Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: Re: Las Virreinas
NotaPublicado: 16 Mar 2010 22:41 
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Mil gracias, querido Legris,por tu colaboración!
¡Gracias!
:yay:

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 Asunto: Re: Las Virreinas
NotaPublicado: 16 Mar 2010 22:59 
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La distancia entre Virreina y sociedad estaba firmemente declarada.
El Cabildo ponderó a Sobremonte y exigió su tratamiento como Virrey.
Se realiza, en palacio, un "besamanos" en honor de la Virreina. Gran escándalo: ningún cabildante lo acepta. No es considerada una autoridad digna de reverencia.
Es el primer enfrentamiento entre el Virrey, ofendido, y el Cabildo,airado.
Poco después,la desgracia.
Uno de los hijos pequeños de los Virreyes,muere. Todo el mundo es invitado al funeral,como es uso. Pero los cabildantes no asisten. La guerra estaba declarada,diría D´Aloia Criado.
Juana sobrelleva su dolor con el auxilio de su religión, el amor de su marido y el entorno de su Corte.
Pasa el tiempo y hay un romance,una alegría, una ilusión en la familia. María del Carmen se pone de novia con Juan Manuel Marín y de la Quintana, primo suyo, antepasado de Carmen Arriola de Marín,cuyo nombre lleva el tradicional colegio de San Isidro.
El novio viaja a Montevideo para la Navidad de 1805 junto con el Virrey.Desde allí, envía una amorosa carta a su novia. Sobremonte agrega una postdata.
La carta nunca llegó a manos de María del Carmen,pero su postdata sirvió para que el Virrey fuera acusado de haber tenido información y no haber dado la alarma: en ella, le advertía a su familia de una posible invasión de las fuerzas inglesas.

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 Asunto: Re: Las Virreinas
NotaPublicado: 17 Mar 2010 00:38 
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Y ahora, regresamos a aquella noche en que se vio interrumpida la puesta en escena de El sí de las niñas.
Procuraré hacer lo más ameno posible este momento histórico.

Luego de la derrota en la batalla de Trafalgar por parte de la AArmada Española,los ingleses pusieron sus ojos, sin prisa pero también sin pausa, en las colonias españolas.
El Ministro de Guerra inglés prefirió, en vez de atacar las colonias españolas, lanzarse a conquistar el Cabo de Buena esperanza, mal protegido por los holandeses.El comodoro Home Pophan fue quien lo conquistó en 1805.
Decidió seguir su primitiva idea de enfrentar a los españoles en sus colonias del Río de la Plata. No era la primera vez que en la tradición inglesa, no se espera la confirmación de la Jerarquía.Basta recordar a Nelson y Rooke cuando tomaron Gibraltar y tenerife desobedeciendo órdenes.
Por otra parte, Popham se lanzó a su aventura porque creyó que existía un conflicto de intereses en el Virreinato del Río de la Plata, entre el gobierno español, que se oponía al libre comercio, y los comerciantes que lo deseaban. Pero esto era solamente cierto respecto de las ciudades costeras. Además, la Iglesia se convertiría en un duro enemigo de los "herejes" británicos.
Por otra parte,su jefe en Ciudad del Cabo, le ordenó nombrar Vicegobernador de Buenos Aires al comandante de sus fuerzas,al general Wiiliam Carr,vizconde de Beresford.Esto hizo que los ingleses no llegaran como "libertadores", sino como "conquistadores",que no era lo que deseaba Popham.Hubo muchos decepcionados por el hecho de que al apoderarse de Buenos Aires, los ingleses la declararan incorporada al Imperio Británico,tanto entre algunos criollos como entre algunos británicos.
Como es bien sabido en la Argentina, las fuerzas de Beresford, que eran esperadas en Montevideo, desembarcaron inesperadamente en Quilmes. Ante la emergencia, el virrey Sobremonte huyó con el tesoro a Córdoba, designándola capital del virreinato el 14 de julio de 1806. Rápidamente, el 27 de julio los invasores se apoderaron de la ciudad de Buenos Aires. Decretaron la libertad de comercio, ofrecieron garantías a los habitantes, les aseguraron el respeto a la propiedad y el derecho de ejercer la religión católica, y los eximieron de la obligación de combatir contra su país. También les ofrecieron la nacionalidad británica, y declararon que el Cabildo y los magistrados continuarían en el ejercicio de sus funciones. Por otra parte, exigieron el juramento de lealtad al rey Jorge III a las autoridades civiles y eclesiásticas, a los comerciantes y a los vecinos principales, lo que causó un revuelo de indignación entre la gente común, a la vez que los destinatarios de la medida la acataron, en su mayor parte, con total sumisión: Manuel Belgrano fue uno de los pocos "patriotas" que se negaron a la jura, emigrando a la Banda Oriental.
Tal como se sugirió anteriormente, la oposición de la Iglesia al "hereje" y la fe católica de la población fueron importantes factores en la gesta de la reconquista, en la que -más allá de la complicidad de algunos vecinos principales- estuvieron unidos españoles y criollos. La huida de Sobremonte y la rendición militar, por otra parte, habían desprestigiado enormemente a las autoridades, quedando el Cabildo como la única autoridad que gozaba del respeto popular.
Liniers - a quien ya conocimos por sus amores con la Perichona - se hizo cargo del mando militar por mandato de éste, y "a nombre de Carlos IV".
Gracias principalmente al fervor popular, Beresford fue derrotado y se rindió el 12 de agosto a las fuerzas organizadas por Santiago de Liniers. La contienda, sin embargo, estaba lejos de estar resuelta, ya que la escuadra de Popham bloqueaba el Río de la Plata. Al día siguiente de la Reconquista, ausente el virrey, el Cabildo, tomándose atribuciones que eran jurídicamente dudosas, convocó a los vecinos principales a un Congreso General para "afirmar la victoria". Con el entusiasta apoyo de dos grupos de activistas, uno de criollos y el otro de españoles seguidores de Martín de Alzaga, la asamblea exigió la sustitución del virrey Sobremonte. No obstante, porque el Cabildo no estaba facultado legalmente para sustituir al virrey, se optó por pretender que éste estaba enfermo, y se designó a Liniers comandante militar de la plaza, como teniente del virrey. Este evento, acaecido el 14 de agosto de 1806, fue de una enorme significación en tanto que, aunque intentaran disfrazar los hechos, los funcionarios reales vieron torcida su voluntad por la presión popular y la decisión de un órgano subalterno de gobierno como el Cabildo.
Como consecuencia, el virrey consintió en delegar el gobierno militar de Buenos Aires en Santiago de Liniers y el gobierno político en el regente de la Audiencia, Lucas Muñoz y Cubero, mientras estuviera ausente de la capital. Lo que es más, en los hechos este condicionante no era más que una ficción. Cuando se produjo el anuncio de que el virrey deseaba regresar a Buenos Aires, Pueyrredón se dispuso a detenerlo con un grupo de húsares, mientras el pueblo se preparaba para impedir su entrada en la capital.
En Buenos Aires reinaba un fervor popular que era a la vez patriótico y militarista. En alguna medida, las masas estaban ocupando un lugar que nunca antes habían tenido, y que luego no abandonarían por muchas décadas. Liniers organizó la defensa con enorme apoyo de la población, pero en un contexto en el que era la tropa la que proponía a los jefes. Más aún, varios caciques ofrecieron al Cabildo alrededor de 30.000 indios guerreros, armados y con cinco caballos cada uno, oferta que el Cabildo optó por (agradecidamente) dejar para un momento más "oportuno" debido al peligro que representaba llevar semejante fuerza indígena a la ciudad.

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 Asunto: Re: Las Virreinas
NotaPublicado: 17 Mar 2010 00:51 
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Volvamos a Sobremonte.
Los ingleses habían desembarcado en Quilmes la noche anterior. El 26 de Junio de 1806, al mediodía, 600 milicianos intentaban detenerlos cerca de la playa. Desde la azotea de sus habitaciones, en el Fuerte, el marqués de Sobremonte seguía el combate con un telescopio. Unos 1.500 vecinos se habían acercado para informarse y, muchos de ellos, ofrecer sus servicios voluntarios.

Ante lo que inicialmente pareció un éxito de las fuerzas porteñas, Sobremonte cobró ánimo y arengó a los allí reunidos: "No hay que tener cuidado, los ingleses saldrán bien escarmentados". Por primera y última vez en su vida, las palabras del Virrey fueron rubricadas por una aclamación.

Poco tiempo duraría, sin embargo, el entusiasmo de Sobremonte. Pronto llegaron las últimas noticias: los ingleses habían rebasado las débiles líneas defensivas y marchaban sobre la ciudad. Desde ese mismo momento el virrey pensó iniciar la retirada hacia el interior con su familia y los caudales reales.

Horas más tarde, después de presenciar la derrota de Puente Gálvez, emprende el viaje hacia Córdoba, llamado fuga por sus adversarios y retirada estratégica por sus partidarios, pero que fue, de cualquier manera, el episodio de su vida más discutido.
Sobremonte permaneció en el Río de la Plata hasta 1809.

De regreso en España, fue sometido a un consejo de guerra que lo absolvió, tras un proceso que sus adversarios calificaron de parcial, afirmando que en él se invalidaron los pocos testimonios en su contra presentados por quienes tenían conocimiento casual del juicio.

Este proceso se realizó en Cádiz, durante la primera quincena del año 1813, actuando un consejo de guerra constituido por varios generales, bajo la presidencia del Capitán General de la provincia, don Cayetano Valdez.

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 Asunto: Re: Las Virreinas
NotaPublicado: 17 Mar 2010 01:02 
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Inmediatamente después de producida la reconquista, Beresford y Liniers mantuvieron varias entrevistas en las que convinieron un armisticio secreto por el cual los soldados británicos podían embarcarse con sus armas en sus propios transportes, para ser canjeados por prisioneros españoles en Europa. Sin embargo, cuando Beresford quiso poner en práctica este arreglo, el gobernador de Montevideo, Pascual Ruiz Huidobro, le negó su colaboración, a la vez alentado y exigido por las masas que, movilizadas y en armas, habían hecho posible la reconquista. El gobernador alegó que Liniers no tenía autoridad para llegar a semejante arreglo, y en verdad, más allá de los argumentos de leguleyos, la oposición popular lo hubiera tornado catastrófico. Este fenómeno fue de la mayor relevancia, ya que las invasiones inglesas y la reconquista representaron el primer paso en la movilización de un gauchaje que de ahí en más y hasta 1880 se convertiría en un factor fundamental de la política argentina.
En efecto, cuando la opinión pública se enteró del armisticio convenido entre Liniers y Beresford, hubo sorpresa e indignación, ya que la rendición incondicional del segundo cuando izó la bandera española en el Fuerte había sido presenciada por mucha gente.
El general británico se resistía, sin embargo, a renunciar a tan conveniente arreglo, y el 31 de agosto Beresford ordenó a sus oficiales que se abstuvieran de dar su palabra de no combatir contra España si no se cumplía el armisticio.
Por su parte, el 6 de septiembre el gobernador Ruiz Huidobro comunicó a Popham que la capitulación con Liniers era nula por haberse firmado cuatro días después de la rendición.
Ya para ese entonces había llegado al Río de la Plata una nueva escuadra británica, con 61 buques y alrededor de 11.000 soldados, que se lanzaron a la ocupación de la Banda Oriental para facilitar un nuevo asalto a Buenos Aires. En febrero de 1807 caía Montevideo. El clamor general exigía la internación de los prisioneros, que ante la nueva arremetida británica eran un peligro para la seguridad del país, pero aun en esas circunstancias Liniers no aprobaba la internación. En vista de la actitud de éste, la Audiencia y el Cabildo pidieron su reemplazo a Madrid.
El envío de la nueva escuadra a Buenos Aires respondió al entusiasmo producido en Londres por el éxito inicial de la expedición de Popham y por el rumbo dado a la política exterior después de la muerte del Primer Ministro, Pitt.
En realidad, la nueva escuadra reunió a varias fuerzas que previamente habían tenido otros destinos. Entre ellas, por ejemplo, se encontraba una expedición de 4.200 hombres al mando del brigadier Crawford, desviada al Río de la Plata pero que originalmente se dirigía a Chile, y cuyo primer objetivo había sido establecer una fuerte posición militar en el Pacífico.

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 Asunto: Re: Las Virreinas
NotaPublicado: 17 Mar 2010 01:11 
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Las fuerzas británicas llegaron paulatinamente, y el 5 de enero resolvieron abandonar Maldonado y atacar Montevideo, penetrando en ésta el 3 de febrero. Como una represalia por la falta de cumplimiento de la capitulación con Beresford, la población de Montevideo fue tratada con dureza, tomándose prisioneros a muchos oficiales y soldados, incluyendo al gobernador Ruiz Huidobro, que fueron embarcados para Gran Bretaña.
Con la toma de Montevideo, por otra parte, la ya muy desprestigiada autoridad real en Buenos Aires se desmoronó. El clamor por la destitución del virrey Sobremonte alcanzaba a los vecinos principales, los militares, y por supuesto al pueblo.
El 10 de febrero Liniers convocó a la Junta de Guerra, asistiendo a la reunión en el Fuerte las autoridades y algunos vecinos. El comerciante español Martín de Alzaga* tomó la iniciativa de pedir la deposición de Sobremonte, y se resolvió que el Cabildo solicitaría a la Audiencia la suspensión de sus funciones y su arresto. Incluso recaía sobre él la sospecha de complicidad con los británicos debido a que se había negado a entregar a Liniers cabalgaduras para la defensa de Montevideo. Como medida temporaria, la Junta General lo suspendió de sus cargos de virrey, gobernador y capitán general, deteniéndolo y confiscando también sus bienes.
* Nota personal: en nuestra ciudad, hay un bello y enorme parque,el Parque Unzué, cuyo nombre le fue dado por la familia Álzaga Unzué,propietaria de extensos campos de la zona.Éstos son descendientes del español Martín de Álzaga,comerciante.
El regente de la Audiencia se hizo cargo del gobierno y nombró a Liniers comandante de Armas y brigadier de la Real Armada, "con el mando de la ciudad de Buenos Aires y su territorio, interinamente hasta nueva orden Real". Más tarde, conocidos en España los episodios de la reconquista, la corona resolvió enjuiciar a Sobremonte por la entrega de Buenos Aires, y designó virrey interino a Pascual Ruiz Huidobro, que estaba en Gran Bretaña, preso de los ingleses.
Más allá de esto, lo que estaba cada vez más claro era que la autoridad real estaba completamente devaluada en el Río de la Plata, en el que en la práctica, aunque acosado por los ingleses, imperaba la autodeterminación. No se esperó la decisión de la Corona para tomar medidas extremas contra el virrey, y se actuó en el marco de lo que, desde el punto de vista de las leyes del reino, era la ilegalidad más absoluta. Los mismos peninsulares radicados en Buenos Aires, como Alzaga, alentaron la medida. A su vez, las clases populares exigían exaltadamente el derrocamiento de aquél.

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 Asunto: Re: Las Virreinas
NotaPublicado: 17 Mar 2010 01:17 
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Beresford consiguió huir,a pesar de los esfuerzos de Álzaga de enviarlo a la provincia de Catamarca.No quiso saber más nada de Sud América.
En estas circunstancias, Whitelocke ordenó la concentración de todas sus fuerzas en Montevideo y resolvió atacar Buenos Aires. El desembarco se realizó en la Ensenada de Barragán el 28 de junio de 1807, y el 3 de julio los ingleses intimaban la rendición de la plaza.
Mientras tanto, el 29 de junio, apenas un día después de la puesta en marcha de la invasión a Buenos Aires de parte de Whitelocke, había llegado desde España la Real Orden fechada el 24 de febrero por la cual se nombraba virrey interino a Ruiz Huidobro, brigadier de la Real Armada a Liniers, y se establecía que en el caso de vacancia del cargo de virrey el mismo recayera interinamente sobre el jefe más antiguo. Como Ruiz Huidobro estaba preso en Gran Bretaña, Santiago de Liniers y Bremond accedió al cargo de virrey poco antes de entrar en batalla con los invasores.
En Buenos Aires se decretó una "situación de alarma". El Cabildo se declaró en sesión permanente. Se emitieron severos bandos contra quienes difundieran ideas derrotistas, y se censó y vigiló a los extranjeros, a la vez que se envió al Interior a los oficiales británicos prisioneros. El 1º de julio Liniers fue vencido en las afueras de Buenos Aires. En ese momento crucial, Whitelocke perdió la oportunidad de entrar a una ciudad momentáneamente desmoralizada. En vez de ello, intimó dos veces su rendición, mientras la ciudad continuaba con sus preparativos de defensa, organizados por Alzaga mientras duró la corta ausencia de Liniers.
Finalmente, tres días después de la derrota inicial de Liniers, la ciudad fue atacada torpemente, con un ejército fraccionado en muchas columnas, sin apoyo de la escuadra ni de la artillería, aparentemente porque Whitelocke no deseaba apoderarse de una ciudad en ruinas.

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 Asunto: Re: Las Virreinas
NotaPublicado: 17 Mar 2010 01:21 
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Registrado: 28 Mar 2008 17:02
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La jornada del 5 de julio terminó con el Retiro y la Residencia en manos del invasor, pero con el centro de la ciudad intacto y los británicos desmoralizados. En este contexto, una nueva ofensiva española terminó con la resistencia de importantes jefes británicos, como Crawford y Pack. Las reservas del general Mahon llegaron cuando el grueso de la fuerza británica ya había sido vencida.
A partir de allí, Liniers y Alzaga conminaron a Whitelocke a evacuar Montevideo y embarcarse para su país. Este rechazó la intimación y propuso una tregua de 24 horas para recoger heridos. Liniers no la aceptó, atacando nuevamente con su artillería. Frente a esto, el general Whitelocke y el almirante Murray capitularon. La capitulación puso fin a las hostilidades y fue cumplida escrupulosamente por ambas partes. El tratado de capitulación establecía el cese inmediato de las hostilidades en cada lado del Río de la Plata. Las fuerzas británicas debían embarcarse en el término de diez días y la plaza de Montevideo devuelta dentro de los sesenta.
Mutuamente se devolvieron los prisioneros de la primera y segunda invasión. Los oficiales británicos serían liberados después de haber jurado que no emplearían sus armas contra Sudamérica hasta su llegada a Europa. En marzo de 1809 en Londres, Whitelocke fue degradado y expulsado del ejército británico por una corte marcial, declarado totalmente inepto e indigno de servir a Su Majestad como militar.
Superada la emergencia, la invasión terminó teniendo efectos políticos beneficiosos para el Río de la Plata, tanto localmente como en Londres. Como es bien sabido, para el ánimo patriota la derrota de los británicos significó un salto abismal en su autoestima: si podían defenderse sin auxilios extranjeros del asalto de la principal potencia mundial, podían autogobernarse. Por el otro lado, en Londres la derrota sirvió para reanimar la idea de que Hispanoamérica debía ser independiente, y que la adquisición de más territorio para el Imperio Británico era costosa y muy riesgosa. Más inteligente y útil era privar a sus competidores de sus propios imperios.

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 Asunto: Re: Las Virreinas
NotaPublicado: 17 Mar 2010 01:35 
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Registrado: 28 Mar 2008 17:02
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Ubicación: Gualeguaychú
¿Y Juanita?

Pues, una vez en Córdoba, su salud comenzó a desmejorar.
La muerte de su hijito, las desinteligencias alrededor de la actuación de su marido, la fueron desgastando. Cuando su marido debe viajar a España, no pudo acompañarlo.
Ella sabía que a Rafael le habían pedido que se refugiara como el representante del rey en estas tierras que era. Consideraba,pues, que eran víctimas de una trama injusta. El posterior viaje de Sobremonte a España, para ser enjuiciado por su proceder, con un juicio, que duró 3 años, y lo eximió de culpas aunque estableció malos procedimientos, no le resultó a ella para nada beneficioso, más que saber que su Rafael estaba bien.

Era de esperar que cayera en desgracia. Se había encumbrado tanto,que su caída no podía menos que ser terrible.
Quedó sin dinero, sin propiedades,con escasísimas rentas. Fue ayudada por algunos pocos amigos.Vivió en habitaciones de pulperías, hasta que viajó a Montevideo y luego, a Río de Janeiro. Allí murió de tuberculosis el 27 de mayo de 1817.
Su herencia: una cómoda y algunos cubiertos.

Parafraseando al escritor Soriano: triste,solitaria y final.

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 Asunto: Re: Las Virreinas
NotaPublicado: 17 Mar 2010 01:40 
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Registrado: 28 Mar 2008 17:02
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Ubicación: Gualeguaychú
¿El viudo?

Recibió el pago de sus sueldos atrasados, fue ascendido a mariscal de campo y nombrado consejero de Indias. Más tarde cubrió puestos burocráticos en varios destinos del sur de la península.
Luego del fallecimiento de su primera esposa, se desposó en segundas nupcias, a los 75 años, con María Teresa Millán y Marlos,30 años más joven que él, viuda de un sobrino de Baltasar Hidalgo de Cisneros, el último virrey del Río de la Plata. La historia ha dejado documentada la oposición que este matrimonio tardío tuvo entre sus familiares, debido entre otras cosas a que se trataba de una mujer pobre, de unos 40 años de edad.

Murió en enero de 1827, en Cádiz, empobrecido y sin haber podido recuperar el prestigio perdido.

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 Asunto: Re: Las Virreinas
NotaPublicado: 17 Mar 2010 01:53 
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Registrado: 28 Mar 2008 17:02
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Ubicación: Gualeguaychú
Ahora,queridos amigos, me encantaría que los foristas de los otros virreinatos, nos contaran vuestras cosas.
E imagino que no he de ser la única. :yay:

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 Asunto: Re: Las Virreinas
NotaPublicado: 26 Mar 2010 17:30 
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Registrado: 28 Feb 2008 02:19
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princesaguaraní escribió:
Rafael de Sobre Monte,Núñez, Castillo,Angulo,Bullón,Ramírez de Arellano,tercer Marqués de Sobre MOnte, nació en el seno de una distinguida familia española,en Sevilla,el 27 de noviembre de 1745.
Sus padres, el marqués don Raimundo de Sobre Monte, militar y magistrado, caballero de la Orden de Carlos III y oidor de la audiencia de Sevilla, y doña María Ángela Núñez Angulo y Ramírez de Arellano.


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