Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: KAISERIN AUGUSTA VICTORIA "DONA"
NotaPublicado: 27 Mar 2009 22:54 
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Confieso que esta dama es un reto para mí...porque, aunque no pueda decirse que "la conozco" en profundidad, no me simpatiza especialmente. Pero admito que una emperatriz a la que Bismarck se permitió el lujo de motejar, con evidente desdén, como "la vaca de Holstein", se merece también un hueco en el foro. Quien sabe...quizá hasta llegue a "comprenderla" y por tanto a apreciarla siquiera una pizca.


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NotaPublicado: 27 Mar 2009 23:02 
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Fue una buena mujer, buena esposa y buena madre, pero había algo en ella que hacía que sus pares reales la rechazaran. Era un personaje simple, pero interesante. Muy bien Minnie por acordarte de ella... :o


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NotaPublicado: 27 Mar 2009 23:06 
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Te agrego que tuvo la desgracia de ser un satélite de su esposo, un ególatra insoportable y su escasa personalidad terminó por quedar opacada totalmente. A mí siempre me dio pena... :(


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NotaPublicado: 27 Mar 2009 23:23 
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Sucedió en el palacio de Dolzig, una bonita residencia situada en una ciudad que los alemanes llamaban Sommerfeld. Mucho tiempo después, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la misma ciudad recibiría un nombre en polaco: Lubsko. Se encuentra, hoy en día, en la provincia de Lubusz, al oeste de Polonia. Pero en 1858, que es el año que a nosotros nos interesa ahora, Lubsko era Sommerfeld, una ciudad de la Pomerania alemana que, para más señas, cruzaba la vía ferroviaria que unía Berlín, la capital del reino de Prusia, con Breslau, en la Baja Silesia.

En el palacio de Dolzig, el día 22 de octubre de 1858, una mujer dió a luz una niña. La mujer se llamaba Adelheid: había nacido con el título de princesa de Hohenlohe-Langenburg y se había casado con un duque de Schleswig-Holstein que respondía al nombre de Friedrich. Adelheid, a quien solían aplicar el cariñoso diminutivo de "Ada", tenía por madre a la princesa Feodora de Hohenlohe-Langenburg, en origen princesa de Leiningen. En el intrincado laberinto de la realeza europea, la significación de "Ada" provenía del hecho de que su madre Feodora fuese la muy querida medio hermana mayor de la reina Victoria I de Inglaterra. Victoria, la soberana británica, adoraba a Feodora, apodada "Fidi", con quien compartía la madre aunque las hubiese engendrado distinto padre.

A los dieciséis años, "Ada" había tenido un pretendiente de fuste: el recientemente proclamado emperador de los franceses, Napoleón III. Napoleón III había pretendido "bailarle el agua" a los ingleses pidiendo la mano de una de las sobrinas de la reina Victoria. Para el caso, ni Victoria ni su esposo Albert lo consideraron un halago, sino que se quedaron en estado semi-catatónico al enterarse de que uno de aquellos advenedizos Bonaparte que había pasado de ser presidente de una República a hacerse emperador de lo que se conocería como Segundo Imperio pretendía emparentar con ellos. Fidi, la hermana de Victoria, al darse cuenta del escaso agrado con que observaban la secuencia de acontecimientos los ingleses, decidió que su "Ada" no sería emperatriz de los franceses. A cambio, se organizó el enlace de la chica con un príncipe germano pero con una elevada dosis de sangre danesa: Friedrich de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Augustenburg.

No podía decirse que "Ada" hubiese hecho un matrimonio espectacular...ni mucho menos. El padre de Friedrich era el duque Christian de Augustenburg, cuya madre, a su vez, había sido la princesa Luisa Augusta de Dinamarca, oficialmente hija del rey loco Christian VII con Carolina Mathilde de Inglaterra, pero, en realidad, hija ilegítima de Carolina Mathilde con su amante Struendsee. En cuanto a la madre de Christian, se llamaba Louise Sophie, ostentando el título de condesa Danneskiold-Samsøe. Los Danneskiold-Samsøe estaban vinculados a la realeza...pero por el lado equivocado de la cama: descendían del rey Christian V de Dinamarca y de la amante de éste, Sofie Amalie Moth.

Así que Friedrich no tenía, desde luego, un linaje "de pura realeza". Había en su árbol genealógico una superabundancia de condesas danesas mezcladas con los retoños de una de las ramas de la gran casa de Oldenburg. En conjunto, sin embargo, podía ofrecer más pedigree del que poseía Napoleón III Bonaparte. Y, además, a la muerte de su padre, Friedrich había podido utilizar su condición de hijo del duque de Augustenburg para reivindicar ciertos derechos de soberanía sobre los ducados de Schleswig-Holstein, dos territorios que marcaron de forma indeleble la historia europea del siglo XIX.

En fín: Friedrich y "Ada" se habían casado en septiembre de 1856. En agosto de 1857 nacería su primogénito, Friedrich. Y en octubre de 1858, en el palacio de Dolzig, en Sommerfeld, "Ada" se puso de parto por segunda vez.

Nació una niña. Y la llamaron Augusta Viktoria Friederike Luise Feodora Jenny. Pronto, tendría su propio apelativo familiar. La denominarían, sencillamante, Dona.


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NotaPublicado: 28 Mar 2009 15:43 
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hernangotha escribió:
Fue una buena mujer, buena esposa y buena madre, pero había algo en ella que hacía que sus pares reales la rechazaran. Era un personaje simple, pero interesante. Muy bien Minnie por acordarte de ella... :o


Gracias, hernan ;)
Si te digo la verdad, siempre hay algo interesante en esos personajes que parecen destacar sólo por su simpleza. Y coincido contigo en que Dona me inspira cierta lástima, incluso aunque no me simpatice.


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NotaPublicado: 28 Mar 2009 15:59 
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Retomamos...

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La pequeña Dona.

Dona no sería la única niña de la casa durante demasiado tiempo. Cuando tenía quince meses de edad, se vió obsequiada con una hermana, la princesita Karoline Mathilde, a la cual enseguida aplicarían el diminituvo de Calma. Bien es cierto que, en los años siguientes, llegarían dos varones consecutivos: el príncipe Gerhard y el príncipe Ernst Gunther. En el caso de Gerhard, pasó como un soplo de brisa por la vida de sus hermanos mayores...Friedrich, Dona y Calma...ya que no llegó a cumplir los tres meses de edad. Ernst Gunther, en cambio, sobrevivió sin problemas a la infancia y adolescencia, etapas en las que se producía una elevada tasa de mortalidad.

En 1866, cuando Dona tenía ocho años y Calma casi siete, se produjo el natalicio de una tercera niña: Luise Sophie. A Luise Sophie pronto se le otorgó también un sobrenombre, bastante curioso: Jaja. Desde el nacimiento de Jaja, pasaron ocho años sin que se agregasen más miembros a la familia. En 1874, sin embargo, de forma sorprendente, Friedrich volvió a embarazar a Ada, que puso en el mundo a su séptimo vástago...otra fémina. La benjamina de la familia se llamaría Feodora Adelheid, en honor a la abuela materna y a la mamá, pero se la conocería como Feo.

Los lugares en los que se produjo el advenimiento de esa serie de hijos e hijas refleja en parte la trayectoria de la familia. Los primeros nacieron en el palacio de Dolzig. Calma, en cambio, llegó al mundo en Augustenburg. Jaja lo hizo en Kiel, a orillas del Báltico. Y la pequeña Feo lo haría en Schloss Primkenau, un castillo ubicado en Niederschlesien. Schloss Primkenau se convirtió en el hogar de los Schleswig-Holstein unos años antes de la aparición en escena de Feo. De hecho, se suele considerar Schloss Primkenau el principal escenario de la infancia, adolescencia y juventud de Dona.


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NotaPublicado: 28 Mar 2009 16:01 
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Una imagen...

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Dona con sus hermanos menores Calma, Ernst Günther y Jaja.


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NotaPublicado: 28 Mar 2009 16:17 
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Dona y Calma.

En todos los personajes, resulta necesario conocer su entorno familiar para entender su evolución. Pero en Dona, desde luego, resulta un elemento clave, pues explica en gran medida su carácter y su trayectoria a posteriori.

Dona creció con la clara conciencia de pertenecer a un escalafón inferior dentro del claramente jerarquizado mundo de la realeza europea. La genealogía era determinante, en ese sentido. Ella sabía que su abuelo paterno el duque Christian de Augustenburg era hijo del extinto duque Friedrich Christian II, principal representante de una de las ramas que habían surgido del gran tronco Oldenburg, y que la esposa de Friedrich Christian II, Luisa Augusta, había ostentado el rango de princesa de Dinamarca por mucho que las lenguas viperinas se empecinasen en motejarla "la petite Struendsee". Pero también sabía que su abuela materna era "tan sólo" la condesa Louise Sophie Danneskiold-Samsøe, cuyos progenitores habían sido el conde Konrad Christian Danneskiold-Samsøe y la insignificante Johanna Henrietta Valentine Kaas. Se trataba de hechos.

Había, claro, conexiones interesantes, sobre todo con Inglaterra. Dona podía escuchar a su madre, Ada, cuando ésta relataba que, siendo una niñita, había acudido con la abuela materna, Fidi, a la boda de la medio hermana de Fidi, la reina Victoria de Inglaterra, con un primo carnal tanto de Fidi como de la misma Victoria: Albert de Saxe-Coburg-Gotha. A mayores, una de las hijas de Victoria y Albert, Helena, a la cual se llamaba Lenchen, se comprometió, en diciembre de 1865, con el príncipe Christian de Schleswig-Holstein, hermano del príncipe Friedrich, el padre de Dona.

La enrevesada historia en torno al noviazgo y boda de Lenchen con Christian pone del relieve la significación que tuvo en la Europa de entonces la disputa acerca de los ducados de Schleswig-Holstein. Así que, aunque suponga meterse en un fregado, hay que señalar someramente en qué consistió ese conflicto de intereses que implicó a la realeza europea de la época...


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NotaPublicado: 28 Mar 2009 17:01 
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Este pequeño mapa de la península de Jutlandia, extraído de la Wikipedia, nos viene de perlas para plantear el asunto de la forma más simplicada posible...

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Fijaos en Holstein, que aparece coloreado en un tono amarillo tirando a mostaza. Por encima de Holstein, veréis Schleswig, aunque en ese mapa Schleswig figura repartido en dos áreas, Schleswig del Norte y Schleswig del Sur. Pero considerad Schleswig como una unidad, sumando las dos áreas mencionadas. Por encima de Schleswig, está el reino de Dinamarca. Por debajo de Holstein, el reino de Prusia.

Schleswig-Holstein estaban, por tradición, vinculados al rey de Dinamarca, cabeza de la línea principal de la casa de Oldenburg. Sin embargo, la posición geográfica hacía que Holstein se considerase un elemento de alto valor estratégico dentro de la Confederación Germánica. La mayoría de los habitantes de Holstein eran de origen germano, con el alemán en calidad de idioma materno. En el sur de Schleswig también existía una importante presencia de germanos. En el norte de Schleswig, casi todos eran daneses.

Prusia quería a Schleswig-Holstein, en especial a Holstein: se puede apreciar claramente la importancia de la zona si reparamos en cruza la región el canal de Kiel, que permite cruzar desde el Mar del Norte hacia el Mar Báltico. Esta ruta marítima, evidentemente, tenía gran relevancia para sostener el comercio desde la costa Atlántica y procedente del entorno del Rhin con la lejana Rusia. Así que no es de extrañar que los prusianos deseasen asegurarse el control de los ducados, que estaban en una posición bastante ambigua: Schleswig constituía un feudo directo del rey de Dinamarca, pero Holstein, un ducado que tenía por rey al rey de Dinamarca, formaba parte de la Confederación Germánica.

Resumido...ahí está el quid de la cuestión. En enero de 1848, se murió el rey Christian VIII de Dinamarca, a quien sucedió su único hijo, Frederick, bajo el nombre de Frederick VII. El nuevo soberano danés, Frederick VII, no tardó en manifestar su voluntad de incorporar rápidamente Schleswig, hasta entonces un ducado vinculado a su corona, al reino de Dinamarca. Frederick VII, desde luego, tenía un motivo esencial para actuar así: se trataba de un hombre maduro que, tras dos matrimonios concluídos en sendos divorcios con unas princesas de las que no había tenido hijos, estaba casado, morganáticamente, con una plebeya a la que había otorgado el título de cortesía de condesa. Por tanto, Frederick carecía de herederos directos. A su muerte, la corona de Dinamarca pasaría a un primo, el príncipe Christian de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, que recibía sus derechos al trono por vía femenina. Esto era aceptable en Dinamarca, pero no en Schleswig, que no admitía aquel "salto" desde la rama principal a una rama secundaria de la dinastía. Así que la solución, a ojos de Frederick, era dar un golpe inmediato, haciendo que Schleswig dejase de ser un ducado vinculado para transformarse en una provincia más del reino de Dinamarca.

Pero la decisión de Frederick VII despertó notable revuelo en los ducados. Los habitantes étnicamente alemanes eran minoría en el norte de Schleswig respecto a los habitantes étnicamente daneses, pero en el sur de Schleswig, estaban bastante equilibrados, casi un fifty/fifty. Aquellos habitantes de origen alemán "se encabronaron" con la decisión del rey-duque Frederick VII, porque se negaban de plano a transformarse en una provincia danesa; hubiese significado la ruptura de la tradicional peculiar relación con el otro ducado, Holstein, miembro de la Confederación. Se produjo un gran alzamiento en Schleswig, por supuesto con plena cooperación de los de Holstein, pero también visto con muy buenos ojos en Prusia. Sin embargo, esa vez, Dinamarca consiguió imponerse sobre la rebelión: las tropas danesas obtuvieron una victoria en la batalla de Bov, el 9 de abril, que incluso Prusia tuvo que admitir (ellos no habían osado enviar sus soldados en apoyo de los sublevados de Schleswig-Holstein para no atraerse la inquina de Inglaterra, que no quería debilitar a Dinamarca para fortalecer a Prusia, ni de Rusia, cuyo zar se consideraba parte interesada porque no era sólo un Romanov, sino también, desde Pedro III, el cabeza de la dinastía de Holstein-Gottorp...). Se firmó una convención, la convención de Malmö, que ratificó la posición danesa en Schleswig, dejando Holstein dentro de la Confederación. Esa convención originaría el Protocolo de Londres.

¿Esto tuvo algo que ver con nuestra Dona, que no nacería hasta diez años más tarde? Pues sí, tuvo muchooooo que ver. Con frecuencia, hechos que se han producido antes de que existiésemos marcan nuestro futuro; aquí tenemos un perfecto ejemplo de ello...

Vamos a ver: los duques de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Augustenburg representaban una línea menor de la dinastía Oldenburg que regía en Dinamarca. Los Augustenburg se habían estado quietecitos mientras la línea sucesoria danesa se había mantenido, pero no estaban dispuestos a aguantarse con el hecho de que a la muerte de Frederick VII pasasen por delante de ellos, tanto en el reino como en los ducados, otros primos que conformaban otra rama secundaria de los Oldenburg: los Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg. Así que los Augustenburg, étnicamente muy daneses, habían adoptado una postura pangermánica al producirse el levantamiento de Schleswig-Holstein. Había un motivo de peso: tenían la ilusión de que, si triunfaba el levantamiento, ellos mismos podrían convertirse en duques soberanos de Schleswig-Holstein en tanto que sus primos Glücksburg heredaban en Dinamarca la corona para cuando muriese Frederick VIII.

Concretando: el duque de Augustenburg que pretendía los ducados de Schleswig-Holstein, durante el levantamiento de 1848, había sido Christian. Sus pretensiones pasarían a su hijo Friedrich, el futuro padre de Dona. Y eran compartidas, obviamente, por el resto del clan, incluyendo al hermano de Friedrich, Christian, que se acabaría casando con Lenchen de Inglaterra...


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NotaPublicado: 28 Mar 2009 18:42 
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Y...no, que nadie piense -en un alarde de optimismo- que la disputa por los ducados remató ahí. La Convención de Malmö y el Protocolo de Londres no pusieron punto final al conflicto. Sólo representaron unos puntos suspensivos, durante un breve lapso de tiempo. Porque los daneses que tanto júbilo mostraban en las calles de Coppenhague gracias a la victoria en la Primera Guerra de Schleswig no íban a ser, con el tiempo, rivales para Prusia, Austria y el resto de los estados germánicos, empecinados en introducir a los ducados de lleno en su Confederación. Dinamarca era un país pequeño. El apoyo de Rusia e Inglaterra habían resultado tan providenciales como el éxito de sus tropas en Bov. Pero los apoyos de algunas grandes potencias puede "diluírse" en el tiempo.

El tema Schleswig-Holstein se embrolló durante años y años, hasta que en 1866 el reino de Prusia lograría anexionarse ambos ducados. Serían, a partir de entonces, una provincia de Prusia, la provincia de Schleswig-Holstein. Pero hasta ese remate de 1866 hubo mucha tela que cortar.

Cuando Dona nació, en 1858, su padre, Friedrich, aún tenía sus esperanzas. Pensaba que, con suerte, podría llegar el día en que los Augustenburg se hiciesen con el título de duques soberanos de Schleswig-Holstein. Y tenía sus apoyos. En Inglaterra, la reina Victoria y su Albert no veían con malos ojos, ni mucho menos, esa opción. A fín de cuentas, el bueno de Friedrich era el marido de la querida Ada. En la corte de Prusia, Vicky, la hija mayor de Victoria y Albert, casada con el príncipe Friedrich "Fritz", siempre manifestó, conjuntamente con su marido, una gran simpatía hacia Friedrich. Friedrich de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Augustenburg era uno de los amigos predilectos de Friedrich y Vicky, que mantenía una relación muy cálida tanto con la tía Fidi como con la prima hermana Ada. Así que, si de Fritz y Vicky hubiese dependido, Prusia también habría aceptado a Friedrich de Augustenburg en calidad de duque soberano de unos eventuales ducados Schleswig-Holstein "emancipados" con respecto a Dinamarca. Pero ni Fritz ni Vicky pintaban mucho en la corte de Berlín, porque las directrices de Estado las marcaba el canciller de hierro, Otto von Bismarck. Bismarck era quien verdaderamente trataba de llevar los acontecimientos en una determinada dirección, la que, a su parecer, acabaría haciendo de Prusia la potencia hegemónica en Centroeuropa a cuenta del vetusto imperio de Austria. Los planes de Bismarck eran ambiciosos, muy ambiciosos. Nunca se movería ni un ápice en sus posturas, porque tenía la firme convicción de que sólo él lograría darle a Prusia una pujanza extraordinaria en el concierto de naciones de Europa.

Un punto álgido del conflicto se produjo en 1864. El rey de Dinamarca Frederick VIII se había muerto en noviembre de 1863. Conforme a lo previsto, le sucedió en el trono danés su primo Christian de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, casado con otra prima, Louise Wilhelmine. En cierto modo, la boda de Christian con Louise, un enlace que se había contraído por amor, había resultado, también, muy ventajoso desde una perspectiva dinástica, ya que los eventuales derechos de ella subrayaban, de paso, los derechos de él. Pues bien: de nuevo rebrotó en Schleswig la ya antigua controversia, porque el salto de la línea principal de los Oldenburg a la línea Glücksburg se había producido cuando el ducado se adhería a una completa Ley Sálica (en Dinamarca habían optado por una Ley Semi-Sálica, pero en Schleswig se negaban a abandonar ahora su Ley Sálica). Christian y su Louise estaban atribuladísimos: por su gusto, se hubiesen evitado una guerra; pero los daneses habían insistido, con motivo de la ascensión de la pareja, en que Schleswig formaba parte inalienable del reino de Dinamarca se pusiesen como se pusiesen los habitantes del ducado.

En teoría, Christian y Louise contaban con mejores bazas, en el contexto de las relaciones internacionales, de las que había tenido en 1848 Frederick VIII. La mayor de las hijas de Christian y Louise, la hermosa Alix, estaba casada nada menos que con Bertie, príncipe de Gales, hijo varón de mayor edad de la reina Victoria. Y otra hija de Christian y Louise, Dagmar, estaba a punto de prometerse con el heredero de los zares rusos, el zarevitch Nicholas "Nixa". Por tanto, si antaño Rusia e Inglaterra habían apoyado a Dinamarca, ahora se hubiera podido suponer que sucedería lo mismo. Incluso se podía esperar un apoyo más resuelto del que habían ofrecido anteriormente.

Pero las cosas no salieron así. Cuando la Confederación Germánica decidió plantar cara a Dinamarca por los ducados de Schleswig-Holstein, lo hizo tras haberse coaligado para tal fín Prusia y Austria. Bismarck había maniobrado con una formidable astucia, consiguiendo que el emperador de Austria -Franz Joseph- estuviese de acuerdo en que les convenía formar un gran ejército para adentrarse en la península de Jutlandia aprovechando el clima hostil hacia Christian IX de Dinamrca en los territorios. Aquello eran palabras mayores, claro. A esas alturas, dos de las hijas de Victoria estaban casadas con príncipes alemanes. Vicky, ya lo sabemos, era la mujer de Fritz de Prusia. Y Alice era la mujer de Louis de Hesse-Darmstadt.

En Inglaterra, la reina se mostraba más o menos favorable a la Confederación Germánica. El gobierno recordaba el Protocolo de Londres, pero pensaba que era mejor no intervenir en el conflicto abierto. La opinión pública, en cambio, estaba enteramente volcada hacia Dinamarca: inspiraba mucha simpatía el pequeño reino del cual procedía la adorable princesa Alix. Alix, rotundamente apoyada por Bertie, quería que Inglaterra acudiese en auxilio de Dinamarca. Si hubiese estado en manos de los ingleses comúnes y corrientes la decisión, la historia hubiese dado un giro. Pero no estaba en manos de los ingleses comúnes y corrientes, que sólo tenían la opción de tributar su afecto día a día a Alix. La hermana de Alix, Dagmar, intentó lograr que Rusia se implicase en defensa de Dinamarca apelando en una carta conmovedora a sus futuros suegros. Pero Rusia tampoco podía mandar un ejército que respaldase a las tropas danesas, incapaces de frenar el triunfar avance de los prusianos y austríacos a través de Jutlandia. La situación de Dinamarca llegó a ser terriblemente apurada. No hubo alternativa, excepto firmar una paz que los daneses consideraron humillante. Los vencedores, Prusia y Austria, se distribuyeron la administración de los ducados que dejaban de estar al cabo de los siglos vinculados a la corona danesa. Prusia se quedó con Schleswig. Austria se quedó con Holstein.

Dona tenía seis años cuando se produjo esa Guerra de los Ducados. Una edad temprana, en la que probablemente percibió que se trataba de un verano marcado por una contienda pero no podía aún entender en qué medida se relacionaba con ellos aquella situación. Luego, en 1866, cuando contaba ocho años, de nuevo hubo una guerra. Esta vez, los que habían luchado juntos estaban frente a frente: Prusia quería los dos ducados para sí, de modo que provocó a Austria hasta que se rompieron hostilidades. Teóricamente, Austria contaba con fuerzas militares superiores. En la práctica, Prusia le dió ciento y raya. Ganó Prusia...y los ducados pasaron a ser la provincia prusiana de Schleswig-Holstein.


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NotaPublicado: 28 Mar 2009 18:54 
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Justo después de que Dinamarca perdiese los ducados de Schleswig-Holstein ante el embate de los aliados, Prusia y Austria, la reina Victoria, que estaba buscando un marido para su hija Helena, Lenchen, centró sus expectativas en uno altamente recomendado por Vicky. Se trataba de Christian de Schleswig-Holstein, hermano menor de Friedrich. Christian carecía de tierras o fortuna, por lo que, previsiblemente, estaría encantado de irse a vivir a Inglaterra con Lenchen. Eso era exactamente lo que deseaba Victoria: en su viudedad, deseaba mantener cerca a las tres hijas menores -Lenchen, Louise y Beatrice-. Así que el hecho de que Lenchen se casase con un Christian dispuesto a abandonar territorio alemán para naturalizarse inglés decantaba la balanza a favor del pretendiente, quince años mayor que la princesa y no demasiado atractivo.

Lenchen tenía tantas ganas de ser esposa y madre que se había predispuesto a enamorarse del primero a quien se le señalase. De modo que enseguida se mostró dichosa por el cortejo de Christian. Cierto que él no tenía el aspecto de un príncipe de cuento, pero era un tipo íntegro y bondadoso.

En la familia real inglesa, aquello causó un trauma. Alix, una Glücksburg, detestaba a los Augustenburg. Los Augustenburg se habían alineado con Prusia en la contienda por los ducados, por lo que, a sus ojos, eran en parte responsables de la penosa derrota de Dinamarca. Ni Alix ni su hermana Dagmar olvidaron nunca que Prusia había asolado la península de Jutlandia en aquel espantoso verano de 1864. Prusia era el enemigo. Los Augustenburg íban en el paquete (las dos hermanas sólo hacían excepción con una Augustenburg, Carolina Amalia, que, casualmente, era la viuda del rey Christian VIII de Dinamarca). Bertie hacía frente común con su esposa Alix. Encontraba vergonzoso que su madre quisiese casar a Lenchen con Christian de Augustenburg, cuando él y su mujer habían propuesto antes que Lenchen se casase con Frederick, hermano mayor de la princesa de Gales y heredero del trono de Dinamarca.

No obstante, Lenchen y Christian se casaron, se establecieron en suelo inglés y tuvieron un dichoso matrimonio. Esa boda hizo muy felices a Friedrich y a Ada. Ada estaba entusiasmada con el enlace de su cuñado Christian con su prima hermana Lenchen. Por su parte, los retoños de Friedrich y Ada se convertían en sobrinos de Lenchen.

La conexión británica se subrayaba.


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NotaPublicado: 28 Mar 2009 18:55 
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Aquí tenemos a una joven Dona...

Imagen

Aparece en el centro de la foto. A la derecha de la imagen, su hermana Calma. A la izquierda de la imagen, su hermana Jaja.

Y esta...

Imagen

...muestra a Dona, a la izquierda de la foto, con Calma, a la derecha.


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