Foro DINASTÍAS | La Realeza a Través de los Siglos.

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 Asunto: Re: ALEXANDRA PAULOVNA, GRAN DUQUESA Y ARCHIDUQUESA
NotaPublicado: 09 Mar 2020 10:57 
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Una -pequeña- imagen de Alexandra...triste no poder hallarla en formato mayor:

Imagen


Y aquí otra, tampoco para tirar cohetes:

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Dicen que Alexandra nunca se recuperó de la impresión de lo acontecido aquella tarde en el salón del palacio de Táuride...

Carl duque de Södermanland

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Carl.


...presentó a la mañana siguiente una disculpa por el comportamiento de su sobrino. Catalina seguía muy enojada, y no era para menos, ya que había tenido que lidiar con una situación bastante violenta a nivel personal resuelta gracias a las muchas "tablas" adquiridas durante décadas de ejercicio del poder. No quería perder tiempo, así que se reunió en persona con Gustav IV Adolf y con el duque Carl. Gustav IV Adolf estaba "tieso como una escoba" y se mantenía en sus trece; aún así, Catalina debía mantener cierta esperanza de una resolución positiva, ya que les persuadió de que continuasen siendo sus invitados de honor durante diez días. Al final, los diez días extra no marcaron ninguna diferencia, como Catalina hubo de reconocer. Los suecos se marcharon, dejando atrás a una Alexandra desconcertada, humillada y afligida. Nada más llegar a Estocolmo, Gustav IV Adolf ya estaba pensando en los fastos que rodearían su coronación, celebrada el 1 de noviembre de 1796.

Aquí una imagen del chico Gustav IV, que se le había hecho hueso duro de roer a Catalina:

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Gustav IV Adolf.


En realidad, Gustav IV Adolf se atenía ciegamente a la tradición: la reina de Suecia debía ser luterana. Su pastor, a quien mostraba mucho apego, lo cual revestía significación especial porque a aquel mozo saber que su padre había sido baleado por una conjura de nobles en un baile de máscaras le había hecho receloso e incluso desconfiado...le había insistido en que ni Dios, ni su conciencia ni sus súbditos le perdonaría que se casase con una ortodoxa. La terquedad del rey revelaba que sus escrúpulos estaban por encima de sus conveniencias dinerarias inmediatas.

El spoiler aquí es inevitable: Gustav IV Adolf, nada más apagado el rumor de las celebraciones de varias semanas que envolvieron su coronación, se dispuso a solicitar la mano de la -evangélica luterana...- princesa Friederike "Frique" de Baden:

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Frique.


Como veremos, Catalina II eso se lo perdió, porque se murió el 16 de noviembre de 1796, apenas tres semanas después de la marcha de los suecos que tanto la habían irritado. A su muerte, ascendió al trono el hijo con el que tan mal se había entendido siempre, el gran duque Pablo Petrovich, acompañado de su mujer, María Feodorovna: es decir, los padres de nuestra Alexandra. Gustav IV Adolf, que no era tampoco estúpido, mandó a su embajador en San Petersburgo, Steding, que entregase una carta personal suya al nuevo zar Pablo I, comunicándole con tacto el compromiso alcanzado con la casa de Baden. Quizá Gustav IV Adolf esperaba cierta dosis de comprensión especial, porque la elegida, Frique, era hermana de Elizaveta Alexeievna, la esposa del nuevo zarevitch Alejandro. La madre de Frique, Amalia de Baden, era, quizá, más "sensible" a los problemas que aquello podía suscitarle a su hija Elizaveta, porque envió por su parte una carta a la zarina María Feodorovna explicándole, de consuegra a consuegra, que ellos no habían buscado activamente el matrimonio sueco, sino que se habían limitado a aceptarlo por no haber ningún motivo válido para rechazarlo. A pesar de todo, Elizaveta Alexeievna las pasó canutas: la acusaron de haber "saboteado intencionadamente" el compromiso de Gustav IV Adolf con la cuñada Alexandra por el procedimiento de mostrarle al monarca sueco una miniatura de su guapa hermana Frique, que tenía la ventaja de ser protestante. La boda de Gustav IV Adolf y Frique...

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Gustav IV Adolf y Frique.


...se celebraría finalmente el 31 de octubre de 1797 en Estocolmo. Respecto a la guapa Frique, la rusa condesa Golovina escribiría, muy acertadamente:

"Por desgracia, su destino, aunque brillante, la sometió a muchas pruebas, y la corona puesta sobre su cabeza estaba cubierta de espinas".


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 Asunto: Re: ALEXANDRA PAULOVNA, GRAN DUQUESA Y ARCHIDUQUESA
NotaPublicado: 09 Mar 2020 11:43 
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El 17 de noviembre de 1796, había muerto la zarina Catalina II, la "Semíramis del Norte"...

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Catalina II de Rusia.


...y casi podríamos decir que con ella moría toda una época de lo que podríamos denominar autocracia femenina. Pensad que, excepto por el brevísimo interludio del reinado efectivo de Pedro III, Rusia prácticamente había pasado de las manos de Elizaveta Petrovna, la hija menor de Pedro el Grande, a las manos de Catalina Alexeievna, simple esposa de un nieto de Pedro el Grande.

Catalina había tenido toda la intención de "remover" a su hijo Pablo, tan decepcionante y enojoso para ella, de la sucesión al trono. Su idea consistía en saltarse una generación, proclamando heredero a su muy querido nieto Alejandro. Pero no llegó a tirar por esa dirección, algo que temían intensamente el propio Pablo y María Feodorovna. La muerte pilló "por sorpresa" a la emperatriz.

El día anterior al de su muerte se levantó temprano, según su costumbre, y comentó a su dama de cámara Maria Savvishna Perekusikhina, a la que quería mucho...

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María Perekushkhina, dama y amiga.


...que había dormido esa noche anterior mejor que en ninguna otra noche durante largo, largo tiempo. Luego, se dispuso a tomar su café mientras revisaba papeles en su mesa de despacho. A las nueve, pidió que la dejasen sola y se fue a su vestidor; como aconteció que no salía de allí, Perekusikhina se inquietó bastante, al igual que el ayuda de cámara, que llamó primero a la puerta del aseo adyacente y al no obtener respuesta se armó de valor para forzar la entrada. Encontraron a Catalina tirada en el suelo, con los ojos cerrados y el rostro teñido de un alarmante color púrpura; cuando el ayuda de cámara le alzó la cabeza poniendo todo el cuidado del mundo, de los labios de la zarina surgió un quejido suave. Los sirvientes se apresuraron a llevarla al dormitorio y, dado que no pudieron elevarla para colocarla encima del gran lecho, la tumbaron encima de un colchón dispuesto en el suelo apresuradamente. Para entonces, llegaba ya, avisado de urgencia, el físico Rogerson, que sin perder ni un segundo abrió una vena en el brazo de Catalina. La emperatriz estaba viva, pero se mantenía inconsciente. Era evidente que había sufrido una apoplejía severa.

Dos hombres reaccionaron enviando mensajeros a Gatchina, el palacio favorito de Pablo Petrovich. Uno fue Platón, nuestro Platoncito, que se tragó de golpe todos sus desplantes de años al gran duque y notó el miedo royéndole por dentro: encomendó la delicada tarea de llevar la noticia a Gatchina a uno de sus influyentes hermanos, Nicolás. El otro fue el gran duque Alejandro, de diecinueve años: Alejandro quería que a su padre, Pablo, le quedase claro que él no albergaba ninguna intención de hacerse con el poder aprovechando que estaba en el sitio oportuno en el momento adecuado, así que despachó al conde Feodor Rostopchin. La verdad es que Nicolás Zubov llegó el primero, hacia las cuatro menos cuarto de la tarde: Pablo y María se subieron de inmediato a un trineo para irse a San Petersburgo. Al poco de iniciar el camino les encontró en ruta Feodor Rostopchin. Pablo y María llegaron al Palacio de Invierno a las ocho y veinticinco de la tarde, siendo recibidos por sus hijos Alejandro y Constantino, que, dispuestos a caerle en gracia a su padre, se habían puesto uniformes prusianos, al estilo Gatchina. A Pablo y María les esperaba una larga noche en vela junto a Catalina, que no recobró el conocimiento ni siquiera por un instante y murió al cabo de muchas horas tras recibir la extremaunción aplicada por el metropolitano Gavril.

Pablo ya era el zar Pablo I:

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Pablo I.


Y su esposa la zarina María Feodorovna:

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María Feodorovna.


Dos de los primeros actos como zar de Pablo I tuvieron un cariz evidentemente familiar. Apenas cuarenta y ocho horas después de la muerte de Catalina, Pablo se presentó en el monasterio de Alexander Nevski, dónde mandó exhumar el ataúd de su padre, Pedro III, a quien una procesión solemne debería conducir hasta el Palacio de Invierno. Aleksey Orlov, hermano del antaño favorito de Catalina Grigori Orlov, había jugado, se decía, un papel destacado en la muerte de Pedro III en Ropsha; ahora, por orden de Pablo I, tuvo que caminar detrás de la urna que contenía los restos de Pedro III, llevando en sus manos un cojín encima del cual se veía la corona imperial. Aleksey Orlov, un hombre de más de dos metros de altura con una muy visible cicatriz cruzando una de sus mejillas que daba cuenta de su azarosa vida, soportó aquella humillación pública con silenciosa dignidad, la mirada al frente y el rostro completamente inexpresivo. La zarina María, sus hijos, sus nueras y sus hijas participaron en la ceremonia solemne de traslado de Pedro, parar que éste pudiese recibir sepultura con todos los honores en la fortaleza de Pedro y Pablo al lado de Catalina II.

El otro acto lo realizó Pablo en su quinto día de reinado, y consistió el elevar al rango de conde a su medio hermano por parte de madre, Aleksey Grigorievich. Aleksey era el hijo que había quedado de la relación de Catalina precisamente con Grigori Orlov, el hermano del humillado Aleksey Orlov. Grigori Orlov había muerto años atrás, en 1783, tras padecer durante tiempo de demencia prematura. Aleksey Grigorievich había crecido alejado de la corte, en Bobriki, en la región de Tula; por esa razón, el zar Pablo I decidió que fuese llamando conde Bobrinsky. Estaba ya casado con Anna Vladimirovna Ungern-Sternberg, una mujer inteligente, amable, de carácter alegre, amante de las diversiones. A Catalina II le había gustado mucho su nuera Anna, y el resto de la familia Romanov fue siempre particularmente cálida con la condesa Bobrinskaya.


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 Asunto: Re: ALEXANDRA PAULOVNA, GRAN DUQUESA Y ARCHIDUQUESA
NotaPublicado: 09 Mar 2020 12:41 
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Alexandra y su hermana Elena:

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Alexandra:

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Elena:

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Casar a sus hijas mayores no entraba en las prioridades familiares iniciales del zar Pablo I, pero no cabía duda de que acabaría surgiendo el tema. El asunto estuvo marcado desde el principio por el hecho de que las grandes potencias estaban asistiendo con horror al hecho de que Francia, tras una Revolución que había costado primero el trono y luego también la vida a los reyes Louis XVI y María Antonieta, había ido derivando hacia un jacobitismo descarnado. En medio de todas aquellas turbulencias, había surgido un genio de la estrategia militar que estaba además ahíto de ambición: el corso Napoleón Bonaparte. Pablo I necesitaba reforzar su red de posibles alianzas para oponerse a la progresión extraordinaria de Napoleón Bonaparte, ése era un hecho indudable.

En 1798, dos príncipes de Württemberg hermanos de la zarina María Feodorovna se presentaron en San Petersburgo. Eran el príncipe Ferdinand...

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Ferdinand de Württemberg.


...y el príncipe Alexander:

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Alexander de Württemberg.


Los dos ocupaban posiciones destacadas en el ejército imperial austríaco. También los dos, y esto os lo cuento en modo "salseo", estaban infelizmente casados: Ferdinand con Albertina Schwarzburg-Sondershausen y Alexander nada menos que con Antonia "Antoinette" de Saxe-Coburg-Saalfeld, hermana de la Jülchen que se había convertido en la gran duquesa Anna Feodorovna.

Ferdinand y Alexander llegaron a la corte del cuñado Pablo I oficialmente para tratar de asuntos militares según instrucciones del emperador de Austria, pero también querían plantear la opción de un posible enlace matrimonial para su sobrina, la gran duquesa Alexandra Paulovna, con el archiduque Joseph Anton Johann Bautista, hermano de Franz I. Joseph tenía veintidós años y llevaba tres años ejerciendo el papel de palatino (gobernador) de Hungría, por lo que residía habitualmente en el palacio de Ofen, en Buda. Casi en simultáneo, se había iniciado el tanteo para un eventual compromiso de otra gran duquesa, Elena Paulovna, con el heredero del gran ducado de Mecklenburg-Schwerin, el príncipe Friedrich Ludwig (curiosamente, hermano de aquella princesa "jorobada" Luise Charlotte que había sido efímera prometida oficial de Gustav IV Adolf de Suecia). Aunque obviamente Austria era una potencia de primer orden y Mecklenburg-Schwerin un "simple" ducado germánico, éste último territorio tenía, por su ubicación, cierto interés estratégico.

El propio zar Pablo I era más reticente a un posible enlace de Alexandra con el archiduque Joseph que a un posible enlace de Elena con el príncipe Friedrich Ludwig. Las reticencias mútuas entre los Romanov y los Habsburgo venían de tiempo atrás; el emperador ruso entendía la necesidad de reforzar relaciones ante lo que se le venía encima al continente entero, pero juzgaba precipitado que eso se hiciese mediante una alianza de sangre concertada a través de Joseph y Alexandra. No obstante, las circunstancias mandaban.

Los dos príncipes, el archiduque Joseph y Friedrich Ludwig, fueron invitados a acudir a Rusia, para que conociesen personalmente a sus eventuales novias Romanov...


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 Asunto: Re: ALEXANDRA PAULOVNA, GRAN DUQUESA Y ARCHIDUQUESA
NotaPublicado: 09 Mar 2020 13:28 
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El archiduque Joseph, palatino de Hungría...

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...había nacido en marzo de 1776 en la ciudad de Florencia. En aquel tiempo, 1776, su padre, el archiduque Leopold, era el gran duque soberano de Toscana. Nadie podía imaginar aún que al cabo de años Leopold llegaría a ser emperador de Austria, al suceder a su hermano mayor el emperador Josef II. Aquí una imagen de Leopold gran duque de Toscana a la izquierda, con su hermano el emperador Josef II a la derecha: los eran hijos, por supuesto, de la formidable María Teresa.

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Leopold a la izquierda y su hermano Josef.


Si miráis este cuadro, fantástico, del año 1776, nuestro Josef palatino de Hungría es el bebé que aparece sostenido en el regazo por su madre, María Luisa o María Ludovica, como prefiráis llamarla:

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Familia de Leopold y María Luisa.


Y, por cierto, María Luisa era una infanta española, pero nacida en Portici, en Campania y criada en Nápoles principalmente: tenía catorce años cuando llegó a Madrid, al convertirse su padre en el rey Carlos III de España. María Luisa...

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...era una mujer amable, complaciente y con un notable sentido tanto del decoro como del humor, ya puestos. Fue feliz con su Leopold, a quien dio nada menos que dieciséis hijos, y aceptó con tranquilidad las relaciones extramatrimoniales de éste, que quizá le permitían algunos "respiros" entre tanto embarazo/parto. Se cuenta que cuando salía a pasear con sus hijos e hijas por Florencia, les exhortaba a saludar con la mejor disposición a todos los jóvenes con los que se cruzaban ya que "bien podían ser sus medio hermanos". Eso ya dice mucho tanto de Leopold como de María Luisa, pero también de la crianza rigurosa pero a la vez cálida que proporcionaron a su descendencia.

El propio archiduque Joseph, educado por el conde Manfredini, creció para convertirse en un mozo "con talante". Era algo introvertido y reservado, no se daba a conocer con facilidad; sin embargo tenía buena disposición hacia todos y solía ganarse el aprecio de cuántos le rodeaban. Había en él talento para las lenguas (dominaba varios idiomas desde la infancia y estaba aprendiendo húngaro a una velocidad sorprendente) y cierto gusto por la arquitectura y la botánica. A pesar de sus reservas sobre el casamiento con un Habsburgo de Alexandra, el zar Pablo I no pudo ponerle "peros" a ese archiduque que llegó a Gatchina mostrándose voluntarioso y discreto a la vez. Aquí un cuadro que muestra a Pablo y a sus dos hijos mayores, Alejandro y Constantino, dando un paseo a caballo con el archiduque Joseph:

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Es fácil reconocer a Joseph, lleva un sombrero distinto a su suegro y a sus cuñados.


Tenemos la gran suerte de disponer en la corte rusa de dos estupendos "corresponsales", o, si os gusta más, dos estupendos "cotillas". Uno era, por supuesto, el conde Feodor Rostopchin, nombrado ayudante general del zar Pablo I y felizmente casado con la dama de corte Ekaterina Protasova. La otra era la condesa Varvara Golovina, nacida princesa Golotsyn, que disfrutaba de una posición privelegiada junto a Elizaveta Alexeievna, la esposa del gran duque, ahora zarevitch, Alejandro. De los testimonios de Rostopchin y Golovina se deduce que Joseph causó una impresión buena y en parte esto pudo deberse también a la comparación con el otro príncipe recién llegado, Friedrich Ludwig de Mecklenburg-Schwerin, prometido de Elena:

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Friedrich Ludwig de Mecklenburg-Schwerin.


Que Rostopchin, sin cortarse ni un pelo, escribió que Friedrich Ludwig era guapo, pero rústico, ignorante y un cursi. O sea, le cortó un traje a medida al novio de la bella Elena...


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 Asunto: Re: ALEXANDRA PAULOVNA, GRAN DUQUESA Y ARCHIDUQUESA
NotaPublicado: 09 Mar 2020 14:38 
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Que lindísima era Elena, por cierto...

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Ella fue la primera en casarse, con "su rústico e ignorante y cursi" futuro gran duque de Mecklenburg-Schwerin, del que, rebuscando, he encontrado otro retrato juvenil en la proverbial Royal Collection:

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 Asunto: Re: ALEXANDRA PAULOVNA, GRAN DUQUESA Y ARCHIDUQUESA
NotaPublicado: 09 Mar 2020 15:15 
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Aquí el archiduque Joseph, nuestro palatino favorito, decorando una cajita...
;D ;D ;D

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Inciso: me dan muchísima rabia estas cosas, sobre todo cuando hay escasez alarmante de imágenes. De Joseph joven son contadas, casi todas las imágenes le muestran ya bastante talludito, en una etapa posterior de su vida que no es la que me interesa reflejar ahora.

Otra, esta sí muy buena, de Joseph, el nietecito de mi Carlos III:

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Alexandra:

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Alexandra y Joseph contrajeron matrimonio en Gatchina el 30 de octubre de 1799: para entonces, Elena llevaba siete días casada con su príncipe de Mecklenburg. Los festejos que rodearon las bodas de las dos hijas mayores del zar Pablo fueron tan espectaculares como se hubiera podido preveer y se prolongaron durante un mes. Después, para las jóvenes llegó el momento de despedirse entre ellas -estaban muy unidas...- y de su familia de orígen. El zar Pablo estaba francamente afectado cuando despidió a Alexandra el 21 de noviembre: no cesaba de repetir, en tono lúgubre, que era la última vez que veía a la querida hija mayor que había tenido que "sacrificar" a los intereses de su país. La escena causó un desvanecimiento en la propia Alexandra, que previamente había confesado a la condesa Yulia Palen cuánto le angustiaba pensar que quizá nunca retornaría ni siquiera a visitar a su familia.

María Feodorovna se tomó la partida con tristeza, pero hacía menos de dos años que había dado a luz a su benjamín, el gran duque Mikhail, el único de sus retoños nacidos después de la ascensión al trono imperial. María aún tenía consigo tres hijas -María, Katia y la pequeña Annette- y dos hijos -Nicolás y el bebé Mikhail-. Por lo tanto, aquellas no eran las peores despedidas entre las que se podía suponer que tendría que afrontar a lo largo de los años. Sus hijas llevaban consigo grandes dotes, joyas fabulosas y confesores ortodoxos para que las asistiesen. Por lo que se refiere a Alexandra, y doy por hecho por no habría diferencias respecto a Elena, hicieron falta 75 grandes baúles para transportar todo su ajuar de Rusia a Austria; llevaba diez magníficos conjuntos de joyas, dos de amatistas, el resto de esmeraldas, perlas, rubíes, zafiros y aguamarinas. En el caso de Alexandra, como veremos, su confesor, Andrei Afanasevich Samborski, íba a representar un apoyo moral muy importante -y una notable fuente de información en lo que a nosotros, cotillas del futuro, se refiere.


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 Asunto: Re: ALEXANDRA PAULOVNA, GRAN DUQUESA Y ARCHIDUQUESA
NotaPublicado: 09 Mar 2020 15:17 
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Alexandra, tristemente en blanco y negro:

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Y éste, pequeño, en color:

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 Asunto: Re: ALEXANDRA PAULOVNA, GRAN DUQUESA Y ARCHIDUQUESA
NotaPublicado: 09 Mar 2020 16:13 
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En Austria había un emperador: Franz II.

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Franz, aquí en versión guapete, que ser emperador o archiduque y no tener alrededor pintores complacientes y halagadores NO se contemplaba


Y ese emperador, de treinta y un años, estaba casado desde hacía nueve años con su prima hermana María Teresa, nacida princesa de Nápoles y Sicilia.

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La podemos describir como una rubia de ojos azules que tenía, no obstante, la desgracia de que en el reparto de narices le había tocado una nariz demasiado grande. Ese rasgo estropeaba la impresión positiva que hubiese producido el conjunto, según sus contemporáneos. Pero María Teresa era una mujer con un temperamento que los vieneses consideraban meridional: vivaz, animosa, cálida, expansiva y sensual. Le encantaba bailar y era una forofa del vals, por entonces una danza novedosa: incluso embarazadísima (ya había tenido siete hijos, uno tras otro, en los nueve años de matrimonio...) seguía bailando con entusiasmo y nadie esperaba de ella que se perdiese ninguna fiesta, en particular durante el Carnaval. Como esposa, parece haber sido bastante absorbente, reclamando constante atención y demostrando que los celos podían con ella.

Es interesante que, en ese sentido, tenemos el testimonio de una princesa de Suecia. Os acordáis del tío Carl duque de Södermanland de nuestro Gustav IV Adolf de Suecia...¿verdad? Si es así, quizá recordéis que estaba casado con Hedwig Elisabeth Charlotte...

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Hedwig Elisabeth Charlotte, duquesa de Södermanland.


Pues bien: la pareja Karl y Hedwig Elisabeth realizó entre 1798 y 1799 una extensa gira por distintos territorios de Alemania y visitó también Austria. Hedwig, por cierto, era hermosa y tenía un espíritu original, así que causó sensación en aquellos lugares de moda por los que pasó entonces, particularmente en Carlsbad. Ya en Viena, se fijó, y no poco, en la emperatriz María Teresa. Los escritos de Hedwig Elisabeth recogen los cotilleos vieneses del momento: por ejemplo, que María Teresa era "demasiado fogosa" y apenas dejaba respirar a Franz II, de naturaleza mucho más templada, serio y melancólico. Adicionalmente, Hedwig Elisabeth plasma sus propias impresiones, por lo que ha visto y lo que ha oído: revela que María Teresa en gran medida "aislaba" a Franz todo lo que podía porque se la comían los celos. No quería que su marido pudiese poner la mirada y la intención en otro sitio, así que simplemente le marcaba muy en corto. Hedwig Elisabeth llega a registrar una escena en la que Franz, colmada su paciencia, muy exasperado ya, le pregunta en tono airado a María Teresa si no puede dejarle solo consigo mismo ni siquiera un momento.

En Viena, todos sabían que Franz nunca borraba de su recuerdo a su primera esposa, Elisabeth Wilhelmine de Württemberg, fallecida con apenas veintidós años tras un parto extremadamente complicado. Elisabeth Wilhelmine...

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...había conquistado Viena con su carácter amable, alegre y cariñoso. El tío político, el anterior emperador Josef II, la había adorado y la había rodeado de atenciones: de hecho, la noticia de la muerte de ella probablemente aceleró la muerte de él, que se produjo apenas dos días después. Franz la recordaba con profunda añoranza y muchos creían que su aire melancólico provenía, precisamente, de la pérdida prematura de Elisabeth Wilhelmine, quien le había dejado una hija, Ludovika Elisabeth, que apenas había logrado mantenerse en el mundo dieciséis meses.

Y ahí, en realidad, arrancó todo...

Porque la difunta Elisabeth Wilhelmine había sido hermana de Sophia Dorothea de Württemberg, luego convertida a la ortodoxia con el nombre de María Feodorovna. Sí: nuestra pequeña Alexandra era una sobrina de la desaparecida Elisabeth Wilhelmine, y, según resultaron las cosas, parece que existía una fuerte resemblanza física de la sobrina respecto a la fallecida tía...


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 Asunto: Re: ALEXANDRA PAULOVNA, GRAN DUQUESA Y ARCHIDUQUESA
NotaPublicado: 09 Mar 2020 19:26 
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Aquí la posesiva y celosa María Teresa:

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Y aquí nuestra Alexandra:

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Fue el sacerdote Andrei Samborski el que relataría, posteriormente, que nada más llegar Joseph con Alexandra a Viena, se había producido la tradicional recepción oficial de la nueva archiduquesa que esta vez habían importado desde Rusia, toda una "anomalía histórica". Según Samborski, cuando el emperador Franz vió avanzar hacia él a su hermano con su cuñada y se fijó en la joven por primera vez, empalideció terriblemente y se hizo evidente que contenía el aliento. Dado que la emperatriz María Teresa no se perdía ni ripio, fue consciente de la reacción de su marido y su cabeza se puso "en funcionamiento": se percató rápido de que aquello se debía al reseñable parecido de Alexandra a su difunta tía Elisabeth Wilhelmine. Dicho lo cual...yo siempre he estado de acuerdo en que los hijos varones de Paul sacaron la buena prestancia física de María Feodorovna, pero las hijas tenían una poderosa similitud con el padre; aún así, por supuesto es muy posible que los rasgos de Paul se combinasen en Alexandra con los de la fallecida hermana de su madre.

Según Samborski, aquello bastó para que María Teresa "le pusiese una cruz negra" a Alexandra. Por supuesto, la convicción de Samborski no hay que hacerla de menos, pero pudieron combinarse en la reacción negativa de María Teresa y por ende de la corte vienesa a Alexandra otros factores. Siendo honestos, las grandes duquesas rusas casadas para acompañar a maridos príncipes a los países de origen de éstos siempre tenían "problemas" con las cortes que las recibían. En parte, se les atribuía cierta "altivez", como si ellas, de manera natural, transmitiesen la impresión de considerarse los más royals entre los royals; además, claro, aquello de mantener su religión ortodoxa fuesen a un país católico o a un país protestante marcaba una especie de "barrera".


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 Asunto: Re: ALEXANDRA PAULOVNA, GRAN DUQUESA Y ARCHIDUQUESA
NotaPublicado: 11 Mar 2020 17:38 
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Esa corte no era fácil, perdían más tiempo metiéndose en qué hacía el resto que en administrar sus territorios. Más con un Napoleón en ciernes... Por cierto, el parecido de María Teresa con su tía abuela María Antonieta en uno de los cuadros es muy llamativo, por otro lado, no es ninguna sorpresa dado que estos dos maridos eran dobles primos si mal no recuerdo... :-p

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 Asunto: Re: ALEXANDRA PAULOVNA, GRAN DUQUESA Y ARCHIDUQUESA
NotaPublicado: 12 Mar 2020 15:18 
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Konradin escribió:
Esa corte no era fácil, perdían más tiempo metiéndose en qué hacía el resto que en administrar sus territorios.



Jajajajaja. Totalmente, Konradin.

Esto se me ha quedado "quieto" por el momento suspensión de colegios actual, pero mañana espero completar el tema, que es breve, pero, para mi gusto, muy chulo.


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 Asunto: Re: ALEXANDRA PAULOVNA, GRAN DUQUESA Y ARCHIDUQUESA
NotaPublicado: 12 Mar 2020 22:48 
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Registrado: 25 Jul 2009 08:22
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Te pido que sigas como hasta ahora porque es un placer, nosotros seguimos en verano pero ya vamos camino a eso y a empeorar, porque acá todo es así... :XD: Ya me veo en un mes haciendo homeoffice y sin clases.

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