Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

Nuevo tema Responder al tema  [ 76 mensajes ]  Ir a página 1, 2, 3, 4, 5 ... 7  Siguiente
Autor Mensaje
 Asunto: ALICE DE ALBANY
NotaPublicado: 24 Abr 2008 23:01 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 21:47
Mensajes: 17267
Imagen

Desde su nacimiento, acaecido en febrero de 1883, hasta su muerte, que se produjo en enero de 1981, la princesa Alice de Albany fue uno de los personajes más populares de la realeza británica. Fuera de su país y de los países Commonwealth, sin embargo, se podría pensar que se trata de la nieta menos conocida de la reina Victoria pese a su extraordinaria longevidad.

Sin embargo, Alice merece su propio tema porque tuvo una biografía repleta de contenido, con episodios francamente interesantes e incluso controvertidos...


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 24 Abr 2008 23:31 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 21:47
Mensajes: 17267
El veintisiete de abril del año 1882, la capilla real del castillo de Windsor sirvió de escenario a una boda. El príncipe Leopold, duque de Albany, octavo de los nueve hijos que la reina Victoria había tenido en su feliz matrimonio con su primo Albert de Saxe Coburg, intercambió sus votos nupciales con la princesa Helen de Waldeck-Pyrmont. Leopold contaba veintinueve años, Helen veintiún años y los dos conformaban una encantadora pareja aunque el aspecto un tanto desvaído del novio contrastaba con la evidente lozanía de la novia.

Helen, que lucía espléndida en aquel día semiprimaveral...

Imagen

...sabía a lo que se estaba arriesgando: una vida conyugal en la que debería prodigar los mayores cuidados a un esposo que quizá la dejase viuda en plena juventud. Leopold era un hijo especial para la reina Victoria, que había albergado durante años la certeza de que él se mantendría soltero y permanecería a su lado como una especie de secretario privilegiado. Esa impresión de la soberna se basaba en el conocimiento exacto de la delicada y frágil salud de Leopold: había nacido aquejado de hemofilia, entonces una enfermedad potencialmente letal, y, además, parece bastante probable que padeciese a menudo accesos de epilepsia.

El cuadro clínico de Leopold había marcado su existencia desde que su temprana infancia...

Imagen

...hasta su mocedad:

Imagen

Se había desarrollado casi entre algodones, rodeado de médicos y asistentes. Todos estaban pendientes de él, porque bastaba un simple golpe, un tropezón seguido de una caída absurda, para que pudiese formarse en la piel algún hematoma que reflejase hacia el exterior una hemorragia interior de efectos devastadores para el muchacho. Como se supone que quien evita la ocasión, evita el peligro, el príncipe que ya adulto recibiría de su augusta madre el título adicional de duque de Albany se encontró sometido a constantes limitaciones. Si bien eso le provocaba un sentimiento de frustración, también es cierto que los períodos de semi-invalidez en un plácido confinamiento le permitieron potenciar al máximo su veta intelectual. Entre los hijos reales, Leopold se destacó por su inclinación hacia el estudio. Ya joven, arrancaría a su preocupada madre el necesario consentimiento para poder establecerse en el Christ Church, de Oxford, dónde demostró su capacidad abordando un amplio elenco de materias: para cuando abandonó el recinto universitario, lo hizo llevando bajo el brazo, con orgullo, un título de graduado con honores en derecho civil.

A partir de ahí, Leopold lucharía, cada vez con mayor vehemencia, por "hacer su vida" sin que le frenase el miedo a la muerte. Victoria hubo de aceptar -reluctante, pero...- que Leopold viajase a Norteamerica, por ejemplo, junto a su muy querida hermana Louise. El marido de Louise, John Campbell, marqués de Lorne, desempeñaba en esa época el cargo de gobernador general de Canadá. Leopold y Louise recorrieron parte de los Estados Unidos antes de dirigirse a Canadá, dónde él permaneció una temporada en la residencia oficial que compartían su hermana y su cuñado. La experiencia le resultó tan grata que, en años posteriores, trataría, en vano, de que se le confiase el cargo de gobernador general en Canadá o en Australia.

Pero el principal reto de Leopold radicaba en encontrar una esposa adecuada. En su juventud, mientras estudiaba en Oxford, se le atribuiría un idilio con la sugestiva Alice Liddell, hija del dean de Christ Church; en la actualidad, se debate si quizá no fue Alice, sino la hermana menor de ésta, Edith, el objeto de su enamoramiento. Después, Leopold se entusiasmó con la bella heredera Daisy Maynard; Daisy, no obstante, se casaría con Francis Greville, Lord Brooke, y, al cabo de unos años, se haría famosa por su aventura sentimental con el príncipe de Gales, Bertie, hermano mayor de Leopold.

En el capítulo princesas, Leopold no tuvo mejor suerte. Estuvo prendado de Frederika de Hannover, con quien le unía una profunda amistad; pero ella no podía corresponderle porque bebía los vientos por el barón Alfons von Pawel-Rammingen. Con su habitual integridad, Leopold ayudó a Frederika a que ésta obtuviese permiso para casarse con su barón von Pawel-Rammingen (a instancias de su hijo, la reina Victoria incluso cedió el uso de unos apartamentos en el palacio de Hampton Court a la pareja). Otras posibilidades, como Victoria de Baden o Caroline de Schleswig-Holstein, también se quedaron en agua de borrajas.

Leopold estaba ya seriamente deprimido cuando su madre echó a un lado sus reservas acerca de cualquier eventual matrimonio para ese hijo concreto y se decidió a ayudarle. Bajo sus auspicios, Leopold conoció a la encantadora Helen de Waldeck-Pyrmont, que se hallaba en edad de merecer y se mostró dispuesta a afrontar un enlace con un hombre atractivo, sin duda, pero con una esperanza de vida reducida por sus enfermedades...


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 24 Abr 2008 23:39 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 21:47
Mensajes: 17267
Imagen
Leopold y Helen.

Establecidos en Claremont House, en plena campiña de Exeter, los flamantes duque de Albany parecían absolutamente felices. La reina Victoria estaba sinceramente conmovida por la solícita ternura de Helen hacia Leopold, al punto de que, en un tiempo récord, la soberana se encariñaría de forma particular con esa nuera. Por supuesto, influyó la rapidez con la que Helen se quedó embarazada. Leopold se mostraba exultante ante su inminente paternidad, de modo que Victoria, contagiada por su hijo, decidió que la nuera daría a luz en el mismísimo castillo de Windsor, atendida por sus obstetras de confianza, que sabían aplicar anestesia mediante cloroformo mejor que ningún otro médico de su época.

Así, el 23 de febrero de 1883, en el formidable castillo erigido en tiempos de Guillermo el Conquistador, vino al mundo una niñita que recibiría, con las aguas bautismales, la oportuna retahíla de nombres: Alice Mary Victoria Augusta Pauline.

Imagen
Una tierna imagen de Leopold y Helen de Albany con "baby" Alice.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 25 Abr 2008 00:30 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 22:02
Mensajes: 25904
Ubicación: ESPAÑA
Bravo kalli, vamos siguiendo la historia de cada uno de los hijos de Victoria, me parece buenísima idea, gracias >:D<

_________________
Imagen


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 25 Abr 2008 14:01 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 28 Mar 2008 17:02
Mensajes: 2152
Ubicación: Gualeguaychú
Lo mismo digo, muchas gracias.
¡Qué bellas joyas las de la novia!


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 25 Abr 2008 17:30 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 21:47
Mensajes: 17267
princesaguaraní escribió:
Lo mismo digo, muchas gracias.
¡Qué bellas joyas las de la novia!


Estaba espléndida ese día ;)
Para que puedas regalarte los ojos...

Imagen


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 25 Abr 2008 17:47 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 21:47
Mensajes: 17267
En el caso de Leopold y Helen, por desgracia, la felicidad fue muy efímera...

En febrero de 1884, la pequeña Alice acababa de celebrar su primer añito de vida junto a sus padres. Helen estaba embarazada por segunda vez, con una gestación de casi cuatro meses. Todo parecía miel sobre hojuelas, excepto por el hecho de que aquel riguroso invierno inglés sentaba fatal a Leopold. Por su frágil salud, siempre se había resentido cuando se combinaban la humedad y el frío. Sus doctores de confianza insistieron en que debería "emigrar" a la Riviera francesa siquiera por una breve temporada, para volver a casa con nuevas energías.

Imagen

Leopold manifestó cierta reticencia. Era consciente de que, en el pasado, en más de una ocasión le había beneficiado pasar unas semanas en un clima tibio, incluso cálido. Pero esa vez no le apetecía separarse de Helen, a quien su gestación no le permitía afrontar el largo y fatigoso viaje hasta Cannes, ni de Alice. Fue Helen quien le animó a marcharse en compañía de uno de sus más leales amigos: él no se íba por capricho, le dijo, sino por necesidad, para mejorar de sus achaques y, consecuentemente, volver junto a ellas en plena forma. Además, añadió Helen, Leopold podría aprovechar que se encontraba en el continente para viajar de Cannes a Darmstadt y asistir a la boda de su sobrina, Victoria de Hesse, con el príncipe Louis de Hesse antes de emprender el retorno a Claremont en Exeter, dónde, a esas alturas, el invierno se habría suavizado bastante. ¿Acaso no le haría ilusión, preguntó Helen, poder presenciar el casamiento de la hija mayor de la difunta Alice, hermana a la que Leopold había querido tanto...?.

Al final, Leopold se dejó convencer. A nadie se le pasó por la cabeza, cuando se despidió cariñosamente de Helen y Alice, que se trataba de una despedida definitiva...


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 25 Abr 2008 17:55 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 21:47
Mensajes: 17267
En Cannes, Leopold llevaba una vida apacible, pero no exenta de cierta actividad social que le causaba gran complacencia. Las cenas con lo más granado de la realeza y aristocracia que solía permitirse estancias en la Riviera francesa tenían por escenario, habitualmente, el restaurante "Cosmo", célebre por su excelente cocina y su esmerado servicio hacia una clientela muy refinada. Además, había fiestas privadas o semi-privadas, en las "villas" construídas por la gente pudiente o en el famoso Yatch Club. Se sabe que Leopold disfrutó en especial asistiendo a una "fiesta veneciana" un par de días antes de acudir a otra celebración en el Yatch Club. Esta visita al Yatch Club resultaría la última "juerga" de su vida: a la salida, había tropezado, se había dado de bruces contra el suelo y se había lastimado una pierna.

Le llevaron a la "villa" en la cual se encontraba alojado. Padecía grandes dolores, por lo que los médicos consideraron oportuno inyectarle morfina y él mismo rogó que le dejasen tomarse una copita de clarete para reconfortarse un poco. Pero el problema, desde luego, no era que le doliese la pierna a rabiar, sino que se habían roto vasos capilares de los que manaba la sangre a borbotones por su interior. La hemorragia se hizo más intensa y tuvo un efecto fulminante al encharcar sus pulmones: Leopold de Albany murió, con apenas treinta y un años, el día 28 de marzo de 1884.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 27 Abr 2008 23:53 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 21:47
Mensajes: 17267
Imagen

La muerte acababa de separar de forma definitiva e irrevocable a Leopold y Helen.

Aquella penosa noticia se transmitió urgentemente, vía telégrafo, a Inglaterra. La reina Victoria la acogió con dolida resignación: desde que a su hijo se le había diagnosticado hemofilia, había esperado que, en cualquier momento, sucedería lo peor, razón por la cual durante años había tratado de distanciarse emocionalmente de él e incluso a veces había adoptado una actitud no exenta de crueldad. El príncipe de Gales, Bertie, recibió la noticia cuando se encontraba en el hipódromo, asistiendo a unas notables carreras de caballos. De inmediato, fue a reunirse con Victoria. Lo que Victoria había prohibido era que se informase a Helen, duquesa de Albany, antes de que ella misma encontrase en su interior la fuerza moral necesaria para comunicar aquella nueva a la reciente viuda que se hallaba gestando un bebé. Pero Lenchen, hija de Victoria, tomó la iniciativa por su cuenta: lo que no quería, de ninguna manera, era que, mientras la reina acumulaba estoicismo y resolución suficientes para ir al encuentro de su nuera, Helen acabase enterándose por alguien ajeno a la familia.

Para Helen fue un momento devastador. Pensar que ni ella ni su pequeña Alice volverían a ver jamás a Leopold resultaba muy doloroso. Pensar que Leopold nunca conocería al bebé que ella llevaba en su seno, que ni siquiera se enteraría de si habían engendrado un varón u otra fémina, resultaba angustioso. En brazos de su cuñada, Helen dió rienda suelta a sus sentimientos, su dolor y su angustia. Luego, poco a poco, aprendió a sosegarse, más pensando en el bienestar de la criatura que se encontraba en su útero que en sí misma.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 04 May 2008 23:15 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 21:47
Mensajes: 17267
Imagen
Helen.

Quedarse viuda con algo más de veintitrés años, con una hija de algo más de un año y un bebé en camino, hizo de Helen una figura conmovedora. La reina Victoria no siempre había tenido una armoniosa relación con su difunto hijo: en cierta medida, le resultaba demasiado perturbadora la "extraña enfermedad" que había surgido en ese muchacho como para que pudiese mostrarse cálidamente afectuosa hacia él; había cierta amargura, cierto resquemor silenciado, cierto remordimiento de conciencia bullendo por dentro (quizá ella había transmitido ese raro mal...) en la soberana. Pero ahora que Leopold había muerto en plena juventud, Victoria desarrolló una profunda compasión por Helen y por Alice, que, al cabo de unos meses, se haría extensiva al pequeño Charles Edward, duque de Albany.

Las imágenes de esa familia sin padre causaban verdadera impresión y un ramalazo de ternura en todos...

Imagen
Helen, de luto riguroso y con su cofia de viuda, ante la adornada cuna en la que se encuentra su hijito recien nacido, Charles Edward duque de Albany.

Imagen
Helen, con la pequeña Alice y baby Charlie.

Helen guardaría escrupulosa fidelidad a la memoria de Leopold. Jamás consideró la opción de volver a casarse ni se buscó un romance que llenase el vacío afectivo que su esposo había dejado en su vida. Pese a su extrema juventud, representó con pasmosa dignidad el papel de viuda plenamente responsable de la crianza de los dos niños. La reina Victoria, siendo como era, no podía por menos que respetar inmensamente a Helen de Albany; su mano protectora se extendía constantemente sobre esa nuera en concreto y sobre esos nietos huérfanos de padre (en idéntica medida, Victoria había mostrado especial interés por sus nietos hessianos cuando éstos habían perdido a la madre, y también pondría un afán particular en sus nietos Battenberg al morir prematuramente el progenitor...).


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 04 May 2008 23:27 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 21:47
Mensajes: 17267
Imagen

Imagen
Dos imágenes de Helen con Alice y con Charlie, éste último en atuendo escocés.

Helen se esmeró en la crianza y educación de los niños. Asumió una óptica sensata, pragmática y progresista con respecto al asunto. Los pequeños tenían que ser, ante todo, buenos ingleses súbditos de la abuela paterna. Sin embargo, había asimismo una veta alemana. En los veranos, la duquesa viuda no sólo visitaba con sus hijos a su suegra en Osborne y en Balmoral, sino que también los llevaba al recoleto castillo de Arolsen, en Waldeck. Los Waldeck-Pyrmont formaban un clan extraordinariamente unido. Para Helen representaba una gran satisfacción reunirse en el escenario de su infancia y adolescencia con sus hermanos: Pauline, casada con Alexis de Bentheim und Steinfurt; Emma, reina regente de los Países Bajos; Elisabeth, casada con Alexander de Erbach-Schönberg; y el único varón, Friedrich.

Entre los personajes de Arolsen, para Alice y Charlie destacaba su primita Wilhelmina, única hija de la tía Emma. Wilhelmina era una niña, como ellos, pero ya era reina de Holanda. Aquella soberana en miniatura estaba recibiendo una educación muy cuidadosa y estricta, en la que se apelaba constantemente al sentido del deber. En el fondo, los mismos valores se les inculcaban a los niños Albany.


Arriba
 Perfil  
 
 Asunto:
NotaPublicado: 04 May 2008 23:40 
Desconectado
Avatar de Usuario

Registrado: 17 Feb 2008 21:47
Mensajes: 17267
Centrándonos en Alice...

Imagen
Alice a los pocos meses de haber perdido a su padre.

Imagen
Alice con su hermano Charlie.

Imagen
Alice con su primita Daisy de Connaught. Delante de ellas, Artie, hermano de Daisy, y Charlie, hermano de Alice.

...tuvo una infancia feliz, pese a la ausencia de su padre. En Inglaterra nunca se aburría: la abuela Victoria les reclamaba junto a sí a menudo, demostrando una paciencia sorprendente con sus ruidosos juegos infantiles; tenía cerca a sus primos ingleses preferidos, por cuestión de edad: los Connaught, hijos del tío Arthur con la tía Louise Margaret, y los Battenberg, hijos de tía Beatrice con el tío Henry de Battenberg. Alice siempre estaría particularmente unida a Daisy y Patsy de Connaught, así como a Ena de Battenberg. Luego, fuera de Inglaterra, Arolsen se convertía en lugar de encuentro con la prima Wilhelmina. Y, ocasionalmente, Helen llevaba también a los niños a la Riviera francesa. La propia reina Victoria se había acostumbrado a viajar cada temporada a la Riviera, en concreto a Cimiez. Solían coincidir en ese rincón idílico media familia, con lo que se mantenía el ritmo de visitas incluso en tales circunstancias.

Los acontecimientos familiares jalonaban la vida de Alice. En su ancianidad, cuando escribiese sus Memorias, Alice recordaria con pasmosa claridad el verano de 1894. Por entonces, ella, una rubia y alegre criatura de once años, asistió a la boda de su primo Georgie, único hijo varón que les quedaba a los príncipes de Gales, con la prima May de Teck. Con ocasión de aquellos esponsales, se habían regocijado también en familia por el compromiso, reciente en el tiempo, de otra prima, Alix de Hesse, con el zarevitch Nicholas de Rusia. Alice de Albany reconocería que no podía dejar de mirar y admirar a su prima Alix, que parecía irradiar romanticismo mientras paseaba de un lado a otro con una rosa color crema en las manos del brazo de Nicholas, que se parecía sorprendentemente a Georgie (a fín de cuentas, la madre de Nicholas, la zarina Minnie, era hermana de la princesa de Gales, Alix).


Arriba
 Perfil  
 


Mostrar mensajes previos:  Ordenar por  
Nuevo tema Responder al tema  [ 76 mensajes ]  Ir a página 1, 2, 3, 4, 5 ... 7  Siguiente


¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 0 invitados


No puede abrir nuevos temas en este Foro
No puede responder a temas en este Foro
No puede editar sus mensajes en este Foro
No puede borrar sus mensajes en este Foro
No puede enviar adjuntos en este Foro

Buscar:
Saltar a:  



Style by phpBB3 styles, zdrowie zdrowie alveo
Powered by phpBB © 2000, 2002, 2005, 2007 phpBB Group
Base de datos de MODs
Traducción al español por Huan Manwë para phpbb-es.com
phpBB SEO
Crear Foro | Subir Foto | Condiciones de Uso | Política de privacidad | Denuncie el foro