precisamente una hermosura:

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Así que...ya os hacéis una idea, ¿verdad?, respecto a quién era Nikolaus de Nassau en la década de los sesenta del siglo XIX. Su hermana Theresa era la duquesa de Oldenburgo. Su hermana Marie era princesa de Wied. Su hermana Helena era princesa de Walden-Pyrmont. Y la niña Sofía, la democrática, vivía con su marido heredero de dos tronos escandinavos en una nueva residencia principesca, Sofiero, en Öresund, no muy lejos de Estocolmo.

La pena era que Adolph...

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Adolph duque de Nassau.


había perdido su ducado con motivo de la guerra austro-prusiana de 1866. Adolph había decidido apoyar a Austria en aquella ocasión...y Prusia no dudó en ocupar militarmente Nassau-Weilburg, para gran espanto de Sofía en Estocolmo. La futura reina de Suecia y Noruega se quedó para siempre marcada con el hierro de una profunda aversión hacia Prusia, los Hohenzollern y Bismarck, a pesar de que la indemnización económica concedida a Adolph era, para los estándares de entonces y los de hoy, impresionante.


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