Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: JEHANNE LA PUCELLE (Juana de Arco)
NotaPublicado: 26 Abr 2015 13:35 
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Ayyyyy...antes de nada pido perdón, mil perdones, por la osadía. El personaje me atrae, y siento auténtica adoración por su madre, como enseguida detectaréis. Pero no es mi época, estoy un poco perdida en ese tiempo y en ese lugar. Lo intento...¿eh?...intento situarme e ir avanzando con tiento pero sin miedo. Sin embargo, me cuesta.

De todas formas...yo lo intento. Sois gente tolerante y comprensiva...¿a que sí? Y quienes podáis ayudar, aunque sólo sea por haber visto las películas protagonizadas por Ingrid Bergman o por Milla Jovovich, no sólo podéis intervenir, sino que sois calurosamente invitados a participar activamente, a complementarme, corregirme, enmendarme la plana o ponerme en mi sitio, jajajajaja.

Es un tema para Jehanne la Pucelle, que es como ella deseaba ser llamada en su tiempo: Juana la Doncella.

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 Asunto: Re: JEHANNE LA PUCELLE (Juana de Arco)
NotaPublicado: 26 Abr 2015 13:40 
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Isabelle Rommée, estatua en su honor erigida en Domrémy.



En la mañana del 7 de Noviembre de 1455, en el primer año de pontificado de Calixto III, la catedral de Notre Dame en Paris fue escenario de un episodio intensamente conmovedor. Jean, arzobispo de Reims, conjuntamente con Guillaume obispo de París y con el legado pontificio a la vez que inquisidor de la fé Jean Bréhal, se disponían a escuchar a una mujer de ochenta años, que había llegado escoltada por los dos hijos que le quedaban en el mundo y otros allegados.

La anciana, iletrada pero profunda y apasionadamente religiosa, íba a expresar ante aquellos dignatarios de la Iglesia cómo le había afligido que una de sus vástagos, muchacha de extrema piedad, hubiese acabado sus días muriendo en la hoguera, fuertemente sujeta a una estaca sobre la cual se había colgado el letrero proclamando que se trataba de una “hereje, reincidente, apóstata, idólatra”. La cruel ejecución de la muchacha se había producido en Rouen el 30 de mayo de 1431 y se decía que el padre había muerto con el corazón destrozado tras enterarse de lo sucedido. Desde entonces, habían transcurrido veinticuatro años, más de dos décadas en las que la anciana había padecido evocando el tormento de su criatura, pero, sobre todo, sintiendo la carga psicológica de que se la hubiese declarado previamente “hereje, reincidente, apóstata, idólatra”. La anciana no quería morirse sin haber conseguido rehabilitar el nombre de la muchacha.

Cuando la anciana habló, lo hizo desde la humildad pero también desde la más genuína vehemencia: ella había engendrado, dentro del legítimo matrimonio, una hija que había recibido los sacramentos del bautismo y la confirmación, educada en el respeto a Dios y a las tradiciones de la Iglesia; ella había guiado a través de la infancia a esa hija que cumplía los preceptos y mostraba no sólo devoción, sino también una notable compasión por sus semejantes, en particular por quienes más compasión requerían; ella había visto cómo a esa hija “bien qu'elle n'eût pensé ni entrepris rien de contraire à la foi” había caído en manos de unos adversarios que la habían privado de la libertad y de cualquier legítima defensa mientras la sometían a un proceso cargado de violencia. Aunque la moza había sorprendido con el tino de sus respuestas, repletas de una sutileza teológica que parecía imposible en una campesina sin educación formal alguna, sus enemigos habían persistido en lanzarle a la cara las peores acusaciones y la habían tratado con dureza, llevándola finalmente a una muerte atroz. Para la anciana, tener que poner en sus palabras ese episodio final en el que la muchacha habia sido conducida a la hoguera ante la mirada de unos mil soldados británicos y diez mil habitantes de la ciudad de Rouen, resultó un gran suplicio. De hecho, tras completar su petición con voz ya rota, cayó desmayada al suelo y necesitó la ayuda de las buenas gentes que la acompañaban para volver a levantarse. El desmayo no la privo de volver a insistir en su petición. Deseaba un nuevo proceso que revirtiese aquél mediante el cual se había condenado a su hija. Sus oyentes aceptaron su demanda (ciertamente, en aquella época “convenía” en términos políticos revisar la condena y ejecución en la hoguera de Jehanne la Pucelle). Así, se iniciaba una cuidadosa revisión de lo acontecido veinticuatro años atrás mediante una gran encuesta: el interrogatorio sistemático de alrededor de 115 personas que habían conocido a la difunta, algunas de las cuales fueron entrevistadas en varias ocasiones para poner a prueba la fiabilidad de sus declaraciones iniciales.

Jehanne la Pucelle fue rehabilitada en Rouen, el escenario de su propio suplicio, en julio de 1456. El proceso que la había llevado a la muerte fue calificado como “corrupto, calumnioso, fraudulento y malicioso”, lo cual significaba que la muchacha había sido una inocente víctima de la maldad ajena. Para la anciana, supuso un considerable alivio. Pudo mantenerse a sí misma en un apacible retiro, hasta que murió, en noviembre de 1458, dos años después de haberse presentado en Notre Dame de París para alzar su voz en defensa de su hija.


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 Asunto: Re: JEHANNE LA PUCELLE (Juana de Arco)
NotaPublicado: 26 Abr 2015 13:44 
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Inciso: si hay dos discursos históricos que siempre me ponen los pelos de punta, son el de Balian de Ibelin a la caída de Jerusalén en manos sarracenas y el de Isabelle de Rommée al reivindicar a su hija Jehanne. Me afectan invariablemente, los lea cuando los lea.

Y sigo...

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Mapa del valle del Meuse, en Lorena.


Esa anciana, que había sorprendido a propios y extraños con su entereza y la fuerza de una voluntad capaz de imponerse a las fatigas acumuladas en una prolongada existencia, no había nacido, en principio, para “destacarse entre los demás” en este mundo. Nadie hubiera podido figurarse que le esperaba un destino singular cuando, allá por el año 1375 o 1377 (los historiadores se mueven en ese arco temporal a falta de una fecha concreta), surgió a la vida en la localidad de Vouthon, en el valle del Meuse, en Lorena. Se ignora el nombre de su madre, precisamente, aunque se conoce el de su padre: Jean. Con respecto a sus hermanos, existen diferentes versiones. Generalmente se le atribuye al menos una hermana, Aveline. En otras ocasiones, se sugiere que podría haber tenido dos hermanas: Aveline y Jeanne. Adicionalmente, se especula con el vínculo de sangre que pudiera existir con un tal Henri de Vouthon, que en su edad adulta llegó a ser cura párroco en la más destacada localidad de Sermaize.

Ella misma se llamó Isabelle, Ysabelette o Ysabeau, según se prefiera. Considerando el medio en el que creció…el valle del Meuse…parece claro que tanto en su natal Vouthon como en Domrémy se la conocía simplemente como Zabillet. Al llegar de Vouthon a Domrémy, recien casada, se la llamó Zabillet Devouton o de Vouthonm, pero también Zabillet Rommée. Ese sobrenombre aplicado, Rommée, ha sido objeto de muchas especulaciones. Había una tradición de asociar el sombrenombre Romé o Rommée a las personas que habían efectuado peregrinaje a la lejana Roma, la Ciudad Santa. Pero es harto probable que el Rommée de Zabillet fuese compartido con su hermana Aveline y derivase del hecho de que tal vez la madre de ellas procediese de un lugar cercano, en la misma región, denominado Romé.

El caso es que tenemos a una muchacha de Vouthon, Zabillet de Rommée, que contrajo matrimonio con otro paisano lorenés, natural de la localidad de Ceffonds, llamado Jacques o Jacquot. El “apellido” de Jacques o Jacquot, que siguiendo la costumbre de la zona habría recibido de su madre, se ha escrito de diferentes maneras en su tiempo: Darc, Dars, Tart o Day son solamente algunas de ellas.

Así que ahí tenemos una pareja de loreneses sencillos, gentes de campo, llamados por todos los suyos Jacquot y Zabillet. Presumiblemente se conocen, se enamoran y se casan, estableciéndose no en el Vouthon natal de ella ni en el Ceffonds natal de él, sino en otro lugar próximo a los dos mencionados: Domrémy. Tienen una casa sencilla, que no se distingue del resto de casas del pueblo, y veinte hectáreas de tierra. Es suficiente para establecer una vida en común, en esa relativa comodidad que proporciona no ser ni pobre ni rico. A través del trabajo honrado, se mantenían y consolidaban una buena reputación. En los años siguientes, la familia fue ampliándose con la llegada de hijos; generalmente, se establece que, en orden de mayor a menor, serían: Jacques (llamado Jacquemin para diferenciarle del padre), Pierre (a quien denominaban Pierrelot), Catherine, Jeanne y Jean, generalmente mencionado como Petit-Jean.

Cabe señalar que esos son los hijos que conocemos…porque son los que alcanzaron edad adulta. Considerando la época de la que estamos hablando, es probable que la historia obstétrica de Zabillet incluyese más concepciones, con algún mal parto o la pérdida de algún hijo o hija en temprana edad. Pero eso es moverse dentro del ámbito de las especulaciones en base a la ley de probabilidades. Los hijos que conocemos son los mencionados…y los conocemos gracias al destino singular de Jeanne o Jehanne, a la que sin duda denominaban Jeannette.


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 Asunto: Re: JEHANNE LA PUCELLE (Juana de Arco)
NotaPublicado: 26 Abr 2015 14:15 
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Estatua de Zabillet Rommée con su hija Jehanne, erigida en Vouthon, pueblo natal de Isabelle.


Jehanne, nuestra Jehannette o Jeannette, nació en Domrémy, el lugar en el que se habían instalado unos años antes sus padres, posiblemente el día 6 de enero (Epifanía del Señor) del año 1412. Con total seguridad, su natalicio se produjo en la casa familiar dónde ya había parido su madre a los hermanos mayores:

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Imágenes de la casa natal de Jehanne, actualmente un museo.



La niña fue bautizada en la Iglesia de Domrémy por el cura del lugar, Jean Minet, que pasaría a formar parte siquiera en forma de nota a pié de página en docenas de libros escritos en siglos posteriores precisamente gracias a ese hecho. No está claro quienes fueron sus padrinos. Cuando se llevó a efecto el proceso para rehabilitarla y se encuestó a más de cien personas que la habían conocido, una de las entrevistadas fue una vecina de Domrémy llamada Beatrice Félicité d´Estellin. Beatrice d´Estellin declaró que los padrinos de la pequeña habían sido Jean Morel (vecino de la cercana aldea de Greux), Jean le Langart y Jean Rainguesson...o sea, tres Juanes. Asimismo, según Beatrice, ella misma había sido una de las madrinas, conjuntamente con Jeannette, viuda de Thiesselin le Clerc y otra eannette Rosé o le Royer, ésta casada con un tal Thévenin le Royer. Esto implica que había dos Juanas entre las madrinas, siendo tres Juanes los padrinos, así que, seguramente, Beatrice ni siquiera intentó que la pequeña recibiese otro nombre de pila aparte del que recibió: Jeanne o Jehanne.

Tantos "padrinos" y "madrinas" posiblemente tenían una explicación de orden práctico: se trataba de una forma de reforzar vínculos entre los miembros de la comunidad, en una época en que la solidaridad entre individuos resultaba esencial para asegurar cierto grado mínimo de cohesión social. Y esa cohesión social mejoraba sustancialmente las perspectivas de cualquier comunidad. Sobre todo cuando pintaban mal las cosas, y en el país, por entonces, como luego veremos, las cosas pintaban verdaderamente mal.

Para saber cómo era la pequeña Jehanne, tenemos que buscar y rebuscar en las actas que contienen las declaraciones de los coetáneos entrevistados a raíz del proceso que revisó su caso de principio a fín. Entre los entrevistados figuraron los amigos compañeros de juegos de la niña Jehannette en Domrémy: Hauviette (seguramente diminutivo de Henriette), Mengette y Michel. Todos ellos coincidieron en señalar que Jehanne era una niña absolutamente igual que el resto de las niñas del pueblo, con la pecularidad de mostrarse más afecta a la práctica religiosa que sus compañeros. De por sí, el conocer las principales oraciones y cumplir los preceptos de la Iglesia eran algo que se daba por descontado en lo que les concernía e ellos, pero, a mayores, Jehannette o Jeannette parecía "sentir" un mayor grado de devoción, en especial hacia la Virgen María. La pequeña Jehannett o Jeannette vivía como los demás de lunes a viernes: o bien se dedicaba a hilar junto a su madre Zabillet y su hermana mayor Catherine, o bien colaboraba con su padre Jacquot en las tareas campestres ocupándose por ejemplo de llevar a pastar los rebaños. Pero los sábados, Jehanne, junto a Catherine, solía dirigirse a la pequeña pero encantadora ermita de Nuestra Señora de Bermont, que se elevaba sobre una colina a pocas millas de Domrémy, porque a las hermanas les gustaba encender velas para la Virgen. Adicionalmente, Perrin Drappier, sacristán de la iglesia de Domrémy en la que ejercía de cura Jean Minet, recordaba que Jehannette, todavía una cría, le sobornaba ofreciéndole "galettes" (dulces de la zona) o le regañaba para que tocase las campanas llamando a oración o señalando las misas cuando correspondía. Jehanne parecía haber "heredado" la religiosidad auténtica de Zabillet, que íba más allá de "cumplir" con los rituales.


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 Asunto: Re: JEHANNE LA PUCELLE (Juana de Arco)
NotaPublicado: 26 Abr 2015 14:41 
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Casa natal de Jehanne. Habitación que compartía con su hermana mayor, Catherine.


El padre de nuestra Jehannette se había ganado, con su conducta honesta y conseguiente buena reputación, cierto grado de liderazgo social. Se le había concedido la categoría de "doyen", lo que le situaba justo por debajo del alcalde de Domrémy. Suya era la facultad de recaudar impuestos y de supervisar que se usaban correctamente, en todas las transacciones comerciales, los pesos y medidas en vigor. En 1423, cuando nuestra protagonista contaba once años, Jacquot Darc fue designado para acompañar junto a otros siete personajes locales a los alcaldes de Domrémy y la cercana Greux en una visita al señor de Commercy, a quien entregaron un tributo a cambio de garantizarse protección de hombres armados. Cuatro años después, en 1427, Jacques o Jacquot Darc fue elegido para representar a los habitantes de Domrémy en una audiencia con Robert de Baudricourt, capitán de la guarnición francesa acantonada en Vaucoleurs. Todo esto implica que Jacquot Darc no era un "cualquiera". Pero, desde luego, nunca hubiera pasado a formar parte de los libros de Historia por ejercer escrupulosamente su papel de portavoz de la sencilla comunidad campesina que venía a ser Domrémy en Lorena.

La Guerra de los Cien Años era la realidad que marcaba a sangre y fuego las vidas de aquellos loreneses. Si uno quiere poner las cosas en su adecuada perspectiva, desde recordar que el 1415, cuando Jehannette contaba apenas tres años, se había librado en la alta Normandía la celebérrima batalla de Agincourt. Para los ingleses, fue una hazaña memorable del rey Hal, Henry V, en el día de San Crispín. Para los franceses, fue una terrible derrota, con pérdidas en la práctica insoportables y una "eterna vergüenza" en palabras de Shakespeare. Pero lo acaecido en Agincourt llegaría tarde, y como un leve eco, a lugares como Domrémy en el valle del Meuse, de Lorena. A decir verdad, Domrémy quedaba fuera del mapa de la guerra. No se produjo en aquella sencilla aldea ningún incidente hasta el año 1425, un año en el que Jehannette contaba ya trece años. En 1425, un tal Henri de Orly, señor del castillo de Doulevant, situado a poco más de ochenta kilómetros de Domrémy, atacó con sus hombres la población. Para ser honestos, se trató de un vulgar saqueo: entraron en el pueblo aprovechando el terror que infundía una grey de hombres armados en los sencillos campesinos, registraron las casas para llevarse todo lo que consideraron de valor y no se olvidaron de requisar las cabezas de ganado que encontraron.

Los habitantes de Domrémy mantenían un vínculo de vasallaje con los señores de Bourlemont, así que, de manera natural, acudieron a relatar los hechos a la dama de Bourlemont confiando en que ella se encargaría de resolver el tema. La dama de Bourlemont decidió buscar apoyo en uno de sus poderosos parientes, Antoine d Vaudemont. Vaudemont fue quien dirigió una acción bélica de revancha sobre Doulevant, castigando a Orly y apoderándose de las reses robadas para devolverlas a los vecimos de Domrémy. Si analizamos los fechos fríamente, aquello poco o nada tenía que ver con la Guerra de los Cien Años. Orly era un aprovechado, que íba por libre para apoderarse de bienes ajenos en una época en la que a aguas revueltas ganancia de pescadores. Pero lo curioso es que Antoine de Vaudemont, el salvador de los habitantes de Domrémy, era, de corazón, un destacado partidario del bando anglo-borgoñón. Él tiraba por los ingleses y tiraba por los borgoñones, por quien no tiraba era por la restauración apoteósica de los Valois en la figura desvaída de Charles VII, el Dauphin, hijo del rey loco Charles VI y de la más que controvertida Ysabeau de Baviera.


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 Asunto: Re: JEHANNE LA PUCELLE (Juana de Arco)
NotaPublicado: 26 Abr 2015 15:05 
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Minnie, ¿he entendido bien, en la Lorena medieval las mujeres transmitían el apellido?

Yo pensaba que la familia de Jehanne era humildísima y pobre como las ratas, pero veo que de eso nada, no serían ni ricos ni pobres, pero con un fincorro del tamaño del Campo del Moro supongo que estaban más cerca de lo primero que de lo segundo.

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"Buscad la Belleza, es la única protesta que
merece la pena en este asqueroso mundo"
(R. Trecet)


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 Asunto: Re: JEHANNE LA PUCELLE (Juana de Arco)
NotaPublicado: 26 Abr 2015 17:48 
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Minnie, será sin duda un placer seguir tu exposición. Aunque he de confesar, que el personaje nunca ha sido santo de mi devoción. Es más, tengo una instintiva simpatía por el duque de Bedford y claro, no oso discutir a Voltaire, para quien no era mas que una ¨malheureuse idiote¨. Estaré encantada de saber tu visión del personaje.

Vandal, la familia era lo que en Castilla se llamaba ¨campesinos acomodados¨.


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 Asunto: Re: JEHANNE LA PUCELLE (Juana de Arco)
NotaPublicado: 26 Abr 2015 18:00 
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Vandal escribió:
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Minnie, ¿he entendido bien, en la Lorena medieval las mujeres transmitían el apellido?

Yo pensaba que la familia de Jehanne era humildísima y pobre como las ratas, pero veo que de eso nada, no serían ni ricos ni pobres, pero con un fincorro del tamaño del Campo del Moro supongo que estaban más cerca de lo primero que de lo segundo.


El sobrenombre adquirido por la madre, funcionaba como una especie de "apellido" para sus hijos. Sin embargo, luego se adquiría en vida un sobrenombre propio que era el que se transmitía a la siguiente generación.

Me explico fatal, jajajaja. A ver si lo hago bien con un ejemplo: Isabelle o Zabillet se ganó el sobrenombre de Rommée. Su hija Jehanne, en origen, sería conocida como Jehanne Rommée, pero después se dió a sí misma y le dieron los demás el nombre de Jehanne La Pucelle: su propio sobrenombre sustituyó al heredado de su madre, según la tradición lorenesa. Aunque algunos la llamaban Jehanne Darc, no era así como la conocían los suyos, en su región lorenesa. Cuando Jehanne fue capturada, en su primer interrogatorio, al preguntársele su identidad, precisó que era "Jehanne La Pucelle, aunque algunos la llamaban Jehanne Darc y otros muchos Jehanne Rommée". No fue el caso, pero si ella hubiese tenido una criatura, ésta hubiese ostentado a guisa de apellido La Pucelle hasta ganarse su sobrenombre.

Curioso...para mí al menos.

En cuanto a la situación económica...Verás, cuando se entrevistó a los que habían sido sus convecinos en el curso de la magna encuesta que llevó a su rehabilitación, se les mencionó en varias respuestas como pobres. Por ejemplo, una tal Jeannette de Vittel declaró que "vivían decentemente en su pobreza...ya que no eran ricos" y un tal Étienne de Syonne afirmó que cabía considerárseles "pobres". Pero otros muchos se limitaron a señalar que se trataba "de buenos y honrados campesinos". Considerando su tipo de vivienda, la cantidad de tierra que labraban e incluso la posición de "doyen" atribuída durante años a Jacquot, lo cierto es que parece que estaban en la misma medianía que compartían la inmensa mayoría de los habitantes de Domrémy y Greux. Para aquella gente, ninguno de ellos era rico: su referencia de riqueza probablemente la constituyesen personas como sus señores feudales tradicionales, los Bourlemont, o el noble señor de Commercy. Quizá por eso la mejor definición de su posición económica la realizó su madrina, Beatrice Félicité viuda de Estellin, al decir que "no eran ricos". No es exactamente lo mismo decir que no soy rica, que decir que soy pobre. Probablemente la definición de Beatrice se ajuste bastante a la realidad.


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 Asunto: Re: JEHANNE LA PUCELLE (Juana de Arco)
NotaPublicado: 26 Abr 2015 18:06 
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Entendido :thumbup:

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 Asunto: Re: JEHANNE LA PUCELLE (Juana de Arco)
NotaPublicado: 26 Abr 2015 18:12 
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josefita escribió:
Minnie, será sin duda un placer seguir tu exposición. Aunque he de confesar, que el personaje nunca ha sido santo de mi devoción. Es más, tengo una instintiva simpatía por el duque de Bedford y claro, no oso discutir a Voltaire, para quien no era mas que una ¨malheureuse idiote¨. Estaré encantada de saber tu visión del personaje.

Vandal, la familia era lo que en Castilla se llamaba ¨campesinos acomodados¨.


Mnnnnn...yo de la que soy fan pero fan es de Zabillet, la madre. La encuentro de una enorme fortaleza moral y muy recia, como suelen ser las gentes de campo. También extraordinariamente valiente, desde luego.

En cuanto a Jehannette, creo que mi punto de partida para acabar cogiéndole cariño fue la pregunta que plantea una de las numerosas autoras que la han hecho objeto de su estudio durante años: Marina Warner. En su libro "Joan of Arc: the image of female heroism", Marina se plantea como arranque una pregunta que ella considera crucial. La pregunta es: "How did she happen?". O sea, cómo pudo producirse alguien así, qué formidable confluencia de factores hubo de darse para que una campesina iletrada saliese de un pueblecito lorenés convencida de que desde las alturas la habían designado para cumplir una formidable misión histórica. Stephen Richey, otro biógrafo, lo refleja en los siguientes términos: aquella chiquilla de campo que sólo había aprendido de su madre a recitar el Pater Noster, el Credo y el Ave María, aparte de a hilar y a cubrir las tareas propias de una sencilla aldeana, se va "a Francia" a hacer coronar a un reticente monarca, elevar los ánimos de gente sometida durante décadas a una espiral de violencia destructora, revertir el curso de una gran guerra y empujar al país hacia un nuevo camino. Se mire por dónde se mire, resulta extraordinaria la peripecia de esa moza de Domrémy y ahí radica su fascinación.


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 Asunto: Re: JEHANNE LA PUCELLE (Juana de Arco)
NotaPublicado: 26 Abr 2015 19:34 
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Ubicación: Gijón. Principado de Asturias.
Minnie, en el tema de Juana nuestro Príncipe de París es toda una autoridad (junto con la época napoleónica y la batalla de Verdun)

Aquí os dejo la única imagen que se conserva de Juan a realizada en vida de ella. En el libro de registro del parlamento de París, obra de Clément de Fauquembergue

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(Vandal, si puedes ponerla en grande te lo agradecería, es que no estoy en mi ordenador)

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La expresión suprema de la belleza es la sencillez.
Alberto Durero.


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 Asunto: Re: JEHANNE LA PUCELLE (Juana de Arco)
NotaPublicado: 26 Abr 2015 20:04 
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Existe una concordancia general a la hora de describir a Jehannette por parte de las personas que la conocieron y trataron durante su infancia en Domrémy. Se la define como una criatura "simple", en el sentido de que era una chica sencilla y transparente; bondadosa y dulce en su trato con los demás, pero también alegre al compartir los pequeños eventos que jalonaban la vida en su pueblo. Al igual que el resto de los chicos y chicas de la zona, Jehannette, recorría los senderos que llevaban al Bois Chenu, situado a las afueras de Domrémy, para visitar el denominado Arbre des Dames (Árbol de las Damas) o también Arbre des Fées (Árbol de las Hadas). El árbol, situado junto a una fuente a la que se daba el nombre de Fontaine des Rains, tenía su propia leyenda, ya que en las aldeas se decía que bajo sus frondosas ramas se congregaban las hadas para conferenciar entre ellas. No faltaban quienes aseguraban haber escuchado el rumor de las voces de las hadas: una de las Jeannes madrinas de bautizo de nuestra Jehannette era una de las mujeres del pueblo que presumían de ello. Pero Jehannette, que solía acudir con su amiga Mengette, en el futuro esposa de Joyart, y con su amigo Michel, no vió ni escuchó nunca a las hadas. Lo aseguraría de manera clara y rotunda, durante el proceso que llevó a su muerte en la hoguera.

En el fondo, visitar el Arbre del Dames o des Fées era parte de la tradición popular, lo mismo que lo era acudir llegada la época precisa del año a danzar en torno a otro gran árbol al que llamaban Le Beau Mai, el Hermoso Mayo. Se trataba de reminiscencias de una época pretérita, anterior a la cristianización del país, que la gente se tomaba con la naturalidad de quien repite unos mismos festejos generación tras generación. Que Jehannette participase de esa forma de vida armonizaba perfectamente con su religiosidad, que venía a constituir, como ya se ha comentado, el rasgo que la distinguía de sus compañeros de juegos. Las reprimendas al sacristán para que no olvidase tocar la campana a oración o las escapadas con su hermana a la ermita de la Virgen de Bermont daban cuenta de que Zabillet Rommée había logrado su propósito de hacer piadosas a sus hijas.

Como se ha mencionado, el primer episodio violento sufrido por Domrémy se produjo en 1425, con el asalto de Henri de Orly y sus hombres. Una incursión dirigida más bien al robo de ganado y el saqueo selectivo en las casas de la gente. Pero aunque se tratase de una escaramuza menor, la sensación de hallarse en peligro, que existía de antes, se acrecentó a raíz de ese episodio. Probablemente en casa de los Darc, se vivía desde 1424.

1424 fue un año en el que dejó huella la batalla de Verneuil, librada el 17 de agosto, y que, por la extraordinaria dimensión de la derrota francesa, por la gran cantidad de vidas humanas perdidas en el combate, se consideró una segunda Agincourt (Agincourt constituía recuerdo fresco, ya que se había producido en 1415). Pero para los Darc, como para otros vecinos de Domrémy o de Grieux, causó muchísimo mayor impacto un breve pero virulento asedio a la cercana Sermaize, acaecido poco antes de la batalla de Verneuil. Para la Historia, Verneuil es episodio significativo y el asedio de Sermaize no. Para los Darc y sus coetáneos de la región del Meuse, el asedio de Sermaize fue bastante más significativo de lo que pudo ser la batalla de Verneuil. Por ejemplo, una de las víctimas de Sermaize, en dónde cabe recordar que ejercía de sacerdote un Henri de Vouthon del que se ha especulado que podía ser familiar muy cercano de Zabillet, había sido un mozo llamado Collot Turlot. Turlot era el reciente marido de la joven Mengette, amiga de infancia y pariente de Jehannette. Tener que confortar a Mengette en aquella repentina viudedad debió constituír una dolorosa experiencia para Jehannette.

En todo caso, en 1425, tras el episodio Sermaize y tras el episodio rapiña de los hombres de Orly en Domrémy, Jehannette, la muchacha campesina, empezó a escuchar voces en el jardín adyacente en la casa de sus padres...


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