Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

Nuevo tema Responder al tema  [ 143 mensajes ]  Ir a página 1, 2, 3, 4, 5 ... 12  Siguiente
Autor Mensaje
 Asunto: LUISE DE BÉLGICA, PRINCESA COBURGO
NotaPublicado: 19 Ene 2009 21:30 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 17364
Imagen

Ésta podría ser la historia que empezase...

"Érase una vez una princesa a la que declararon loca por razón de Estado...".

Pero mejor la contamos de otra manera...

:roll:


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 19 Ene 2009 21:51 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 17364
El 18 de febrero de 1858 fue un día de gran nerviosismo para Leopold I, primer rey de Bélgica. El hombre a quien a menudo se denominaba "el Néstor entre los monarcas europeos", un reconocimiento a su perspicacia y sagacidad política, se paseaba nerviosamente por su gabinete del palacio de Laeken. Había un motivo para ello: Marie Henriette, la esposa austríaca de Leopold duque de Brabante, estaba de parto.

Leopold duque de Brabante era el mayor de los hijos de Leopold I, por lo tanto algún día ascendería al trono con el nombre de Leopold II. Le habían casado el 22 de agosto de 1853 con la archiduquesa Marie Henriette, en una unión dinástica de gran envergadura porque enlazaba a los Saxe-Coburg-Gotha con los Habsburgo-Lorena.

Imagen
Los duques de Brabante: Leo y Marie Henriette.

El caso es que Leo y Marie Henriette no sólo no habían congeniado, sino que se habían repelido el uno al otro casi desde el principio: a las cinco semanas de celebrada la boda, la reciente esposa se mostró muy elocuente al referirse a su nueva vida, pues había asegurado, en tono vehemente, que si Dios escuchase sus oraciones, ella se moriría enseguida. Pero a ojos del viejo Leopold lo fastidioso no era que su hijo y su nuera se llevasen rematadamente mal. Lo peor era que habían tardado bastante en concebir un bebé.

El embarazo de Marie Henriette, iniciado en el verano de 1857, llegaba a su desenlace en aquel día de invierno de 1858. Y en el palacio bruselense de Laeken, todos, empezando por el rey, acabando por el más humilde de los criados, confiaban en que llegaría al mundo un varón que, por supuesto, recibiría el mismo nombre de pila que el abuelo paterno y el padre: Leopold.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 19 Ene 2009 22:05 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 17364
No se había querido considerar la eventualidad de que apareciese en escena una niña. Y, sin embargo, fue una niña la que surgió de las largas horas de suplicio de la duquesa de Brabante Marie Henriette. Para ésta, no resultó precisamente grato tener que constatar la decepción de su suegro Leopold, ni el indisimulado enojo de su esposo Leo.

En aquellos delicados momentos, la única que pareció regocijarse fue la ex reina Marie Amelie de Francia, la abuela materna de Leo y por tanto bisabuela paterna de la chiquitina. Se le había propuesto, anticipadamente, ejercer de madrina de bautizo del primogénito de los Brabante; aunque el tan esperado primogénito hubiese resultado una primogénita, la anciana se mostraba radiante de satisfacción. Casi de inmediato, decidió que la princesita (en realidad la segunda princesita belga de la Historia, después de su tía paterna Charlotte, que un año atrás se había casado con el archiduque Maximilian de Austria...) llevaría un doble nombre muy especial. Se llamaría Louise Marie, en honor a la difunta hija de Marie Amelie, difunta segunda esposa del rey Leopold y difunta madre idealizada de Leo de Brabante. Nadie tuvo reparos que ponerle al nombre de Louise Marie, pero se le añadiría todavía un tercero: Amelie, en honor a su orgullosa bisabuela madrina.

Afortunadamente, la niña no fue hija única durante mucho tiempo. El rey Leopold instó a su hijo Leo a reanudar el cumplimiento de los deberes maritales en cuanto Marie Henriette se hubiese repuesto de ese primer alumbramiento que, al menos, había demostrado la fertilidad de la pareja heredera. Los sentimientos de Marie Henriette, obviamente, no se tomaron en cuenta. Louise Marie Amelie tenía sólo ocho meses cuando Marie Henriette se quedó encinta de nuevo. Esa vez no falló: el 12 de junio de 1859, puso en el mundo a un varoncito llamado Leopold Ferdinand Elie Victor Albert Marie. En virtud de su sexo masculino, el tercer Leopold se alzaba al segundo puesto en la línea de sucesión al trono, algo que se subrayó adecuadamente confiriéndole el título de conde de Hainaut.

Imagen
Louise, una muñequita, junto al carrito en el que se encuentra su hermano bebé, Leopold de Hainaut.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 19 Ene 2009 22:20 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 17364
Para frustración del abuelo paterno Leopold I, esos dos niños fueron los únicos que ocuparon la nursery del palacio de Laeken durante varios años...

Imagen
Louise y Leo.

El nacimiento, jubilosamente acogido, del niño, no mejoró ni un ápice la mala relación de sus padres, los duques de Brabante. Si ambos podían evitar estar juntos, compartiendo un mismo espacio al mismo tiempo, desde luego lo evitaban. La notoria falta de "asiduidad" en sus encuentros íntimos, una penosa obligación para ambos, derivaba en una falta de embarazos que llevasen a la consabida serie de partos. Y esto constituía un problema, desde luego, máxime para una casa real que acababa de estrenarse, que necesitaba garantizar la tercera generación.

Un único varón nunca era suficiente. Eso Leopold I lo sabía por experiencia, pues el primero de los hijos que le había dado su Louise Marie había fallecido a edad muy temprana. Afortunadamente, luego se habían proporcionado a la nación otros dos niños, Leo -el duque de Brabante- y Philippe -el conde de Flandes-. Pero la obsesión del rey Leopold I por asegurar y reasegurar su floreciente dinastía era tan grande que, al quedarse encinta su mujer por cuarta vez, había rezado para que hubiese OTRO NIÑO. De hecho, se había considerado burlado por el destino cuando en esa ocasión se produjo el natalicio de una niña. Cierto que en pocos años la benjamina Charlotte se había convertido en su "coqueluche", la dueña del corazón de papá. Pero, en términos de conveniencia dinástica, una niña sólo valía en función de las alianzas matrimoniales que pudiesen negociarse en torno a ella.

Leopold I, por lo tanto, permanecía a la expectativa de que los duques de Brabante le proporcionasen un tercer nieto, a poder ser el segundo príncipe. Pero hasta septiembre de 1863, Marie Henriette no tuvo "el detalle" de embarazarse otra vez. Por desgracia, el embarazo no produjo un segundo príncipe...sino una segunda princesa: Stéphanie Clotilde Louise Herminie Marie Charlotte.

Cuando Leopold I falleció con setenta y cuatro años de edad, el 10 de diciembre de 1865, se llevó a la tumba la amargura por no haber tenido más que un nieto varón, hijo de su hijo mayor.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 19 Ene 2009 22:50 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 17364
Imagen
Louise.

La muerte del abuelo Leopold I fue el primer acontecimiento significativo en la vida de Louise. Para entonces, a ella le faltaban sólo dos meses para celebrar su octavo cumpleaños; tenía ya una edad suficiente para darse cuenta de la trascendencia de aquel momento. Los belgas lloraban sin rebozo la muerte del hombre que había asumido el trono después de la proclamación de la independencia del país, pero eso significaba, por otro lado, que se producía el inevitable relevo generacional.

La niña sabía que ahora su padre era el rey Leopold II...

Imagen

...y su madre la reina consorte Marie Henriette:

Imagen

Lo cual se traducía, también, en el hecho de que su hermanito Leo dejaba de utilizar el título de conde de Hainaut porque ya tenía derecho a emplear el de duque de Brabante, asociado al heredero del trono.

En líneas generales, significaba que los nuevos monarcas tenían aún menos tiempo disponible para atender lo que podríamos denominar "vida familiar". Leopold había permanecido durante treinta años a la espera de recibir el legado de su padre, con quien había mantenido una relación en conjunto bastante tensa. Por fín, disponía de la capacidad de manejarse como le diera la real gana; podía gobernar a su modo, siguiendo sus propias pautas, decidiendo en función de sus opiniones y de las opiniones de los consejeros de su elección. Tenía bastantes proyectos en mente...y había llegado la hora de echarlos a rodar. Entre tanto, a Marie Henriette se le acumulaban las tareas de representación y los patronazgos caritativos. No sólo era la primera dama de la corte...era la única dama de la corte; pues su cuñado Philippe, el conde de Flandes, aún no se había decidido a casarse, en tanto que su cuñada Charlotte había emprendido una extraña epopeya junto al esposo austríaco Maximilian, convirtiéndose ambos en emperadores...de México.

Cierto que esa "multiplicación de ocupaciones" servía de perfecta coartada, porque incluso de haber seguido siendo los duques de Brabante varios años más, disponiendo por tanto de mayor margen de privacidad, ni Leopold ni Marie Henriette hubiesen prodigado un especial afecto a sus hijas. El hijo, Leo, centraba sus atenciones y sus desvelos, habiéndose erigido en el auténtico favorito tanto del padre como de la madre (llevándose peor que mal, en algo tenían que coincidir los esposos...). Pero ni Louise ni la aún bebé Stéphanie parecían significar gran cosa en el plano sentimental para los padres. A Leopold le habían disgustado sus nacimientos en razón al sexo femenino de ambas; con el paso de los años, no se le atenuaría el disgusto. En cuanto a Marie Henriette...había sido difícil, muy difícil, tener que sacrificarse para compartir la cama con un marido detestado con el único fín de producir príncipes sanos y vigorosos, afrontar las incomodidades de los embarazos, asumir los riesgos de los partos y encontrarse con dos niñas.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 20 Ene 2009 00:07 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 02 Jun 2008 14:34
Mensajes: 5465
Adelante, Minnie :-) Otro magnifico relato que viene en camino =D>


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 20 Ene 2009 00:57 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 10 Abr 2008 05:47
Mensajes: 3967
Ubicación: Argentina
Brabo Minnie, tu si que no descansas, Terminaste con la tia y ahora sigues con una de sus sobrinas, que genia que eres.

te quiero preguntar una cosita, antes de que me olvide. hace unos dias vi un documental sobre el Congo Belga, y hablaban del Rey Leopoldo, un bestia bruta que le mandaba a cortar una mano a los pobres nativos :(
es este Leopoldo o era su padre, no recuerdo de que años hablaba el documental. :roll:

_________________
Imagen


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: documental del Congo Belga
NotaPublicado: 20 Ene 2009 02:08 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 06 Nov 2008 22:21
Mensajes: 7984
Ubicación: San Isidro, Argentina
El Leopoldo al que se refiere el documental es Leopoldo II, primer soberano del Estado del Congo, también conocido por "Cléopold" y padre de la princesa Louise (1858-1924).


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: Re: documental del Congo Belga
NotaPublicado: 02 Feb 2009 19:13 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 17364
hernangotha escribió:
El Leopoldo al que se refiere el documental es Leopoldo II, primer soberano del Estado del Congo, también conocido por "Cléopold" y padre de la princesa Louise (1858-1924).


Gracias por la excelente acotación, hernangotha.
;)


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 02 Feb 2009 19:22 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 17364
Aquí vemos a la reina Marie Henriette con su auténtico tesoro...su único hijo varón, Leopold:

Imagen

La foto permite visualizar ese vínculo afectivo especial de Marie Henriette hacia el niño. Como estábamos diciendo...tres veces había pasado por el amargo trance de embarazarse de un marido al cual detestaba, pero sólo una de las tres veces había podido obtener, a modo de recompensa por su sacrificio, un varón. Ni Louise ni Stéphanie significaban gran cosa, porque su sexo femenino sólo las haría útiles, llegado el caso, para sellar alguna interesante alianza interdinástica. Sólo Leopold, conde de Hainaut, luego duque de Brabante, representaba en sí mismo el futuro de la reciente monarquía en Bélgica.

Ni Louise ni Stéphanie podían aspirar de recibir siquiera las migajas de la formidable atención concentrada en Leopold de Brabante, pero posiblemente no experimentaban celos o envidia hacia el hermano. En el caso de Louise, la primogénita estaba profundamente encariñada con Leo. Por lo que concernía a Stéphanie, se trataba de una criaturita que apenas percibía lo que ocurría en su entorno. A fín de cuentas, Stéphanie contaba menos de cinco años cuando se produjo la tragedia que sacudiría a aquella familia que orbitaba en torno al único hijo varón de los padres:

Imagen
Un bonito retrato, obra de Winterhalter, de Leopold duque de Brabante.

El drama se cernió sobre ellos en enero de 1869. Recien estrenado ese año, nada hacía presagiar que la vida de Leo, que avanzaba hacia su décimo aniversario, estaba a punto de hallar un terrible desenlace...


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 02 Feb 2009 19:49 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 17364
Leo llevaba tiempo preocupando a sus padres. No se trataba de un niño tan robusto y vigoroso como hubiera sido de desear, en especial teniendo en cuenta que sólo disponían de ese heredero. El chiquillo mostraba una naturaleza delicada.

En mayo de 1868, los reyes Leopold y Marie Henriette se llevaron un serio disgusto, porque a su Leo se le diagnosticó lo que parecía ser un soplo al corazón. La "leve" afección cardíaca del muchachito suponía un nuevo motivo de preocupación para ambos. Podían rodearle de todos los cuidados, pero, a fín de cuentas, no debían aspirar a mantenerle constantemente entre algodones. Al igual que a su hermana Louise, Leo disfrutaba particularmente bajando al extenso parque que circundaba Laeken. Allí disfrutaban de diversos juegos infantiles o montaban en sus preciosos poneys.

Hacia finales de 1868, una tarde, el niño se entretuvo pegando saltos entre los enormes charcos que había formado un aguacero en el parque. En determinado momento, perdió el equilibrió y cayó de bruces en una poza de agua. Se caló hasta los huesos, por supuesto, lo que nunca venía bien teniendo en cuenta su débil constitución y que apenas acababa de salir de un constipado otoñal. En los días siguientes, el estado de Leo duque de Brabante se agravó porque había contraído una neumonía.

Marie Henriette se consagró por entero a hacer de enfermera a Leo. Hasta entonces, la reina, que poseía un fondo bondadoso, había cuidado devotamente a su cuñada Charlotte, a la que unos meses atrás había recogido en el palacio de Miramare, en Trieste, dónde permanecía confinada a causa de la insania que había prendido en ella, para llevarla consigo a Laeken en Bruselas. Charlotte ya no estaba en Laeken: se había juzgado más apropiado establecerla en el castillo de Tervueren. En cualquier caso, Marie Henriette, que solía dirigirse a Tervueren para asegurarse del bienestar de su cuñada Charlotte, a la cual aseguraba considerar una de sus niñas, tenía, de pronto, que centrar todos sus desvelos en Leo. Atendido por Marie Henriette, que apenas consentía en separarse del lecho del enfermo para tragar algunos bocados y no dormía porque se conformaba con breves duermevelas, Leo pareció mejorar. Pero la mejoría resultó engañosa. Pronto experimento un fulminante empeoramiento. En los tres días anteriores a su muerte, acaecida el 18 de enero de 1869, Leo de Brabante atravesó una verdadera agonía.

El fallecimiento de Leo tuvo un efecto devastador. El rey Leopold II, a quien solía considerarse remoto y frío, un hombre casi carente de sentimientos, se mostró roto por el dolor ante su pueblo en las honras fúnebres por el duque de Brabante. Marie Henriette, completamente enlutada, parecía una figura salida de una tragedia griega. La princesita Louise, nuestra protagonista, de once años, estaba tratando de encajar aquel durísimo golpe: su edad le permitía entender que se hubiese muerto el abuelito Leopold, un venerable anciano, pero no que les hubiese abandonado para siempre su hermanito Leo, por el que experimentaba franca adoración. Únicamente Stéphanie, de cuatro años y medio, permanecía relativamente ajena. Y digo relativamente porque incluso ella percibía la atmósfera luctuosa que envolvía Laeken.

Muchos, muchos años después, cuando fuese una mujer adulta dispuesta a legar a la posteridad unas Memorias, Louise todavía respiraría por la herida abierta con el deceso de Leo de Brabante. Si Leo no hubiese desaparecido a tan temprana edad, de aquella manera, quizá su familia hubiese sido relativamente normal a pesar de la perpetua desavenencia entre el padre y la madre. La prematura defunción del heredero acabó por rematar las cosas. Porque, cuando aún ninguno de ellos había tenido tiempo de elaborar su duelo, Leopold II había insistido en volver de nuevo al lecho de una Marie Henriette completamente deprimida. Aquella reanudación de la vida conyugal tenía un único objetivo: concebir un hijo varón que llenase el vacío que había dejado Leo de Brabante.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto: Re: documental del Congo Belga
NotaPublicado: 02 Feb 2009 20:26 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 25 Nov 2008 18:19
Mensajes: 1267
Ubicación: Argentina
hernangotha escribió:
El Leopoldo al que se refiere el documental es Leopoldo II, primer soberano del Estado del Congo, también conocido por "Cléopold" y padre de la princesa Louise (1858-1924).


¿Se le decía "Cleopold" por su relación con la cortesana Cléo de Mérode, no?
Leopoldo realizó una explotación salvaje del Congo, a fin de incrementar su fortuna personal, sin reparar en el exterminio que estaba fomentando. En mi opinión, es un personaje nefasto.


Arriba
 Perfil  
 


Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 143 mensajes ]  Ir a página 1, 2, 3, 4, 5 ... 12  Siguiente


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 0 invitados


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Saltar a:  



Style by phpBB3 styles, zdrowie zdrowie alveo
Powered by phpBB © 2000, 2002, 2005, 2007 phpBB Group
Base de datos de MODs
Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com
phpBB SEO
Crear Foro | Subir Foto | Condiciones de Uso | Política de privacidad | Denuncie el foro