Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: LILLIE LANGTRY, EL LIRIO DE JERSEY
NotaPublicado: 12 Abr 2008 10:32 
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Nacida Emilie Charlotte Le Breton, es sin duda el personaje histórico más célebre que ha proporcionado la isla de Jersey. En la época en la cual se inició su despegue social se le atribuyó el sobrenombre de "the Jersey lily", el lirio de Jersey, estableciendo un paralelismo entre su notable aspecto físico y la hermosura de la flor catalogada botánicamente como "Amaryllis belladonna" que se consideraba símbolo de la isla.

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Su primer matrimonio le otorgó el apellido que perdura en la memoria: Lillie pasó a ser Lillie Langtry. Más adelante, se convertiría en lady De Bathe merced a una segunda boda. Pero aunque pudo demostrar su talento en los escenarios, en realidad su celebridad, a estas alturas, procede más bien de haber estado sentimentalmente vinculada a dos hombres de la realeza: el sempiterno príncipe Bertie de Gales (futuro rey Edward VII) y el príncipe Louis de Battenberg, cuya posterior esposa, Victoria de Hesse, era sobrina del anterior.


Última edición por Minnie el 12 Abr 2008 19:25, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 12 Abr 2008 11:07 
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Primavera de 1877.

Lillie Mrs Langry, una joven de veinticuatro años, viaja apresuradamente desde Londres, dónde reside con su esposo irlandés Edward Langtry, hasta su ciudad natal, Jersey, capital de la isla homónima, una de las islas agrupadas bajo la denominación genérica de islas del Canal. Pese a que trata de cubrir el trayecto en un tiempo récord, Lillie llega tarde a los funerales del que había sido su hermano favorito entre los cinco hermanos varones mayores que tenía: Reginald, llamado Reggie.

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Lillie se siente desolada por la pérdida. Cuatro años atrás, con motivo de la boda del hermano William con la señorita Elizabeth Price, se había celebrado un banquete nupcial al que, entre otros invitados, había asistido el irlandés Edward Langtry. Langtry figuraba entre los miembros de la familia de la novia, ya que había enviudado prematuramente, poco tiempo antes, de una de las hermanas de Elizabeth Price. Según parece, Lillie se dejó fascinar completamente por el viudo Langtry, que había llegado a su isla a bordo de un yate impresionante, el "Red Gauntlet". El hecho de que Edward poseyese semejante barco, sumado a su prodigalidad, generaba la -falsa- impresión de que nadaba en la abundancia.

Los Le Breton no apreciaron en absoluto a Edward Langtry. Ni los padres de Lillie (el reverendo dean de Jersey, William Le Corbet Le Breton y su esposa Emilie) ni sus hermanos estaban satisfechos con el romance relámpago de la pareja. Cuando a las cuatro semanas se casaron Edward y Lillie, el hermano preferido de ella, Reggie, se había negado en redondo a asistir. En adelante, Reggie jamás quiso visitar a su hermana Lillie para no tener que cumplimentar a su cuñado Edward. Reggie no había llegado a asistir a ningún evento familiar ni en el yate "Red Gauntlet" ni en sucesor de éste, el más modesto pero aún impresionate "Gertrude". Tampoco había puesto los pies en la casa Noirmont Manor, adquirida por los Langtry en Jersey, y cuando éstos se mudaron a otra casa en Belgrave Square, en la mismísima Londres, después de que Lillie sufriese un grave ataque de peligrosa fiebre tifoidea, Reggie se había mantenido en sus trece.

Sin embargo, al morir Reggie, Lillie se insume en una fuerte depresión. Para entonces, su vida conyugal con Edward ya es un fiasco: ella comprende que su marido carece de recursos, pero se endeuda constantemente; ninguno de los dos cuenta con posibilidades de acceso a la buena sociedad londinense, por lo que, en su domicilio de Belgrave, ella se había pasado semanas en cama convaleciente de la tifoidea, devorando libros de forma casi compulsiva para paliar su soledad mientras que Edward visita tugurios en los que bebe demasiado y juega más de la cuenta. A Lillie le hubiera gustado poder refugiarse en brazos de su hermano Reggie, confesarle en un murmullo que él había tenido razón respecto a Edward y que ella se había equivocado de cabo a rabo. Pero Reggie ha muerto. No hay vuelta de hoja.


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NotaPublicado: 12 Abr 2008 11:20 
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Entonces, cuando Lillie se halla tan abatida y angustiada, a su regreso a Londres los Langtry reciben una invitación. Un encuentro puramente casual con una dama bien situada oriunda de Jersey deriva en que, al cabo de unas semanas, Edward y Lillie se encuentren con una tarjeta que les invita a asistir a una fiesta que ofrecerán lord y lady Sebright en su mansión de Lowndes Square.

Dado que todavía se encuentra de luto por Reggie, Lillie acude del brazo de Edward, con los cabellos recogidos sin tocado alguno, ataviada con un sencillo vestido negro, ninguna joya para adornarla. Contrasta de manera llamativa con el resto de las damas presentes, todas envueltas en magníficas creaciones de los modistos de época y con las mejores alhajas. Ya que el luto también le impide bailar, Lillie se retira a un rincón. De pronto, hacia ella se dirige un hombre: se trata del famosísimo pintor John Everett Millais.

Millais había pasado gran parte de su infancia en Jersey, por lo que siente el mayor interés por hablar con esa señora Langtry que es, por lo visto, hija del dean William Le Breton. Mientras ambos inician una charla en el dialecto de la isla, Millais experimenta un ramalazo de puro entusiasmo. Aquella Lillie es una belleza de las que cortan la respiración, pero, aparte, posee una naturaleza vivaz e ingeniosa. Se advierte que ha recibido una esmerada educación y que sabe emplearla para mantener el interés de sus interlocutores. Millais no puede reprimirse: le ruega que le permita retratarla y, para convencerla, traza, en el momento, una serie de bosquejos que entusiasman a Lillie.

El resultado de ese encuentro en la fiesta será un cuadro magnífico de John Millais titulado "Jersey Lily":

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NotaPublicado: 12 Abr 2008 11:40 
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De repente, Lillie se convierte en una celebridad. La buena sociedad londinense se hace lenguas a propósito de esa belleza de las islas que sirve de musa a los pintores más distinguidos. Todos quieren conocerla y, lo que es más, todos quieren contar con la presencia de ella en sus fiestas. Las invitaciones llegan a montones a casa de los Langtry. Edward está eufórico. Lillie se siente halagada a medida que aumenta el número de admiradores rendidos ante "el lirio de Jersey".

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Lillie.

La fama de Lillie se expande y la ola expansiva alcanza rápidamente al grupo situado en el pináculo de la agitada e intensa vida social londinense: el denominado "Marlborough Set". Lo constituye un nutrido grupo de amigos arracimados en torno al alegre príncipe de Gales, Bertie, que parece dedicido a emular a su tío abuelo "Prinny" (luego rey George IV).

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Bertie.

Dado que Bertie se muere de curiosidad por Lillie Langtry, se sugiere a Sir Allen Young que organice una cena en su residencia londinense. Esa partida se juega desde el principio mostrando las cartas: los anfitriones de la velada sitúan en la mesa a Bertie con Lillie Langtry a su derecha, en tanto que Edward Langtry se encuentra con que le mandan al otro extremo para que no "estorbe" la "conversación" de su mujer con el príncipe.


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NotaPublicado: 12 Abr 2008 12:10 
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Alix.

Bertie tiene la suerte de que, en su momento, se había elegido para él a una princesa de belleza verdaderamente extraordinaria y dotada de un particular encanto: Alexandra de Dinamarca. Los ingleses, en general, beben los vientos por la hermosa y dulce Alix desde el mismo instante en que ella había desembarcado en Gravesend para convertirse, unos días más tarde, en la consorte del príncipe de Gales. A esas alturas, Alix ha cumplido, además, su deber dinástico, proporcionando dos hijos y tres hijas a la nación. Todos la rodean de un afectuoso respeto.

El problema radica en que Bertie SÓLO puede ofrecerle exactamente lo mismo: afectuoso respeto. Bertie tiene plena constancia de que su mujer es un prodigio de hermosura, pero en su relación ha faltado, desde el principio, un ingrediente que él considera esencial: pasión. Al igual que muchas damas de la época, Alix anhela en su corazón el romanticismo que emana del cortejo, pero su cuerpo rechaza la intimidad física. No existe una disposición alegre y retozona hacia el sexo en ella. De alguna forma, el sexo forma parte de las exigencias de la naturaleza masculina: la naturaleza femenina se somete, por un acendrado sentido de lo que son "los deberes conyugales" y porque no hay otra forma de crear una familia.

A los pocos meses de su boda, Bertie ha comprendido que jamás encontrará ni un ápice de "fogosidad" en Alix. Ella, recien casada, ha hecho lo que podía por integrarse en el círculo de jaraneros infatigables al que pertenece su marido. La reina Victoria, madre de Bertie, que había esperado que Alix fuese una "influencia estabilizadora" para el príncipe, se enoja considerablemente al ver cómo la princesa se incluye en un interminable carrusel de actividades lúdico-festivas. Pero, con el tiempo, Alix tiene que frenar ese ritmo de locos. Los embarazos y partos la llevan a confinarse durante largos períodos de tiempo. Bertie, entre tanto, se dedica con afán a "sus asuntos". Dado que no se le encomienda ninguna tarea seria (Victoria no cree en la preparación ni en la capacidad de su retoño), se dedica a seguir la pauta de la temporada social británica combinándola con frecuentes viajes a París, la Riviera o los spa de moda en Alemania.

Las aventuras sentimentales o eróticas de Bertie dan pábulo a numerosos comentarios. Le han metido, asimismo, en algunos "berenjenales" que casi han puesto al borde del colapso a la muy decente reina Victoria. En 1869, por ejemplo, Sir Charles Mordaunt, un miembro del Parlamento, había querido citado a declarar ante el tribunal que debía concederle el divorcio de su adúltera esposa Harriet Sarah Moncreiffe a Bertie príncipe de Gales. Al parecer, mientras Mordaunt se dedicaba a cazar zorros en distintas propiedades rupestres, lady Mordaunt "entretenía" a diversos caballeros entre los que habrían figurado Bertie y algunos amigos de Bertie. El asunto amenazaba con transformarse en un escándalo monumental cuando la familia de Harriet convenció a Charles de que más valía correr un tupido velo y enviar a la mujer a una serie de discretos establecimientos para albergar señoras "perturbadas mentalmente".

Sin embargo, hubo una secuela que hizo rebrotar los viejos rumores en 1875, cuando lady Mordaunt, que había retornado a su vida normal tras un largo período de confinamiento, se encontró embarazada...de alguien que no era, desde luego, sir Mordaunt. El "culpable" del "estado interesante" y por tanto del divorcio de la dama fue lord Lowry Cole. Pero el enrevesado asunto Mordaunt hizo recordar la vieja historia acerca del príncipe y la dama, una historia que había dejado muy maltrecha la reputación de Bertie, aparte de que había hecho sufrir bastante a la reina Victoria y a la princesa Alix.

El mujeriego Bertie, sin embargo, pareció dispuesto a renunciar a sus constantes enredos en 1877, cuando se enamoró de la señora Lillie Langtry...


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NotaPublicado: 12 Abr 2008 12:26 
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Lillie.

Edward Langtry no tenía intención de ponerse tan quisquilloso respecto a la virtud de Lillie como se había puesto un Sir Charles Mordaunt respecto a la virtud de su Harriet. Cuando se hizo evidente que Bertie de Gales estaba tirándole los tejos a Lillie, Edward eligió echarse a un lado para favorecer aquella historia que podía reportarles grandes beneficios.

A esas alturas, Lillie no era una muchacha cándida. Nunca lo había sido, probablemente. Jovencita aún, se había dado cuenta de que, por muy respetado que fuese socialmente su reverendo padre dean de Jersey, William Le Breton no lograba centrar su intensa líbido únicamente en el lecho conyugal que compartía con Emilie. Le Breton era infiel a menudo, algo que Emilie aceptaba con resignación pese a que ella misma había estado considerada una de las mayores bellezas de Jersey. La hija, Lillie, no se hacía ilusiones, pues, acerca de la fidelidad masculina cuando se había casado con Edward Langtry. Quizá era mejor, para ella, tener claro, desde el principio, que el matrimonio no reprimiría el interés de su esposo por otras mujeres. Por su parte, ella asumía un criterio bastante general en las capas altas de la sociedad: una mujer podía exponer su virtud (asunto privado) siempre que no expusiese demasiado su reputación (trascendencia pública). La excepción a la norma, por supuesto, la constituía una eventual relación con un monarca o un príncipe.

Bertie trató a Lillie como a una especie de "amante semi-oficial". Lillie contó con la ventaja de que la princesa Alix estaba dispuesta a salvaguardar las apariencias hasta dónde fuese posible. Alix, por puro orgullo y dignidad, no íba a darse por enterada de que Lillie le calentaba la cama a Bertie. Sencillamente, los Langtry -Edward y Lillie- eran "amigos" de Bertie. En calidad de "amigos" de Bertie, podía invitárseles a Marlborough House o a Sandringham en Norfolk.

Incluso la reina Victoria tuvo que conocer a Lillie. Bertie cedió a los deseos de su amante, arreglando las cosas de tal forma que ésta pudo ser "presentada" a la reina durante una recepción. Si bien se asegura que la reina Victoria, que sabía perfectamente lo que ocurría, se dirigió con escasa afabilidad a la señora Langtry en esa ocasión, lo importante era que la señora Langtry, tras haber sido "presentada" a la reina, figuraba en las listas de personas que recibían sus invitaciones a fiestas en Buckingham Palace. Todo un logro para la hija de un deán de Jersey.


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NotaPublicado: 12 Abr 2008 12:29 
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Tengo una foto de lady Daisy Brooke, díme cuando quieres que la ponga (wink)

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NotaPublicado: 12 Abr 2008 13:12 
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sabbatical escribió:
Tengo una foto de lady Daisy Brooke, díme cuando quieres que la ponga (wink)


Ésa es posterior a Lillie. Luego la veremos, jejejeje.

Me estaba dando un ataque de risa floja imaginándome el momentazo presentación...

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Victoria Regina.

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Lillie Langtry.

Y menos mal que Victoria no tenía la capacidad de preveer el futuro. A la gran señora le hubiese provocado una apoplejía fulminante vislumbrar que, unos años después, Lillie tendría un bebé con el futuro marido de una de sus nietas...


Última edición por Minnie el 12 Abr 2008 19:24, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 12 Abr 2008 13:21 
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Pero...sin avanzar acontecimientos ;)

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Lillie.

En su calidad de amiga predilecta o amante casi oficial de Bertie, Lillie Langtry disfrutó de dos años que superaban por completo las expectativas de ascenso social que hubiese albergado con anterioridad. Cualquier anfitriona que se preciase sabía que, si quería asegurarse la presencia del príncipe de Gales en alguna de sus cenas o bailes, debía cursar una invitación adicional a los Langtry: de manera invariable, Bertie y Lillie se sentaban juntos. Asimismo, Bertie llevaba consigo a Lillie cuando acudía a funciones teatrales. El príncipe usaba carruajes abiertos para acudir, acompañado por Lillie, a los grandes eventos de la temporada. Lillie estaba con él en las carreras de caballos de Goodwood y de Ascot. Lillie estaba con él en las regatas de Cowes y de Henley.

Edward constituía la estela del rutilante cometa. El hombre no se quejaba en absoluto por llevar cuernos a ojos de todos, ya que la relación del príncipe con su esposa le permitía acceder a una sociedad con la que, en otras circunstancias, jamás habrían podido codearse los Langtry. Cierto que ese tren de vida resultaba muy oneroso, pero siempre había quienes estaban dispuestos a anticipar dinero a una pareja tan encumbrada. Los Langtry, en aquella época gloriosa, contrajeron deudas astronómicas para poder afrontar la sucesión de actos y eventos. Lo único que obtenía Lillie del príncipe, en realidad, no podía convertirse en dinero: él le adquirió una hermosa casa cerca de Bournemouth, pero ella no podía vender el nidito de amor; él le regalaba pieles o joyas, pero esperaba que ella las luciese, no que ella las empeñase o enajenase.

En gran medida, se repetía el antigüo patrón de las relaciones adúlteras de reyes y príncipes con guapas mujeres de orígenes sencillos. Lillie estaría a salvo mientras contase con el favor de Bertie; en el mismo instante en que lo perdiese, su posición se volvería precaria...


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NotaPublicado: 12 Abr 2008 13:29 
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¿Cómo es eso?
La amante de su hijo tiene un hijo con el hijo de una de sus nietas :shock: :shock:

Aqui saltan varias generaciones por los aires... Explica por favor... ja ja

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NotaPublicado: 12 Abr 2008 13:44 
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Lo que si puedo poner es esta foto de Lily que no tenemos.

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NotaPublicado: 12 Abr 2008 13:45 
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sabbatical escribió:
¿Cómo es eso?
La amante de su hijo tiene un hijo con el hijo de una de sus nietas :shock: :shock:

Aqui saltan varias generaciones por los aires... Explica por favor... ja ja


Ya lo he editado y corregido, Sabba ;) Me había "colado", a lo grande, además, al confundir por un instante en mi mente a un padre y a su hijo, que compartieron nombre y apellido, por un curioso lapso en el cálculo de los tiempos. En realidad, Lillie tuvo un bebé con un príncipe que se casaría a posteriori con una nieta de Victoria ;)

La foto que has puesto...preciosa. Esa mujer tenía un talle de avispa espectacular...

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Última edición por Minnie el 12 Abr 2008 19:27, editado 1 vez en total

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