Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: KAISERIN CAROLINE AUGUSTA
NotaPublicado: 05 May 2009 20:07 
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Os confieso que éste es uno de esos temas que me entusiasman desde su arranque. ¿La razón? Pues muy sencilla: gira en torno a una de esas mujeres que armó poco revuelo en vida y a la que resulta fácil olvidar una vez muerta. Pocos se acuerdan de una emperatriz que parece haber pasado de puntillas por la Historia, ciertamente. Y a mí me gusta acordarme de esta clase de personaje.

:roll:


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NotaPublicado: 05 May 2009 20:36 
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El nacimiento de Charlotte Augusta von Zweibrücken-Birkenfeld, acaecido el muy frío 8 de febrero de 1792 en la ciudad de Mannheim, situada dónde confluyen en gran Rhin con el Neckar, no suscitó particular interés. En esa época, el padre de la niña "sólo" era el conde palatino Maximilian Joseph de Zweibrücken; hasta que había estallado la revolución francesa, cuyas derivaciones mantendrían convulsionado el viejo continente durante décadas, el hombre se había "ganado la vida" ejerciendo de mayor-general en el ejército francés, concretamente en un afamado regimiento acantonado en Strasbourg. Al socaire de la revolución francesa, en 1789, Maximilian Joseph y su bonita esposa la landgravina Augusta Wilhelmina de Hesse-Darmstadt, se habían visto en apuros. Ni Maximilian Joseph podía seguir representando su papel de oficial de elevado rango en el regimiento francés de Strasbourg ni habría ocasión de que ambos retornasen nunca a Versailles, el palacio de ensueño que les gustaba visitar de vez en cuando porque Augusta Wilhelmina mantenía una cálida amistad con la infortunada Marie Antoinette.

En conclusión: en 1789, Maximilian Joseph y Augusta Wilhelmina tuvieron que tomar la ruta que conducía a la recoleta ciudad de Mannheim. Llevaban consigo a sus hijos: Ludwig, de casi tres años de edad, y Augusta Amalie, que aún no había cumplido su primer año de vida. En Mannheim, al poco de haberse establecido, Augusta Wilhelmina se puso de parto y surgió en escena otra niña: Amalie Marie. Y Amalie Marie contaba dieciséis meses cuando la familia se incrementó con nuestra protagonista: Charlotte Augusta.

Por supuesto, nuestra Charlotte Augusta era demasiado pequeñina en 1794. Ese año se estrenó con pocas ganas, pues Amalie Marie mostraba una naturaleza enfermiza que preocupaba a sus progenitores. Las preocupaciones se convirtieron pronto en una intensa aprensión, a medida que la niña avanzaba hacia su prematuro final: falleció el 24 de enero. En los meses siguientes, por añadidura, las tropas de la Francia republicana avanzaron rápidamente a través de territorio germánico, respondiendo así a la guerra declarada por una coalición de naciones que no veían con agrado lo que había ocurrido en el país galo desde 1789. Mannheim se encontró bajo sitio francés en diciembre. Aterrorizada, Augusta Wilhelmina, que estaba embarazada de dos meses, hubo de emprender la huída llevando colgados de sus faldas a Ludwig, Augusta Amalie y Charlotte Augusta.

Buscó refugio en Munich, dónde nacería el benjamín: Karl Theodor. El nombre escogido para el niño resultaba muy significativo, pues pretendía halagar al entonces Elector del Palatinado del Rhin y Baviera, Karl Theodor von Sulzbach, primo de Maximilian Joseph. De hecho, el Elector de Baviera Karl Theodor carecía de descendencia fruto de sus dos matrimonios legítimos, el primero con su parienta la princesa Elisabeth Augusta von Pfalz-Sulzbach y el segundo con la archiduquesa Marie Leopoldine de Austria-Este. Cierto que sí tenía muchos hijos de sus amantes, manifestando gran predilección por los que le había dado su innegable favorita, Maria Josefa Seyfert, proclamada condesa von Heydeck. Pero los hijos bastardos no pintaban nada en cuanto a la sucesión dinástica. Cuando Karl Theodor se muriese, le sucedería el duque Karl de Zweibrücken, quien venía siendo el hermano mayor de Maximilian Joseph. Y dado que Karl de Zweibrücken tampoco tenía hijos de su matrimonio de pura conveniencia con Maria Amalia de Sajonia, resultaba que el segundo en la línea de sucesión era...Maximilian Joseph, el marido de Augusta Wilhelmina.


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NotaPublicado: 05 May 2009 21:06 
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Para no aburrir a nadie...jajajaja.

Augusta Wilhelmina no pudo deleitarse con el curso de los acontecimientos. Poseía una salud delicada...siempre había sufrido obstrucciones en las vías respiratorias, los bronquios le daban la lata y los pulmones también se encontraban "débiles". Fallecería en Rohrbach am Neckar, cerca de Heidelberg, en marzo de 1796.

La pérdida fue muy sentida. Maximilian Joseph estaba devastado, porque había querido mucho a su esposa hessiana. Por añadidura, quedaba viudo a los cuarenta años con varios niños huérfanos de madre a su cargo. El hijo mayor, Ludwig, de once años, apenas sobrellevaba la profunda angustia que se había cernido sobre él al fallecer Augusta Wilhelmina. Augusta Amalie, de casi nueve años, también estaba abatida. Charlotte Augusta tenía solamente cuatro años, por lo que parecía asustada ante la atmósfera luctuosa que se respiraba en su entorno doméstico. Karl Theodor era el único que no había acusado recibo: su corta edad le mantenía en una feliz ignorancia.

Resultaba meridianamente claro que Maximilian Joseph necesitaba una nueva consorte. Tenía que haber alguna princesa dispuesta a ocuparse de su bienestar...y de la crianza de sus retoños huérfanos de madre. Eso le fue enseguida señalado por su amable y encantadora suegra, la landgravina Marie Luise Albertine de Hesse-Darmstadt, que había nacido siendo condesa von Leiningen-Dagsburg-Falkenburg. Marie Luise Albertine ya se ocupaba de educar a las huérfanas de la mayor de sus hijas, Friederike, que había estado casada con un príncipe de Mecklenburg-Strelitz. No era cosa de echarse también encima de los hombros la carga de educar a los huérfanos de la menor de sus hijas, Augusta Wilhelmina. Su casa se parecería a un gran internado, si seguía agregando nietos y nietas a quienes tutelar. En otro sentido, Maximilian Joseph carecía de puntos de apoyo. Su propia madre, Franziska von Sulzbach, llevaba años recluída en un convento en el que se la había ordenado ingresar después de haber cometido la osadía de embarazarse de un simple actor durante una de las prolongadas ausencias del marido. Había dos hermanas, claro, pero Marie Amalie, la mayor, vivía en la corte de Dresde en su condición de esposa de un rey de Sajonia. La menor, María Anna, casada con un pariente, el duque Wilhelm de Birkenfeld-Gelnhausen, se mostró compasiva hacia Maximilian Joseph. Ella podía velar por sus sobrinos...pero transitoriamente. Lo mejor, indicó, era que Maximilian Joseph proveyese una nueva mamá a los chicos.

Y Maximilian Joseph, asimilando la idea, se dirigió a la corte ducal de Baden. En Karlsruhe, había un príncipe heredero, Karl Ludwig, casado con la inteligente y muy culta Amalie de Hesse-Darmstadt. Maximilian Joseph contaba con que Amalie quisiese "echarle una mano". Por un lado, se daba la circunstancia de que el padre de Amalie, Ludwig IX de Hesse-Darmstadt, era un hermano del padre de la difunta Augusta Wilhelmina, Georg de Hesse-Darmstadt. Es decir: Amalie había sido una muy apreciada prima hermana de Augusta Wilhelmina. Pero, además, la madre de Amalie, Henriette Caroline von Pfalz-Zweibrücken, venía siendo hermana del padre de Maximilian Joseph, Friedrich Michael. Por tanto, a ojos de Amalie, Maximilian Joseph era un primo hermano por vía materna que acababa de enterrar a una prima hermana por vía paterna.

Amalie de Hesse-Darmstadt resultó la persona ideal. Unos años antes, había casado a la más bella de sus hijas, Louise, con el heredero de la Rusia Imperial, el gran duque Alexander Paulovich. Louise era, a esas alturas, la gran duquesa Elizaveta Alexeyevna. Pero a Amalie aún le quedaban varias hijas por casar. Una de ellas, Karoline, le pareció perfecta para Maximilian Joseph.

Karoline, guapa y con una excelente cabeza encima de los hombros, hubo de ceder a la presión materna. A los veinte años, en pleno apogeo de su belleza, cuando aún podía soñar con que el destino le pusiera en el camino un príncipe apuesto y encantador, se encontró dándole el "sí" a un cuarentón de aspecto poco agraciado. Sin embargo, Maximilian Joseph poseía rasgos de carácter envidiables: era un tipo esclarecido, ilustrado, de trato afable e incluso campechano. Estaba decidido a rodear a su atractiva Karoline de atenciones. No pensaba descuidarla, tampoco tenía intención de dejarla organizando la casa para irse él de picos pardos. Aspiraba a crear una armoniosa y placentera vida doméstica con Karoline.


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NotaPublicado: 05 May 2009 21:34 
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Aquí os presento a Karoline de Baden:

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La suya, que lo sepáis, no fue una tarea fácil. Mejor dicho: no tuvo ninguna dificultad para meterse en el bolsillo a Maximilian Joseph. Él había estado predispuesto, desde el mismo instante en que se le había sugerido la posibilidad de casarse con ella, a convertirse en un marido devoto y fiel. Pero los hijos de Maximilian Joseph, los huérfanos de Augusta Wilhelmina, eran personitas a tener muy en cuenta.

Karoline se encontró con la firme reticencia del mayor, Ludwig. Éste, a los doce años, apenas dispensó a su flamante madrastra una fría cortesía. Había adorado a su madre y seguía añorando a su madre, así que maldita la gracia que le hacía que su padre, tan pragmático, hubiese llevado a casa a una nueva esposa apenas UN AÑO después de la muete de Augusta Wilhelmina. Las dos hermanas menores de Ludwig, Augusta Amalie y Charlotte Augusta, estaban en un brete. Augusta Amalie, a sus casi diez años, también echaba mucho en falta a su madre; de forma natural, buscaba un refugio afectivo en su hermano Ludwig, quien se negaba a transigir con la presencia en sus vidas de Karoline. De carácter cariñoso y conciliador, Augusta Amalie acabaría encontrando muchas cualidades dignas de aprecio en Karoline. Pero hubo por medio un proceso lento de aclimatación mutua entre la madrastra y la hijastra.

Charlotte Augusta, lógicamente, dependía en el plano emocional de Ludwig y de Augusta Amalie. Pero, a sus cinco años, no conservaba una memoria clara de su madre, de quien guardaba memoria más bien gracias a las constantes evocaciones de sus hermanos mayores. Era una niñita tímida y sensible, que no podía dejar de reaccionar positivamente a las gentilezas de Karoline. Karl Theodor, de dos añitos, enseguida consideró a Karoline "una mamá". Para él, no existió en ningún momento un dilema.

El resultado de esto es que Karoline siempre mantendría una relación difícil con Ludwig y amable pero no demasiado estrecha con Augusta Amalie. En cambio, sería muy querida por Charlotte Augusta y Karl Theodor. Es todo un tributo a Karoline que Charlotte Augusta, en una etapa posterior de su vida, eligiese llamarse Caroline Augusta, aunando en su persona el nombre de su madrastra y de su madre biológica. Asimismo, ya adulto, el pequeño Karl Theodor se casaría y tendría descendencia: a su primera hija -muy significativo- la llamó Caroline en honor a su madrastra.

Mientras se las arreglaba con sus hijastros, Karoline se dispuso a tener sus propios retoños. No se quedó embarazada demasiado pronto después de su boda: hasta septiembre de 1799 no dió a luz a su primogénito, un varón que nació muerto para su enorme consternación. Fue un episodio muy duro para ella, que apenas unos meses antes, en febrero de 1799, se había regocijado porque la muerte de su cuñado Karl había hecho de su marido Maximilian Joseph el nuevo duque de Zweibrücken. Por así decirlo, a una cal seguía otra de arena.

Entre finales de 1800 y finales de 1801, Karoline tuvo dos nuevos partos que proporcionaron tres retoños. En octubre de 1800, dió a luz un niño bautizado con la habitual serie de nombres, pero a quien se denominaba, sencillamente, Maximilian o Maxi, en tributo al orgulloso papá. En noviembre de 1801, Karoline se regocijó por el nacimiento de dos niñas gemelas: Elisabeth Luise y Amalie Auguste. Las llamarían Elisa y Amalie.

La muerte prematura, en febrero de 1803, de Maximilian "Maxi", dejó a Karoline ciertamente muy deprimida. Hasta mediados de 1804, no volvió a embarazarse y durante esos meses aguardó en la esperanza de recibir otro niño que reemplazase al principito perdido. Sin embargo, para sorpresa general, llegó al mundo otro par de gemelas: Sophie y Maria Anna, a la que denominarían Marianna. Tres años después, habría una nueva hija: Ludovika. Y en 1810, la familia se cerró con la llegada de otra fémina: Maximiliane, apodada "Ni".

En conjunto, Karoline dió a luz seis veces. Un hijo varón nació muerto y el otro hijo varón murió a temprana edad. Pero de los cuatro partos restantes, obtuvo nada menos que SEIS hijas para añadir a la casa. Todo un alarde de fertilidad por su parte.


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NotaPublicado: 05 May 2009 21:51 
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En esos años que median entre 1797 -cuando se produjo la boda de Maximilian Joseph con Karoline- y 1810 -año del nacimiento de la benjamina de la pareja e indiscutible favorita del padre, Ni- ocurrieron muuuchas cosas.

Europa estaba inmersa en una época febril como pocas, con grandes agitaciones, con fuertes convulsiones. La revolución francesa había traído consigo una república en la que la época del Terror sirvió de caldo de cultivo para que, pronto, se hiciese evidente que un líder carismático, un genio de la estrategia militar capaz de hacerse buena propaganda, se erigiese a lo más alto. Llegó un militar corso, Napoleón Bonaparte. Primero, a través de un golpe de mano, se convirtió en el miembro predominante de un triunvirato de cónsules. Después, se transformó en primer cónsul. Más tarde, se le proclamaría cónsul vitalicio. Poco a poco, se labró el camino que le convertiría nada menos que en Emperador de los franceses. A esas alturas, al convertirse en Emperador de los franceses, ya era el amo de media Europa: la potente oleada expansionista que él mismo había dirigido al frente de ejércitos que parecían invencibles le habían hecho alterar por completo el mapa continental.

Maximilian Joseph era muy profrancés...y un ilustrado convencido. La revolución, en sí misma, no había sido de su agrado. Pero el vuelco que había experimentado la situación a partir de la instauración del consulado le devolvía la ilusión de golpe. Estaba fascinado por Napoleón Bonaparte, que surgía como una fuerza arrolladora. Maximilian, que tras suceder a su hermano en el rango de duque de Zweibrücken no había tardado en transformarse en Elector Palatino y Elector de Baviera tras el deceso del último de los Sulzbach, Karl Theodor, pensaba que merecía la pena convertirse en parte de la estela de un cometa como Napoleón Bonaparte. La alianza le reportaría, por ende, grandes ventajas.

Karoline no lo veía de la misma manera. Ella era una ferviente "royaliste". Las viejas dinastías estaban ahí por obra y gracia divina. Napoleón, con sus veleidades imperiales, no pasaba de ser, a sus ojos, un corso de orígenes quizá respetables según los estándares de aquella isla mediterránea pero no particularmente destacables en el contexto europeo. Se trataba de un advenedizo, dicho en plata, el tipo que se hacía con una corona que una revolución violenta había arrojado a un arroyo caudaloso de fango y sangre entremezclados. A Karoline no le agradaba Napoleón. Pero comprendía que su esposo, Maximilian Joseph, y el astuto consejero de éste, Max conde Montgelas, tenían buenas razones para preferir alinearse con Napoleón.


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NotaPublicado: 14 May 2009 23:46 
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:o Y????No sigues más???


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NotaPublicado: 15 May 2009 08:23 
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Claro que sí, Ali.
;)

Hoy, un poquito más tarde, retomaré esta historia...


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 Asunto: Re: KAISERIN CAROLINE AUGUSTA
NotaPublicado: 30 Nov 2010 03:31 
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Ja Ja Ja Ja Minnie hoy es 29 de noviembre!!!!
Bueno quise hacerte una broma eh? :tongue: no te vayas a enojar.Total yo misma estaba olvidada y tropecé con el tema de casualidad. :o
Y además nos tienes fascinados con Ana la reina de los mosqueteros =D> :-*

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Condesa de San Fernando


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 Asunto: Re: KAISERIN CAROLINE AUGUSTA
NotaPublicado: 11 Jun 2011 08:06 
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Registrado: 17 Feb 2008 20:47
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He encontrado una preciosa miniatura de Karoline de Baden, la madrastra de nuestra protagonista:

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Me encanta porque se la vé muy joven. Me la imagino como una muchacha en su mejor momento, soñando despierta con casarse con el duque de Enghien. Y, después, teniendo que ceder a la realidad de un matrimonio apropiado con Max, que era un hombre maduro, viudo con hijos de la difunta primera esposa. De lo que uno desea a lo que uno obtiene en la vida puede mediar un largo trecho, desde luego. Pero a veces las cosas salen bien, a pesar de todo.


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 Asunto: Re: KAISERIN CAROLINE AUGUSTA
NotaPublicado: 11 Jun 2011 08:21 
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Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 17364
Otra imagen que a mí me gusta muchísimo de Karoline de Baden:

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 Asunto: Re: KAISERIN CAROLINE AUGUSTA
NotaPublicado: 11 Jun 2011 08:27 
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Registrado: 17 Feb 2008 20:47
Mensajes: 17364
Karoline y su esposo Max en una visión absolutamente bucólica acompañados de sus numerosas hijas en común:

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 Asunto: Re: KAISERIN CAROLINE AUGUSTA
NotaPublicado: 18 May 2012 15:43 
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Registrado: 27 Jul 2011 20:18
Mensajes: 1264
Ubicación: Manzanares, Señorío de Ciudad Real
Un retrato poco conocido de la dulce Caroline.

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