Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: MARÍA, GRAN DUQUESA VLADIMIR
NotaPublicado: 06 Mar 2008 11:01 
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Tema para una de las damas más enérgicas, ambiciosas y en conjunto interesantes de la dinastía Romanov...

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NotaPublicado: 06 Mar 2008 14:33 
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Miechen !!! :DD


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NotaPublicado: 06 Mar 2008 19:49 
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La misma, Sabba, la única e irrepetible, aparte de inolvidable, Miechen.

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Marie Alexandrine Elisabeth Eleonore de Mecklenburg-Schwerin, hija del gran duque soberano Friedrich Franz II y su primera esposa, Augusta de Reuss-Köstritz.


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NotaPublicado: 06 Mar 2008 20:30 
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La historia de esta gran dama se inicia aquí:

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En el fastuoso palacio barroco de Ludwiglust, residencia preferida de la familia ducal, el día catorce de mayo de 1854. Su madre, Augusta de Reuss-Köstritz...

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...tenía, por entonces, treinta y dos años, de los cuales los últimos casi cinco años habían discurrido en un más que feliz matrimonio con Friedrich Franz II:

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La pareja, profundamente enamorada y de plácida convivencia, había tenido ya dos criaturas de sexo masculino: Friedrich Franz (en 1851) y Paul Friedrich (en 1852). Así las cosas, recibieron con natural alegría la llegada de una princesita a la que llamarían Marie Alexandrine Elisabeth Eleonore. Apenas un año más tarde, vendría al mundo un tercer varón, Nikolaus, quien, sin embargo, apenas logró sobrevivir seis meses: su temprana muerte afectó profundamente a los padres.

Un quinto retoño, cuarto hijo, fue Johann Albrecht, que vino al mundo en 1857. La retahíla se completó con otro pequeño, Alexander, a quien apenas hubo tiempo de bautizar en el breve lapso de tiempo que medió entre su nacimiento y su fallecimiento. De nuevo, los progenitores se sintieron intensamente afligidos.

No obstante, Friedrich Franz y su Augusta podían sentirse afortunados. Para los estándares de la época, el hecho de que de seis hijos lograsen sobrevivir cuatro representaba un verdadero éxito. A finales de 1859, se encontraban con que tenían a su alrededor a Friedrich Franz, Paul, Marie Alexandrine y Johann Albrecht, lo que auguraba una amplia familia para completar su dicha conyugal. La única nube amenazadora que oscurecía el horizonte, sin embargo, surgía de la delicada salud de Augusta.


Última edición por Minnie el 06 Mar 2008 20:56, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 06 Mar 2008 20:50 
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Augusta.

Cuando todavía era una jovencita que residía con su familia en Klipphausen, Augusta había mostrado una preocupante facilidad para contraer afecciones de las vías respiratorias. Lo que podría haber sido un simple constipado invernal enseguida derivaba en un proceso más complejo, con fiebre elevada y una tos que se agarraba a los bronquios. Esa tendencia no remitió a raíz de su casamiento, que la llevó a un ducado en el norte de la actual Alemania en dónde los inviernos solían distinguirse por su crudeza.

La secuencia de embarazos y partos no contribuyó a mejorar, sino que deterioró, la salud, de por sí frágil y quebradiza, de Augusta. Hacia finales de 1861, los médicos señalaron a Friedrich Franz que Augusta se encontraba casi postrada a consecuencia de una tuberculosis pulmonar. La debilidad general de ella le impedía luchar contra un mal ciertamente peligroso en esa época: los virulentos accesos de tos, que la dejaban completamente exhausta, empezaron a provocar esputos sanguíneos. Dada la naturaleza contagiosa de la enfermedad, la pobre mujer se inflingió a sí misma el dolor de apartar de sus aposentos a los niños. Friedrich Franz, de diez años; Paul, de nueve años; Marie Alexandrine, de siete años y Johann Albrecht, de cuatro años, se encontraron, de pronto, con que "se les vedaba" el acceso a la madre. Fue una situación dura, porque, aunque se intentase mantenerles relativamente al margen de lo que sucedía, no se podía generar la falsa esperanza de que la madre pasaba por una "crisis" de la que se repondría enseguida; había una atmósfera bastante triste y ominosa en el castillo de Schwerin.

Augusta murió a principios de marzo de 1862.


Última edición por Minnie el 06 Mar 2008 20:57, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 06 Mar 2008 20:55 
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Friedrich Franz.

La desaparición de Augusta representó un hecho traumático para Friedrich Franz. Había bebido los vientos por su esposa, de modo que la muerte de ella significaba el final de todas sus ilusiones conjuntas, aparte de que le dejaba a cargo de cuatro chiquillos. Era una convención de la época que un viudo con hijos necesitaba concertar otra boda lo antes posible, para asegurarse su propio bienestar y una adecuada crianza de los niños, quienes, de momento, quedaron a cargo de su abuela paterna, Alexandrine, nacida princesa de Prusia. Se respetaba un "período de duelo", por supuesto, pero estaba bastante claro que, en un plazo de tiempo no demasiado largo, habría otra duquesa para ese duque ciertamente desolado.

A la hora de buscar una mujer que llenase el vacío dejado por Augusta, la mirada se dirigió hacia el ducado de Hesse-Darmstadt. La propia Alexandrine, madre de Friedrich Franz, tuvo algo que ver en eso: ella sentía un enorme cariño hacia su prima hermana Elisabeth, princesa prusiana que se había casado con el príncipe Karl de Hesse. Karl y Elisabeth eran los presuntos herederos de Hesse debido a que el hermano mayor de él, el gran duque Louis III, no tenía hijos en su matrimonio con la princesa Mathilde de Baviera. Para entonces, Karl y Elisabeth contaban con tres hijos varones (Louis, Heinrich y Wilhelm) de los cuales el mayor (Louis) había hecho una excelente boda: se había casado con la princesa Alice de Gran Bretaña. También contaban con una hija, Anna, que seguía soltera.

Anna de Hesse es una figura que pasó bastante inadvertida, excepto por el hecho de que, hacia el año 1860, se la había incluído en la lista de posibles novias para el príncipe de Gales, Bertie. A su favor, jugaba el hecho de que su hermano Louis estuviese emparejado con Alice, hermana de Bertie. En su contra, la nefasta valoración que hizo de ella la hermana de Bertie y Alice, Vicky, a la sazón princesa heredera de Prusia. Vicky se tomó muy en serio su papel de "echarle un buen vistazo" a las candidatas para remitir extensos informes a sus padres, la reina Victoria y el príncipe Albert. Su descripción de Anna de Hesse no ofrecía una visión nada atrayente de la joven descrita. Se decía que no tenía una buena figura: sólo una figura "pasable". El cabello oscuro enmarcaba el rostro de tez "olivácea" (cuando el ideal de la época lo representaba un cutis marfileño o con un suave tono cremoso), en el que destacaba una mirada ligeramente estrábica. Además, se expresaba con una voz que no sonaba dulce ni melodiosa, con expresiones un tanto secas y cortantes que podían responder a su timidez. Vestía con escaso gusto, se permitió añadir Vicky. Aunque lo peor de todo, desde luego, era que, de tarde en tarde, sufría "convulsiones" (quizá una forma leve de epilepsia).

Después de leer la detallada exposición de Vicky acerca de Anna de Hesse, sorprende para bien contemplar la fotografía de la princesa:

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Anna de Hesse.

Nadie la catalogaría de belleza, ni siquiera de chica guapa. Se la podía considerar, no obstante, bastante corriente, sin caer dentro de la fealdad. Si se compara su retrato con el de Augusta de Reuss, se encuentra cierto parecido en sus formas. Ese parecido bastó para convencer a la duquesa viuda Alexandrine de que Anna, la hija de su prima Elisabeth, agradaría a Friedrich Franz.


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NotaPublicado: 06 Mar 2008 21:59 
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En lo que concierne a nuestra Miechen, lo importante es que Anna de Hesse fue una madrastra protectora y cariñosa, pero muy efímera, demasiado efímera en realidad. Anna, casada con Friedrich Franz a principios de julio de 1864, falleció a los diez meses de su boda, a mediados de abril de 1865, tras dar a luz, en un parto laborioso y plagado de complicaciones, una niña bautizada Anna Elisabeth Augusta Alexandrine.

Si se considera el asunto, el paso de Anna de Hesse por la vida de Friedrich Franz no había mejorado en absoluto la situación, sino que la dejaba peor de lo que estaba previamente. Sus hijos mayores se habían ilusionado sólo por diez meses, para luego revivir, a través de la penosa muerte de su madrastra, la angustia que les había provocado la pérdida de su propia madre. Ahora, además, había otra princesa bebé huérfana a la que atender.

El tercer matrimonio respondió, obviamente, a la pura necesidad. En julio de 1868, Friedrich Franz...

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Friedrich Franz.

...celebró su tercera boda en Rudolstadt. La elegida, en esa ocasión, era una princesa doce años menor que él: Marie de Schwarzburg-Rudolstadt:

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Marie, la tercera duquesa.

En los años siguientes, la dama demostraría ser prolífica. El primer retoño, una niña bautizada Elisabeth Alexandrine Mathilde Auguste, nació a los trece meses del casamiento de sus padres en Ludwiglust. Dos años después vendría al mundo un varón, Friedrich Wilhelm. Faltaban aún por nacer dos niños más: Adolf Friedrich y Heinrich.

Con Heinrich, el duque se encontró con que, en tres matrimonios, había sumado nada menos que nueve hijos (dejando a un lado los dos muertos en la tierna infancia).


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NotaPublicado: 06 Mar 2008 22:13 
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Ésa era la extensa familia en el seno de la cual se crió Miechen. Su infancia estuvo marcada por las muertes prematuras de su madre y de la primera de sus dos madrastras, pero, en mayor medida, por el temor a perder a su padre en los años 1864, en 1866 y en 1870.

En 1864, estalló el conflicto por los ducados de Schleswig-Holstein. Se trató de una confrontación en la que Prusia y Austria, coaligadas, arrebataron la posesión efectiva de ambos ducados al reino de Dinamarca. Friedrich Franz participó en el evento, como casi todos los príncipes y duques soberanos de territorios integrados en el entorno germánico. Dos años después, esos mismos príncipes hubieron de dividirse en dos bandos: el liderado por la pujante Prusia y el liderado por la imperial Austria, que, ahora, andaban a la greña sobre la administración de los ducados adquiridos a costa de haber inflingido, en su momento, una seria derrota a los daneses; en el fondo, lo que se disputaban era la hegemonía centroeuropea. Friedrich Franz estuvo en el bando de Prusia, mientras que sus cuñados, los hermanos de la ya difunta Anna, estaban en el bando de Austria. Participó en importantes batallas, cerca de Leipzig y de Nüremberg: en ese período, sus hijos, en casa, contuvieron la respiración.

Después, en 1870, una Miechen que ya frisaba en los dieciséis años vivió con lógica angustia la partida de su padre hacia occidente, en la denominada guerra franco-prusiana. De nuevo en el bando prusiano, Franz Friedrich desempeñó un airoso papel como gobernador general de la ocupada Reims, pero también a la hora de dirigir acciones concretas de gran envergadura, por ejemplo el sitio a Toul. Su capacidad de mando se vió recompensada: cuando volvió a Schwerin, lo hizo con los rangos de general y mariscal de campo de los ejércitos de Prusia.


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NotaPublicado: 06 Mar 2008 23:08 
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A esas alturas, Miechen había alcanzado la edad en que se podía contar con ella en el juego de las combinaciones matrimoniales. Se había transformado en una joven de excelente presencia y educación más que adecuada: primero bajo la égida de su inteligente abuela Alexandrine, después gracias a su madrastra Marie, había adquirido una notable habilidad social, que, en su caso, íba asociada a un profundo orgullo de casta.

A principios de 1871, se anunció el noviazgo de Miechen. La princesa se había decantado, entre diversas opciones, por el príncipe Georg von Schwarzburg, un primo carnal de su madrastra Marie. Aunque el paso de los años proporcionaría a Georg un aspecto bastante distinguido, como se aprecia en la siguiente imagen...

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...pero sus coetáneos no parecen haber albergado una gran opinión respecto a su persona. Vicky, la princesa heredera prusiana, expresó con franqueza a su madre, la soberana británica, que Miechen se estaba echando encima un estúpido integral bastante pomposo.

En cualquier caso, fueren cuales fueren las razones que había tenido Miechen para decantarse por Georg, desde luego no se trataba de una inclinación amorosa. Quedó claro como el agua que la muchacha estaba dispuesta a valorar cualquier opción más ventajosa cuando surgió en escena otro príncipe de mayor lustre que un simple príncipe von Schwarzburg: el gran duque Vladimir Alexandrovich de Rusia.


Última edición por Minnie el 26 May 2008 20:07, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 08 Mar 2008 15:49 
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Voy recuperando algunas fotos, aquí vemos a Miechen a la izquierda de la foto, al lado de la zarina, de Minnie, de Xénia y Olga, en la inauguración de la Duma.

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NotaPublicado: 07 Abr 2008 16:37 
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He puesto una foto de Miechen con sus nietas Elisabeth y Olga en el foro de joyas de Miechen.
Más adelante cuando avance su historia la pondré aquí. (wink)

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NotaPublicado: 26 May 2008 20:01 
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Retomando a nuestra Miechen, que la tenemos muy olvidada...

Estábamos en que no le costó ni un segundo de remordimiento despachar a su insípido prometido, Georg von Schwarzburg, en cuanto apareció "un pez más gordo" en el estanque de las expectativas matrimoniales: Vladimir Alexandrovich, gran duque de Rusia.

Vladimir Alexandrovich era el tercero de los hijos varones que la zarina María Alexandrovna, por nacimiento princesa de Hesse, había dado al zar Alexander II, el Reformador. Resultó que Vladimir había heredado de sus antepasados un carácter firme y arrogante, añadido a una acuciante ambición personal. Desde su punto de vista, había sido una falta de consideración del destino hacia él que sus padres hubiesen engendrado previamente otros dos chicos: Nicholas, "Nixa", y Alexander, "Sacha". Vladimir estaba plenamente convencido de que el papel de zar autócrata le hubiese sentado a él como un guante; nunca pudo superar su resentimiento por tener que permanecer en un puesto bastante alto en la línea de sucesión, demasiado cerca de un trono en el que jamás llegaría a sentarse (aunque Nixa había muerto de tuberculosis joven, estaba Sacha, que se había casado con la anterior prometida de Nixa, Dagmar de Dinamarca, rebautizada en la ortodoxia con el nombre de María Feodorovna. Sacha y Minnie eran un matrimonio innegablemente fértil: en sus primeros cuatro años de matrimonio, se las habían apañado para proporcionar a la dinastía tres varones, llamados Nicky, Alexander -muerto al poco de nacer a consecuencia de una meningitis- y Georgy).

Independientemente de que, como joven gran duque soltero, Vladimir disfrutase de numerosos escarceos con bonitas bailarinas de los ballets imperiales, tenía claro que necesitaba casarse con una verdadera princesa para fundar su propio clan Vladimirovichi dentro de la extensa familia Romanov. Visitando Alemania, se encontró de pronto a la muchacha adecuada: Miechen. Ella tenía un pedigree apropiado, si se consideraba que una de sus bisabuelas paternas había sido la gran duquesa rusa Elena Paulovna (hermana del zar Nicholas I, abuelo paterno de Vladimir). Ese vínculo con la casa imperial confería a Miechen suficiente distinción para que Vladimir pudiese lanzarse a un vertiginoso cortejo. El único obstáculo que surgió para la formalización del noviazgo fue que Miechen se negó a abandonar su fé luterana para volverse ortodoxa: en su opinión, la religión no era un par de guantes que uno se quitase alegremente para reemplazarlo por otro. En cualquier caso, se podía admitir que mantuviese su protestantismo, ya que las leyes imperiales sólo exigían que fuese ortodoxa la mujer que diese a luz a futuros zares (eso se aplicaba a Minnie, casada con un zarevitch, pero no, forzosamente, a las mujeres que se fuesen casando con los hermanos menores del zarevitch: Vladimir, Alexis, Serge y Paul).

Por lo tanto, Vladimir y Miechen pudieron comprometerse en matrimonio...

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Vladimir y Miechen, recien prometidos.


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