Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 26 Feb 2020 19:14 
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Katia:

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Pese a estar embarazada de cuatro meses, Katia, con Varvara, formó parte del retén de damas que volvió a acompaña a los zares y sus tres hijos menores -la gran duquesa María y los grandes duques Sergei y Pavel- a Ems en el mes de junio de 1873. Esa vez, las aguas termales eran una buena excusa para reunirse allí con el príncipe Alfred del Reino Unido, que se desplazaría a Ems desde Jugenheim a primeros de julio y el día once solicitó, y obtuvo, la mano de la gran duquesa María, a la que había conocido unos años atrás. Era un casamiento que a María Alexandrovna...

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Maria.


...se le había metido en la cabeza, y estaba acostumbrada a lograr todo aquello que quería. Por otra parte, los zares estaban conformes, pero no así la reina Victoria, la madre de Alfred, que era famosa por su notable alergia a "los matrimonios rusos" en memoria de su tía materna Juliana "Jülchen" de Saxe-Coburg-Saalfeld. En julio finalmente Alfred y María sí se comprometieron, con un Alejandro garantizando una dote impresionante a la muchacha y una reina Victoria enviando la noticia a su hija Vicky a Berlín en tono absolutamente lúgubre.

Katia tendría a su segunda criatura, una niña llamada Olga, el 7 de noviembre de 1873. El procedimiento fue similar al que habían seguido respecto al natalicio de Goga, con la única variación de que este parto resultó más breve y sin riesgos. De nuevo, Alejandro mostró gran emoción al recibir a su hija, que tendría los mismos padrinos de bautizo que el hermano mayor.

Olga llegó justo cuando a Alejandro le tocó desprenderse de la única hija que tenía, la gran duquesa María, durante muchos años "niña de sus ojos". María...

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...se casó con Alfred el 23 de enero de 1874 y enseguida se despidió, entre lágrimas, de su adorada madre para irse "a conquistar Londres" con su arrogancia Romanov del brazo del ufano Alfred, que acababa de llevarse lo que se dice un partidazo.

Pocos meses después, San Peterburgo recibía a la princesa María de Mecklenburg-Schwerin, Miechen. Alejandro, por fín, había accedido a que la princesa se casase con el gran duque Vladimir sin realizar una conversión a la ortodoxia con carácter previo a la boda. Así que Vladimir pudo casarse con su Miechen...

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...en agosto de 1874. En octubre, dos meses después, allá en el Palacio de Buckingham, María Alexandrovna, de casada duquesa de Edimburgo, daba a luz a su hijo mayor, Alfred, llamado Alfie en familia. Luego, 1875 se convirtió en el año en que Alejandro volvió a ser abuelo, esta vez por partida doble: en abril, Minny, la esposa de Sasha...

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Minny con su Sasha.


...dió a luz a la gran duquesa Xenia Alexandrovna y en agosto, Miechen, la mujer de Vladimir...

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Miechen.


puso en el mundo a un gran duque llamado Alejandro Vladimirovich, mientras que a finales de octubre, en Inglaterra, María duquesa de Edimburgo tenía a su princesa María, "Missy". De modo que ahí tenemos un clásico esquema en que hombre ya maduro (el zar Alejandro) tiene dos hijos pequeños con su amante (Katia) mientras los hijos adultos fruto de su matrimonio de larga duración van multiplicándole el número de nietos, de edades bien cercanas, un poco por arriba o un poco por abajo, a las de los tíos ilegítimos.

El 11 de febrero de 1876, mientras la gran duquesa Xenia y su primo hermano el gran duque Alejandro dormían cada uno en sus cunas, Katia Dolgorukaya se ponía de nuevo de parto en el estudio del zar en el Palacio de Invierno. Como quiera que desde que ella fue conducida hasta allí hasta el nacimiento pasó verdaderamente poco tiempo, el propio Alejandro hizo labores de partera para recibir a otro varón, Boris. Luego se diría que el pequeño Boris se había enfriado cuando le sacaron de repente del Palacio de Invierno para llevarle, por no variar, a la casa de Aleksandr Ryleyev: lo que parecía un constipado, aún así muy preocupante en un bebé casi recién nacido, derivó en una neumonía que le mató el 19 de marzo. Se le enterró, discretamente, en Tsarskoye Seló, en una tumba propiedad de la familia de Katia que había albergado a la madre de ésta, Vera, desde la muerte de la princesa en 1866. Ella estaba sinceramente afligida, y Alejandro no solamente revivía la muerte de su pequeña Lina o de Nixa, sino que, además, sufría el doble al ver abatida a Katia, a quien seguía escribiendo varias veces por día.

La guerra ruso-turca estaba ya "cociéndose" en territorio balcánico. Una serie de sublevaciones contra el imperio Otomano, en Serbia primero y después en Bulgaria, íban a atraer rápidamente la atención de dos imperios con fuertes intereses en la zona, el austríaco y el ruso. Casi por primera vez, referencias de tipo político íban "colándose" en las cartas diarias de Alejandro a Katia, lo cual demuestra cuánto le calentaban los cascos al emperador aquellos asuntos, ya que, por lo general, su corespondencia se centraba casi al cien por cien en evocaciones románticas, párrafos cargados de ansia sexual y comentarios sobre temas cotidianos, incluyendo a los niños comúnes de ambos. Alejandro visitaba a diario a los pequeños Goga y Olga, a los que amaba con todo su corazón.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 27 Feb 2020 16:05 
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Katia:

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La última de los cuatro hijos de Katia, una niña que recibió el nombre de la madre, nació el 9 de septiembre de 1878. Para que os hagáis una referencia temporal: apenas dos meses antes que el gran duque Mikhail, el quinto hijo del zarevitch Sasha y su Minny. Otro punto de referencia: el gran duque Vladimir y Miechen ya habían perdido a su primogénito, Alejandro, en 1877, pero tenían otros dos hijos varones, Kiryl y Boris. María "yo soy una gran duquesa rusa" en la lejana Inglaterra había parido ya a Victoria Melita, apodada Ducky, y apenas ocho días antes del nacimiento de la pequeña de Katia, había dado a luz de nuevo a otra niña, Alexandra, Sandra. O sea, que Alejandro era un "multiabuelo" a la vez que reciente papá.

Sé que me pongo "pesada" con eso, pero es que hay que entender que se estaban solapando no solamente dos familias, sino dos "tiempos existenciales" diferentes entre sí. Alejandro hubiera podido mezclar en una misma nursery sus hijos menores con sus nietos. Al zarevitch Sasha aquella simple idea le ponía los pelos como escarpias: era el más vehemente y resuelto en su antipatía hacia Katia. No obstante, la única hija legítima del zar, María Alexandrovna duquesa de Edimburgo, acostumbrada durante años a venerar a un padre que bebía los vientos por ella, llevaba fatal el "trato" que se le estaba dispensando a su enferma madre. Los hijos menores de la emperatriz María Alexandrovna, Sergei y Pavel, también se resentían por lo mismo, por tener que presenciar la tristeza y el aire eternamente depresivo de la pobre María.

Ya nadie podía llamarse a engaño con la idea de que Katia era "una aventura más" en la vida del zar, otra Alexandra Sergeyevna Albedinskaya. De hecho, Alexandra Sergeyevna llevaba en su origen el apellido Dolgorukoya -recordad que era parienta de Katia, los Dolgoruki constituían un clan extensísimo...- y al ir de boca en boca su relación con el zar, se habían manejado las cosas para casarla con el general Peter Pavlovich Albedinsky. Quizá para agradecerle que hubiese desposado a su amante de años Alexandra, el zar Alejandro patrocinó una muy brillante carrera a Albedinsky, que acabó siendo primero gobernador general de las provincias del Báltico y después gobernador general de Polonia. Alexandra Albedinskaya había acabado casi "de virreina" en Varsovia por cuenta de su pasada vinculación sentimental con el emperador.

Significativamente, nunca, y cuando digo es nunca, se planteó ese curso de acontecimientos para Katia. Ni Alejandro pensó en buscarle un marido ventajoso, ni ella hubiese aceptado un matrimonio de ese tipo, y menos después de ir creando una "segunda familia" con cuatro hijos comúnes de los que uno se había muerto con pocas semanas de vida. El planteamiento de Alejandro siempre fue "eres mi esposa ante Dios y en cuanto sea libre de hacerlo, me casaré contigo"...a lo que luego se hubiese podido añadir un "y legitimaré a nuestros hijos".


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 27 Feb 2020 16:14 
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Goga, el hijo mayor de Katia:

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Era un niño monísimo, no me diréis que no...

Aquí Olga, la mayor de las niñas:

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Alejandro y Katia con los dos mayores, Goga y Olga:

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Katia con Goga y Olga:

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Goga, Olga y la pequeña Ekaterina:

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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 27 Feb 2020 16:42 
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Fue después del fín de la guerra ruso-turca, y poco antes del nacimiento de la benjamina Ekaterina, cuando Alejandro...

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...decidió que quería tener a su "segunda familia" cerca, tan cerca que no tuviese que salir del Palacio de Invierno para reunirse con ellos cada tarde a la hora de la cena. Así que, siguiendo sus instrucciones, se acondicionaron tres habitaciones contiguas para albergar a Katia y a los hijos en el mismísimo Palacio de Invierno. Enseguida circularía el rumor de que se había elegido para esta familia oficiosa una serie de aposentos situados JUSTO ENCIMA de los que ocupaba la zarina María, a menudo postrada en su cama o en cualquier diván por hallarse en penoso estado de salud y condenada a escuchar, en su enfermedad física y en su depresión anímica, las alegres carreras de los hijos de la amante del marido sobre su cabeza. Pero esto, sencillamente, no es verdad: las habitaciones de Katia, en el tercer piso de palacio, se hallaban encima de las cámaras privadas -alcoba, estudio, saloncito- del zar Alejandro, no de la zarina María.

Pero, por supuesto, era algo novedoso llevar a la familia de su ámbito privado al mismísimo Palacio de Invierno, porque se suponía que esto tendría su correlación en el resto de residencias imperiales. El zarevitch Sasha estaba que echaba humo por las orejas, y en su entorno se propagaban los peores chismes acerca de los tejemanejes de Katia, presentada como una arribista, ambiciosa, intrigante, retorcida y, sobre todas las cosas, aprovechada. Aunque parece que sí existió cierto entramado de relaciones del tipo conseguidora/facilitadora/comisionista, esto apuntaría más a Varenka Shebeko que a la propia Katia Dolgorukaya, quien, en general, vivía muy al margen de cualquier asunto de esa naturaleza. El ministro de interior, Loris-Melikov, uno de los hombres mejor informados, sino el mejor informado, del Imperio, se vió a menudo en la tesitura de tener que aplacar las cosas entre los partidarios del emperador y la favorita imperial y los partidarios del zarevitch.

Así las cosas, en 1880 se produciría uno de esos acontecimientos significativos: otro atentado, esta vez DENTRO del Palacio de Invierno de San Petersburgo...


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 27 Feb 2020 18:20 
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Este señor...

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...es un señor revolucionario, de nombre Stepan Nikolaevich Khalturin, natural de la provincia de Vyatka. Él organizó el que quizá podamos calificar como más osado de los atentados contra la vida del zar Alejandro II, puesto que se perpetró "a domicilio". Fue la famosa explosión en el Palacio de Invierno, a las 18:22 minutos exactos del 5 de febrero de 1880.

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Khalturin se había colocado cuatro meses atrás, utilizando documentos de identidad falsos, en el Palacio. Su trabajo dentro del recinto era el de carpintero, y le permitió la suficiente libertad de movimientos en el interior como para introducir en un sótano, fragmento a fragmento, unas dos libras de dinamita que estallarían al activar un cable mediante interruptor. Encima del sótano indicado estaba situada una sala de la guardia imperial y justo por encima de dicha sala, un comedor. Khalturin estaba al tanto de que en ese atardecer del 5 de febrero, la familia imperial se reuniría a cenar en el comedor con un invitado de excepción, el príncipe Alexander de Hesse, hermano de la zarina María Alexandrovna.

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El príncipe de Hesse.


Por una de esas circunstancias de la vida, el tren en el que se desplazaba hasta San Petersburgo el príncipe Alexander se retrasó media hora. Esto alteró todo el ritmo de la familia imperial: lógicamente, no íban a sentarse en la mesa y empezar a cenar antes de que llegase su familiar. Significó que no se hallaban todavía en el comedor, sino en otra habitación próxima, cuando el Palacio se vió sacudido por una explosión que hizo que se apagasen las luces y se levantase una intensa polvareda causada por el derrumbe del piso de la sala de guardia sobre el sótano en el que estaba colocada la bomba. El resultado serían 56 muertos, pero todos soldados que custodiaban el Palacio (o al menos cuasi todos, ya que algunas fuentes aducen que si bien la mayoría de las víctimas fueron soldados incorporados a la guardia personal tras haber demostrado especial valentía en la guerra ruso-turca, al menos un lacayo habría fallecido también).

El ataque fue vivido de forma distinta por Katia, que se encontraba en sus habitaciones del tercer piso con sus hijos, y por Alejandro. Katia diría después: "Mis piernas cedieron, mi corazón se hundió y casi me volví loca", todo ello mientras agitaba frenéticamente una campanita de llamada a la que nadie acudía. Katia no se sosegó hasta que no escuchó una voz masculina de acento casi frenético:

-Estoy aquí, ya voy, mi querido ángel...

Era el zar Alejandro, que se había precipitado desde la estancia cercana al comedor a los aposentos de su querida Katia para cerciorarse de que ella y sus pequeños se encontraban bien. Significativamente, no había mostrado esa deferencia por su esposa, que había regresado de una estancia en Cannes pocas semanas atrás y se encontraba postrada en su cama por la enfermedad en estado terminal, ni por el resto de miembros de su familia a quienes dejó boquiabiertos detrás de sí mientras había salido a la carrera para comprobar que nada le había pasado a Katia. En cuanto llegó el príncipe Alexander de Hesse, éste se enfureció al escuchar de labios de sus sobrinos el relato de lo acontecido. Era comprensible, porque Alexander de Hesse amaba a su hermana la zarina María y se tomó como un verdadero insulto hacia ella esa falta de miramientos de Alejandro.

Quizá el ser humano es egoísta y no piensa en quién amó en un pasado que parece lejano, sino en quien ama en el instante en que se produce un hecho potencialmente destructivo. Después del terrible susto en el Palacio de Invierno, Alejandro se centró en que se sepultase a los muertos, se les erigiese un monumento conmemorativo y se garantizasen pensiones vitalicias a sus familiares; pero una vez cumplidos esos deberes, lo que deseaba era disponer de tiempo para confortar a Katia (ella ya vivía en un permanente estado de miedo por su amante) y estar con los hijos. A principios de mayo, dos meses después, Alejandro se fue con Katia y sus retoños en común a Tsarskoye Seló y solamente de vez en cuando cubría la distancia hasta San Petersburgo para visitar a su agonizante María. Hubo escenas desagradables cuando su hija María duquesa de Edimburgo, a la que se había llamado para que pudiese despedirse de la madre, plantó cara a su padre zar y le reprochó la "indecencia" de su comportamiento.

Existe la historia, y no he podido corroborarla con varias fuentes, de que antes de que Alejandro se marchase a Tsarskoye Seló con Katia y los niños de Katia, la zarina María Alexandrovna, tan consciente de que su final se acercaba...

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...pidió a Alejandro que le llevase un momento a "los niños" para poder verlos y bendecirlos. Es probable que Alejandro haya cumplido ese ruego de la emperatriz, que habría contemplado con melancolía a los pequeños y les habría dado una temblorosa bendición desde su lecho de enfermo. Pero la escena, de ser cierta, a quien define como a una verdadera señora, de la cabeza a las uñas de los pies, es de María Alexandrovna. No en vano, el rey Ludwig II de Baviera había dicho en cierta ocasión que ella parecía siempre envuelta en un halo sagrado.

María Alexandrovna murió el 3 de junio de 1880. Durante años, las sofisticadas y opulentas grandes damas de la corte rusa la habían llamado con desdén a sus espaldas la petite bourgeoise allemande porque se trataba de una mujer tímida, retraída, de naturaleza compasiva y religiosa, familiar, sencilla, sin pretensiones, con gustos modestos: prefería dedicarse a la lectura o a escuchar música antes que participar en grandes fiestas. Sin embargo, nadie podía dejar de reconocer que había sido, intrínsecamente, una buena mujer, una buena esposa, una buena madre y una abuela entregada: en 1875, no había dudado en viajar hasta la mismísima Inglaterra para conocer a su nieto Alfie de Edimburgo y su consuegra la reina Victoria hizo después un ferviente elogio de su carácter bondadoso, admitiendo que la compadecía mucho por sus sufrimientos y la paciencia con la que los sobrellevaba.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 27 Feb 2020 18:33 
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Como siempre, Minnie poniendo el foco en un tema que, en principio, podía parecer poco interesante, pero que gracia a su magnífico relato, nos atrapa! =D> :bravo: :bravo: :bravo:


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 27 Feb 2020 18:46 
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Antes de morir, María había escrito una carta muy sentida a Alejandro agradeciéndole sus treinta y nueve años de matrimonio. En eso, siempre me ha recordado un poco a Catalina de Aragón, otra pobre criatura que no quiso irse del mundo sin dictar una emotiva carta para aquel rey Enrique que la había repudiado y confinado de fortaleza en fortaleza a fín de casarse con su Ana Bolena. Cierto que Alejandro no había llegado a tanto, sí, pero la idea básica era la misma: mujer madura, cansada de luchar en vano, enferma, agoniza sabiendo que el marido al que ha dedicado una vida entera está con su amada y apenas le guardará el mínimo luto.

Las normas exigían un duelo riguroso de un año. Alejandro era un hombre libre, pero mientras se daba sepultura con todo el ceremonial a la emperatriz seis días después de su muerte, todos en la -compungida- familia imperial daban por hecho que no íba a romper con la costumbre del luto estricto durante doce meses. Esa idea se vió ratificada por el hecho de que el zar decidiese donar un millón de rublos de su patrimonio personal para erigir un gran hospital en memoria de la finada emperatriz. Pero ahí se equivocaban: un mes más tarde, a principios de julio, ante un altar improvisado en uno de los salones palaciegos, Alejandro se casó con Katia, oficiando la ceremonia su confesor personal, Xenofont Yakovlevich Nikolsk. Los testigos fueron pocos: Varenka Shebeko, Aleksandr Ryleyev, Aleksandr Adlerberg y Eduard Baranov.

Alejandro envió de inmediato un ucase al Senado, declarando que había contraído matrimonio y estableciendo que su nueva esposa sería en adelante la princesa Yuriesvskaya. Sus hijos ya nacidos, legitimados los tres, llevarían el título de príncipe Yuriesvky y princesas Yurievskaya. El mismo tratamiento se aplicaría a los hijos que pudiesen nacer en un futuro, se añadía de manera previsora.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 27 Feb 2020 18:47 
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la marquesa escribió:
Como siempre, Minnie poniendo el foco en un tema que, en principio, podía parecer poco interesante, pero que gracia a su magnífico relato, nos atrapa! =D> :bravo: :bravo: :bravo:


Eso es muy generoso de tu parte, marquesa (happy) Lo cierto es que son personajes "bombón" estos rusos. A poco que rasques, salen a la superficie historias estupendas.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 27 Feb 2020 19:18 
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Katia.


Fue un bombazo, claro. El zarevitch estaba indignado, su esposa escandalizada y consternada; el resto de los hermanos oscilaban entre la furia ciega y la conmoción; tíos, tías y primos estaban en shock. María Alexandrovna, duquesa de Edimburgo, no se privó de redactar una carta dirigida a su padre en términos durísimos:

"Le ruego a Dios que yo y mis hermanos menores, que éramos los que estábamos más cercanos a mamá, podamos perdonarte una vez".

Alejandro sintió la necesidad de justificarse, al menos con su hermana Olga, reina de Württemberg. Él ya tenía más de sesenta y un años de edad; su salud no era mala, pero tampoco buena, debido a unos ataques de asma cada vez más frecuentes que obligaban a Katia a asistirle con oxígeno; pero, por encima de todo, después de los reiterados atentados contra su persona, temía que otro acto de tipo violento segase su vida cualquier día. A Olga...

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Olga reina de Württemberg.


...Alejandro se permitió escribirle en tono intimista y conciliador:

"Nunca me casaría antes del final del luto, pero vivimos en un tiempo de peligros en el que todos los días incurro en el riesgo de ser blanco de un atentado que puede terminar con mi vida. Por lo tanto, mi deber es asegurar la posición de una mujer que ha vivido por mi bien durante catorce años, así como el futuro de nuestros tres hijos ... " .

Había, por supuesto, una gran carga de verdad en las palabras de Alejandro. Katia, como simple amante del zar, era más fácil de echar con cajas destempladas en caso de que a él le ocurriese algo. Al elevarla a la dignidad de Su Gracia la princesa Yurievskaya y reconocerla públicamente, la rodeaba de una coraza protectora. Alejandro añadía en la misma carta a Olga de Württemberg:

"A pesar de su juventud, Kniazhna [título de ella por nacimiento] Ekaterina Dolgorukova prefirió renunciar a los placeres y alegrías de la sociedad, que significan tanto para las mujeres de su edad, con el fín de consagrar su vida entera a amarme y cuidarme. Por tanto, tiene todo el derecho a mi amor, mi estima y mi agradecimiento. No vé literalmente a nadie excepto a su hermana [María] y nunca se ha entrometido en nada, a pesar de las muchas tentaciones...".

Además, Alejandro afirmaba que Katia entendía perfectamente su posición de esposa morganática. De la carta se deducía que él proveería para Katia y los hijos, pero que ella nunca íba a realizar ninguna clase de petición o demanda en ese sentido porque era consciente de esa posición. Eso sí, Alejandro esperaba que el resto de miembros de la familia imperial también fuesen conscientes de ello, de que se trataba de su querida esposa, y que no le obligasen a tener que recordarlo.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 27 Feb 2020 20:19 
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La difunta María Alexandrovna:

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Una mujer en la corte que había amado de verdad a María Alexandrovna era su nuera, María "Minny" Feodorovna...

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...que siempre se había sentido querida y protegida por la suegra. Era de esperar que fuese la que más resistencia opusiese a la presencia en el círculo familiar de Katia Yurievskaya, pero no la única: la otra nuera de Alejandro, Miechen, tampoco estaba precisamente satisfecha con aquella bochornosa situación en que les había puesto su suegro. Adicionalmente, Alejandro podía esperar poca o nula comprensión en sus cuñadas Alexandra "Sanny" Iosifovna, que respiraba por la herida de la flagrante infidelidad de su propio marido, o en Olga Feodorovna, que no tenía que pasar por lo mismo, pero podía empatizar.

Alejandro quería que su familia reconociese el nuevo papel que había asignado a Katia. Hubo un primer encuentro, un tanto violento, en un servicio religioso en la capilla imperial, una vez celebrada ya la boda de Alejandro y Katia. Todos los hijos de Alejandro estaban presentes, en el caso de Sasha le acompañaba Minny, en el caso de Vladimir no le acompañaba Miechen porque ésta todavía era protestante y por tanto no participaba en las ceremonias ortodoxas. Finalizado el servicio, Minny se acercó junto a su marido a despedirse de su suegro, como era habitual, pero pretendió ignorar la presencia cercana de Katia. Alejandro no se lo permitió: en tono un tanto brusco, reclamó en francés a su nuera que se despidiese "de la Princesse". A Minny no le quedó más remedio que inclinar su pequeña cabeza en un gesto de cortesía hacia Katia Yurievskaya, pero Sasha estaba casi al borde de la apoplejía.

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Minny.


Miechen seguramente pensó que menos mal que podía eludir los oficios religiosos "en famille" de los Romanov, claro. Estaban todos angustiados por lo ocurrido, porque, aparte la propia reacción ante esa "traición a la memoria" de María, suponía un escándalo fuera del país, empezando por Hesse, el país de origen de la difunta. La única chica entre los hijos del príncipe Alexander de Hesse, Marie de Battenberg, de casada Marie zu Erbach Schönberg, había querido intensamente a su tía emperatriz, cuyo nombre llevaba; y al enterarse de la apresurada boda morganática de su tío el emperador, sintió que "algo se murió dentro de mí" -probablemente, el cariño y el respeto a Alejandro, o la confianza en cierto sentido de la moral y el decoro por parte de éste-.

Alejandro estaba decidido a que Katia y sus hijos participasen en la vida codiana de la familia Romanov en su versión extensa, por mucho que pudiese horrorizarle a Minny el mero pensamiento de que "sus hijos" tuviesen que compartir meriendas y juegos con los hijos de Katia Yurievskaya. Para los propios niños no parece haber sido en aboluto algo traumático: se sabe que al hijo primogénito de los escandalizados Sasha y Minnie, Niki, le resultaba divertido tener un tío, Goga, menor que él en edad. Y precisamente un sobrino del zar Alejandro, el gran duque Alejandro Mikhailovich, "Sandro", hijo del gran duque Mikhail y de Olga Feodorovna, íba a ser el que legase a la posteridad, en sus "Memorias", su recuerdo de aquella presentación oficial a la familia que organizó el emperador...


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 28 Feb 2020 10:08 
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Katia.


Sandro, en sus memorias, refleja una escena en la que, a los ojos de un chiquillo, destaca el resplandor dorado del cabello de Katia, el encanto que emana de su sonrisa, su presencia y su naturaleza tímida pero complaciente. Katia entra en el comedor dónde ya se ha congregado toda la familia, convocada de manera imperativa por el zar, del brazo de un Alejandro enamorado, fieramente protector y orgulloso. Durante la comida, a Sandro se le hace evidente que su tío abuelo el zar está absolutamente pendiente de todo lo que Katia dice o hace. Katia misma, aunque nerviosa por la situación, se comporta de tal manera que Sandro no duda de que todos los hombres de la familia, a excepción quizá del huraño zarevitch, se hubiesen rendido a su simpatía natural de buen grado, pero las mujeres -empezando por Minny y la propia Olga Feodorovna, madre de Sandro...- observan de principio a fín un comportamiento rígido y protocolariamente frío. Es la hora de "la gélida cortesía", por así decirlo, hacia aquella "indeseable" que se sienta en la misma silla que antaño había utilizado la pobre María Alexandrovna. Alejandro tiene la satisfacción de ver que los críos -sus nietos, sus sobrinos nietos...-, al no tener los prejuicios ni las reservas autoimpuestas de los mayores, sí se muestran curiosos y amistosos con Katia.

Al final de la comida es cuando se produce un momento que tiene cierto toque "desasosegante": una niñera entra llevando consigo a los hijos del zar con Katia. El protagonista es el mayor, Goga, a quien Alejandro recibe con alborozo. Relato de Sandro:

Al final de la cena, la institutriz llevó a sus tres hijos al comedor.

- ¡Y aquí está mi Goga!-exclamó el emperador con orgullo, alzando a un niño alegre en el aire y colocándolo sobre su hombro:-Dinos, Goga, ¿cómo te llamas?

-Mi nombre es Príncipe George Aleksandrovich Yuryevsky.- respondió Goga y comenzó a jugar con los bigotes del emperador, hurgando con sus pequeñas manos.

-¡Es un placer conocerte, Príncipe Yuryevsky- bromeó el emperador:-Pero...¿te gustaría que te convirtiera en Gran Duque?

-Sasha, por el amor de Dios, ¡déjalo! - dijo la princesa nerviosamente

Con esta broma, Alejandro II, por así decirlo, trató de abrir el camino entre sus familiares sobre el tema de legitimar a sus hijos morganáticos. La princesa Yuryevskaya estaba muy avergonzada, y por primera vez se olvidó de la etiqueta de la corte y llamó públicamente al Soberano, su esposo, empleando un diminutivo.

Afortunadamente, el pequeño Goga estaba demasiado ocupado desempeñando el papel de peluquero de Su Majestad para reflexionar sobre los beneficios del título imperial, y el Zar no insistió en la respuesta. Una cosa estaba clara: el Emperador decidió ignorar el disgusto de los miembros de la familia Imperial y quería pasar un domingo que fuese divertido para sus hijos en esta primera cena familiar.


Como podéis ver es una Katia abochornada y tensa la que intenta que Alejandro no saque a la palestra un tema tan potencialmente conflictivo como el que está sacando: insinúa una ¿intención?¿posible idea en su cabeza? de hacerla coronar zarina y de elevar a los príncipes Yuriesvsky a la condición de gran duque y grandes duquesas. Demasiado para los hijos, hija y nueras, por supuesto. Y tuvieron que mantener el tipo hasta que concluyó la comida:

"Después del almuerzo, se presentó a un mago italiano, y luego los más jóvenes de nosotros fuimos al próximo salón con Goga [probablemente las niñas Olga y Ekaterina se habían retirado con la institutriz], quien demostró su destreza al andar en bicicleta y deslizarse por una montaña rusa hecha con alfombras. El niño trató de entablar amistad con todos nosotros, y especialmente con mi primo Nikki [futuro emperador Nicolás II], que estaba muy divertido con que él, de trece años, tenía un tío de siete años ".

No sólo el rango que Alejandro quisiese asociar a Katia y los niños constituía un quebradero de cabeza y motivo de disgusto familiar. También estaba, por supuesto, el trasfondo económico, pues el zar disponía por entonces del control absoluto de un patrimonio personal que nada menos que doce millones de rublos. Alejandro tuvo que dirigir una carta a su zarevitch Sasha, garantizándole que él, en calidad de futuro zar, heredaría su inmenso patrimonio, pero estableciendo ciertas salvaguardas en relación con Katia y los hijos de Katia, quienes, por ejemplo, mantendrían por siempre el derecho a disponer de su apartamento en el Palacio de Invierno y a un tren de vida acorde a su elevada posición. Para Alejandro, siempre preocupado por si un atentado le causaba una muerte por anticipado cualquier día, era esencial que Sasha se comprometiese con él a no privar de los derechos adquiridos a Katia y los hijos de Katia.


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 Asunto: Re: EKATERINA "KATIA" DOLGORUKOVA, PRINCESA YURIEVSKAYA
NotaPublicado: 28 Feb 2020 10:16 
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Es posible, pero quedará para siempre en el terreno de lo dudoso, que Alejandro realmente se plantease la opción de coronar a Katia y poner a sus hijos menores al mismo nivel en cuanto a rango que a los hijos mayores; pero también se dice que eso era una intención de reforzar públicamente a su nueva esposa antes de abdicar en el zarevitch y retirarse con la segunda familia, para disfrutar de unos años de vida privada (quizá en Tsarskoye Seló, quizá en la querida Livadia). De cualquier manera, nunca se sabrá, tal vez; porque el tiempo en común que tuvieron Alejandra y Katia como marido y mujer fue breve, demasiado breve...


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