Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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NotaPublicado: 26 Oct 2008 20:31 
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Aquí conviene hacer un pequeño repaso...

El siglo XIX fue el siglo en el que una antigua potencia, la Austria imperial, y una potencia en auge, Prusia, pugnaron por la hegemonía dentro de la Confederación de Estados Germánicos que había sustituído, en época napoleónica, al medieval Sacro Imperio Romano Germánico. En la pugna por la hegemonía, que finalmente se decantaría a favor de Prusia, Austria necesitaba mantener su esquema de alianzas con los distintos reinos germanos. Al margen de Prusia, había dos reinos particularmente significativos: Baviera y Sajonia.

La política matrimonial austríaca giró en torno a esos ejes. El emperador Francis I había tomado como cuarta esposa a una princesa de Baviera, Caroline Auguste. Luego, el segundo hijo varón de Francis I, el archiduque Franz Karl, se había casado con otra princesa de Baviera, Sophie, medio hermana de la mencionada Caroline Auguste. Por cierto que tanto Caroline Auguste como Sophie eran hermanas de Elisa, reina consorte de Prusia, y de las dos sucesivas reinas de Sajonia, Maria Anna (consorte de Friedrich Augustus II) y Amalie (consorte de Johann I). En su momento, el hijo de Franz Karl y Sophie, Franz Joseph, ascendió al trono tras la abdicación de su tío paterno, Ferdinand I. Al tener que buscarle una esposa apropiada a Franz Joseph, Sophie había pensado en una de las hijas de su hermana Amalie con Johann de Sajonia: la princesa Sidonie. Sin embargo, una visita de Franz Joseph a Dresde acabó con esa posibilidad: encontró inaceptable la idea de casarse con la fea y enfermiza Sidonie (probablemente, era su naturaleza enfermiza la que la hacía fea, pues siempre aparecía pálida, demacrada, consumida, lo que nunca resulta atractivo a los ojos de un buen mozo).

Franz Joseph acabó casándose con Elisabeth de Baviera, otra prima. Pero Sophie seguía considerando importante una alianza de Viena con Dresde, de forma que el tercero de sus hijos, el archiduque Karl Ludwig, se casó con una hermana menor de aquella princesa Sidonie, Margarethe Karoline. Sin embargo, Margarethe Karoline también era delicada y frágil: falleció muy joven sin dejar ningún hijo en su matrimonio. En el segundo casamiento de Karl Ludwig, se optó por una princesa napolitana, Annunziata de Borbón-Dos Sicilias. La tercera mujer sería una infanta portuguesa que jamás había pisado suelo portugués: María Theresa, hija del depuesto rey Miguel I, el tío de María II.

La cuestión de fomentar matrimonios Habsburgo-Wettin volvió a surgir en la siguiente generación. Durante una época, se consideró ventajoso un eventual noviazgo de Rudolf, hijo de Franz Joseph con Elisabeth, y la princesa Mathilde de Sajonia, hermana mayor de nuestra María Josepha. Pero Rudolf acabaría casándose con Stephanie de Bélgica. Más adelante, se barajaron opciones en torno a dos de los hijos varones de Karl Ludwig, el hermano de Franz Joseph, nacidos del segundo matrimonio de éste con Annunziata ("Ciolla") de Borbón-Dos Sicilias. Se pensó en Mathilde como una eventual esposa para el archiduque Franz Ferdinand y en María Josepha como una eventual esposa para el archiduque Otto.

De tantos proyectos, el único que salió adelante fue el de la boda entre Otto y María Josepha...


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NotaPublicado: 26 Oct 2008 20:38 
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Una foto de Otto y María Josepha con motivo de su compromiso:

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Un observador que "no conociese el percal", es decir, alguien ajeno a lo que ocurría en las distintas cortes europeas de entonces, habría deducido que María Josepha, la tímida y apacible princesa de Sajonia, se había llevado un excelente partido. Otto era un príncipe imperial, un archiduque con una magnífica posición en una de las principales capitales del viejo continente. También era muy guapo: los vieneses le llamaban Otto der Schöne, o sea, Otto el Hermoso. Juzgando desde las apariencias, María Josepha había tenido suerte, mucha suerte, al verse emparejada con aquel Habsburgo.

Sin embargo, los dos hijos mayores de Karl Ludwig, Franz Ferdinand y Otto, llevaban "dando que hablar" durante toda esa década de 1880. Se habían producido algunos sonados escándalos protagonizados por ambos, aunque se anotaban más en la cuenta particular de Otto der Schöne...


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NotaPublicado: 26 Oct 2008 20:58 
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Incluso la bella emperatriz Elisabeth, la esposa de Franz Joseph, que a esas alturas mantenía una vida errante, intentando pasar el menor tiempo posible en la corte vienesa, se hizo eco de los escándalos que montaban los sobrinos de su marido. Elisabeth estaba muy orgullosa de sus poemas, en los que basaba la ilusión de ser reconocida por la posteridad; en realidad, lo triste es que la posteridad se interesa por sus versos, en un estilo que imita demasiado a Heine, sólo porque proceden de la mano de una emperatriz de Austria-Hungría. Siempre he pensado que la pobre, esté dónde esté, debe sentirse verdaderamente frustrada en ese aspecto...

Uno de los poemas compuestos por Elisabeth en 1886 se titulaba "Algo realmente sucedió en Enns". Lo que había sucedido en Enns era que, simplemente por divertirse provocando a la gente, Otto había hecho saltar a su magnífico caballo POR ENCIMA de un ataúd que era llevado en comitiva fúnebre hacia un cementerio. Evidentemente, a la familia, allegados y vecinos del difunto o la difunta no les hizo ni pizca de gracia ese gesto irrespetuoso de un chico que se consideraba por encima del bien y del mal debido a su rango imperial. Faltó poco para que se abalanzasen sobre Otto, le bajasen al suelo desde su formidable montura y le diesen una buena somanta. El emperador Franz Joseph, que ya estaba furioso con Otto porque poco antes su sobrino había tenido "la lindeza" de arrojar por una ventana de una residencia, en plena orgía, un retrato del emperador y otro de la emperatriz, no sufrió una apoplejía al conocer lo que había pasado en Enns de puro milagro.

Esa clase de aventuras mostraban la veta inmadura y desequilibrada de Otto, pero, con vistas a su matrimonio, tampoco auguraba nada bueno su propensión al sexo. En ese sentido, Otto era como el príncipe Philippe de Coburg. Les gustaba participar en verdaderas bacanales, a menudo en los más destacados burdeles de la ciudad. Philippe coleccionaba pornografía, algo que a Otto también le divertía. Evidentemente, para la esposa de Philippe, Louise de Bélgica, había sido un shock encontrarse, de joven, unida a aquel hombre. Cabía imaginar que a María Josepha no le causaría menor impresión de la que había recibido la princesa belga la conducta promiscua y licenciosa de su archiduque.


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NotaPublicado: 26 Oct 2008 21:04 
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Leí que la noche de bodas encontraron a Luisa de Bélgica en pleno jardín del palacio aterrorizada.


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NotaPublicado: 26 Oct 2008 21:08 
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legris escribió:
Leí que la noche de bodas encontraron a Luisa de Bélgica en pleno jardín del palacio aterrorizada.


No me extraña nada, con las historias que circulaban y circulan sobre Philippe de Coburg. Estoy pensando en comprarme una biografía de Louise, esa mujer me interesa mucho...


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NotaPublicado: 26 Oct 2008 21:09 
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Una imagen de la María Josepha que llegó a Viena para convertirse en la mujer de Otto:

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NotaPublicado: 26 Oct 2008 21:11 
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Y otra de la pareja, cortesía del Bildarchiv:

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NotaPublicado: 26 Oct 2008 21:24 
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Para aquella princesa sajona cuya mayor tristeza en la vida había sido perder a su madre, María Ana, en febrero de 1884, el matrimonio con Otto celebrado en octubre de 1886 hubiese podido marcar el inicio de una etapa dichosa dedicada a formar su propia familia. Pero, evidentemente, acababa de verse lanzada a una vida conyugal para la que no estaba en absoluto preparada. Ella era, a sus diecinueve años, absolutamente inocente y cándida. Nadie se había tomado la molestia de proporcionarle una información detallada sobre lo que ocurría en la intimidad del dormitorio. Y no se encontró precisamente con un esposo atento y delicado con su mujer virgen, sino con un tipo que disfrutaba participando en grandes orgías sexuales. La experiencia tuvo que ser tan traumática como la que había sufrido Louise de Bélgica con Philippe de Coburg. La diferencia es que Louise, en una etapa ulterior, relataría sin pudor su padecimiento, para justificar su propia conducta posterior (el abandono de su domicilio junto a un guapo oficial de origen croata). María Josepha, otro tipo de mujer, aguantó lo que le echaron y se calló respecto a su propia vergüenza.

El matrimonio concertado por motivos dinásticos para María Josepha estaba destinado a prolongarse durante veinte años. Veinte años en el curso de los cuales no hubo en la corte austríaca ninguna mujer tan públicamente ofendida y humillada por los devaneos de su marido, excepto, quizá, la princesa Stephanie, esposa del heredero Rudolf. Rudolf contrajo en los prostíbulos una enfermedad venérea, la gonorrea, con la que infectó a Stephanie, quien se vió sometida a un tratamiento durísimo y, encima, se quedó incapacitada para tener más hijos, una infertilidad que, para colmo, no pocos le echaban en cara. Tal y como era la vida de Otto, casi constituye un milagro que María Josepha no hubiese acabado sifilítica.


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NotaPublicado: 26 Oct 2008 21:28 
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María Josepha:

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Aquella archiduquesa digna de compasión trató de establecerse en el castillo de Persenbeug, en la Baja Austria. Allí aguardó el nacimiento de su primer hijo, que nació el diecisiete de agosto de 1887. Fue un varón, a quien se impuso la usual retahíla de nombres de pila: Karl Franz Josef Ludwig Hubert Georg Maria.

En esa época, nadie podía figurarse siquiera que ese bebé acabaría siendo emperador de Austria. Estaba vivo el archiduque Rudolf, hijo único varón de Franz Joseph y Elisabeth, heredero del trono. Lo que no estaba nada claro era quien heredaría, en su momento, a Rudolf: sólo había tenido una niña, Elisabeth Marie, llamada Erzsi, con su esposa belga Stephanie antes de contagiar a ésta una enfermedad venérea que la había dejado incapacitada para proveer hijos a la dinastía. En todo caso, de Rudolf la sucesión pasaría a su tío Karl Ludwig. Y de Karl Ludwig al hijo mayor de éste, Franz Ferdinand, de quien se esperaba que contraería un matrimonio adecuado en el que engendrar hijos e hijas. Sólo en caso de que faltase sucesión a través de Franz Ferdinand, recaería tal honor en el archiduque Otto, de quien el recien nacido Karl Franz era el hijo primogénito.


Última edición por Minnie el 26 Oct 2008 22:02, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: 26 Oct 2008 21:33 
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Mucho archiduque pero todo un canalla. :x


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NotaPublicado: 26 Oct 2008 22:09 
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Pues sí, legris. No era un tipo íntegro y decente, precisamente.


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NotaPublicado: 26 Oct 2008 22:12 
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Una entrañable imagen de María Josepha con baby Karl Franz:

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Para una mujer tan devota, el nacimiento de ese hijo supuso una especie de compensación por su desgraciado matrimonio. En el niño absolutamente expuesto y vulnerable encontró alguien en quien podía concentrar todo su amor, todos sus desvelos y todas sus expectativas. Estaba decidida a hacer de su hijo la clase de hombre que no era el padre de éste.


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