Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 25 Feb 2020 17:04 
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Dudé, os lo confieso.

Dudé sobre si incorporarla aquí o en la sección de "Amantes y Favoritas". Al final, me pudo más su condición final de esposa de zar, morganática pero esposa al fín y al cabo, y de viuda legítima.

Un temita para Katia...

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...primero querida y después casada con Alejandro II, éste ya viudo de María Alexandrovna.

Unas cuatro mil quinientas cartas durante catorce años de relación acreditan la importancia que ella tuvo para Sasha, que le sacaba nada menos que veintinueve años de edad. Él ya era un hombre maduro y un tanto gastado...

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...cuando ella era todavía una mocita:

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Así que resultaba inevitable que las habladurías se "cebasen" con ella, claro. Lianta, aventurera, intrigante, ambiciosa, retorcida, manipuladora...el surtido típico de adjetivos calificativos, ni uno le ahorraron a la pobre Katia. Poco o nada importaba que, a lo largo del tiempo, demostrase una actitud y un comportamiento más cuidadoso, más honesto y más digno que el de muchos de los que con gusto la hubiesen puesto en una picota.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 25 Feb 2020 17:12 
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Katia, apenas una adolescente.


modo de pequeña introducción…

…las mujeres del linaje principesco de los Dolgoruki siempre parecían destinadas a un triste final cuando se cruzaban en el camino de un zar ruso, daba igual la dinastía a la que éste perteneciese.
Una princesa Dolgorukaya, María, de apenas diecisiete años, se encontró convertida, quisiese o no, en la séptima esposa del zar Iván IV “El Terrible” allá por el año 1580. Digo quisiese o no porque, con franqueza, creo que cualquier muchacha tan joven debía sentir algo más que unos cuántos escalofríos de miedo cuando posaba la vista sobre ella un tipo tan sombrío y peligroso: las tres anteriores (la cuarta, la quinta y la sexta de las mujeres a las que había elegido para casarse…) habían acabado sufriendo los efectos de divorcios nada amistosos; de hecho, la sexta había tenido que contemplar, horrorizada, cómo empalaban al hombre que amaba antes de que la encerrasen en un convento. Así que lo de la boda imperial de María Dolgorukaya NO pintaba bien…y, efectivamente, tras una noche de bodas en la que Iván por lo visto se convenció de que ella no le había llegado virgen, fue ahogada a la mañana siguiente.

Otra princesa Dolgorukaya, también llamada María, hija del príncipe Vladimir Timofeevich Dolgoruky, había sido la elegida para casarse con el primer zar del linaje Romanov, Mikhail. En ese caso, la boda se celebró con entusiasmo por parte de los Dolgoruki y sus allegados o amigos, pero había un nutrido partido de opositores a aquel enlace porque no soportaban los aires de grandeza de los parientes de la nueva zarina. Cuatro meses después del casamiento, dos semanas antes de la Navidad de 1624, María enfermó gravemente. Algunos rumores señalaban que el rápido y fulminante declive de su salud había sido un castigo divino por haber insultado a una doncella, pero otros pensaban que, simple y llanamente, los enemigos de los Dolgoruky habían decidido aplastar el orgullo desatado de éstos eliminando mediante venenos a la esposa de Mikhail Romanov. María murió el día de Epifanía (Reyes) de 1625.

Un sigo después, en enero de 1730, los poderosos Dolgorukov apostaron de nuevo muy fuerte para poder ejercer el poder desde detrás del trono que, por entonces, ocupaba Pedro II, el joven nieto de Pedro el Grande, un muchacho demasiado aficionado al vodka al que el clan controlaba gracias a que éste mantenía una relación homosexual con el joven Iván Dolgoruky. Por ese camino no íban del todo bien, así que se las apañaron para comprometer en matrimonio a Pedro con una de sus muchachas, la princesa Ekaterina “Katia” Dolgorukaya. Viendo que el zar se moría incluso antes de festejar los esponsales, a Ekaterina la metieron literalmente en la cama del agonizante para ver si había suerte y se embarazaba, lo que, la verdad, tuvo que ser una experiencia personal demoledora para ella. Muerto Pedro II, los Dolgoruki íban a pagar un precio altísimo por sus intrigas de los meses anteriores: Iván sufrió una muerte espantosa y Katia conoció un amargo “exilio interior”, de ésos en los que te mandaban a morirte de frío a algún paraje remoto.

¿Qué os parece? Yo diría que las mujeres Dolgoruki deberían aprender a mantenerse a una distancia muy pero que muy prudencial de cualquier zar de Rusia.

Pero en el verano de 1857, el zar Alejandro II, que tenía por entonces más o menos este aspecto...

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..viajó de San Petersburgo a Poltava, dónde íba a presidir la conmemoración del aniversario de la batalla de Poltava, en la que las tropas del zar Pedro el Grande habían inflingido una –fabulosa- derrota a las tropas del rey Carlos XII de Suecia. En el curso de ese desplazamiento a Poltava, Pedro se alojó en la muy extensa finca que el príncipe Mikhail Mikhailovich Dolgoruky y su esposa Vera Gavrilovna, nacida con el apellido Vishnevetskaya, tenían en Teplovka. Allí, el zar Alejandro se encontraba en un momento dado cómodamente instalado en una veranda, disfrutando de un momento de relajación, cuando pasó corriendo una chiquilla que apenas rebasaba los diez años de edad. El zar, divertido, le preguntó a dónde íba con esas prisas y la muchachita, algo confusa y azorada, replicó que deseaba ver al emperador. Alejandro no pudo reprimir una carcajada, invitó a la niña a sentarse en su regazo y departió amigablemente con ella. Se llamaba Ekaterina Dolgorukaya, y la llamaban alternativamente Katia o Katenka; una hermana menor se llamaba María Dolgorukaya, y la llamaban Masha o Mashenka. Le resultó tan simpática que al día siguiente le pidió incluso que le mostrase los jardines y Katia lo hizo con la misma concentrada elegancia de una joven dama de corte pese a que ni siquiera había entrado en la pubertad.

Aquello era, y hubiera debido ser, un encuentro felizmente anecdótico de un zar de edad madura y una niña demasiado vivaz y espontánea. Esa clase de pequeñas historias, ya sabéis, que no tienen mayor significación ni trascendencia. Y, en principio, eso pareció exactamente, ni más que eso, ni menos que eso.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 25 Feb 2020 17:28 
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El príncipe Mikhail MIkhailovich Dolgoruky, el anfitrión de Alejandro en Teplovka, era de esa clase de hombres que se buscan la ruína. Es posible que le pudese el ansia de “tirar la casa por la ventana” –versión bastante común- o que se dedicase principalmente a operaciones financieras altamente especulativas, de ésas que o das el pelotazo o te quedas hasta sin la camisa. Vera, su mujer, al ver que se íban directos al abismo, escribió, por lo visto, una carta desesperada al zar Alejandro II solicitando su ayuda. El zar no respondió a tiempo, porque a MIkhail Dolgoruki le mató un infarto fulminante y Vera se apresuró a vender sus alhajas para, al menor, pagar los intereses del enorme capital que debía. A partir de ahí, Alejandro II sí intervino, para hacerse cargo de los hijos e hijas del difunto, a los que convirtió en sus pupilos y pupilas. Mientras Vera se instalaba en una residencia bastante modesta para los estándares de la alta sociedad de San Petersburgo, los chicos se incorporaron, con el patrocinio del zar Alejandro II, a una academia militar mientras que las chicas íban a parar al Instituto Smolny.

El Smolny había recibido en sus inicios el nombre de Sociedad Educativa Imperial de Nobles Doncellas, y el decreto imperial autorizando su creación llevaba la firma de Catalina la Grande. En principio, la idea resumida era "dar al estado mujeres educadas, buenas madres, miembros útiles de la familia y la sociedad"; ciertamente, así fue, pero, en un sentido más concreto, el Smolny, al aceptar e instruír a muchachas de excelentes familias, se convirtió en una especie de vivero para sucesivas generaciones de damas de honor y compañía de emperatrices y de grandes duquesas de la corte imperial rusa. Situar a las hijas huérfanas de Dolgoruky en el Smolny, en calidad de pupilas del mismísimo emperador, equivalía a garantizarles un futuro socialmente brillante.

Y así empezó todo. Aunque Katia y su hermana María fueron objeto de un cálido recibimiento en el Smolny, a nuestra chica le resultó penoso tener que adaptarse al estricto régimen de funcionamiento de aquella institución educativa. Katia estaba acostumbrada a vivir con mucha liberalidad y escasas limitaciones en Teplovka, así que verse de pronto teniendo que ajustarse a un programa formativo cuidadosamente pautado y estricto le supuso una especie de “shock”. Su ánimo empezó a sufrir altibajos y debía somatizar bastante, porque empezó a tener una serie de quebrantos en su salud. Ella misma recordaría años después en sus Memorias que

"[...]Todavía no podía acostumbrarme a esta vida sin una familia, entre extraños. Lentamente perdí mi salud".

En ese contexto, menciona alguna visita privada del zar al Smolny, para interesarse por la adaptación de las chicas Dolgoruky, de modo que habría sido informado de las recurrentes visitas a la enfermería por parte de Katia. Alejandro habría tenido la amabilidad de hablar con ella, preocuparse por su bienestar e incluso enviarle dulces. Pero todo esto sigue constituyendo una simple gentileza, por mucha alegría que le proporcionase a Katia sentirse objeto de aquella atención.

El siguiente encuentro de Alejandro y Katia debió producirse a finales de 1864. Katia y María llevaban cuatro años internas en el centro, para aquel entonces, y Alejandro realizó una visita en el curso de la cual reparó en las hermanas, deteniéndose a charlar en su característico tono afable con Katia. Aunque ella guardaría esos recuerdos igual que oro en paño, lo cierto es que el encuentro verdaderamente decisivo todavía no había sido ése. De hecho, el encuentro decisivo se produciría una vez que Katia ya había abandonado el Smolny, aunque seguía acudiendo puntualmente cada fín de semana para visitar a María. Ocurrió el 25 de diciembre de 1865 en el Jardín de Verano.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 25 Feb 2020 18:35 
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En diciembre de 1865 a Alejandro le faltan cuatro meses para cumplir los cuarenta y ocho años de edad. También le faltan, y esto es interesante, cuatro meses para cumplir los veinticinco años de casado con su emperatriz, María Alexandrovna. La había elegido a ella para ser su esposa, a pesar de que la madre, la anterior zarina Alexandra Feodorovna, no había estado nada conforme porque se decía, se comentaba, se rumoreaba que la novia de su hijo no era hija biológica de su padre oficial, el gran duque de Hesse-Darmstadt, sino del amante de la esposa de éste, por nacimiento una princesa de Baden. Digamos que el amor de Alejandro había sido más fuerte que los reparos de su ilustre progenitora.
En los primeros diecinueve años de vida en común, María, de salud delicada...

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La zarina María.


...había proporcionado a su marido ocho hijos consecutivos: Alexandra "Lina", fallecida de meningitis con seis años y medio para desconsuelo de los entonces jóvenes padres; Nicolas "Nixa"; Alexander "Sasha; Vladimir; Aleksei; María; Sergei y el pequeño Pavel. Alejandro quiere mucho a todos sus hijos...

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Imagen del zar paseando en coche descubierto con sus tres hijos mayores, Nixa, Sasha y Vladimir, en la infancia de éstos.

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Alejandro en fotografía con sus hijos Nixa, Sasha, Vladimir, Aleksei, María y el pequeño Sergei. Falta Pavel.

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Alejandro con el bebé Pavel.

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La zarina María con Sergei y Pavel.

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Alejandro y su esposa María con los menores: María, Sergei y Pavel.


...aunque le tiene robado el corazón la única fémina, María. El nacimiento de María después de cuatro varones había representado una verdadera emoción para la pareja, que habían vivido en una perpetua añoranza de su primogénita Lina. No es que María reemplazase a Lina, ni mucho menos: de hecho, hasta el final de sus días en la tierra, a la madre se le llenarían los ojos de lágrimas cada vez que recordase a la primera niña, muerta en edad temprana. Pero en cierta forma la presencia de María atenuaba ligeramente el dolor por la ausencia de Lina.

A María Alexandrovna, propensa a las afecciones de las vías respiratorias y los bronquios, los inviernos rusos la habían sentado de pena, y no había contribuído en absoluto a preservar un mínimo de salud su historial obstétrico. A imagen y semejanza de su suegra Alexandra, esposa y después viuda de Nicolás I, María había buscado con ansia una mejoría sostenida en los balnearios alemanes y en los resorts de moda en el litoral mediterráneo, en suelo italiano o francés. Pero no ha logrado "vigorizarse": de hecho está tan consumida que los cortesanos se asustan al verla con un aire tan frágil, su rostro afilado siempre pálido con un toque de rouge que le da un aire casi patético y su cuerpecillo poco menos que esquelético. Tras tener a Pavel, los médicos han prohibido seguir manteniendo relaciones sexuales: eso podría llevar a otro embarazo y otro parto que NO podría resistir. Alejandro se retira de los aposentos de María y resuelve la papeleta del modo en que lo había hecho su padre, Nicolás I: con amantes esporádicas, ninguna demasiado destacada. María cierra los ojos o mira para otro lado. La naturaleza masculina es la que es, debe pensar, recordando a su suegro y pensando en su marido.

La preocupación principal de Alejandro y María ha sido el mayor de sus varones, el heredero al trono: Nixa.

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En cuadro, ya véis, sale muy guapo y luce una barbaridad, pero las fotos reflejan a un joven de constitución bastante endeble:

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No hay en él rastro de la poderosa robustez que exudan los hermanos que le siguen en edad, Sasha y Vladimir. Se trata de un muchacho que siempre ha dado quehacer a los médicos de corte: algunos atribuyen sus constantes dolores a una afección de la columna vertebral, otros se refieren a un creciente reumatismo; se le prescriben baños de mar en la costa holandesa y las inevitables visitas a las estaciones termales. Tratando de darle un voto de confianza a la vida, sus padres le han mandado a Dinamarca a cortejar a una princesa, Dagmar, hermana menor de la esposa del príncipe de Gales. Dagmar, bonita y vivaz, enamora a Nixa y los dos celebran su compromiso, tan bien acogido entre los parientes de ambos. Pero enseguida surgen en el príncipe que ha retornado a Rusia una bronquitis que le lleva al sur de Francia, dónde le acompaña su atribulada madre. Desde la Villa Bermond de Niza, María telegrafía angustiada para que la novia de su hijo viaje lo antes posible, y Dagmar cruza media Europa junto a su propia madre, Luise, para asistir a la agonía de un Nixa que ha caído fulminado en el lecho por una meningitis cerebro-espinal. Nixa muere en la noche del 23 al 24 de abril de 1865, en presencia de la devastada novia y de una madre que parece la misma encarnación de la Dolorosa. Vuelve a Rusia en un lujoso catafalco, a bordo de la fragata Alejandro Nevski .

El fallecimiento de Nixa en abril de 1865 ha hundido en la pena a sus padres y hermanos, empezando por el nuevo zarevitch, Sasha, que siempre había tenido una relación magnífica con el difunto. Todos están procesando su duelo, cada uno a su propia manera, como buenamente pueden.

Es en ese contexto de luto general y depresión en el que hay que situar aquel nuevo cruce de caminos del zar Alejandro con Katia en el Jardín de Verano. Para el zar, que está atravesando una etapa de enorme pesadumbre y no alcanza a vislumbrar una luz al final del túnel, Katia, tan joven y fresca, atrae su interés de una manera nueva, diferente.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 25 Feb 2020 20:30 
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Acabo de ver esta foto de una clase de una lección de danza en el Smolny...

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...y de veras que no he podido evitar una sonrisa. He tenido que buscar de repente -ansia viva, os lo juro...- más imágenes del Smolny. Y he encontrado una clase de canto:

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Así como foto del dormitorio comunitario:

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Puedo imaginar a Katia, que acaba de dejar eso atrás -y no del todo, porque allí permanece su hermana María y ella acude habitualmente a verla. Ya no vive en el Smolny, sino con su familia. Su hermano Mikhail está casado desde seis años atrás con una aristócrata napolitana, María Luisa Vulcano, y Katia puede residir con ellos lo mismo que la madre, la viuda Vera.

Esta foto de Katia es muy chiquitina, pero pienso que capta algo de su encanto tan juvenil...

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...que debió ejercer un efecto casi fulminante en Alejandro. Repito que él tenía "un historial": como poco, había tenido varias aventuras más o menos prolongadas. Una de las más largas, de hecho, le había unido a Alexandra Sergeyevna Albedinskaya, una dama de corte que, por cierto, era, a través de su padre Sergei Dolgoruky, una prima lejana de Katia:

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Alexandra Albedinskaya.


Con Katia se enamoró y al menos en un principio todo consistió en frecuentes encuentros y paseos por el Jardín de Verano, en los que se decía que Katia tenía como chaperona a una dama de corte, Varenka Shebeko, quien, por lo visto, fue la encargada de "poner al corriente" a la princesa Vera, la madre de la chica, de lo que el zar sentía hacia ésta. Si uno se pone en la piel de la princesa Vera, aquello resultaba un tanto embarazoso: se trataba del zar de Rusia, el salvador de su familia cuando la ruína se había abatido sobre ellos, el que había colocado a sus hijos en la escuela de cadetes para que pudiesen tener buenas posiciones en la Guardia Imperial y a sus hijas en el Smolny para que a su tiempo lograsen incorporarse a la vida de corte, dónde era de esperar que encontrasen matrimonios ventajosos.Y ese hombre, ese zar, mandaba a Varenka a que la informase de sus sentimientos por Katia. Ante una situación así, lo más "inteligente" consistía en pillar la ocasión al vuelo y sacar de ella todo el beneficio posible, claro.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 25 Feb 2020 23:34 
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La paternidad de Mª Luisa Vulcano se le atribuyó al príncipe Leopoldo de Borbón-Dos Sicilias, aunque no sé si es verdad o no.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 26 Feb 2020 05:29 
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No conozco tanto de la vida de Katya, y lo que sé, bueno, es en el contexto del rechazo que inspiraba en todo el círculo de Alejandro II, su familia, y el parto que se encaprichó en tener en palacio, así que bienvenido todo lo que puedas contarnos. (happy)

En defensa de esta chica, y espero no adelantarme, le reconozco que se resistió todo lo que pudo a los avances de Alejandro II, que hay que decirlo, estaba cual viejo baboso persiguiendo a una adolescente. Nada que nos sorprenda, digamos la verdad... puedo entender el franco rechazo y el profundo horror que le generaba saber a qué se exponía si decía que sí, y qué podía pasar si no cedía también.

Un pésimo escenario se mire por donde se mire.

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"Ma fin est mon commencement, et mon commencement ma fin".


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 26 Feb 2020 15:38 
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legris escribió:
La paternidad de Mª Luisa Vulcano se le atribuyó al príncipe Leopoldo de Borbón-Dos Sicilias, aunque no sé si es verdad o no.


:bravo: :bravo: :bravo:

Pues no sabría decirte, Legris. Encontrar información sobre Maria Luisa Vulcano di Cercemaggiore se hace difícil. Lo único interesante que tengo es una foto de María Luisa con su cuñada Katia...

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María Luisa es la que aparece a la izquierda de la imagen.

De los hermanos de Katia, es poco lo que he podido saber. Me consta que Mikhail y Vera habían tenido cinco chicos: Mikhail, el mayor, nació en 1838 y fue el que se casaría con María Luisa; luego venía Vasiliy, nacido presumiblemente en 1840, que desarrollaría parte de su gobierno al servicio de los gobernadores rusos de Polonia y se casó en 1862 con Sofía Shebeko, muerta precisamente en el año 1869 dejando tras de sí a los pequeños Yelena y Yuriy; el primer Sergey, nacido en 1842 y muerto a los tres años de edad en 1845; Anatoliy,nacido en 1844, un funcionario imperial que se casó con Mariya Sinelnikova, de quien se divorciaría en 1882 para volver a casarse luego con Mariya Yakolevna, de quien enviudaría en 1919, contrayendo aún terceras nupcias con Stefanya Bruad y el segundo Sergey, el menor, nacido en 1845, que sería también un funcionario destacado en el Ministerio de Educación, y para el que no me constan matrimonios. No fueron, por supuesto, tan destacados como las dos chicas: nuestra Katia, nacida el 2 de noviembre de 1847, y su hermana María, nacida en 1850, que se casaría en primeras nupcias con el príncipe Emmanuel Nikolayevich Meshchersky, muerto en 1877, y en segundas nupcias, a partir de 1881, con el conde Georgiy Gustavovich von Berg.

Por cierto que yo encuentro a Katia muy atractiva, y creo, por las descripciones de sus coetáneos, que debía ganar bastante al natural, con esos ojos "de gacela tímida" en su rostro de piel "marfileña" etc etc. Pero la que me parece una belleza es su hermana menor, María. Mirad a María ya crecida:

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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 26 Feb 2020 16:13 
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Konradin escribió:
No conozco tanto de la vida de Katya, y lo que sé, bueno, es en el contexto del rechazo que inspiraba en todo el círculo de Alejandro II, su familia, y el parto que se encaprichó en tener en palacio, así que bienvenido todo lo que puedas contarnos. (happy)

En defensa de esta chica, y espero no adelantarme, le reconozco que se resistió todo lo que pudo a los avances de Alejandro II, que hay que decirlo, estaba cual viejo baboso persiguiendo a una adolescente. Nada que nos sorprenda, digamos la verdad... puedo entender el franco rechazo y el profundo horror que le generaba saber a qué se exponía si decía que sí, y qué podía pasar si no cedía también.

Un pésimo escenario se mire por donde se mire.


Siempre hay un componente subjetivo muy elevado en este tipo de cuestiones, pero yo creo que Alejandro se enamoró como quizá nunca lo había hecho, y con esta afirmación no hago de menos sus enamoramientos anteriores, ni mucho menos...Simplemente, creo que Katia "le pilló" en una edad complicada, al borde de la cincuentena y con unas circunstancias familiares (el obligado distanciamiento físico de su enferma esposa, la muerte prematura de su hijo Nixa...) que le hacían muy vulnerable. Así que él se dejó llevar por unos sentimientos arrolladores hacia una muchacha que representaba la candidez, la frescura, una belleza natural sin artificios y un carácter alegre. En cuanto a la propia Katia, desde niña tenía una visión idealizada del emperador, pero no creo que pensase en él en esos términos hombre vs mujer. Debió pillarle, pienso, bastante por sorpresa el creciente interés que manifestaba el zar.

Esto me permite enlazar con el relato de los hechos...

Los encuentros en el Jardín de Verano se sucedieron a partir de aquel 25 de diciembre de 1865. Ya no eran encuentros casuales, sino citas en toda regla, para pasear y charlar distendidamente: por lo leído, Katia experimentaba verdadera compasión del hombre que acababa de perder a su hijo y le permitía explayarse, ofreciéndole una simpatía genuína. Poco a poco, Alejandro experimentó un creciente deseo de tipo físico, que superaba el elemento platónico: en ese contexto, a Varenka Shebeko le tocó en suerte hablar con la princesa Vera, la madre de Katia.

El 4 de abril de 1866, Alejandro, acompañado durante un paseíto por el bendito Jardín de Verano por sus sobrinos Leuchtenberg María (ya princesa de Baden por matrimonio) y Kolya, fue víctima de un frustrado intento de asesinato perpetrado por Dmitry Karakozov...

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Dmitry Karakozov.


Sólo la rápida intervención de un tal Ossip Komissarov, que golpeó a tiempo la muñeca de Dmitry Karakozov y dió a los guardias de escolta del zar ese "minuto extra de oro" para que pudiesen reducir al atacante, salvó a Alejandro. Se dice que Alejandro interpeló a Dmitry preguntándole si era acaso polaco, ya que los polacos, en esa época como en casi todas, se resentían amargamente de la dominación rusa: cuando Karakozov le respondió que era ruso, absolutamente ruso, Alejandro se quedó en shock. Sólo pudo preguntar el porqué, a lo que se supone que Karokozov replicó que el zar había prometido entregar tierra a los siervos y no lo había hecho. Al zar aquello le quedó grabado a fuego en el alma.

Los paseos por el Jardín de Verano se habían revelado peligrosos, potencialmente letales, y, de manera significativa, el 18 de abril de 1866, Katia fue conducida al despacho de Alejandro en el Palacio de Invierno para "tomar el té". En ese escenario privado, a salvo de miradas indiscretas, Alejandro, que aún no se había recobrado del sobresalto provocado por el atentado y estaba en modo "tempus fugit", buscó un acercamiento a Katia, regalándole un brazalete que llevaba engastado un rubí de talla pequeña rodeado de diamantes. Ignoro qué tipo de experiencias previas había tenido Alejandro, pero sospecho que todas se lo habían puesto siempre fácil no, facilísimo; así que ante la actitud recatada y distante de Katia respecto a sus avances, no supo cómo manejar la situación y, literalmente, no pasó nada. Alejandro, de hecho, contaría a Katia años después que se había quedado profundamente desalentado, con la sensación...

"...de que yo era demasiado viejo para que tú me amases".

Llegado el verano, no sólo los emperadores y grandes duques, sino todo el "quien es quien" de la corte rusa buscaba con avidez un retiro en la cercana Peterhof. Allí, en los jardines que rodean el palacio de Monplaisir, Alejandro y Katia volvieron a encontrarse, tal vez de manera casual, el 1 de julio de 1866. Alejandro, de nuevo arrebatado por la presencia de ella, la exhortó a reunirse con él al atardecer en un pequeño pabellón de estilo campestre privado, al que solían llamar en el entorno imperial Casa Birch. La cita al atardecer fue prolongada y el zar se declaró a Katia; sin embargo, aunque ella acogió de manera favorable esa declaración, no hubo ningún encuentro físico. Eso sí: para entonces, el encaprichamiento de Alejandro respecto a Katia ya no debía ser ningún secreto. La madre de ella, Vera, parecía satisfecha por la situación que se estaba produciendo, pero no así su hermano Mikhail ni su cuñada María Luísa, a tenor del hecho de que ambos programaron un viaje a Nápoles en el que llevarían con ellos a Katia.

La partida de Katia hacia Nápoles con Mikhail y María Luísa estaba prevista para el 1 de diciembre de 1866. Poco antes, en la noche del 26 de noviembre de 1866, Katia se acostó por primera vez con Alejandro, después de casi un año de cortejo por parte del soberano. Las relaciones sexuales entre ellos fueron apasionadas y por lo leído muy satisfactorias, lo que incrementó el sentimiento mútuo de estar predestinados el uno al otro a tenor de los escritos de ambos. Sin embargo, Katia no debió contar a su hermano ni a su cuñado que "ya no había nada que evitar" y marchó al sur de Italia en la fecha establecida de antemano. Esa separación física de más de cinco meses pondría a prueba la adhesión de Alejandro respecto a Katia y de Katia respecto a Alejandro: ambos se escribían a diario, cartas verdaderamente extensas, y hay que decir que constituye una prueba indefectible del amor de él que lograse descifrar la letra farragosa, a menudo casi indescifrable, de Katia Dolgorukaya.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 26 Feb 2020 16:37 
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Katia.


La copiosa correspondencia entre Katia y Alejandro (que se dirigía a su amante en ruso para la parte romántica, reservando el francés para la parte erótica...) debió despertar más que sospechas tanto en el hermano como en la cuñada de ésta. Es más que probable que Katia "confesase" que ya "pertenecía en cuerpo y alma" a Alejandro y que éste, después de su primera relación íntima, le había asegurado que ya la consideraba su esposa secreta y que se le juraba casarse con ella en cuánto quedase libre (lo que, pensándolo bien, representa una referencia terriblemente ominosa a la pésima salud de su esposa María, que no lo merecía en absoluto). Digo esto porque María Luísa estuvo de acuerdo en acompañar a Katia desde Nápoles a París a finales de mayo de 1867: estaba previsto que el zar Alejandro II llegase a la capital francesa, invitado de honor de Napoleón III y de la emperatriz Eugenia, el día 1 de junio.

Katia afirmaría a posteriori:

"Estábamos tan felices en París porque estábamos juntos, y sus responsabilidades de ver esta Exposición [la Exposición Universal] y participar en otros eventos solo le causaron aburrimiento, porque su único objetivo era yo...¡únicamente por estar conmigo vino [a París]".

Es probable que Katia no farolease: aunque había viajado a París acompañado de sus hijos el zarevitch Sasha (casado desde octubre de 1866 con la que había sido antes prometida de su hermano Nixa, Dagmar de Dinamarca, a la sazón gran duquesa María "Minny" Feodorovna) y Vladimir, ya en la misma noche del 1 de junio, les dió esquinazo a ambos para reunirse con Katia Dolgorukaya, y a partir de ese día, aunque el emperador cumplía el programa de actos previstos, pensaba especialmente en liberarse de sus obligaciones para poder reencontrarse con su joven amante en el Bois de Boulogne. En ese contexto, Alejandro sufrió un nuevo atentado, esta vez en el hipódromo de Longchamp, en pleno Bois de Boulogne, cuando el zar, con su anfitrión Napoleón III y sus dos hijos, asistía a unas carreras de caballos el 6 de junio de 1867. Justo el día anteior, 5 de junio, el polaco Antoni Berezowski, natural de Volyn, había comprado por cinco francos la pistola de dos cañones con la que intentó cargarse a Alejandro aquel día.

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El polaco Antoni Berezowski.


Alejandro, que tuvo la suerte de salvar la vida, tuvo la ocurrencia de que la presencia entre el público de Katia había actuado como una especie de talismán protector. Ella misma estaba aterrorizada por ese segundo intento de asesinato sufrido por Alejandro en menos de dos años. Daba la sensación de que si tanta gente, en Rusia o fuera de Rusia, estaba dispuesta a atentar contra el zar, era cuestión de tiempo que uno u otro lograse cumplir su cometido.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 26 Feb 2020 17:07 
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¿Os acordáis de la dama Varenka Shebeko?¿La que os he contado que servía de chaperona a Katia en el Jardín de Verano y que había informado a Vera, la madre de nuestra chica, de que ésta era la nueva amada del zar Alejandro?.

Pues bien: en muchas versiones de la historia, Varvara (Varenka) aparece en la historia justo tal y cómo os he relatado -muchas incluso la incluyen antes, como la dama que llevaba dulces por encargo de Alejandro a la Katia enfermiza y tristona del Smolny-. En cambio, otras versiones la introducen más tarde, en 1870. Os lo voy contando porque no me gusta dejar cabos sueltos para adelante: es un tema de distintas versiones que van surgiendo según las distintas fuentes. Varenka, por cierto, venía siendo una hermana de Sofía, la esposa de otro de los hermanos de Katia, Vasiliy. Pero, en fín...de momento, dejamos ahí fuera de escena a Varenka, si os parece.

Estamos en el verano de 1867. Alejandro III, con sus hijos, regresa a Rusia. Katia, con su hermano Mikhail y su cuñada María Luísa, regresa a Rusia. De nuevo los escenarios serán el Palacio de Invierno de San Petersburgo y, alternativamente, Tsarskoye Seló y Peterhof en la temporada estival. De cara a la galería, Alejandro sigue siendo un hombre de familia, y a mí me encanta esta foto que le muestra con todos sus hijos, su nuera Minny y el primogénito de ésta, Nicolás, nacido en mayo de 1868:

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Presumiblemente, la zarina María no aparece en el retrato de familia porque estaría en uno de sus viajes terapéuticos...

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María Alexandrovna.


Katia íba ganando en importancia día a día a ojos del zar:

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Y, por supuesto, los rumores estaban a la orden del día. No obstante, en esos casos, convenía ser prudente: nadie estaba libre de que un comentario "desafortunado" se recogiese en el informe de alguno de los múltiples informadores privados a sueldo del ministro de interior, el conde Shuvalov. Nadie quería soltar la lengua a paseo y meterse en problemas, por lo que la tónica general, en principio, fue la misma que se había seguido durante la aventura del zar con Alexandra Albedinskaya. Pero, por supuesto, no pasó inadvertido que en junio de 1870 Alejandro logró que sus manejos incluyesen a Katia en el amplísimo elenco de damas de honor de la zarina María Alexandrovna. En verano, Alejandro, con su familia, se trasladó a la nueva mansión de veraneo adquirida en Livadia, en Crimea, y a nadie en la corte se le escapó que Katia había alquilado una casita cercana. Para entonces, Mikhail y María Luísa, hermano y cuñada, claramente molestos por el rumbo de los acontecimientos, se habían convertido en un estorbo. Retomo lo que os contaba al principio de este post: muchos autores sitúan aquí la inclusión en la historia, como "facilitadora" de encuentros, de Varvara "Varenka" Shebeko, cuñada del hermano Vasiliy de Katia.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 26 Feb 2020 18:15 
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Alejandro no se cortó en esos años. Incluso cuando viajaba a Bad Ems, en suelo germánico, dónde su esposa María recibía muchas de sus curas de aguas, Katia estaba incluída en el séquito de damas lo mismo que Varenka Shebeko. Tradicionalmente, en sus estancias en Bad Ems la familia imperial se hospedaba en el Katr Tour Hotel y nuestra Katia, con Varenka siempre al lado, en la Villa Petit Elisee, situada en las inmediaciones. Katia aprovechó las cualidades benéficas de la estación termal de Ems, ya puestos, para buscar remedio a su persistente anemia.

Con esto quiero decir que el asunto íba más allá de San Petersburgo, Tsarskoye Seló o Peterhof. También íba más allá de Livadia. Incluso en el extranjero, Alejandro se hacía acompañar por Katia, ya que no concebía su vida sin tenerla cerca. Y esa "dependencia" no íba a menguar, sino que por el contrario íba a incrementarse: hallándose en Ems en la primavera de 1871, uno de los facultativos del balneario sugirió que la solución a los problemas de anemia de Katia podía ser tener un hijo para "estimular" todo su cuerpo y Alejandro, al enterarse, decidió que podían dejar de tomar las precauciones que habían estado tomando durante años a pesar de que los hijos ilegítimos podían representar un problema añadido para él. Alejandro fue verdaderamente feliz cuando Katia le anunció su primer embarazo, en octubre de 1871. Para entonces, y conviene tenerlo presente, el zarevitch Sasha, el mayor de los hijos supervivientes de Alejandro en su matrimonio con María, tenía veintiséis años de edad, llevaba cinco años casado con Minny y había tenido ya tres hijos: Nicolás, Alejandro y Georgi, aunque el mediano, Alejandro, había muerto con apenas diez meses de edad. Aparte de que Alejandro, nuestro héroe romántico, ya fuese abuelo de Nicolás y Georgi, el hermano que seguía en edad a Sasha, el gran duque Vladimir, estaba ya enamorado de, y empecinado en casarse con, Marie de Mecklenburg-Schwerin: el único problema radicaba en que Marie, apodada Miechen, se negaba a renunciar al protestantismo y convertirse a la ortodoxia.

Pese a todo, Alejandro estaba genuínamente feliz por el embarazo de Katia, que residía en una casa del Promenade des Anglais en San Petersburgo y visitaba de tres a cuatro veces por semana los aposentos privados del zar en el Palacio de Invierno. A la joven, a medida que avanzaba su gestación, le daba pavor la perspectiva de dar a luz sin tener a su lado, por lo que pudiera pasar, a Alejandro; y, por unas razones de seguridad aún más perentorias después de haber sufrido atentados, no era muy lógico esperar que el emperador saliese del Palacio de Invierno a cualquier hora del día o de la noche para estar con Katia durante el alumbramiento. Ese dilema se remedió llevando a Ekaterina desde su casa al estudio del zar Alejandro en el Palacio de Invierno en cuanto se iniciaron los trabajos de parto, el 30 de abril de 1872. El parto fue difícil, extremadamente largo y complicado, hasta el punto de que Alejandro, alarmado por la situación, rogó al médico y a la partera que asistían a Katia que, en caso de tener que elegir entre la mujer o el bebé que se resistía a nacer, eligiese sin ningún género de dudas a la mujer. Pero al final eso no se hizo necesario: mientras Alejandro sostenía su mano, la sudorosa y extremadamente debilitada Katia dió a luz un varón. Tanto el padre como la madre estaban en éxtasis: Alejandro se regocijaba en especial porque ese niño era ruso, aludiendo así al hecho de que la madre que lo había concebido y parido era una rusa auténtica, nacida en Moscú y descendiente del mismísimo príncipe Rurik. Le llamaron Georgi, igual que al nieto pequeño de Alejandro, pero le dieron desde el principio el apelativo cariñoso de "Goga".

Hubiese sido mucho esperar, claro, que el nacimiento de ese niño, enviado rápidamente con una enfermera rusa y una nanny francesa a la casa en la calle Moshkov del jefe de la guardia personal del emperador, Aleksandr Ryleyev, pasase desapercibida. Ryleyev, por cierto, fue el padrino del niño, mientras que el papel de madrina le tocó a Varenka Shebeko.

Curiosamente, salvo el zarevitch Sasha, el resto de los varones de la familia Romanov se lo tomó con absoluta tranquilidad (los hermanos de Alejandro, los grandes duques Konstantin y Nicolás, no estaban en condiciones de decir ni mú porque cada uno de ellos estaban creando sus propias segundas familias con sendas bailarinas de ballet...). Sin embargo, las damas de la familia imperial, según un informador, se comportaron como "chismosas en un bazar o en una cocina comunal". Resultaba comprensible, no obstante, que las damas de la familia imperial se pusiesen "ordinarias" con aquel tema, porque empatizaban de manera natural con la posición de la pobre María Alexandrovna.

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La zarina.


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